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Proclaman a Libia “liberada” (24 10 11)

Los insurgentes dan por terminada la revuelta y el régimen de Khaddafi. Las Naciones Unidas reclaman una investigación sobre la muerte del ex mandatario. Saif al Islam, el hijo del dictador, permanece prófugo. Dudas sobre la institucionalización del nuevo Estado.  

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A pesar de las atroces imágenes de fotografías y videos capturados con teléfonos celulares, que registran los últimos momentos de vida del ex mandatario libio Muhammar el Khaddafi, su desaparición física ha provocado la instalación de un auténtico clima festivo en la capital del país, y la declaración de la “liberación” por parte de los sublevados del Consejo Nacional de Transición (CNT), que dieron por definitivamente concluido el régimen político instalado por el coronel Khaddafi y vigente durante 42 años en el país norafricano.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reclamó al gobierno provisional del CNT la apertura de una investigación para deslindar responsabilidades en la muerte del ex mandatario, ya que a partir de las imágenes suministradas por la cadena noticiosa qatarí Al Jazeera, se difundieron por el mundo entero los videos donde puede verse la captura de Muhammar el Khaddafi, luego de que un bombardeo de la Alianza Atlántica (OTAN) desarticulara el convoy militar con el que intentaba huir de Sirte, y fuera apresado por milicianos rebeldes.

En ellas el depuesto autócrata se ve confundido y tironeado por su captores, pero vivo y sin heridas. Pocos minutos después, otras imágenes muestran su cadáver, con agujeros de bala en la cabeza y en las piernas.

El primer ministro saliente del CNT, Mahmmoud Yibril, sostuvo ayer que tras la autopsia realizada al cuerpo del ex mandatario –que está depositado en un frigorífico comercial en Misrata- se constató el fallecimiento por un disparo a quemarropa en el cráneo, aunque aseguró desconocer la procedencia de la bala, y aventuró que “pudo haber sido disparada por sus propios simpatizantes” cuando era trasladado a un hospital.

Sin embargo, otros videos que circularon por Internet muestran al coronel agonizando, con la cabeza sangrante, arrastrado por milicianos rebeldes que le quitan la ropa y el calzado.

Uno de los hijos del ex mandatario, Mustassin, también fue apresado vivo, según puede verse en fotografías publicadas en la prensa internacional, y ejecutado posteriormente.

El otro hijo del coronel, Saif al Islam, que había sido escogido como heredero del régimen, puede estar herido pero sigue prófugo, escondido en algún lugar, desde donde llamó en la víspera a continuar resistiendo. “Váyanse al infierno, las ratas y la OTAN”, dijo en un mensaje de audio difundido por el canal Al Arabiya. Todos los demás miembros de la familia del ex mandatario han partido hacia el exilio.

El presidente norteamericano, Barack Obama, saludó la “proclama histórica de liberación”, e instó a una “transición política hacia elecciones libres y justas”.

Aunque las palabras de ministro saliente del CNT abrieron algunas dudas sobre el posible rumbo teocrático del nuevo Estado.

Yalil aseguró que el Islam será el pilar de Libia, “el derecho islámico será la base del orden legal, una ley que contradiga el derecho islámico será absolutamente nula”, ratificó.

El ocaso de los Khaddafa

El depuesto y ajusticiado ex mandatario libio, Muhammar el Khaddafi, siempre mantuvo a su familia implicada en el rumbo político del régimen que fundó y comandó durante más de 40 años.

En sentido amplio, la familia a la que pertenecía, los Khaddafa, era su respaldo en el sistema tribal beduino todavía preponderante en la región.

Y en su núcleo cercano, sus hijos compartieron el poder y también han compartido su suerte.

Algunos de los vástagos y nietos murieron en bombardeos, al inicio de la sublevación rebelde, y otros –como Mutassin- fueron acribillados junto con el ex mandatario.

