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En Chile van por más (15 08 11)

Los estudiantes afectan la gobernabilidad de Piñera

La posibilidad de convocatoria ciudadana a un referéndum aparece cada vez más clara

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A pesar de que las movilizaciones que vienen desarrollándose en la capital chilena desde hace diez semanas no dejan de mostrar una aceptación creciente, el gobierno conservador del presidente Sebastián Piñera volvió a ratificar durante el fin de semana que no dará nuevos pasos para abrir canales de diálogo.

En esa misma postura intransigente, el ministerio de Educación, a cargo de Felipe Bulnes, descartó la introducción de nuevos planes de reforma al sistema educativo trasandino, el centro de la disputa.

En un intento de zanjar dos posiciones que comienzan a no tener ningún punto de contacto, desde el Senado surgió la propuesta de establecer una mesa de diálogo en el ámbito del Poder Legislativo; sin embargo los representantes estudiantiles –en especial la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech)- rechazó la iniciativa de los senadores, al entender que la Cámara Alta no es el ámbito idóneo para tratar los temas que competen en exclusiva al Poder Ejecutivo, y que éste ha manifestado su voluntad de no transigir con sus demandas.

Camila Vallejo, la presidenta de la Confech, declaró tras una asamblea de alumnos que el gremio ha decidido no negociar con el gobierno de Piñera, hasta tanto éste no responda a sus reclamos de “instalar una educación pública, gratuita y de calidad”.

Las declaraciones de la dirigente muestran hasta qué punto la escalada de las reivindicaciones ha ido ascendiendo en los propios reclamos: hace dos meses, cuando comenzaron a surgir las primeras marchas, las peticiones de los colectivos juveniles estaban muy lejos de las aspiraciones maximalistas que a estas alturas reclaman.

La falta de reacción de la Administración Piñera, al negarse a ningún tipo de negociación con las organizaciones de estudiantes, fue empujando los reclamos al alza, y el apoyo social –con cacerolazos en las esquinas de los barrios de clase media prácticamente todas las noches- llevó a que los jóvenes ahora exijan un cambio radical de las estructuras educativas heredadas del período dictatorial chileno, o nada.

Los líderes de los jóvenes, tras la multitudinaria asamblea que realizaron a últimas horas de la tarde de ayer en la ciudad de Concepción, a unos 500 kilómetros al Sur de la capital, ratificaron que convocarán a un plebiscito, para que sea la ciudadanía chilena toda la que decida sobre el modelo educativo.

La convocatoria de firmas para llevar adelante la iniciativa civil, en los términos previstos por la Constitución, se motoriza por una página web habilitada especialmente para tal fin, y por las redes sociales; y la cantidad de apoyos recabados en los primeros días de implementado el sitio en Internet es muy sustantivo.

Un referéndum convocado de esta manera no sólo afectaría al tema de la educación, sino a la gestión entera del presidente Sebastián Piñera, que ve cómo el protagonismo juvenil pone límites cada vez más concretos a la gobernabilidad de su Administración.

Mano derecha, y dura

La emergencia de contestación social en Chile tiene pocos elementos en común con la vivida a fines de la semana pasada en Londres, pero sus gobierno –que coinciden en su orientación conservadora- están apelando a los mismos discursos y herramientas para hacer frente a un fenómeno que, en última instancia, sólo podría ser abordado considerando sus más profundas causas sociales.

Por el contrario, la Administración Piñera, como el gobierno “tory” de David Cameron, supone que dándole mayores atribuciones a las fuerzas policiales, y aumentando el grado de represión de las movilizaciones urbanas, podrán capear el temporal.

Los jóvenes chilenos ratificaron el paro nacional de este jueves, y se adherirán a la huelga convocada para el 24 y 25 de agosto.

Y como respuesta, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció que remitirá al parlamento un proyecto destinado a endurecer la legislación sobre desórdenes públicos, y prohibir las “gorras, pañuelos o elementos que cubran el rostro”.

