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Silvio a los tribunales (01 06 11)

Se reanuda el juicio contra Berlusconi por abuso de poder

La corte de Milán reabre las sesiones y complica aún más la gobernabilidad  

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ROMA.- Apenas unas horas después de recibir el fuerte impacto de la derrota de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL), en Milán, Silvio Berlusconi ha visto ayer cómo se reanudaba el juicio que se le sigue por incitar a una menor a la prostitución.

El primer ministro conservador sigue sosteniendo que la judicatura italiana “lo persigue”, e inclusive intentó llevar la argumentación a un plano internacional, cuando en la reciente cumbre del G-8, en Francia, apeló al presidente estadounidense, Barack Obama, para que lo asista frente al “intento de instalar una dictadura” por parte de “jueces marxistas”.

Más allá del tono operístico elegido por el premier para intentar sortear las citaciones judiciales (además del “Caso Ruby” por incitación a la prostitución de menores, tiene abiertas otras cuatro causas, y un reciente proceso por violación de la ley electoral al utilizar los medios de comunicación para hacer campaña proselitista en Milán) los plazos se cumplen y debe hacer frente a los fiscales.

Sus abogados intentan dilatar al máximo los procedimientos, y ayer solicitaron que el juicio por el “Caso Ruby” pase de la justicia penal a un cuerpo parlamentario especial. Ya en sus inicios, Berlusconi había admitido con sorna que se dedicaba a la política “porque no quería terminar en la cárcel”, y ha utilizado durante la última década las mayorías que la derecha instaló en el Parlamento para impulsar leyes especiales que lo exculparan de responsabilidades penales.

Sus abogados alegan ahora que el primer ministro creía que Karima el Mahroug, de origen marroquí -conocida como “Ruby Robacorazones”- era realmente la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak, y que por ese motivo intercedió para sacarla de la cárcel. No se trataría de un abuso de autoridad en sus funciones, y por ello no debería ser juzgado por una corte del fuero penal sino por sus pares diputados, es el alegato de Niccolo Ghedini, su abogado defensor.

Las cuatro fiscales del tribunal de Milán que sustancia la causa, por el contrario, sostienen que se trató de un abuso de poder para beneficiar a la adolescente, a la que pagaba para obtener sexo; como además la adolescente marroquí era menor de edad en ese momento, lo acusan de incitación a la prostitución de menores.

La reanudación del juicio, tras una postergación por varias dilaciones procesales durante dos meses, encuentra al primer ministro en un momento complicado a nivel de gobernabilidad del Estado y de alianzas políticas.

La debacle electoral en Milán, junto al hecho de que la izquierda lograra retener la alcaldía de Nápoles, y ganara las municipales de enclaves importantes como Trieste, Bolonia, Turín y Cagliari, le dejan a Berlusconi muy poco espacio de maniobra para gestionar el gobierno central.

Además, su principal aliado en la coalición, el partido filofascista de Umberto Bossi, la Liga Norte, ya ha dado señales de estar dispuesto a romper el pacto con el PdL, ante la evidencia de que los escándalos y los juicios del premier han terminado por debilitar a toda la derecha.

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en Twitter:   @nspecchia

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DSK, el socialista libertino (20 05 11)

DSK, el socialista libertino

Por Nelson Gustavo Specchia

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Finalmente, Dominique Strauss Kahn, uno de los hombres más poderosos del mundo, ha renunciado a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). La historia, un escándalo con todos los elementos que requiere un buen folletín –poder, dinero, sexo, violencia, ideología, jueces y policías- ha ocupado los titulares de la prensa del mundo. La historia se ha detenido en los detalles que alimentan el morbo de consumo masivo; pero muy pocos la han leído desde una perspectiva de género. De cómo un hombre con antecedentes violentos y denigrantes hacia las mujeres no tuvo, sin embargo, ningún impedimento para mantenerse en puestos de servicio público y llegar a ocupar lugares de máxima relevancia, desde los cuales –y merced a sus decisiones personales- se afecta a sociedades enteras.

Desde esta perspectiva, no es casual que la detención de un hombre poderoso por la denuncia de una mujer de condición humilde (y de color negro, además), se haya producido en un país anglosajón. En la tolerante y latina Europa la conducta policial y judicial de los funcionarios norteamericanos resulta incomprensible. Se habla de exceso de celo moral puritano, de rígida ética protestante que no es capaz de entender el “joie de vivre” de un libertino amante del placer, el cuerpo y el sexo. Se han publicado diferentes versiones de esta crítica a la detención de Strauss Kahn, un francés nacido en la exclusiva barriada parisina de Neuilli-sur-Seine, por la denuncia de una mujer de la limpieza, emigrante del África subsahariana, nacida en Guinea.