Ahora, los Khaddafa han nombrado al primogénito, Saif al Islam, el último que permanece en Libia, como nuevo jefe de la tribu y sucesor de Muhammar, según informó ayer el sitio web del diario árabe Al Sharq al Awsat.

Por su parte, Interpol pidió al hijo de Khaddafi que se entregue, a fin de poder ser procesado por la Corte Penal Internacional de La Haya.

La OTAN se retira el 31

La reunión de embajadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el conjunto de defensa de los ejércitos occidentales que ha sido clave en el derrocamiento del régimen libio, confirmó este fin de semana que la misión en el país norafricano concluirá el próximo 31 de octubre.

La cumbre de representantes de la Alianza, en la capital administrativa de la Unión Europea, evaluó el informe del mando militar y la situación de los civiles, tras la caída de Sirte y la muerte del ex dictador, y sostuvo que no existen más motivos para prolongar la operación “Protector Unificado”, que comenzó hace siete meses por mandato de la ONU.

El secretario de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, sostuvo al final de la cumbre que será “un cierre nítido de la operación, porque no tenemos intención de mantener fuerzas en la región”.

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Los rebeldes matan a Khaddafi (21 10 11)

El ex dictador es apresado al intentar huir de Sirte. Imágenes de celulares lo muestran vivo y luego con dos disparos en la cabeza. El joven de 18 años que lo ultimó es entronizado como héroe. Uno de los hijos del coronel también acribillado.  

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Finalmente, la guerra civil que se había instalado en Libia tras el alzamiento insurgente de Misrata, a principios de año, comenzó ayer a terminar, con el apresamiento y la muerte del coronel Muhammar el Khaddafi.

El ex gobernante, que instaló en el país norafricano un régimen político sui generis, originariamente con pretensiones de revolución socialista pero que terminó decantándose en una autocracia personalista asociada a su figura, se mantenía como prófugo en escondites secretos desde que las tropas rebeldes, con apoyo aéreo y táctico de la Alianza Atlántica (OTAN) se hizo con el control de la mayor parte del territorio.

En ese escenario, se especuló sobre las posibles salidas de Khaddafi hacia el exilio –como efectivamente lo hizo parte de su familia y de su Estado Mayor- o sobre las posibilidades de que hubiera encontrado refugio entre su propia tribu, los Khaddafa, que tiene presencia mayoritaria en la ciudad de Sirte.

La resistencia que mostraba este enclave ante la avanzada rebelde fue apoyando esta posibilidad durante las últimas semanas, y quedó demostrada en la víspera.

El coronel, como había manifestado en algunos comunicados que logró filtrar hacia emisoras árabes extranjeras, permanecía en territorio libio y alentaba una reacción contra la insurgencia rebelde.

En la mañana del jueves, ante el estrecho cerco que los rebeldes mantenían sobre Sirte, el núcleo más cercano al ex mandatario decidió abandonar la ciudad y preparó una caravana de automóviles fuertemente pertrechada, para intentar romper el cerco rebelde y, se presume, que con la intención de tomar la ruta del desierto hacia los oasis del sur del país, desde donde podrían haber pasado a Níger, como lo hiciera un convoy con el alto mando militar khaddafista hace poco.

Sin embargo, a escasos tres kilómetros del borde de la ciudad, la caravana fue atacada por el aire (la OTAN confirmó que un “drone” no tripulado atacó a un convoy que abandonaba Sirte), que la desarticuló.

Muhammar el Khaddafi y algunos de sus allegados más cercanos, como el ex ministro de Defensa, Abu Bakr Yunis, huyeron a pie y se ocultaron en unas cañerías de desagües cercanas. Las tropas rebeldes, que habían presenciado el ataque aéreo, comenzaron a perseguirlos, y lograron dar con el grupo cuando de las tuberías salió un combatiente khaddafista denunciando a los gritos que el coronel se encontraba oculto allí. Las imágenes difundidas por la cadena Al Jazeera muestra al ex mandatario vivo, apresado por los rebeldes, cubierto por unas ropas marrones.