Sólo falta que se le ocurra suspender las redes sociales, como Cameron en Londres.

N. G. S.

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Terco y duro como una pared (12 08 11)

Piñera dice que no cederá, y siguen las movilizaciones

Los estudiantes confirman el paro del 18, y los gremios otro para el 24 de agosto

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El presidente chileno Sebastián Piñera volvió a ratificar ayer la decisión adoptada por su gobierno, de no volver a considerar reformas al sistema educativo trasandino, tal como reclama desde hace nueve semanas un arco amplio de organizaciones juveniles con el apoyo de diversos sectores sociales.

El mandatario cerró la vía de negociación con los manifestantes con una frase rotunda: “nada es gratis en la vida”, sostuvo, haciendo hincapié en el principal reclamo de los colectivos estudiantiles, que promueven el cambio de paradigma de la escolaridad chilena, basado en una educación privada, por un servicio educativo público, laico, gratuito y de calidad.

El jefe del Ejecutivo, por el contrario, ratificó ayer el actual modelo al promulgar la denominada “ley de calidad educativa”, que mantiene sustancialmente la modalidad de instituciones de enseñanza primaria, media y superior, estructuradas originalmente durante el período dictatorial comandado por el general Augusto Pinochet, y que no ha sido cuestionado en sus bases durante las cuatro presidencias de la Concertación de centroizquierda que gobernó Chile desde la transición democrática hasta el año pasado.

Frente a la ratificación de la política oficial, los estudiantes ya adelantaron que rechazarán la ley recién promulgada, y sostendrán el estado de movilización social en las calles de Santiago y de las principales ciudades chilenas durante las próximas semanas.

Contestando a la crítica de que el gobierno no habilita vías de diálogo con los actores de las protestas, el ministro de Educación de la gestión Piñera, Felipe Bulnes, afirmó en la víspera que está en el ánimo del gobierno conversar con los jóvenes, e inclusive que habría algunos sectores de estudiantes “que consideran que se podría trabajar perfectamente a partir de las 21 medidas (planteadas por el Gobierno) pero vemos que se están imponiendo los sectores más intransigentes”, dijo, cuando los dirigentes estudiantiles anunciaron que no participarán de la mesa convocada por el ministerio de Educación.

Los gremios de profesores tampoco asistirán a esa instancia, por considerar que los 21 puntos de la propuesta oficialista no cambian en nada las estructuras educativas vigentes.

Aumentando el enfrentamiento con el Ejecutivo, la conducción de las asociaciones universitarias confirmó la convocatoria a un paro nacional activo, con renovadas marchas multitudinarias cruzando Santiago, para el próximo 18 de agosto.

A su vez, y demostrando cómo los reclamos juveniles comienzan a involucrar a los demás actores sociales en el clima de protesta a nivel nacional, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) convocó a dos jornadas sucesivas de movilización y paro general, para el 24 y 25 de este mes.

Si las huelgas organizadas tuvieran un acatamiento masivo, podrían reunirse las firmas suficientes como para obligar a la convocatoria de un plebiscito. Un referéndum implicaría un duro revés para el gobierno conservador.

Ayer, el presidente volvía a convocar a su gabinete para analizar el avance de la crisis política motorizada por los estudiantes.

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“La mayoría decide”

Tanto la concentración de más de 200.000 personas lograda por los estudiantes universitarios y secundarios chilenos esta semana, como el apoyo de los “cacerolazos” que se repiten en las esquinas de los barrios de clase media noche a noche, han llevado a los movilizados a apostar por la  realización de un referéndum nacional, que junto con influir en el pulso sobre la cuestión educativa, también sería un termómetro para medir la acción general de la presidencia de Sebastián Piñera a mediados de su mandato.

