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El poder de Camila (13 12 11)

El poder de Camila

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por Pedro I. de Quesada

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Hace tiempo, cuando se mencionaba a Camila, la prensa rosa hacía referencia a Camilla Parker Bowles, la eterna rival de Lady Di que finalmente terminó quedándose con el feo príncipe. Pero desde hace siete meses ese nombre ha popularizado a una dirigente estudiantil latinoamericana, joven y marxista, voz cantante del renacido poder juvenil en Chile.

Camila Vallejo, militante del Partido Comunista, como presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), encabezó la serie de protestas y marchas de los universitarios trasandinos, que tras las peticiones por una educación pública, gratuita y de calidad para el país, han terminado por movilizar al grueso de la sociedad y han puesto en jaque al gobierno de derechas de Sebastián Piñera.

El miércoles pasado, la joven que le puso su nombre y su rostro al renacimiento del poder de los jóvenes en estas latitudes, perdió las elecciones de la Federación de Estudiantes, a las que se había presentado para renovar su mandato.

En la gubernamental casa de La Moneda se vieron algunas sonrisas pícaras y de revancha.

Y no es para menos: después de un triunfo claro de los conservadores, que lograron terminar con la sucesión de gobiernos de centro-izquierda de la alianza entre democristianos y socialistas en la Concertación, el ejecutivo de Piñera no ha dejado de caer en las encuestas por las protestas estudiantiles.

Amén de algunos éxitos iniciales, como el tan mediático rescate de los 33 mineros hundidos en el socavón de una montaña, la pulseada con los jóvenes (a los universitarios pronto se les unieron los estudiantes de ciclo secundario) ha desbarrancado su popularidad; hoy apenas cuenta con un 27 por ciento de imagen positiva, mientras que el índice que mide la desaprobación de su gestión al frente del Ejecutivo trepa hasta el 63 por ciento de la población.

Y una parte importante de ese desbarranco tiene una cara, muy hermosa por cierto: la de Camila.

Sin embargo, quienes en el gobierno se alegran de que la dirigente haya perdido el liderazgo universitario, sólo ven una versión muy blanco y negro de esta película.

Yo no creo que estas elecciones en la Federación de Estudiantes signifiquen una crisis en la dirección de las movilizaciones del colectivo, sino, por el contrario, una profundización en los alcances de las reivindicaciones y una diversificación en el protagonismo de los actores.

Camila perdió por menos de 200 votos, y ocupará a partir de ahora el segundo lugar en la ejecutiva de los estudiantes.

Y quien ganó, el alumno de abogacía Gabriel Boric, es el jefe de la lista Creando Izquierda. Y ese nombre no es casual.

Su agrupación es aún más radical que la de Vallejo, critica fuertemente a todos los partidos -incluyendo a los de izquierda, claro- y piensa que no hay que cambiar solo el sistema educativo: “el enemigo –dijo en su primera intervención como presidente de la FECh- es el gobierno”.

¿De qué se ríen en La Moneda?

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[ Columna “En foco” – El Mundo – página 2 – Hoy Día Córdoba – martes 13 de diciembre de 2011 ]

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Twitter:   @nspecchia

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“Todo por un beso”: poder y agresión sexual (19 05 11)

El mundo aisla a Strauss-Khan

En Francia la prisión del dirigente socialista es vista como un agresión “humillante”     

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NUEVA YORK, PARÍS.- El escándalo que envuelve desde el domingo la figura del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, impacta sobre las finanzas y amenaza inclusive las normas que rigen la organización multilateral.

El secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, sostuvo públicamente ayer que el FMI debería designar un reemplazante del máximo responsable de la institución monetaria.

Estados Unidos es su principal contribuyente, por lo que las palabras de Geithner, que vienen además a sumarse a las que impulsan el reemplazo del francés desde diversas partes del mundo, pueden llegar a ser determinantes para sellar su suerte.

A pesar de las presiones diplomáticas de los países miembros, el FMI emitió un comunicado oficial donde anuncia que el número dos del organismo, el economista estadounidense John Lipsky, asumirá la dirección interina, aunque luego de hacerse pública la postura del gobierno de Barack Obama se descuenta que el Consejo Directivo procederá a renovar al director gerente en breve.