Las imágenes siguientes ya mostraban el cadáver del coronel, con impactos de bala en la cabeza, el cuerpo y las piernas. Otras imágenes de la misma cadena mostraron el cadáver de su hijo Mutassim, que supuestamente integraba el mismo convoy y fue ultimado por los rebeldes en las afueras de Sirte.

Los líderes del Consejo Nacional de Transición (CNT) confirmaron la muerte del ex mandatario, de 69 años, y el definitivo derrocamiento de su régimen autocrático, que se extendió por 42 años en Libia.

Cuando la noticia de la muerte del ex dictador fue confirmada, diversos líderes salieron a expresar el deseo de la comunidad internacional de que este hecho aporte a la pacificación de Libia, y al inicio de un auténtico proceso de institucionalización y democratización del país.

Obama ofrece “cooperación”

A media tarde de ayer, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, convocó a una corta conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca, para confirmar la muerte del coronel Khaddafi y para anunciar que la reconstrucción del país norafricano, tras el fin de lo que calificó como “un largo y doloroso capítulo”, contará con la cooperación de su gobierno.

Obama insistió en que los libios tienen ahora la oportunidad y la responsabilidad de construir un país “inclusivo, tolerante y democrático”, y pidió llevar adelante una “transición estable”.

El líder demócrata concluyó sosteniendo que los libios “ganaron su revolución, ahora nosotros seremos sus socios en la reconstrucción”, dijo.

Por su parte, la Alianza Atlántica (OTAN), que ha jugado un papel determinante en la caída del régimen de Khaddafi, ha convocado para hoy una reunión de embajadores, en la que tratará la nueva situación en el país tras la muerte del ex mandatario.

Algunas fuentes diplomáticas aseguran que el presidente Obama no quiere extender la operación “Protector Unificado”, que dio cobertura militar y logística a los rebeldes del CNT, más allá de la desaparición del régimen y de la persona del coronel.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, llamó ayer a la reconstrucción nacional libia y a la protección de la población civil, sin dar detalles sobre los plazos y fechas de culminación de la operación.

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Khaddafi: de rey de reyes a vecino incómodo (08 09 11)

El conflicto de Libia contamina a los países del oeste africano

Los Estados vecinos fluctúan entre el apoyo a Khaddafi y la legalidad internacional  

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La huida de la alta oficialidad khaddafista a través del desierto ha trasladado una parte de la atención global a los países del oeste de África.

La incógnita, ahora, pasa por si el coronel Muhammar el Khaddafi se unirá a los mandos de su depuesto régimen, que salieron por la frontera sudoeste del desierto libio, por pasos argelinos rumbo a Níger y a Burkina Faso.

Pero las versiones se suceden, generando trascendidos que sólo opacan más el conflictivo escenario. Lo extenso de la formación militar –entre 150 y 200 vehículos artillados- y la integración del convoy –oficiales superiores y miembros de la guardia personal del ex dictador- hacen suponer que podría haber sido el respaldo para proteger la salida de Muhammar el Khaddafi.

El ex mandatario ha repetido que permanecerá en territorio libio, pero el curso de la guerra y el avance rebelde le han dejado muy pocos sitios donde guarecerse.

Sin embargo, el Departamento de Estado norteamericano descartó la posibilidad de que el coronel haya integrado el convoy.

Aunque los vuelos de la Alianza Atlántica (OTAN), que patrullan constantemente las escasas e identificables carreteras que cruzan el desierto libio, no atacaron la caravana, tan numerosa que no podrían no haber detectado.

Por último, la dirigencia insurgente del Consejo Nacional de Transición (CNT) afirmó al comienzo de esta semana saber fehacientemente dónde se oculta el depuesto mandatario, pero no ha tomado ninguna iniciativa militar para apresarlo.