Apostando a los controles democráticos del sistema, los estudiantes han armado una página web para juntar las firmas que constitucionalmente requiere una convocatoria ciudadana para obligar a un plebiscito. El sitio web se denomina “La mayoría decide” (http://www.lamayoriadecide.cl), y durante las primeras horas de funcionamiento ya había acumulado cerca de 18.000 firmas.

Sombras de la dictadura

En medio del debate social que vive el gobierno y la sociedad por el sistema educativo, una de las rémoras del período dictatorial, ayer se conoció el denominado Informe Valech, fruto de la comisión independiente de la verdad, que busca establecer los casos de prisión política, tortura y desapariciones forzadas durante aquel negro período del país vecino.

El informe incorpora 32.000 nuevos casos de violaciones a los derechos humanos en esta nueva versión, que culmina el proceso de búsqueda de datos iniciado en 1990.

Entonces, el Informe Rettig había establecido un total de 2.279 detenidos, desaparecidos y ejecutados políticos durante la dictadura del general Pinochet, y fue presentado en 2005 al presidente Ricardo Lagos. Esta nueva versión será entregada a Sebastián Piñera el próximo 17 de agosto, apenas unas horas antes de que los estudiantes comiencen su paro nacional.

 

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Marruecos, el otro Islam (01 07 11)

Marruecos, el otro Islam

por Nelson Gustavo Specchia

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En medio de la tensión europea impulsada por la crisis de las deudas de los países mediterráneos, el Norte de África se sigue moviendo, y en diversas direcciones. Marruecos vota hoy un plebiscito constitucional que se presenta como otra respuesta a la Revuelta Árabe que sacude la región desde principios de año. La cercanía geográfica entre ambas orillas del Mediterráneo, la tensión social por el movimiento de masas de migrantes desde la paupérrima costa Sur del mare nostrum hacia los países desarrollados del Viejo Continente, y el preocupante escenario político de las revoluciones populares que tumban autocracias consolidadas y dejan abiertos los escenarios de futuro, hacen que la agenda del Magreb sea, asimismo, centro de atención de todas las cancillerías europeas, muy especialmente en España, Francia, Alemania e Italia. Pero, en estos días, esa agenda externa para con los vecinos africanos y árabes se ve tironeada por la atención que los gobiernos de la Unión Europea tienen que poner en sus propios patios internos.

Con Atenas envuelta en una batalla campal entre militantes “indignados” que han dejado la protesta pacífica y se han lanzado a la resistencia activa, y fuerzas antimotines con orden de extinguir el incendio social a toda costa, la vía escogida por el liderazgo europeo parece querer apagar los fuegos con baldes de nafta. En la misma semana, una cuarta huelga general paraliza Grecia; los “indignados” cruzan el territorio español en su marcha hacia Madrid pidiendo una renovación general de todo el sistema político; y Londres soporta la movilización de 750.000 trabajadores, que rechazan la remodelación con la que el gobierno pretende meter tijera al sistema de jubilaciones. Demasiado ruido interno. Pero, aunque las agendas nacionales le quiten protagonismo, el Magreb puede convertirse para la Unión Europea en una bomba de tiempo demasiado grande como para relegarla a un segundo plano.

REY Y SEÑOR

La tirantez entre cuidados estratégicos de mediano plazo y urgencias coyunturales entre las dos orillas, se puso de manifiesto en la ausencia de una postura común de los europeos frente a la reforma constitucional que se plebiscita hoy en Marruecos. En definitiva, en Europa no se han puesto de acuerdo si el plan de Mohamed VI es una auténtica reforma aperturista, modernizante y democrática; o si, por el contrario, se trata de una magistral puesta en escena de Il Gattopardo en las arenas del extremo occidental del Magreb, armada para dar la impresión de que todo cambia pero que, en el fondo, intenta que nada se mueva de su sitio.