Strauss-Khan se encuentra encarcelado y sin fianza, en una celda de tres metros por cinco, en una prisión junto a delincuentes comunes y peligrosos, tras haber sido denunciado por una empleada del hotel Sofitel por agresión sexual. La mujer, de 32 años y originaria de Guinea, desconocía el relevante cargo que ejerce Strauss-Kahn, y denunció que el sábado entró a la habitación creyendo que estaba vacía, cuando el director gerente del FMI salió desnudo del baño y, tras retenerla, abusó de ella sexualmente.

La policía procedió a detener al político cuando ya estaba embarcado en un avión con destino a Francia, y lo condujo esposado ante el juez, que le denegó la libertad bajo fianza.

Tanto la noticia de la detención con cargos por violación, como la imagen de Strauss-Kahn esposado, impactaron fuertemente en la opinión pública francesa, donde hasta la semana pasada los sondeos lo ubicaban como el político mejor posicionado para disputar la presidencia de la República al conservador Nicolás Sarkozy en las próximas elecciones.

Así, a la crisis en la cúpula del socialismo francés, que de golpe se encuentra con su candidato estrella hundido moral y socialmente, se suma la del propio organismo multilateral, donde se ha desatado la competencia por su sucesión. En esta puja, el debate impulsado por los países emergentes, especialmente Brasil y China, ha vuelto a poner en cuestión la norma no escrita que estipula que el director gerente del Fondo debe ser un europeo.

Una encuesta divulgada por la prensa parisina, sin embargo, muestra que más del 50 por ciento de los entrevistados no cree en la culpabilidad del dirigente socialista.

En el mismo sentido se expresaron relevantes personalidades de la política francesa. El sistema legal norteamericano es fuertemente criticado en Europa: el ex ministro francés de Justicia, Robert Badinter, tachó de “asesinato mediático” el trato dado a Strauss-Kahn.

Y aunque el presidente Sarkozy dijo que con este escándalo los socialistas “han perdido la batalla de la moral”, inclusive desde el gobierno conservador se teme por el daño a la imagen nacional que puede conllevar todo el asunto. La ministra de Ambiente, Nathalie Kosciusco-Morizet, afirmó que además de la “presunta” víctima de agresión sexual, “hay ya una víctima confirmada: Francia.”

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en Twitter:    @nspechia

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El “fénix” Berlusconi (24 12 10)

El “fénix” Berlusconi

por Nelson Gustavo Specchia

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El griego Heródoto recogió una tradición oral –seguramente egipcia- que luego, por las crónicas latinas de Plinio el Viejo, Ovidio y Séneca, ha llegado hasta nosotros: la de ese ave, de plumaje rojizo o anaranjado, que cuando está a punto de cumplir su ciclo vital se consume entre las llamas, y después, desde esas mismas cenizas, resurge y alza vuelo. En las culturas orientales, el mito del ave Fénix simbolizaba el renacimiento, el Nilo que volvía a prodigar los sembradíos, la primavera. A Occidente pasaron algunas versiones menos bucólicas, que acentúan la obstinación y los intentos de permanecer más allá de la natural decadencia y finitud de las cosas, los plazos, y los períodos de cualquier tipo.

La política italiana, y su estrella protagónica, el primer ministro Silvio Berlusconi, han ofrecido en este año que termina una versión remozada del Fénix obstinado. Todos los elementos han confluido para señalar el ocaso de un tiempo y la necesidad de un cambio en el estado de las cosas. Sin embargo, a pesar de ello, una y otra vez el político al que propios y extraños denominan, significativamente, “Il Cavaliere”, vuelve desde sus cenizas y se mantiene en vuelo, planeando sobre las críticas, los escándalos, las movilizaciones multitudinarias, las recomposiciones partidarias, la huida de sus antiguos aliados, la censura de la jerarquía eclesiástica, el desbande moral de su entorno, los millonarios juicios de divorcio, las admoniciones del Presidente de la República, los estragos sexuales, las fiestas eróticas en la mansión de Cerdeña, las revelaciones de WikiLeaks que ventilan negociados con Vladimir Putin, la contratación de prostitutas de alto nivel en coches oficiales, las fiestas con menores y una ventilada relación íntima con una joven de 18 años. Y, en general, el estupor internacional frente a ese “César de carnaval” (como cuentan que decía Hitler del Duce), conservador y cortado a la moda neoliberal.