En el plano regional, a su vez, la situación se complica cada vez más para los vecinos, muchos de ellos acreedores de la “cooperación africana” con que Khaddafi financiaba a las castas dirigentes en el pasado.

Argelia recibió a la esposa del ex dictador y a algunos de sus hijos, aunque el presidente Abdelaziz Bouteflika aclaró que sólo lo permitió por “motivos humanitarios y por la tradición de hospedaje del desierto”, que no aplicaría a la persona de Muhammar el Khaddafi si la solicitara. Pero su Ejército no detuvo al convoy de oficiales huidos que habría cruzado por pasos fronterizos argelinos.

Los soldados de Níger fueron más allá, y escoltaron a la caravana cuando esta penetró en su territorio, hasta la ciudad de Agadez.

Y Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo, no rechazaría al convoy, donde se supone que también viajan varias toneladas de oro, aunque esa hospitalidad le traiga nuevos problemas a niveles multilaterales.

Vecino incómodo

A partir de la toma de Trípoli y del reconocimiento internacional, en la Cumbre de París, al gobierno interino del Consejo Nacional de Transición (CNT), el coronel Muhammar el Khaddafi se ha convertido en un fugitivo con pedido de búsqueda y captura del Tribunal Penal Internacional (TPI).

Todos los países del Norte de África son miembros del TPI, o sea que las resoluciones de éste los obligan con fuerza de ley.

Argelia, el único de los vecinos que no ha reconocido al CNT aún, afirmó que capturará a Khaddafi y lo entregará al fiscal Moreno Ocampo, del TPI, en el caso que aparezca por su territorio. Pero recibió a una parte de su familia y la ha alojado en palacios a cargo del Estado.

En el paupérrimo Níger (ocupa el puesto 167 del índice de desarrollo humano, sobre 193), los petrodólares libios fueron la única fuente de financiamiento externo de las últimas dos décadas.

Y en Burkina Faso (casi igual de pobre, ocupa el puesto 161) la poca infraestructura que existe se construyó con “donaciones” de Libia.

Esas remesas de dádiva le aseguraron al coronel simpatías y seguidores en ambos países, quizás los últimos que le quedan.

N. G. S.

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Soldado de huye… (07 09 11)

El derrotado ejército libio cruza el desierto y huye hacia Níger

Burkina Faso ofrece asilo a la familia del coronel Muhammar el Khaddafi

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Después que se difundiera el arribo de la esposa del ex dictador libio Muhammar el Khaddafi a la capital de Argelia, junto a tres de sus hijos, ayer se conoció la salida de una parte de la alta oficialidad del vencido ejército regular del régimen por la frontera sudoeste, rumbo a Níger.

Más de doscientos tanques y vehículos artillados, que en la avanzada rebelde sobre Trípoli se habían replegado hacia el Sur, acantonándose en la ciudad de Sabha y en Bani Walid, cruzaron ayer la frontera con Níger y fueron escoltados por tropas nigerianas hasta Agadez, ubicada en el mismo desierto que comparte con Libia.

La presencia de las tropas nigerianas revela el acuerdo alcanzado con los desplazados dirigentes khaddafistas, y puede implicar un corrimiento del escenario del conflicto, ya que tanto por la cantidad de militares como por el alto grado de conducción (oficiales en su mayoría, incluyendo al jefe de la guardia pretoriana del coronel, Mansur Dhao) podría ser el germen de un reagrupamiento del régimen en el extranjero, para acosar en el futuro al nuevo gobierno libio del Consejo Nacional de Transición (CNT).

Inclusive la fuente que reveló la información sobre la huída concertada de la oficialidad libia –un militar francés cuyo nombre no fue dado a conocer, pero cuya versión fue confirmada por un portavoz nigeriano- aseguró que el mismo Muhammar el Khaddafi utilizará la misma vía para salir del territorio libio, y cruzará Níger rumbo a Burkina Faso, el Estado africano que explícitamente ha ofrecido asilo al ex dictador y a su entorno familiar.