Cuando la Revuelta Árabe tiró sucesivamente a los regímenes autocráticos de Zine el Abidine ben Ali en Túnez, y luego al otrora poderosísimo “rais” egipcio Hosni Mubarak, el riesgo de contagio puso en alerta a las administraciones árabes de toda la región que, en general, se inclinaron por una respuesta que mezclaba unas pocas concesiones con el simultáneo aumento del control y la represión. Y cuando unas semanas más tarde los rebeldes comenzaron la ofensiva contra el coronel Muhammar el Khaddafi en Libia, el monarca marroquí Mohamed VI decidió que era el momento de poner las barbas en remojo, antes que las puebladas populares llegaran al palacio con ánimos de barbero.

En Marruecos las movilizaciones comenzaron el 20 de febrero, y esa fecha es la que da nombre al movimiento –también aquí mayoritariamente juvenil- que sale a las calles de todas las ciudades importantes del reino, domingo a domingo, pidiendo la democratización de una de las últimas monarquías absolutas del mundo. Adaptando la estrategia regional de mezclar concesiones con mayores restricciones, el rey diseñó un plan de modernización por vía de la reforma constitucional.

Hasta ahora, el monarca es considerado “sagrado” en Marruecos, y concentra no sólo la titularidad de la representación del Estado, sino que ejerce efectivamente el gobierno en forma directa. Esto es, un monarca absoluto, por definición técnica. A lo que debe agregarse, por cierto, que es propietario de todas las empresas –productivas y de servicios- que realmente cuentan en la economía marroquí. Quizá la única diferencia con los emiratos árabes patrimonialistas del Golfo Pérsico sea, por una cuestión de proximidad con Europa, que en Marruecos el absolutismo ha conservado cierta liberalidad social (en el trato a las mujeres, por ejemplo), y no ha extremado la violencia represiva (salvo en el caso del conflicto con los bereberes y la irresuelta cuestión del Sahara Occidental).

DEMOCRACIA E ISLAM                      

Mohamed VI, de 47 años y educado en Occidente, parece haber entendido que estas características de su trono ya son inviables, tanto en el contexto global, como en la relación estratégica con la Unión Europea y, muy especialmente, en el entorno alterado de las Revueltas Árabes. Decidió entonces reformar la Carta Magna del reino y renunciar al carácter sagrado de su persona. Pero aquí comienza el gattopardismo. El análisis de la mecánica de la reforma, como el alcance de su articulado, no permite concluir claramente que el resultado vaya a ser una transición hacia un Estado democrático y representativo. Todo en esta reforma es híbrido y queda a mitad de camino. Y esto ha llevado a que los jóvenes del Movimiento 20 de Febrero planteen el boicot al plebiscito que hoy se vota.

Porque lo que vienen pidiendo los jóvenes, junto a sectores muy diversos de la sociedad civil, es un cambio hacia un Estado donde el rey reine pero no gobierne, como en todas las monarquías parlamentarias europeas que quedan. Pero la Constitución puesta a referendum hoy está muy lejos de ese alcance. Marruecos se define en ella como Estado musulmán, conducido por el Rey (persona, si bien ya no “sagrada”, sí “inviolable”), quien presidirá el Consejo de Ministros, y el Consejo Superior de Seguridad, y el Consejo del Poder Judicial. Además, por cierto, el soberano retiene en esta nueva Constitución la condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas. En otras palabras, el núcleo duro del poder sigue girando en torno al monarca. Pero es que, junto a estas atribuciones ya presentes en la Constitución de 1996, a partir de ahora el rey será también “Emir de los Creyentes” (o sea, máxima autoridad religiosa, y jefe del Consejo de los Ulemas). Estos elementos son los que impulsan a los jóvenes rebeldes a rechazar la nueva Carta Magna, y a boicotear el referendum: Mohamed VI, dicen, ha encontrado en el Islam la herramienta para afianzar el absolutismo de su reinado. Pero el riesgo implícito en esta estrategia es alto: los partidos religiosos, hasta el momento en un segundo plano, pueden cobrar una inesperada relevancia.

