Archivo de la etiqueta: Universidad

El poder de Camila (13 12 11)

El poder de Camila

.

.

.

por Pedro I. de Quesada

.

.

.

.

.

Hace tiempo, cuando se mencionaba a Camila, la prensa rosa hacía referencia a Camilla Parker Bowles, la eterna rival de Lady Di que finalmente terminó quedándose con el feo príncipe. Pero desde hace siete meses ese nombre ha popularizado a una dirigente estudiantil latinoamericana, joven y marxista, voz cantante del renacido poder juvenil en Chile.

Camila Vallejo, militante del Partido Comunista, como presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), encabezó la serie de protestas y marchas de los universitarios trasandinos, que tras las peticiones por una educación pública, gratuita y de calidad para el país, han terminado por movilizar al grueso de la sociedad y han puesto en jaque al gobierno de derechas de Sebastián Piñera.

El miércoles pasado, la joven que le puso su nombre y su rostro al renacimiento del poder de los jóvenes en estas latitudes, perdió las elecciones de la Federación de Estudiantes, a las que se había presentado para renovar su mandato.

En la gubernamental casa de La Moneda se vieron algunas sonrisas pícaras y de revancha.

Y no es para menos: después de un triunfo claro de los conservadores, que lograron terminar con la sucesión de gobiernos de centro-izquierda de la alianza entre democristianos y socialistas en la Concertación, el ejecutivo de Piñera no ha dejado de caer en las encuestas por las protestas estudiantiles.

Amén de algunos éxitos iniciales, como el tan mediático rescate de los 33 mineros hundidos en el socavón de una montaña, la pulseada con los jóvenes (a los universitarios pronto se les unieron los estudiantes de ciclo secundario) ha desbarrancado su popularidad; hoy apenas cuenta con un 27 por ciento de imagen positiva, mientras que el índice que mide la desaprobación de su gestión al frente del Ejecutivo trepa hasta el 63 por ciento de la población.

Y una parte importante de ese desbarranco tiene una cara, muy hermosa por cierto: la de Camila.

Sin embargo, quienes en el gobierno se alegran de que la dirigente haya perdido el liderazgo universitario, sólo ven una versión muy blanco y negro de esta película.

Yo no creo que estas elecciones en la Federación de Estudiantes signifiquen una crisis en la dirección de las movilizaciones del colectivo, sino, por el contrario, una profundización en los alcances de las reivindicaciones y una diversificación en el protagonismo de los actores.

Camila perdió por menos de 200 votos, y ocupará a partir de ahora el segundo lugar en la ejecutiva de los estudiantes.

Y quien ganó, el alumno de abogacía Gabriel Boric, es el jefe de la lista Creando Izquierda. Y ese nombre no es casual.

Su agrupación es aún más radical que la de Vallejo, critica fuertemente a todos los partidos -incluyendo a los de izquierda, claro- y piensa que no hay que cambiar solo el sistema educativo: “el enemigo –dijo en su primera intervención como presidente de la FECh- es el gobierno”.

¿De qué se ríen en La Moneda?

.

.

[ Columna “En foco” – El Mundo – página 2 – Hoy Día Córdoba – martes 13 de diciembre de 2011 ]

.

Twitter:   @nspecchia

.

 

 

Anuncios

Presentación del libro de Ramón J. Cárcano (16 09 11)

 Presentación del libro

“De los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos”

de Ramón J. Cárcano

por Nelson Gustavo Specchia

Feria del Libro de Córdoba, viernes 16 de septiembre de 2011

 
Buenas tardes.