El hijo del ex mandatario, y en su momento heredero del Poder Ejecutivo, Saif el Islam, se uniría al convoy militar, aunque en este caso no se sabe si para compartir el exilio con su padre o para ponerse a la cabeza de la reagrupación de leales en el extranjero.

Fuentes de los rebeldes del CNT agregaron que, junto a los vehículos militares, el convoy de los huidos también llevaba oro y dinero, aparentemente extraído de una sucursal del Banco Central de Libia en Sirte, la ciudad natal del derrocado líder que aún resiste el embate de las tropas insurgentes.

El puerto mediterráneo de Sirte, donde es mayoritaria la tribu de los khaddafa, junto a los oasis sureños de Sabha y Bani Walid, y las poblaciones de los alrededores de Jufra, son los últimos bastiones que resisten, y los mandos de la Alianza Atlántica (OTAN) sostienen que el ex mandatario sigue teniendo capacidad de mando sobre estas poblaciones.

El portavoz de la OTAN en Libia, el coronel canadiense Roland Lavoie, sostuvo ayer que Khaddafi “sigue dando órdenes a los militares que le quedan”. Y aunque aclaró que es “imposible revertir” la victoria rebelde, sostuvo que la intervención de la Alianza es necesario mientras el ex dictador sea una amenaza para el nuevo régimen insurgente.

Sufrimiento civil

A las 50.000 muertes de civiles que las fuentes del caído régimen  adjudicaron a la toma de la capital por los rebeldes, se sumaron las ejecuciones de venganza contra los afines al coronel.

La Unión Africana denunció el asesinato en masa de inmigrantes africanos negros, confundidos con los mercenarios que el ejército regular contrataba en los países subsaharianos.

La presión internacional logró que el nuevo gobierno de transición del CNT impusiera un poco de orden y llamara a la concordia, pero las denuncias sobre asesinatos y desapariciones en Trípoli siguen a la orden del día.

Ahora, además, se suma el temor por las matanzas masivas de civiles en Bani Walid: su población es utilizada como “escudo humano” por parte de los khaddafistas atrincherados en el oasis sureño.

También en el otro reducto del Sur, en Sabha, la población civil es la primera carne de cañón. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) exhortó ayer a proteger a más de 1.200 inmigrantes atrapados en Sabha, en su mayoría de Chad, Níger y Nigeria, de piel negra, que pueden ser fusilados como presuntos mercenarios.

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Sangre y arena en el desierto libio (29 08 11)

La insurgencia rodea Sirte y negocia con los leales

La Liga Árabe reincorpora a Libia con la representación del Consejo rebelde    

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Cadáveres de combatientes, ultimados con las manos atadas en la espalda, abadonados en las plazas y en las calles de Trípoli

 

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Aunque persisten focos de enfrentamientos en la capital libia, el frente principal se han trasladado a Sirte, la ciudad natal del coronel Muhammar el Khaddafi. Sirte está dominada mayoritariamente por la tribu de los khaddafa, entre cuyas familias el Consejo Nacional de Transición (CNT) sospecha que puede haberse refugiado el desplazado líder.

Esa composición étnica, y la posibilidad de que entre sus familias haya encontrado refugio el ex mandatario, hacen prever un largo sitio al nuevo objetivo de la guerra, y una tenaz resistencia por parte de las tribus sitiadas.

En las declaraciones de la tarde de ayer, los jefes rebeldes calculaban que no les tomará menos de diez días controlar militarmente la ciudad.

El avance rebelde comenzó el sábado, una vez que los principales focos de resistencia en Trípoli fueron sofocados, y proseguía lentamente en la tarde de ayer.

Al parecer, los insurgentes no se están dando demasiadas prisas, para permitir que las negociaciones que se habrían comenzado a dar con algunos referentes de las tribus de Sirte ofrecieran una alternativa a una larga batalla entre los dos sectores.