En Marruecos la religión es cuestión de Estado: los imanes son empleados públicos y sus sueldos están en la nómina del ministerio de Asuntos Religiosos. El sermón que cada viernes el imán lee en la mezquita se redacta en ese ministerio. En un párrafo de la homilía leída por todos los imanes el viernes pasado, se destacaba: “La nueva Constitución tiene grandes ventajas para los musulmanes, que serán guiados por el Emir de los Creyentes; Marruecos será un Estado musulmán, y la protección de la familia y de las costumbres estará garantizada en el marco del Islam”. No suena como una declaración muy alentadora para afianzar una apertura democrática, un gobierno laico, y una transición hacia mayores grados de representatividad política.

Si convence a los jóvenes y sortea el boicot al plebiscito de hoy, posiblemente Mohamed VI haya logrado evitar que los vientos de la Revuelta Árabe lleguen a las arenas marroquíes. Si no, habrá sido un balde de gasolina echado a las llamas. Una política muy europea por estos días.

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[ publicada en HOY DÍA CÓRDOBA, Magazine, columna “Periscopio”,

viernes 1 de julio de 2011 ]

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nelson.specchia@gmail.com

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Berlusconi ahogado por una catarata de votos (13 06 11)

 Catarata de votos en contra

Contundente victoria de la oposición en el plebiscito italiano. Silvio Berlusconi admitió la derrota en la consulta nuclear aún antes de que cerrara la jornada electoral. El castigo de las urnas se suma a la debacle en las municipales, y anuncia un fin de ciclo de la derecha en el gobierno.     

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ROMA.- El primer ministro conservador italiano, Silvio Berlusconi, maniobró ante la justicia para tratar de impedir, hasta último momento, la celebración de la consulta plebiscitaria convocada por el partido opositor de Italia de los Valores, porque intuía que los resultados implicarían un nuevo voto de censura contra su Administración, que transita por una crisis en varios frentes.

Sin embargo, ni siquiera los analistas políticos cercanos al izquierdista Partido Democrático habían previsto una contundencia como la que teminaron registrando los resultados de la consulta, desarrollada en la península durante el domingo y lunes pasados, y por los italianos en el extranjero por vía postal la semana anterior.

El plebiscito planteó cuatro preguntas a la ciudadanía, acerca de la políca nuclear, la privatización de recursos hídricos, y la posibilidad extraordinaria de inmunidad penal para el presidente de Consejo de Ministros.

El padrón de votantes se integraba por más de 47 millones de italianos, y para que su resultado sea vinculante y obligue a la anulación de las leyes ya aprobadas por el Parlamento, requería un porcentaje de la mitad de ese padrón, más un voto. Por ello las asociaciones de ecologistas y ambientalistas, muy comprometidas con la cuestión nuclear, movilizaron porciones del electorado tradicionalmente reacias a asistir a las mesas de votación, y las dos jornadas plebiscitarias terminaron registrando un record de asistentes, un 57 por ciento, un número de votantes que no se alcanzaba desde 1995 y que, por cierto, supera el quorum requerido de la mitad de las listas de empadronados.

Y más del 95 por ciento de los electores se manifestaron a favor de derogar las cuatro leyes sobre las que versaba el plebiscito.

Después de su fracaso en el intento de frenar la consulta en los tribunales, el primer ministro intentó quitarle protagonismo; anunció que él no iría a votar, y lo mismo hizo su principal aliado, Umberto Bossi, líder de la secesionista Liga Norte padana. La presión de ambos dirigentes influyó en los sectores de derecha, pero el tema nuclear, uno de los puntos centrales del plebiscito, se ha mostrado como transversal a las posiciones ideológicas.

Italia ya rechazó, en un referéndum similar a este, la instalación de centrales atómicas en 1987, tras el accidente de la central ucraniana de Chernobil; pero a principios de este año Berlusconi volvió a poner el tema en agenda, y anunció que su gobierno impulsaría la energía nuclear.