En los países católicos y latinos la doble moral nunca ha sido una preocupación pública, sino una práctica común y aceptada que se solucionaba en los confesionarios. Esa doble moral por la cual las fiestas sexuales de un primer ministro no obligan a su renuncia, ni siquiera cuando se prueba que en las orgías han involucrado a prostitutas menores de edad; antes bien, el político será recibido por altos dignatarios de la iglesia, y se retratará con ellos en los aposentos vaticanos: la confesión de los pecados, y el perdón, recluyen sus excesos a la faz privada y no constituyen un obstáculo realmente serio para su actuación política.

Es un claro avance para la convivencia social que nos hayamos desprendido de las auditorías externas de los actos privados de los ciudadanos, incluidos los gobernantes. Nos hemos ganado el derecho de que cada quien haga con su vida y entre sus sábanas lo que le venga en gana, siempre y cuando lo haga entre adultos y de una manera consentida. Pero, inclusive en este entorno, ya no es posible seguir sosteniendo que los caprichos del libertino que implican una consideración denigrante para con las mujeres, sólo atañen a la faz privada de los hombres públicos. Y –last but not least- hay un salto conceptual entre una moral sexual tolerante y una violación. Esta última constituye un delito. Y si lo comete el poderosísimo director gerente de la institución reguladora de la economía mundial, sigue siendo el mismo delito.

SOCIALISTA Y BON VIVANT   

Leer el escándalo desde la perspectiva de género –que, en todo caso, apuntala la consideración de la igualdad entre las personas, independientemente de su posición social o de su relevancia-, no puede ocultar sin embargo el hecho que la detención de Strauss Kahn (ya por todos nombrado con las siglas DSK) constituye un auténtico terremoto político, por la cantidad de variables que se cruzan en su persona. El sistema financiero mundial; la campaña para las próximas presidenciales francesas; el liderazgo del Partido Socialista; la confiabilidad del euro como divisa de cambio; y las negociaciones para rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda de la bancarrota, se verán afectadas por la salida del escenario de una persona que ha sido determinante para alcanzar los últimos acuerdos.

El momento y el impacto de la detención de DSK en Nueva York no podrían haber sido más relevantes. Los retratos del político francés que circulan por los medios dan una idea de la profundidad de la crisis que ha desatado. El curriculum de este economista judío, de 62 años, es en sí mismo apabullante: tiene títulos universitarios en ciencia política, en comercio, en abogacía, y en economía, disciplina de la que es profesor. Antes de los 40 años ya era diputado, y a los 42 era ministro. Comandó la entrada de su país en el euro, y comenzó a ascender en el Partido Socialista. En 2007 se postuló para dirigirlo, pero Ségolène Royal mantuvo el liderazgo. Todas las encuestan la daban, hasta esta semana, las mayores chances de convertirse en el futuro Presidente de la República Francesa en 2012, sepultando a la derecha y al decadente período de Nicolás Sarkozy.

Su traslado a Washington y al primer puesto del FMI fue una sorpresa. Logró en cuatro años terminar con la historia monetarista ortodoxa de la institución financiera, que con las recetas ultraliberales de desregulación durante los ’80 y los ’90, especialmente para América latina, estuvieron más en el origen de los problemas económicos de los países emergentes que en sus soluciones. DSK cambió la orientación del Fondo, y rescató el intervencionismo moderado de Keynes; promovió estímulos fiscales; y propuso sustituir el G-7 por el G-20, haciéndole un importante lugar a los emergentes.

Pero esta actividad febril y esta renovación progresista de instituciones tachadas de conservadoras y garantes del statu quo, se mezcló con un perfil de hombre gozador de placeres mundanos y caros, para los cuales aprovechaba su posición de poder. Luego se filtraron algunas denuncias de acoso sexual, que logró esquivar hasta el sábado pasado en la suite 2.806 del hotel Sofitel de Manhattan (en una habitación, por cierto, de $ 12.000 la noche). Ya habían aparecido en París columnas de opinión sobre el costoso tren de vida de un dirigente que aspiraba a presidir un gobierno de izquierdas y socialista: Le gusta manejar un Porche Panamera (de $ 600.000) y los trajes de alta costura que viste no bajan de los $ 180.000.