HILOS DE ALAMBRE

¿Qué sostiene a Silvio Berlusconi, tras una década y media en el ojo de tormenta, al frente de la política peninsular? Sería simplista quitarle méritos propios: el premier entendió la política como una extensión lógica de su larga trayectoria empresarial en los medios de comunicación, y construyó metódicamente su personaje, durante años, en ese sentido. Pero dos elementos externos a su persona vinieron a servirle como marco propicio para que se convierta en el hombre fuerte de la política italiana: el propio modelo italiano, caracterizado por una atomización en pequeñas y múltiples agrupaciones; y la extrema debilidad institucional. En un sistema con esas características, la capacidad de maniobra de un gerente hábil, sin anclas ideológicas de peso y con un imperio de medios de comunicación a su absoluto arbitrio, encuentra un terreno fértil para la formación de mayorías coyunturales capaces de alcanzar el Ejecutivo y mantenerse en él.

El otro elemento externo que ha contribuido enormemente a sostener a Berlusconi a pesar de todos los indicadores en contra, ha sido sin duda el rol de la oposición de izquierda, que ha perdido sistemáticamente una oportunidad tras otra para ofrecerse a la sociedad civil como una alternativa creíble a los manejos gerenciales de “Il Cavaliere”. Hasta los años ochenta del siglo XX, el Partido Comunista Italiano (PCI) era la formación marxista más grande del mundo fuera de la Unión Soviética, y los socialdemócratas del Partido Socialista (PSI) apenas le iban a la zaga. Esa izquierda estructural, fuerte y ordenada, tenía enfrente a una centroderecha de equivalente peso específico, la Democracia Cristiana (DC) fundada por Alcide de Gasperi en 1942, y que ejerció el gobierno durante casi toda la segunda mitad del siglo.

Pero este sistema, que a la manera moderna y occidental se orientaba hacia el afianzamiento de un bipartidismo estructural, con claras opciones democráticas a ambos lados del arco ideológico, se quebró hacia fines del siglo pasado, por cuestiones externas y por crisis internas. El largo ejercicio del poder de los demócrata cristianos los acercaron a la mafia y los invadió la corrupción, y el PCI y PSI no soportaron la desaparición soviética y la división bipolar del mundo. Todo el sistema entró en crisis, y de ese incendio, nuevamente, volvió a surgir el ave Fénix del magnate de las comunicaciones, con un discurso alejado de las seguridades ideológicas, cercano a las prácticas populistas, a las alianzas de coyuntura, y con una inmensa capacidad operística para poner en escena la política en clave teatral.

Ninguna de las otras fuerzas tradicionales, una vez hundido el proyecto bipartidista, tuvo una capacidad de reacción comparable. Los democristianos se redujeron a un partido menor tras sus escándalos internos, y los ex comunistas y ex socialistas andan intentando reaglutinar fuerzas en el nuevo Partido Democrático. Pero mientras unos y otros avanzan a tientas y dando bandazos, Berlusconi los mira por sobre el hombro con triunfal sonrisa sobradora.

LA DEBACLE DEL 2010

Sin embargo, y a pesar de esa capacidad de aferrarse obstinadamente al poder con cualquier excusa, objetivo o alianza, tras una década y media en el centro del escenario, con el 2010 llegó el “annus horribilis” del premier.

A mediados de noviembre, y tras escenificar un divorcio progresivo desde principios de año, los dos líderes de la derecha italiana terminaron por separarse. Los ministros afines a Gianfranco Fini se retiraron del Ejecutivo de Silvio Berlusconi. La ruptura de la alianza que había logrado formar gobierno en 2008 generó una crisis que, según todos presagiaban, terminaría por hundir al primer ministro al dejar a su partido, Pueblo de la Libertad (PdL), en minoría en el Parlamento. Además, los disidentes de Fini –que, por cierto, ejerce la titularidad de la Cámara Baja- se aglutinaron en un nuevo partido, Futuro y Libertad (FyL), con el que Gianfranco Fini se propone alcanzar la primera magistratura y desplazar a Berlusconi de la conducción de la centroderecha peninsular.

El rompimiento de mediados de noviembre se venía anunciando desde el inicio del año legislativo, tanto por las permanentes menciones críticas entre ambos líderes, como a través de muy ajustadas votaciones legislativas, donde los diputados rebeldes le pusieron permanentemente palos en la rueda a los proyectos enviados por el Ejecutivo. A partir de la crisis de gabinete, con aquellos rebeldes ya abiertamente opositores, empezaron las quinielas para calcular cuánto tiempo resistiría Berlusconi con un gobierno en minoría. Al punto que el presidente de la República, el viejo comunista Giorgio Napolitano, comenzó a utilizar los recursos que le reserva la Constitución, y convocó a los dos jefes de las cámaras del Congreso, el propio Fini y el responsable del Senado, Renato Schifani. Tras el encuentro, el Jefe de Estado anunció que había consensuado con los dirigentes parlamentarios que el gobierno de Silvio Berlusconi se sometería al voto de confianza de los diputados y senadores el 14 de diciembre.