Con el desastre japonés de Fukushima, dañada por el tsunami de marzo pasado, el gobierno emitió un decreto suspendiendo el programa de reinstalación de centrales atómicas por dos años, pero no logró detener la masiva participación popular en la consulta finalizada ayer.

A media tarde, antes aún de que cerraran los colegios electorales, Berlusconi –que estaba acompañado por el premier israelí, Benjamín Netanyahu, de visita en Italia- admitió que el resultado seguramente sería adverso, y sostuvo que la voluntad ciudadana “no puede ser ignorada”, en lo que fue considerado como un adelanto de la decisión de abandonar el plan nuclear italiano.

El contexto europeo, además, acompaña esta decisión popular. Italia es el único país grande de Europa que no dispone de usinas atómicas, y Alemania, que posee 17 reactores, anunció la semana pasada que los apagará todos en forma definitiva antes de 2022.

Un paso hacia la normalidad

Más allá de las lecturas optimistas realizadas por la izquierda italiana al calor de los resultados del plebiscito, la contundencia de los resultados parecen mostrar el hastío de los italianos por un tiempo político que, a pesar de su larga extensión de más de una década, siempre se ha presentado como excepcional.

Las leyes sancionadas “a medida” del premier, los escándalos sexuales, los juicios por abuso de autoridad, el tráfico descarado de influencias, las posturas antieuropeas respecto del Espacio Schengen, el trato a las minorías –como los gitanos y los inmigrantes norafricanos-, las relaciones con la mafia de la basura en Nápoles, el maltrato misógino y sexista a las mujeres, y la corruptela generalizada en los negocios con el gobierno, han terminado por hartar a una ciudadanía ávida de mayores grados de normalidad institucional.

Eso explicaría una inédita participación del 55,8 por ciento, y la abrumadora mayoría de más del 95 por ciento de votos por el “sí”, que se convirtieron en un enorme “no” a la persona y al partido de Silvio Berlusconi.

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nelson.specchia@gmail.com

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Berlusconi a plebiscito: Golpe a golpe (10 06 11)

Italia acude a limitar al gobierno por vía plebiscitaria

Consulta vinculante sobre los temas más críticos para Silvio Berlusconi

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Durante el domingo y el lunes próximos la ciudadanía italiana, tanto en la península como en el extranjero, está convocada a un plebiscito, alentado por la oposición y resistido por el gobierno conservador del primer ministro Silvio Berlusconi.

El Ejecutivo de Berlusconi intentó hasta último momento detener la consulta popular sobre temas críticos de su Administración, pero ayer el Tribunal Supremo, máxima instancia jurisdiccional italiana, dio vía libre a la celebración de la consulta, al rechazar la moción presentada por el gobierno.

Las cuatro preguntas que serán sometidas al juicio ciudadano, si obtienen al menos el 50 por ciento del total del padrón, obligarán a anular leyes aprobadas por el Parlamento, y que tienen incidencia en la política nuclear italiana; la privatización de la gestión de los acueductos y de los recursos hídricos; y la denominada ley de “legítimo impedimento”, una de las normas diseñadas “a medida” para Berlusconi, que permite al presidente del Consejo de Ministros invocar tareas de gobierno para no asistir a los procesos penales que lo involucren.

El plebiscito fue impulsado por la oposición de izquierda del partido Italia de los Valores, al que se sumaron los ecologistas y ambientalistas. Así, el plebiscito que intentaba capitalizar la debacle electoral de la derecha en las recientes elecciones municipales de Milán y otras ciudades, ha terminado convirtiéndose en el más fuerte cuestionamiento a la política nuclear de la Administración Berlusconi.

Italia es uno de los pocos países grandes de Europa sin una estrategia nuclear, y el premier conservador se propuso iniciar la construcción de centrales atómicas para la producción de energía.