Las camionetas con soldados rebeldes que partieron de Trípoli habían hecho fuerte en Misrata; pero también partieron tropas desde Bengazi, hasta el sábado pasado la sede de los sublevados, y en la víspera se habían acantonado en las inmediaciones de Ben Jawad, a unos cien kilómetros al este de Sirte.

En el caso de que las negociaciones iniciadas con referentes del bando khaddafista no prosperaran, la batalla puede llegar a ser inclusive más cruenta que la toma de la capital, donde el factor sorpresa jugó a favor de los rebeldes. En la cuna de Muhammar el Khaddafi hay fuertes instalaciones militares, y los lazos tribales y familiares pueden suponer una resistencia muy superior a la ofrecida por los militares gubernamentales en Trípoli, en su mayoría integrados por mercenarios contratados en los países del África subsahariana.

Mientras se prepara la batalla de Sirte, la ocupada capital de Libia sufre los efectos más cruentos de la guerra.

Los cadáveres de milicianos de ambos bandos se pudren en las calles, abandonados donde cayeron, donde fueron fusilados, o apilados en esquinas y plazas, bajo un sol terrible y una temperatura superior a los 40º.

En esas condiciones, también la población civil, encerrada en sus domicilios, sufre la falta de agua y de insumos básicos.

Una situación que, si no se revierte con medidas efectivas en el corto plazo, puede llevar a un nuevo escenario de crisis humanitaria.

Sin más negociación

Aunque en las últimas horas no se conocieron nuevos mensajes grabados por el coronel Khaddafi, el que fuera portavoz de su gobierno hasta la semana pasada, Musa Ibahim, anunció que el ex mandatario “está dispuesto a negociar” con el bando rebelde, para “formar un gobierno de transición”.

Las últimas declaraciones del coronel fueron órdenes terminantes de “limpiar de ratas y de traidores” la capital, e inclusive llamó a los imanes musulmanes a convocar a la guerra santa contra los rebeldes desde las mezquitas.

La versión del ofrecimiento de Ibrahim, en una llamada telefónica a una agencia noticiosa occidental, no pudo ser confirmada.

Aún así, el liderazgo insurgente, con Trípoli ocupada y a punto de tomar Sirte, y las tropas khaddafistas huídas hacia el desierto del sur del país, rechazaron cualquier tipo de negociación a estas alturas. “Ya ningún tipo de pacto puede ser considerado, y la única alternativa, si [Khaddafi] quiere detener la matanza entre los libios, es entregarse”, afirmó ayer el ministro provisional del CNT, Ahmed Darrat, y sostuvo que si el ex mandatario se entrega, será juzgado en Libia y con garantías legales.

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Fin del ciclo Khaddafi en Libia (23 08 11)

Fin del ciclo Khaddafi en Libia  

Tras 42 años en el poder los rebeldes cercan al coronel Khaddafi, que sigue en paradero desconocido. Algunos focos gubernamentales siguen resistiendo, y el complejo de Bab al Aziziya, sede del gobierno y residencia del dictador, no ha sido tomado. La comunidad internacional reconoce al Consejo de Transición. Baja el precio del petroleo y suben las bolsas.

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Finalmente, los rebeldes libios entraron en Trípoli, alcanzando el último bastión donde el régimen autocrático del coronel Muhammar el Khaddafi se había atrincherado para resistir el alzamiento popular desencadenado en la mitad oriental del país.

Desmintiendo los análisis que le adjudicaban anarquía y desorganización, las tropas que responden al Consejo Nacional de Transición (CNT) con sede en Bengazi, confluyeron ordenadamente sobre la capital desde sus enclaves de Misrata y Slitan, y tomaron prácticamente toda la ciudad en pocas horas.

