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La vuelta de los talibán (07 07 11)

Los talibán recuperan fuerza y niegan conversaciones de paz

En Europa admiten que la guerra necesita una “solución política” que le ponga fin        

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ISLAMABAD, KABUL.- Después de la violenta jornada del lunes, cruzada por atentados suicidas en Pakistán y una nueva avanzada de los talibán contra las tropas de la Alianza Atlántica en Afganistán, las acusaciones cruzadas entre las dirigencias locales y nuevas desavenencias con los altos mandos de las potencias ocupantes agravan los frentes bélicos de Asia Central.

A esta complicación interna se suma, además, una reconsideración política de algunos de los países aliados que integran las fuerzas militares de ocupación, que podrían adelantar los plazos anunciados de repliegue y terminar con su presencia en la región.

En la frontera entre ambos países, en la región montañosa semiautónoma de Waziristán, la lealtad las autoridades impuestas por las potencias occidentales y al tradicional sistema tribal vuelve a tensarse, ocupando éste otra vez el lugar de preeminencia en la distribución del poder local que tenía antes de la invasión de 2001.

En la víspera, grupos de milicianos –en un número de 600 según las autoridades regionales paquistaníes- lanzaron un ataque desde el lado afgano de la frontera, en Waziristán del Norte, contra poblaciones ubicadas en territorio de Pakistán y administradas por dirigentes fieles al gobierno de Islamabad, sostenido aún por las fuerzas estadounidenses de ocupación.

Los guerrilleros talibán atacaron los municipios fronterizos de Nusrat Dra y Jaro, en la región de Alto Dir, y se enfrentaron al ejército regular paquistaní y a las milicias progubernamentales.

Ante el ataque desde el lado afgano de la frontera, grupos de simpatizantes de los talibán residentes en Pakistán se sumaron al enfrentamiento al ejército regular, poniendo en evidencia que las lealtades de los diferentes grupos obedecen a criterios diferentes a los que sostienen a las administraciones estatales.

Las autoridades admitieron que han muerto, sólo en el último mes, 55 soldados paquistaníes en enfrentamientos con la insurgencia en la frontera, y acusan al gobierno de Kabul de dar refugio a estos milicianos, o de no hacer suficientes esfuerzos en perseguirlos.

En realidad, la administración afgana del presidente Hamid Karzai dispone de muy limitados recursos para enfrentar a la guerrilla fundamentalista islámica, y éstos se concentran en los aportes militares de las tropas de la OTAN y de los demás ejércitos aliados que se dividen la geografía del país.

Pero tampoco Karzai ha tenido una buena relación con los ocupantes en los últimos meses, las muertes civiles por el “fuego amigo” de la OTAN lo empujaron a criticar abiertamente la metodología de ataques selectivos de la aviación aliada, que forzó la disminución de operaciones nocturnas contra los supuestos refugios de los talibán.

Pero este cambio táctico llevó, a su vez, a una renovación de las actividades de la guerrilla, que esta misma semana causó la muerte de cuatro soldados de la Alianza Atlántica y de un militar australiano.

Los fortalecidos talibán, además, han asegurado que no mantendrán ningún diálogo con las potencias ocupantes.

Vuelta a casa

El anuncio del presidente estadounidense, Barack Obama, de que el ejército de su país iniciaba un “retiro escalonado” de Afganistán, ha acelerado también los cronogramas de vuelta a casa de los demás aliados que participaron en la invasión de 2001 y el derrocamiento del régimen talibán.

El martes, Canadá anunció que esta semana concluye su misión de combate, y deja la responsabilidad de seguridad en el distrito afgano de Kandahar, hasta ahora a cargo de su Regimiento XXII; y hoy transferirá el control de los distritos de Panjwai y Dand.

Canadá ha perdido más de 157 efectivos en la guerra afgana, el tercer país con un balance de bajas más elevado, detrás de EE.UU. y Reino Unido.

Precisamente, Londres confirmó ayer que también retirará 500 soldados del frente afgano antes de fines de 2012. Reino Unido, el principal aliado de Washington en Asia Central, tiene 9.000 militares en la región.

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Nuevo “error” de la OTAN: 12 niños muertos (30 05 11)

Un ataque de la OTAN mata a 12 niños en Afganistán

Un error en la localización hace caer las bombas sobre la población civil   

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KABUL.- Las dificultades para identificar claramente los grupos insurgentes del talibán en medio de la población civil volvieron a provocar ayer una matanza en la zona sur de Afganistán, cuando un ataque aéreo de la Alianza Atlántica cayó sobre dos viviendas repletas de civiles y mató a 12 niños y dos mujeres.