Después del desastre de la central de Fukushima, afectada por el tsunami de marzo pasado, el gobierno de Roma suspendió el plan nuclear durante un tiempo.

Pero el plebiscito del domingo y lunes intentará frenar la ley por completo, apenas una semana después que la Canciller Ángela Merkel anunciara que Alemania apagará definitivamente sus centrales nucleares antes de 2022.

Golpe a golpe

Berlusconi pasa un complicado momento, tras la contundente derrota en las elecciones municipales, y las críticas tras la debacle electoral de su principal aliado, la Liga Norte, de Umberto Bossi.

Ahora, además, la oposición del Partido Democrático, la gran vencedora en esos comicios, ha encontrado la oportunidad que le brinda la consulta plebiscitaria para dar un nuevo golpe a la alicaída popularidad del premier, rodeado también de escándalos y con cuatro juicios abiertos en contra.

Berlusconi intentó frenar la iniciativa en los tribunales, pero fracasó, y el tema nuclear es un gran motivador, por lo que se espera una concurrencia masiva a las urnas.

Italia ya rechazó por plebiscito la instalación de centrales atómicas tras el accidente de Chernobil, en 1986, y es muy probable que ese resultado se repita ahora. Para que el resultado sea vinculante se necesita al menos la mitad del padrón, unos 25 millones de votos.

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Sudán y Costa de Marfil, separatismo y economía (11 01 11)

África se sacude por la violencia sectaria con intereses económicos

Las regiones dominadas por musulmanes y cristianos centran las disputas

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JUBA.- Una serie de ataques entre sectores civiles opuestos se registran en estos días en el continente africano, con el denominador común de los intereses económicos –locales y extranjeros- puestos en sus ingentes recursos naturales, combinados con los efectos de modelos políticos que apenas pueden ser calificados de democráticos de una manera superficial.

En el mayor país de África, Sudán, se desarrolla desde el domingo un plebiscito que debe concluir en la muy probable partición dos nuevos Estados, uno en la zona Norte, con población mayoritariamente árabe y musulmana, y un Sudán del Sur, con predominio de habitantes que profesan la fe cristiana o animista.

En las regiones del Sur, además, se encuentran los desarrollos petroleros en los cuales las inversiones chinas son muy relevantes. El plebiscito se pactó en 2005, tras la guerra civil entre ambas regiones, que se extendió por dos décadas y dejó un saldo cercano a los dos millones de muertos.

Las autoridades del Sur vienen informando de ataques contra los votantes en la consulta; ayer 10 personas murieron, y otras 18 resultaron heridas, cuando milicianos árabes atacaron el colectivo en el que sudaneses residentes en el Norte viajaban al Sur para votar en el referendo de independencia.

Más de 140.000 cristianos que residían en el Norte han regresado a Sudán del Sur desde octubre, manifestando los temores a las futuras represalias tras la independencia, que aplicará contra los cristianos el régimen del presidente sudanés Omar al Bachir.

Al Bachir está reclamado por genocidio y crímenes de guerra en Darfur, por el fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo.

Por su parte, en la costa occidental del continente, la crisis generada a raíz de la disputa electoral en Costa de Marfil también está impactando en la tensión entre ambas comunidades religiosas.

Los sectores cristianos, que permanecen fieles al presidente Laurent Gbagbo denunciaron ataques de los partidarios del musulmán Alassane Ouattara. Ayer dos militares resultaron muertos en Abiyán, en enfrentamientos con civiles en un barrio islamista.

Ouattara, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), tiene el respaldo de las Naciones Unidas (ONU), cuya agencia para los refugiados, ACNUR, informó ayer desde Ginebra que la violencia interétnica ya va desplazando más de 25.000 personas desde Costa de Marfil hacia la vecina Liberia, y esperan recibir a unos 18.000 refugiados más en los próximos días.

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