La huída de altos funcionarios del gobierno hacia Egipto y Túnez, así como la detención de los hijos del mandatario (entre ellos, y en una situación aún confusa, su hijo Saif al Islam, heredero y segunda personalidad del sistema), demuestran que el ataque de los rebeldes, tanto en su estrategia como en la contundencia de la fuerza, tomó por sorpresa al régimen.

También fue sorpresiva la receptividad de la población tripolitana, que salió espontáneamente a recibir, con aplausos y muestran de adhesión, la entrada de las columnas rebeldes.

Rápidamente se instaló un clima festivo cuando, en el avance hacia el centro de la ciudad, a las columnas de soldados irregulares se iban agregando grupos de civiles; y se pudieron ver imágenes ya recurrentes en la “primavera árabe” instalada desde principios de año en los países del Magreb y de Oriente Medio: como en Túnez y en El Cairo –también antes en Bagdad, con la caída de Saddam Hussein- la gente iba arrancando los grandes carteles y las fotos con que Muhammar el Khaddafi incentivó el culto a su persona durante las cuatro décadas por las que se extendió su régimen, pisoteándolas y prendiéndoles fuego.

En la medianoche del domingo, las columnas arribaron finalmente a la Plaza Verde, el epicentro político de Trípoli y donde se concentraban las movilizaciones oficialistas en apoyo al gobierno.

Precisamente, la televisión pública emitía videos grabados de concentraciones de apoyo a Khaddafi, en los mismos momentos que una multitud tomaba la explanada para celebrar su caída. La televisión aún intentó la transmisión de un mensaje grabado del mandatario, en el que llamaba a los libios a la resistencia, y convocaba “a todas las tribus” a defender a la ciudad capital de la “agresión imperialista”; “volverá el colonialismo británico”, se le escuchó decir, pero la señal se cortó y el mensaje no se reanudó luego. Los edificios de la TV libia quedaron vacíos, y sólo fue posible seguir el desarrollo de los acontecimientos a través de la señal de la cadena qatarí Al Jazeera.

Mustafá Abdeljalil, máximo dirigente del CNT, dio por caído al gobierno y pidió a los rebeldes que “no tomen la justicia por su mano”, apelando a un mensaje de calma ante la posibilidad de desbordes y matanzas.

La gran incógnita, a últimas horas de ayer, era la ubicación de la persona del coronel Khaddafi, cuyo paradero sigue desconocido. Los principales líderes internacionales, así como el secretario general de la ONU, pidieron públicamente que renuncie y entregue el poder, para no hundir más el enfrentamiento civil en un baño de sangre.

En su última aparición pública, el vocero del gobierno afirmó que había cerca de 2.000 muertos y más de 5.000 heridos.

¿Dónde está?  

Ya nadie, ni dentro ni fuera de Libia, albergaba dudas de que el poder había dejado de estar en las manos de Muhammar el Khaddafi, y había pasado a los rebeldes del CNT.

Pero todos, también, dan por sentado que hasta que no aparezca Khaddafi en persona la victoria no habrá sido tal, y que si su ausencia se prolonga, también puede dar lugar a un complicado –e inclusive sanguinario- período de desgaste. El líder libio repitió durante los últimos tiempos que él no se entregará ni se rendirá ni saldrá del país, y las hipótesis anoche eran múltiples.

El Departamento de Estado sostiene que sigue estando en algún lugar del complejo presidencial de Bab al Aziziya, y que intentará posiblemente reunificar a los elementos militares aun leales para resistir. También se barajaba la posibilidad de que se hubiere recluido en su tribu, los Khaddafas, en el desierto de Sirte. O asilado en Argelia o en Sudáfrica. Incluso se especulaba con que podría haber sido recibido en Caracas.

Sólo una cosa es segura: sin la entrega del coronel, la guerra en Libia no habrá terminado.

Primeros pasos  

La hipótesis más favorable a la población civil libia es la de una transición rápida y ordenada.

Las declaraciones del jefe del CNT desde Bengazi, Mustafá Abdeljalil, van en esa dirección: llamó a la calma, a no agredir al entorno más próximo al ex dictador, y a no destruir edificios públicos en Trípoli.