Yo quisiera comenzar esta presentación del libro de don Ramón J. Cárcano, “De los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos”, su tesis de doctorado en derecho en la Universidad de Córdoba, con una referencia a los editores, a la feliz coincidencia de que la recuperación de un trabajo académico como este, pionero en su momento en el trazado de líneas igualitarias en el tratamiento civil normativo hacia las personas, un trabajo académico, además, que no quedó atrapado en los silenciosos pasillos del claustro y limitado a los muros de las bibliotecas y de los gabinetes de investigación de los expertos y de los profesores de la disciplina, sino que salió a la calle, alcanzó a la gente y a sus concretas situaciones de vida, sirvió de fundamento para debates de fondo sobre las maneras de concebir y de plantear la convivencia social desde ese particular lugar hermenéutico, desde esa perspectiva interpretativa de la aceptación de las diferencias, de las radicales otredades, en la igualación normativa propia de un Estado republicano y democrático de derecho.

Feliz coincidencia, digo, que el rescate de un documento académico que en su momento tuvo proyecciones sociales tan concretas venga de la mano de una coedición entre las empresas editoras de dos universidades grandes de nuestra ciudad, la editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, y la editorial de la Universidad Católica de Córdoba, y que sea este su primer trabajo, su primer aventura conjunta, de la que, seguramente –y así lo esperamos- será una larga y fructífera avenida de colaboración entre ambas.

Cuando fundamos la Educc, la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, en 2002 (pronto cumplirá sus primeros diez años), desde ese primer momento nos imaginamos la posibilidad de plantear líneas de cooperación interuniversitaria. Poco tiempo después, cuando una nueva gestión en el rectorado de ambas Universidades habilitó un diálogo más frecuente, una mayor cercanía, aquel esbozo de proyecto comenzó a hacerse más palpable. Recuerdo que la señora rectora de la Universidad Nacional de Córdoba nos contó de los avances en su idea de recrear la editorial de la UNC. Si no me falla la memoria, estábamos en el aeropuerto, esperando la llegada de don Ricardo Lagos, el ex presidente chileno al que ambas Casas habían acordado, en este tiempo de mayor cercanía al que aludo, concederle los respectivos doctorados honoris causa. Me alegró mucho lo avanzado que la profesora Scotto tenía aquel proyecto, y le dije que, de la misma manera que estábamos concretando juntos un acto académico tan importante desde lo simbólico, como el doctorado a don Ricardo Lagos, yo tenía la esperanza de que en breve también pudiéramos publicar libros juntos. Y Carolina Scotto me dijo “no tendrás que esperar mucho, lo haremos más temprano que tarde”.

Entonces yo quiero hacer un reconocimiento a ese camino proyectado y que aquí comienza su andadura, mucho más temprano que tarde. La realización de esa idea común, de esa expectativa común, que con este trabajo –también tan simbólico desde su génesis académica, desde su perspectiva igualitaria y desde esa intervención social en el debate cordobés de su tiempo- se ve concretada. Por eso mis felicitaciones, en las personas de Diego Tatián, director de la editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, y Carla Slek, directora de la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, por este producto, indispensable para la recuperación de una porción sustantiva de la construcción de la memoria histórica de los procesos políticos locales, y al mismo tiempo un libro que viene a probar que la cooperación interuniversitaria entre nuestras instituciones sólo puede generar contribuciones de calidad, para el aprovechamiento de las respectivas comunidades académicas, pero no solamente, sino también para el entorno social y cultural donde ellas se ubican y al que responsablemente deben atender.

Del libro de Cárcano, con ese título que lo ubica tan claramente en su tiempo (aunque no lo ancla en él), la tesis doctoral defendida en 1884, quisiera remarcar el cuidado de la presentación de esta edición. No solamente es un libro necesario para nuestra contemporaneidad, como acabo de decir, sino que también es un libro bello. Y un libro muy bien armado, pensado –desde la edición- en lectores plurales.

El ensayo introductorio de la profesora Marcela B. González, de unas cuarenta páginas, logra en su brevedad contextualizar pormenorizadamente la situación política y social en la que se dio la lectura y defensa de la tesis de Cárcano, cuya dimensión simbólica –por aquella perspectiva que mencionaba antes desde la cual se presentan los argumentos del contenido- fue determinante para comprender las fuerzas que pugnaban y que resistían el proceso de modernización de las instituciones y de las instancias decisorias de aquella Córdoba de fines del siglo XIX.