Napolitano, un político de la vieja guardia y una figura que impone respeto y consenso por su larga trayectoria, también creyó que los tiempos finales de Berlusconi habían llegado, y entre todas las opciones que le otorga la Constitución, decidió aguardar el trámite de votación de las dos mociones que Berlusconi tenía pendientes en el Congreso: una antigua de censura en Diputados (promovida originalmente por la oposición de izquierda, a la que se sumaron los nuevos rebeldes de Fini), y la de apoyo en el Senado. Tras esa votación, Napolitano preveía llamar a elecciones anticipadas.

Viendo cómo se preparaba el escenario, y atendiendo a los sondeos (que no le otorgan a su popularidad más que un 27 por ciento, uno de los mínimos históricos de su carrera), “Il Cavaliere” entró a remover las cenizas de la hoguera: se aseguró el respaldo del partido filofascista de la Liga Norte (LN), de Umberto Bossi. El dirigente del separatismo norteño, la región más rica e industrializada de la península, salió a pescar en el río revuelto, y respaldó al premier. Además, Berlusconi ofreció un nuevo pacto inmediatamente antes de la votación por la censura. A los diputados díscolos les ofreció cambiar todo lo que fuera necesario, especialmente los cargos ejecutivos. Incorporándolos a ellos, claro.

Y el Fénix llamó también a formar una nueva mayoría conservadora, a todos aquellos que se reconocen afines al Partido Popular Europeo. Y lo logró, alzó nuevamente el vuelo, contra todo pronóstico. Superó el voto de censura, aunque Fini y los demás líderes de la oposición contaban los votos hasta último momento y afirmaban que tenían las curules suficientes para enterrar de una vez por todas a este gobierno de “opera buffa” napolitana.

APOSTAR ALTO

Superada –casi por milagro- la moción de censura, cualquiera podría haber afirmado que el primer ministro se llamaría a silencio, terminaría con perfil bajo el peor año de su carrera política. Sin embargo Berlusconi no descansa, y apuesta siempre más y más alto. Antes de que termine este diciembre, volvió a enviar al Senado el proyecto de reforma educativa que cambiará estructuralmente la añeja tradición académica italiana.

La polémica norma, que ha volcado a la calle a cientos de miles de estudiantes, no deja títere con cabeza: se mete con la educación elemental y llega hasta la universitaria; reduce la inversión pública en 8.000 millones de euros entre 2009 y 2013; expulsa más de 130.000 maestros; reduce la jornada escolar primaria sólo a las mañanas; recorta 1.500 millones de euros a la docencia e investigación; impone que de cada cinco jubilaciones sólo se renueve un profesor; y habilita a que agentes privados entren en los consejos de dirección de las universidades. El Senado, afín a Berlusconi, aprobó la ley esta semana.

Como Nerón, otro romano innovador, “Il Cavaliere” pretende no dejar nada en pie.

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nelson.specchia@gmail.com

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El desalmado tijeretazo europeo (26 11 10)

El desalmado tijeretazo europeo

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por Nelson Gustavo Specchia

 

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Una gran tijera recorre Europa. Si los filósofos Karl Marx y Friedrich Engels escribieran hoy, posiblemente cambiarían la figura de aquella famosísima primera línea del “Manifiesta Comunista”. Porque el fantasma de nuestros días, en el Viejo Continente, toma la forma de una tijera que recorta gastos y déficit públicos a mansalva y discreción; pero por el tajo abierto aparecen las diversas formas del conflicto social. La sociedad civil no parece estar dispuesta a permitir pasivamente que los gobiernos recorten derechos juntos con los gastos. Los empleados asalariados y los estudiantes se ubican, en las diferentes latitudes, entre los colectivos que encabezan la reacción social y amenazan con subir la temperatura del gélido otoño europeo.