LA LEY DEL DESEO

A la par de este derroche de lujos, la debilidad por las mujeres (ya lleva tres casamientos) comenzó a mezclarse con rumores y denuncias de agresiones. Inclusive corre la anécdota de un consejo que le dio el propio Sarkozy cuando DSK salía para Washington en 2007: “no te metas en un ascensor solo con una becaria, Francia no puede permitirse un escándalo.” Al año siguiente, sin embargo, aparecían pruebas de que el consejo del presidente había caído en saco roto: DSK era denunciado por una economista húngara, empleada del FMI, que acusaba al director gerente de haber utilizado el cargo para abusar de ella. Logró tapar el escándalo en esa oportunidad. Ahora, también una periodista se atreve a contar que DSK le pidió sexo a cambio de darle una entrevista. Y no es poco probable que otros casos salgan a la luz en los próximos días. El folletín no terminará con la renuncia a la conducción del FMI.

Francia, mientras tanto, fluctúa entre el asombro y la indignación. Los socialistas comenzaron respaldando a su candidato estrella. Prefieren criticar al puritanismo norteamericano, aquel de los juicios a las brujas de Salem y el de las persecuciones ideológicas y morales del tristemente célebre senador McCarthy. “Los norteamericanos toleran la corrupción económica y la agresión militar, pero no la ley del deseo ni los placeres de la carne”, es el argumento dominante. Una encuesta, además, muestra que más del 50 por ciento de los franceses descree de la culpabilidad de Strauss Kahn.

Sin embargo, los límites entre el latin lover vividor y macho alfa, y el obseso sexual que agrede y viola aprovechándose de su puesto de poder, no son tan difusos como se los presenta. Por bastante tiempo la corporación financiera y mediática ha contribuido a ocultar un comportamiento claramente delictivo de uno de los suyos. Pero ahora la vida política de DSK ha terminado.

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en Twitter:   nspecchia

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¿Seguirá el FMI en manos europeas? (19 05 11)

 Pelea por el sillón de DSK

El jefe del FMI rechaza las acusaciones de violación, pero renuncia al puesto. En Europa impulsan la candidatura de la francesa Lagarde para reemplazarlo. Los países emergentes reclaman una nueva distribución de poder que refleje el mapa geopolítico actual. 

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WASHINGTON.- Como era previsible, tras las declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó ayer su renuncia, desde la celda de la cárcel en que está alojado, acusado de agresión sexual y violación.

La rauda salida del máximo responsable del Fondo ha acelerado la disputa por su sucesión, poniendo sobre la mesa de negociaciones, además, la posibilidad de quebrar la norma consuetudinaria que reserva ese lugar de poder en el sistema mundial para un europeo.

Cuando se establecieron las bases de las instituciones reguladoras de la economía internacional, en los años ’40 del siglo pasado, los Estados Unidos consensuaron con sus aliados europeos la repartija de la conducción ejecutiva, habida cuenta de los porcentajes de aportes netos que cada quien realizaría al sistema.

De esta manera, el gobierno norteamericano se ha reservado la designación del máximo responsable del Banco Mundial, y esa norma no escrita ha ubicado a un europeo en el primer sillón del FMI desde entonces.

Sin embargo, los países emergentes –encabezados por Brasil y China- vienen sosteniendo hace tiempo que esa distribución de poder reflejaba un estado del globo propio de la finalización de la segunda Guerra Mundial, y que las condiciones estructurales han cambiado desde entonces.

Entre estas modificaciones, la participación de las economías emergentes debe tener un correlato en el reparto de porciones de poder en las instancias multilaterales, argumentan.

La Unión Europea (UE) es el primer aportante colectivo del FMI, y los Estados Unidos el principal aportante individual. Pero las participaciones de las economías emergentes –precisamente desde la renovación de los rumbos políticos que la gestión de Dominique Strauss Kahn le impuso a la institución desde 2007- han sido crecientes.

Para Brasil, la aspiración de liderar el Fondo está en la misma línea estratégica que sus reclamos por un sitial permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), tanto por su tamaño geográfico y poblacional, como por su relevancia regional en el liderazgo sudamericano.

China, por su parte, con las tasas de crecimiento interno en el orden del 10 por ciento del producto anual, y el yen cada día más fuerte en relación al dólar, acumula bonos de la deuda pública norteamericana, se ubica ya como la segunda economía mundial y llegará al primer lugar antes de mediado de siglo de mantener esta tendencia; condiciones éstas que le otorgan elementos suficientes para aspirar al sillón de DSK. Sudáfrica e India, con fuertes y sostenidos niveles de desarrollo, también están en la misma línea de disputa.