El ensayo de Marcela González logra mostrar cómo este documento académico vino a contribuir con la definición de la contienda ideológica que el liberalismo, comprometido en ese momento con el proceso de modernización del Estado y de la vida política, chocaba con un “catolicismo reticente a ese proceso, amparado en la línea política adoptada por las máximas autoridades de la iglesia” a través del magisterio papal.

Aquella vieja y tan tradicional incidencia del clero en la determinación de las líneas directrices de la política cordobesa, una rémora cuasi colonial, que de pronto vio en los postulados argumentativos del jurista Cárcano sobre el tratamiento y las taxonomías civiles a los hijos, el frente donde había que batallar para frenar esas tendencias modernizadoras y mantener, al mismo tiempo, una situación de control y de privilegios que se asumían como derechos adquiridos.

No hay que aguzar demasiado la imaginación para tender líneas comparativas con algunos procesos que nos toca vivir en nuestros días, como el relativamente reciente debate en torno a la aprobación del matrimonio igualitario en el Congreso de la Nación, y las cartas y comunicaciones giradas a parte de la grey católica por los más altos dignatarios de la iglesia; o también las posiciones que se tensan en estos momentos en relación a una normativa que atienda, en forma particular, a la identidad de género.

Ramón J. Cárcano era un hombre de ideas mesuradas y de una práctica religiosa habitual; pero también era consciente que el escrito que había elucubrado traería cola, lo admite en esta cita: “La cuestión académica se convierte en una lucha política y religiosa, intelectual y social, vigorosa y apasionada, que en el fondo encierra una renovación de ideas y valores personales.”

No se equivocaba. Los postulados de su tesis, este libro, motivó una furibunda pastoral del vicario, monseñor Jerónimo Emiliano Clara. Carta pastoral que, tanto por su tono como por la manifiesta intención de introducir una participación corporativa por fuera de los canales institucionales del funcionamiento político constitucional, terminó empujando un conflicto con el gobierno nacional, que se saldó con el retiro del representante apostólico, y que la representación de la iglesia católica quedara vacante por más de una década. Los pormenores de este contencioso están claramente presentados en la contextualización de Marcela González, que permiten adentrarse en el texto de Cárcano con una luz que ilumina mucho más allá del hecho histórico, y permite trazar –como acabo de decir- líneas comparativas de urgente actualidad con nuestros días.

De igual manera, las “Notas a la reedición de la tesis de Cárcano”, del profesor Juan Marco Vaggione, con que se cierra el volumen, permiten ponderar y visualizar más claramente estas continuidades con dinámicas sociopolíticas contemporáneas. Vaggione se interna, en su breve ensayo, en mostrar las maneras en que el texto de Cárcano puede ser reapropiado por debates actuales en torno a las formas de regular los vínculos afectivos y sexuales, y los pone en evidencia.

Así como González nos ayudaba en las páginas introductorias a entender el contexto histórico en que aparece el texto, Vaggione, al final del mismo nos propone su utilización para echar nuevas luces sobre nuestras actuales discusiones sobre las líneas que cruzan las necesidades y capacidades normativas, los nuevos modos de vivir la sexualidad, y sus relaciones con los imperativos éticos y morales que se deducen de la práctica y prescripción religiosa, concretamente del magisterio de la iglesia católica y de sus dignatarios.

Dice Vaggione que “la distinción entre lo religioso y lo secular, entre la Iglesia y el Estado, es parte del proyecto político de la tesis” de Cárcano, y que “el tema de la relación entre derecho y religión continúa siendo un eje problemático y paradójico en la Argentina contemporánea, desde la restauración democrática.” Coincidimos con él. Y por eso, y por las razone que esgrimía al comienzo, saludamos esta edición, e invitamos a su lectura.

Muchas gracias.

 

.

sígame en Twitter:   @nspecchia

.

 

Balas de Carabineros (31 08 11)

Chile: Piñera echa a policías para salvar el Ejecutivo

Excesos en la represión fuerzan al presidente a dialogar con los estudiantes   

.