Otros tres pequeños fueron heridos de gravedad en el mismo ataque, según confirmaron fuentes gubernamentales de la provincia de Helmand. El ataque de los aviones de la ISAF, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (la denominación del conjunto de tropas internacionales que participan junto al ejército norteamericano en la guerra afgana), se lanzó a pedido de una base de los marines estadounidenses que estaba siendo atacada por comandos talibanes, informó el comando de la OTAN.

La muerte de civiles como consecuencia del “fuego amigo” de la Alianza Atlántico es uno de los principales puntos de tensión entre los ocupantes y el gobierno provisorio del presidente Hamid Karzai, que ha protestado formalmente en varias oportunidades.

En un comunicado oficial, Karzai, que se encuentra de visita en Turkmenistán, anunció que ha pedido a su ministerio de Defensa que ponga fin a las operaciones “no coordinadas” y que asuma el control de las acciones nocturnas, después de calificar la acción militar de ayer como un “homicidio” que viola “valores humanos y morales”.

Apenas un día antes, el sábado, el gobierno de Karzai había emitido otro comunicado, a raíz de la muerte de 20 civiles en un ataque de las fuerzas de la coalición en la provincia del Nuristán, en el que ya había expresado “preocupación” por las operaciones de las tropas occidentales lanzadas sin coordinación con el ejército local.

Esta preocupación del Ejecutivo de Karzai es de orden interno: la semana pasada se registraron movilizaciones de protesta contra las incursiones nocturnas de la OTAN, que se saldaron con doce muertos y más de 80 heridos en enfrentamientos entre manifestantes y la policía.

En realidad, y más allá de las declaraciones y de las explicaciones técnicas sobre los errores, el principal problema desde el inicio de la guerra ha sido la dificultad de identificar claramente a los talibán del resto de la población civil, lo que ha llevado a que las bajas entre civiles no combatientes haya sido un elemento recurrente en el combate. Esto ha terminado deslegitimado al gobierno de Kabul, instalado y mantenido por la presencia de la OTAN en el territorio afgano, y ha llevado a la alta impopularidad de las tropas occidentales.

El comando de la ISAF admitió la muerte de los niños, y anunció el envío de una comisión de investigación a Helmand. En julio próximo comenzará la transferencia de responsabilidades de combate al ejército local, en el plan de retiro de las tropas internacionales, que debe cumplirse antes de fines de 2014.

Mientras tanto, la insurgencia talibán se ha fortalecido, tras la muerte de Osama ben Laden ha lanzado continuos ataque de venganza, y anunció este mes el inicio de una “ofensiva de primavera” contra las tropas de la ISAF y contra el gobierno de Kabul.

Según la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), 2.777 civiles murieron violentamente el año pasado, lo que supone un aumento del 15 respecto de 2009.

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OTAN: la cuestión de permanecer en Afganistán (27 08 10)

NUEVO AVANCE TALIBÁN PONE EN CUESTIÓN LA RETIRADA DE LA OTAN

La violencia insurgente y la corrupción en el gobierno afgano centran la agenda

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Apenas unas horas después de que las tropas occidentales de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en Inglés) anunciaran que habían repelido una fuerte avanzada de la insurgencia talibán, el gobierno de Hamid Karzai informó ayer que ocho policías murieron ante un nuevo ataque de los radicales en Kunduz, en el norte del país asiático.

La fuerza del ataque sorprendió en esta zona, que no se encuentra en el corredor del sur y del este, territorios tribales donde los talibanes han constituido tradicionalmente la fuerza social y política hegemónica.

La ampliación de las zonas de actuación de las guerrillas del islamismo radical hacia el norte, en los últimos meses, constituye un síntoma del buen momento y la recuperación de fuerzas que están experimentando, a pesar de la presencia reforzada de unos 150.000 soldados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el país.

El miércoles de esta semana, un talibán infiltrado y con uniforme policial afgano mató a dos Guardias Civiles españoles y a un intérprete en el noroeste, en una acción que ha vuelto a cuestionar la permanencia de las tropas ibéricas en el conjunto militar aliado.

Además, para la opinión pública española, la muerte de los guardias civiles ha puesto en evidencia la dificultad de las tropas extranjeras para avanzar en la misión encomendada, que se centra en la formación de las fuerzas de seguridad afganas frente al repliegue, que el gobierno del presidente norteamericano Barack Obama sigue manteniendo en agenda para julio del año que viene.