El argumento común de los emergentes es que son ellos quienes están aportando el mayor crecimiento a nivel mundial, mientras que son los europeos, precisamente, los que acumulan mayores problemas estructurales y de liquidez.

Sin embargo, en el Viejo Continente no están dispuestos a resignar la potestad de nombrar al jefe de la máxima instancia monetaria, muy especialmente en la presente coyuntura, con varias de sus economías pendientes de los créditos del FMI para no caer en bancarrota, y el Banco Central Europeo (BCE) debiendo negociar con el jefe del Fondo, prácticamente a diario, las condiciones de financiamiento de las situaciones estatales más críticas, encabezadas en estos momentos por Grecia, Portugal e Irlanda.

En este sentido, apenas difundida la carta de renuncia de Strauss Kahn desde la prisión estadounidense, se conoció la postura de Berlín y la de París, las dos potencias que traccionan la UE. La canciller alemana, Ángela Merkel, defendió que la gerencia crediticia mundial quede en Europa, aunque no utilizó el argumento del pacto histórico con los norteamericanos, sino que apeló a razones de “mérito, competencia, y experiencia económica y política”; y con ella coincidió rápidamente la ministra conservadora francesa de Finanzas, Christine Lagarde.

La candidatura de Lagarde para el sillón de DSK comenzó a movilizarse apenas estalló el escándalo, cuando la policía neoyorquina detuvo al político francés en el avión con el que se aprestaba a dejar el territorio norteamericano, después de la presunta agresión sexual a una mucama en el hotel Sofitel de Manhattan.

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en Twitter:    @nspecchia

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Berlusconi otra vez contra las cuerdas (24 01 11)

El abuso de poder y la corrupción sexual acorralan a Berlusconi

Las causas de la Fiscalía de Milán contra el primer ministro son contundentes

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La nueva embestida judicial contra el primer ministro conservador italiano, Silvio Berlusconi, parece ser la definitiva.

Después de los múltiples escándalos relacionados con orgías con prostitutas de lujo, desarrolladas en la mansión del premier en la isla de Cerdeña, que terminaron con la separación matrimonial y el millonario juicio de divorcio de Berlusconi, las nuevas pruebas acumuladas por la Fiscalía de Milán suman al escándalo los delitos de abuso de poder y de corrupción a menores, ambos graves.

Una de las protagonistas de las fiestas sexuales del primer ministro y su selecto círculo de invitados, que en los códigos privados de esa elite se designaban con el nombre de “bunga bunga”, habría sido la joven prostituta marroquí conocida como Ruby.

Ruby, hoy de 18 años, habría participado al menos en 17 oportunidades en orgías sexuales organizadas por el premier conservador italiano, según se desprenden de los casi 400 folios del sumario judicial impulsado por los fiscales milaneses; en esas fiestas, que tuvieron lugar durante el año 2010, Ruby era menor de edad.

El texto del legajo de la acusación judicial se filtró la semana pasada a la prensa, que volvió a ocuparse profusamente de todos los detalles escabrosos contenidos en las declaraciones de las prostitutas ante los agentes judiciales, y ha significado un nuevo frente de conflicto para el jefe del Ejecutivo italiano.

Y con pocos resquicios por donde salir en esta oportunidad, ya que la demanda de los tribunales es contundente: la acusación de “prostitución de menores agravada y abuso del cargo de primer ministro” no es un trámite que pueda resolverse en los arreglos políticos del Congreso, donde el último intento de voto de censura dejó claro que el jefe de la derecha italiana controla las mayorías.

Jaqueado por la justicia, y en esta oportunidad también por la opinión popular (el diario Il Corriere della Sera publicó una encuesta donde afirma que el 49 por ciento de los italianos opina que el premier debería renunciar), Berlusconi sin embargo ha decidido una vez más aferrarse al cargo.

Ante un simposio organizado por su formación política, el partido de derecha Pueblo de la Libertad (PdL), afirmó que “no huyo y no renuncio”, e intentó volver a ponerse en el papel de víctima, al asegurar que el auténtico delito es que él haya sido “sometido a un espionaje” en referencia a escuchas telefónicas que develaron sus encuentros sexuales con la menor Ruby.

De probarse la acusación de la Fiscalía, la pena que podría corresponderle a Silvio Berlusconi, el hombre más poderoso de Italia, asciende a quince años de cárcel.

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nelson.specchia@gmail.com

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