La primera señal, hace apenas seis meses, fue Grecia. Un gobierno socialista recién asumido, el del Pasok de Giorgios Papandreu, hubo de admitir que sus antecesores habían fraguado las cuentas públicas, que las arcas del Estado estaban casi vacías, y que la economía helena –con restringido margen de acción desde la política monetaria, al estar dentro de los acuerdos de la eurozona- necesitaba con urgencia un rescate por parte de los socios comunitarios. En pocas horas, los bonos de la deuda griega treparon hasta cifras siderales (el ya recurrente “castigo de los mercados”), y la democristiana Ángela Merkel le contestaba a Papandreu desde Berlín con el discurso que en medio año se ha convertido en dominante: saca la tijera y recorta gastos, corta mucho y a fondo, y luego veremos si te tiramos una soga desde el Bundesbank.

Papandreu intentó resistirse, aunque no mucho. A la capital europea que acudía, palabras más o palabras menos, le contestaban con el mismo discurso de la alemana. Desde Bruselas, la capital de la Unión Europea, el presidente de la Comisión, el ex marxista y hoy liberal José Manuel Duráo Barroso, instó al griego a que acudiese al Fondo Monetario Internacional. La postura de Europa, tanto de sus instituciones comunitarias como desde los gobiernos de los Estados miembros, pegaba, de esta manera, el mayor golpe de timón en la orientación estratégica de la política económica y social desde la posguerra. La concepción comunitaria que llevó al establecimiento y las conquistas del “Estado de bienestar”, el gran invento de los padres de la integración continental mediante la unión de capitalismo y derechos sociales, se relegaba. Las recetas de la vieja ortodoxia liberal volvían a obtener patente de corso.

EL VIRUS GRIEGO

Qué año, este 2010, decían entre exclamaciones los columnistas de la prensa europea. Pero bueno, al menos el fantasma de la tijera limitó el estallido de la crisis a Grecia. Papandreu finalmente aceptó la humillación. Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, junto a Duráo Barroso, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rumpuy, y el jefe del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, anunciaron entonces el rescate de la economía de la isla mediterránea; en el mismo anuncio comunicaron el severo plan de ajuste impuesto a Atenas, (con la obligación de reducir cuatro puntos el déficit este año, del 12,7 al 8,7 por ciento del PBI; y seguir avanzando luego hasta reducirlo al 3 por ciento). Los colegios públicos, las universidades, los bancos, las oficinas públicas de todos los niveles de la administración cerraron, y los hospitales sólo atendieron emergencias. El primer ministro expresó su solidaridad a los trabajadores movilizados, pero, abatido, dijo que no tenía ninguna alternativa.

Los empleados y los estudiantes se largaron a la calle, incendiaron contenedores y algunos muertos quedaron en las jornadas de protesta. Pero la crisis se encapsuló en Grecia y no saldrá de allí, escribían los analistas. Y los gobiernos, especialmente los de países con economías en grados de vulnerabilidad cercanos a la griega, afirmaban que el riesgo de contagio estaba conjurado. El euro estaba a salvo, y no habría nuevas crisis. Pero tanto los políticos como los analistas se equivocaban. O mentían. Eso es lo que vino a mostrar el estallido de la burbuja económica en Irlanda esta semana.

En la última reunión del G-20, al tratar el tema de la “guerra de monedas” como el nuevo capítulo de la crisis económica internacional, los países emergentes –Argentina y Brasil entre los principales- volvieron a insistir en que la salida de la crisis no pasa por el recorte del gasto sino por aumentar los alicientes al consumo interno. El bloque europeo volvió a desestimar la estrategia una vez más, insistiendo en los achicamientos de los déficits y en los recortes de los gastos sociales.

Ese camino volvió a mostrar un nuevo escollo esta semana, cuando el primer ministro irlandés, Brian Cowen, no pudo seguir resistiendo el “castigo de los mercados” y la presión conjunta de sus colegas del continente, y anunció el pedido de salvataje económico al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional. El virus griego, aunque todos lo negaran, había cruzado el mediterráneo y alcanzado al “tigre celta”, ese mismo que los analistas desde la gran prensa especializada ofrecían como ejemplo al mundo subdesarrollado hasta hace apenas unos meses.

IRLANDA COMO POLVORÍN

El domingo pasado, a la noche, después de una reunión del Consejo de Ministros que había durado más horas de las prudentes, el premier irlandés Brian Cowen enfrentó a los medios de prensa y admitió que el país debía acudir al auxilio del FMI y de las instancias financieras europeas, o enfrentarse a la bancarrota. La crisis del euro se cobraba así su segunda víctima, tras la debacle griega. El crédito que los irlandeses del tradicional partido liberal, el Fianna Fail, calculan que necesitarán asciende a unos 80.000 millones de euros, con eso lograrían calmar la fuerza del “castigo de los mercados”, y los títulos de su deuda podrían volver a montos medianamente manejables. Irlanda viene a confirmar que la crisis europea –que es, en definitiva, la crisis del euro- está vigente y piensa seguir dando batalla, independientemente de lo que los líderes afirmen en los discursos.