Resta ver si las masas rebeldes, después de siete meses de combates, y recibidas con aplausos y muestras de adhesión por la población de la capital, obedecerá esas llamadas a la mesura. Luego, y suponiendo que Muhammar el Khaddafi aparezca pronto, el CNT debe organizar una transición que institucionalice el levantamiento social.

Ya ha dictado una Declaración Constitucional para gobernar los primeros ocho meses, durante los cuales una Asamblea republicana convocará a elecciones democráticas –que se desarrollarán bajo supervisión de la ONU- en un plazo de medio año, para elegir diputados a una convención nacional constituyente que redactará una Carta Magna.

Lo más probable es que termine surgiendo un Estado musulmán moderado. Turquía, también para los libios, es un fuerte ejemplo.

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Nuevo freno a Khadafi frente a Ajdabiya (11 04 11)

 

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La OTAN frena otra ofensiva de Khaddafi frente a Ajdabiya La Unión Africana anuncia que el régimen dialogará con los insurrectos en Libia

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TRÍPOLI.- El papel de la Alianza Atlántica (OTAN) sobre el escenario bélico libio, que fue blanco de múltiples críticas del bando rebelde la semana pasada debido a su supuesta ineficacia para detener la contraofensiva, volvió en la tarde de ayer al centro de la escena.

Los ataques aliados contra los leales al coronel Muhammar el Khaddafi lograron detener la ocupación de Ajdabiya en el último momento, cuando algunos medios ya habían filtrado la noticia de que los soldados oficialistas controlaban el enclave rebelde.

Pero a pesar de estos cables, que durante unas horas dieron por recuperada la ciudad para Khaddafi, diferentes testimonios desde el frente de batalla, a últimas horas de ayer, sostenían que el centro de Ajdabiya se mantenía bajo control rebelde, después que durante la mayor parte del día los bombardeos de la OTAN hicieran mella en los carros blindados y en las unidades artilladas de las tropas leales a Trípoli.

Los aviones británicos y franceses, bajo la coordinación unificada de la Alianza Atlántica, también tuvieron un papel activo durante el fin de semana bombardeando columnas y tanques en los alrededores de Misrata, en el oeste, uno de los escenarios de combates más violentos de toda la guerra libia, y donde sigue sin una definición clara cuál de los dos bandos controla la ciudad, una de las más importantes de la mitad occidental.

Por su parte, el coronel Khaddafi recibió en Trípoli a una delegación de la Unión Africana (UA), encabezada por el presidente sudafricano, Jacob Zuma. La UA ha sido históricamente uno de los foros regionales financiados por Khaddafi, y utilizados para su proyección en África.

Zuma, en todo caso, aseguró que el líder libio estuvo dispuesto a aceptar un alto el fuego y el inicio de un proceso de diálogo con la insurgencia. La noticia toma relevancia luego de que la propia OTAN admitiera que el conflicto no tiene posibilidades de ser resuelto por la vía armada.

Dura represión en Siria

DAMASCO.- Las policías y cuerpos parapoliciales leales al partido Baas y al presidente sirio Bachar el Assad volvieron a abrir fuego contra los movilizados en Damasco y en Banias, causando un número indeterminado de muertes.

Las bajas se suman a la cincuentena de fallecidos por acción policial desde que comenzaran las protestas, hace un mes.

Las movilizaciones, que se convocan por mayor democracia y libertad, evidencian los límites de un modelo político dictatorial cooptado por una minoría religiosa, al frente del cual se ubican los Assad y sus familiares.

Las protestas árabes se mantienen también en los otros frentes abiertos: en Bahrein se denunció la muerte de manifestantes detenidos vivos por la policía; mientras en Yemen, la inflexibilidad del presidente Ali Abdullah Saleh está empujando la crisis a una situación de guerra civil.

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