 

.

El presidente Sebastián Piñera finalmente ha accedido a abrir un canal directo de diálogo con los representantes estudiantiles, luego de que se comprobara que la bala que mató a un chico de 16 años durante la huelga de la semana pasada fue disparada por un carabinero.

Las conclusiones de la Policía de Investigaciones han provocado un nuevo sismo político en el gobierno trasandino, al confirmar lo que varios testigos venían afirmando desde un primer momento: que al joven Manuel Gutiérrez lo mató, de un balazo en el pecho, un tiro disparado por un carabinero durante un cacerolazo, el viernes pasado, en la segunda jornada de la huelga general.

Esos testigos habían sido desacreditados por el general Sergio Fajardo, segundo jefe de carabineros en Santiago, que negó cualquier responsabilidad de carabineros. El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, responsable de la seguridad, respaldó a Fajardo.

Pero las investigaciones balísticas de la policía civil fueron concluyentes: quien disparó fue el suboficial Miguel Millacura con su ametralladora UZI; que limpió su arma luego, repuso nuevas balas, y negó todo.

El gobierno salió de inmediato a echar a los policías implicados, en un intento de frenar la crisis. Millacura fue detenido y la fiscalía lo acusa de homicidio agravado; dio de baja a otros tres oficiales –el coronel Sergio Uribe, y los comisarios que estuvieron a cargo de la represión donde murió el chico Manuel Gutiérrez-, y expulsó al propio general Sergio Fajardo.

El jefe de carabineros, general Eduardo Gordon, también salió a la palestra y pidió perdón públicamente a la familia de la víctima. “Lamentablemente uno de los nuestros incumplió todas las normativas e hizo uso de las armas, y además trató de ocultar información”, señaló Gordon al entregar sus condolencias a la familia del menor.

A pesar de este asunción de responsabilidades, el papel que viene cumpliendo el cuerpo militarizado desde que comenzaron las movilizaciones estudiantiles, hace 90 días, ha generado un creciente malestar contra la fuerza, que gozaba de prestigio y profesionalidad. Los abusos en la represión, denuncias de torturas, carabineros de civil infiltrados en las marchas, y la táctica de fotografiar a los estudiantes en las calles para ficharlos, han generado toda una corriente de opiniones negativas.

Además, no es seguro de que el gobierno de Piñera pueda parar con la purga policial la contaminación de la crisis, como sostuvo la presidenta de la Confederación de Estudiantes, Camila Vallejo, “no basta” con desvincular a los uniformados, sino que “hay una responsabilidad política que se debe asumir”.

La oposición ya ha pedido la renuncia del propio ministro Hinzpeter, quien, además, será analizado hoy en la Cámara de Diputados, por la represión del mes pasado, cuando carabineros cargó con fuerza contra los estudiantes que se disponían a marchar una vez más por las Alamedas de Santiago.

Diálogo, al fin

Tuvo que morir un chico de 16 años para que el presidente conservador chileno aceptara recibir a los estudiantes, que desde hace tres meses vienen reclamando que el gobierno abra una instancia de diálogo para discutir las posibles reformas al sistema educativo.

Sebastián Piñera había mantenido una negativa rotunda, y la misma postura suscribían sus ministros de Educación, Felipe Bulnes, y del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Sin embargo, la persistencia de la lucha estudiantil, el creciente acompañamiento ciudadano a través de los cacerolazos, y el masivo acatamiento de las dos jornadas de paro general convocada por la Central Única de Trabajadores la semana pasada, ha terminado por acorralar al Ejecutivo, que a estas alturas evalúa que recibir a los estudiantes es un costo menor, cuando la continuidad de todo el gobierno puede estar en juego.

Forzado por el hecho de que fue una bala de carabineros la que mató al chico Manuel Gutiérrez, Piñera ha desplazado a su ministro Bulnes y recibirá en persona a los delegados estudiantiles, el próximo sábado, en el palacio de La Moneda.

.

.

sígueme en Twitter:   @nspecchia

.