Volviendo a un libreto que ya no respeta ideologías ni emisores –lo mismo dicen los conservadores que los socialistas, los democristianos que los liberales- el gobierno irlandés usó la misma tribuna del anuncio del pedido de salvavidas al FMI para adelantar que acababa de aprobar otro desalmado tijeretazo en el país de las verdes praderas y los “pubs” donde se honra a san Patricio con la mejor cerveza del mundo. Un tijeretazo de unos 6.000 millones el año próximo, y hasta un total de 15.000 millones de euros (algo así como el 10 por ciento del PBI) en los próximos cuatro años. Ya se sabe cómo: se reducirá el gasto público, aumentarán los impuestos, se “racionalizarán” las plantas de empleados (ayer Dublín anunciaba que el “drástico ajuste” del que “nadie quedará a salvo”, implicará el despido de 25.000 trabajadores), disminuirá el salario mínimo –y con él toda la escala de sueldos-, terminarán los subsidios al desempleo o a las situaciones de riesgo social, y se reducirán las jubilaciones y las prestaciones sociales. Inclusive se admite que Irlanda volverá a ser un país de emigración. Adios Estado del bienestar, adios.

Y nada de que el “virus griego” está conjurado. El contagio, principalmente hacia Portugal y España, pero también hacia Italia y otras economías menores, podría llegar por una doble vía, el endeudamiento existente entre los bancos de la eurozona (los bancos alemanes y británicos, por ejemplo, tienen papeles de deuda de los bancos irlandeses por unos 250.000 millones de euros); o por vía de los títulos públicos de deuda, cuyo precio cae en la misma proporción y velocidad en que las aseguradoras de riesgo marcan nuevos records para las economías más endebles.

EL COSTO SOCIAL

Y mientras los políticos y los técnicos se deslizan hacia el pánico, la sociedad civil parece prepararse para resistir el embate contra el ajuste de la gran tijera. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, convocó a los veinticinco grandes empresarios (casi todos opositores a su gobierno y a su Partido Socialista Obrero Español) para que lo ayuden con ideas, o con lo que sea a estas alturas, para escapar de la fuerza del tornado, luego de que las dos centrales sindicales le hicieran la primer huelga general. El conservador Nicolás Sarkozy viene aguantando un mes de protestas en la calle. El premier portugués, José Sócrates –socialista como Zapatero- se enfrentó esta semana a la mayor huelga general de la historia de Portugal, y su gobierno no tiene ni una sola estrategia nueva para esquivar los vientos que ya llegan a sus costas desde el desdentado “tigre celta”.

Los estudiantes británicos, por su parte, se largaron a marchar por Londres, abandonando las aulas en todo el país, protestando contra los planes del gobierno conservador de David Cameron de incrementar las matrículas universitarias, que implicará, en la práctica, triplicar el costo anual de los estudios superiores. La semana anterior, la protesta se tornó violenta: los estudiantes tomaron la sede partidaria de los “tories” en Londres, incendiándola y destrozándola.

El tijeretazo de Cameron ha comenzado por las universidades y la investigación, y los estudiantes ingleses parecen estar dispuestos a enfrentarlo. Igual que los italianos, donde también esta semana centenares de estudiantes se enfrentaron a la policía, e inclusive lograron ingresar al Parlamento, manifestándose contra los ajustes presupuestarios dispuestos por el gobierno del primer ministro derechista Silvio Berlusconi, que ha preparado un decreto ley que prevé el recorte de los fondos para las universidades públicas y la investigación, mientras favorece a los centros privados de enseñanza.

 

En definitiva, cualquiera termine siendo la salida de la actual crisis, parece evidente que los daños al Estado social del bienestar, esa construcción solidaria y transgeneracional que Europa ofreció al mundo como ejemplo de construcción sociopolítica, y que logró establecerse y enriquecerse mediante un consenso horizontal de las élites dirigentes –tanto de la derecha como de la izquierda- durante la segunda mitad del siglo XX, no saldrá indemne. Lo único que permanece, sin siquiera un rasguño, es la furia y la voracidad de los mercados.

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nelson.specchia@gmail.com

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