El incremento de la actividad bélica de los talibanes, que ha implicado la muerte de más de 950 civiles en el primer semestre de 2010, ha generado que algunas voces importantes en el frente de batalla –como la del propio general David Petraeus, comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas y de las aliadas de la OTAN- manifiesten dudas sobre la oportunidad de un repliegue para mediados de 2011, ya que ello implicaría muy probablemente dejar la situación en manos del avance talibán.

El martes de esta semana, el comandante de los marines norteamericanos, general James Conway, aseguró que la fecha fijada para el repliegue “alienta al enemigo”, y ha admitido que muchos en el Pentágono (el ministerio de Defensa norteamericano) opinan que Obama ordenará el retiro de un número mínimo de marines, y que el grueso de la misión afgana permanecerá en el país asiático más allá de 2011.

Estas noticias se conocieron al mismo tiempo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos ha estado realizando pagos, durante los últimos años, a un importante asesor del presidente Hamid Karzai, Mohammed Zia Salehi, que se encuentra denunciado en varios casos de corrupción, según reveló el matutino The New York Times ayer.

Que Salehi, amigo personal de Karzai y jefe del Consejo Nacional de Seguridad afgano esté a sueldo de la CIA, denota hasta qué punto la normalización institucional en Afganistán está lejos de alcanzarse.

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Embestida talibán (25 08 10)

LA OTAN CONTESTA UNA NUEVA EMBESTIDA TALIBÁN EN EL ESTE

La guerrilla intenta boicotear las próximas elecciones legislativas

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En medio del mes de ayuno islámico del Ramadán, un fuerte ataque de la insurgencia talibán fue repelido esta semana por los efectivos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el país asiático, en coordinación con tropas afganas.

El vocero de prensa de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en Inglés) informó este martes que 35 insurgentes talibanes cayeron al repeler la ofensiva en la provincia de Kabul, en la zona Este de Afganistán, al tiempo que capturaron a ocho “facilitadores” (aliados de los guerrilleros islámicos que viven en las poblaciones civiles).

Las acciones militares de los terroristas se ha recrudecido con la cercanía de las elecciones parlamentarias previstas para el próximo mes de septiembre. Frente a los ataques y el reciente descubrimiento de depósitos de armas listas para ser usadas –entre ellas varios chalecos con explosivos para atentados suicidas-, la ISAF habilitó una nueva operación de respuesta en los sectores orientales, que contempla además del avance de los marines en las rocosas zonas tribales, también el lanzamiento de ataques aéreos.

La embestida talibán causó 12 bajas entre los soldados de la alianza atlántica, con lo que ascienden a 457 efectivos occidentales caídos en combate en lo que va del año (durante todo el año pasado, la guerra afgana le costó a las fuerzas aliadas un total de 520 soldados muertos), de los 140.000 efectivos de diferentes países occidentales presentes en el frente de batalla.

La Organización de las Naciones Unidas, por su parte, informó que las víctimas civiles del conflicto armado se han incrementado en un 31 por ciento durante el primer semestre del año 2010, mientras la insurgencia se extiende más allá de los bastiones talibanes, hacia nuevas zonas de conflicto en el norte y en el oeste de Afganistán.

Los talibanes ya han atacado a trabajadores electorales en el pasado, y han amenazado que boicotearán el nuevo llamado a las urnas; la respuesta de la ISAF intenta ampliar el margen de seguridad frente a las legislativas del 18 de septiembre, en las que el débil gobierno provisional renovará la Cámara Baja del Parlamento.

Fuentes de la administración del presidente Hamid Karzai, que merced a la baja participación en las elecciones del año pasado y a las irregularidades producto de la inseguridad fue tachado de ilegítimo, han admitido que cerca de un 13 por ciento del total de las mesas habilitadas para estas nuevas votaciones no podrán abrir, debido a razones de seguridad. Al menos tres candidatos a diputados han muerto en ataques insurgentes.

IRAK: SE COMPLETA EL RETIRO AMERICANO

De haber llegado a tener 176.000 marines estacionados en Irak, los comandantes de las tropas norteamericanas informaron en la víspera que el ejército de Estados Unidos ya tiene menos de 50.000 efectivos en suelo iraquí, el objetivo marcado por el presidente Barack Obama para el 31 de agosto, cuando la misión de combate llega oficialmente a su fin después de casi ocho años de invasión y ocupación.

Detrás de este repliegue de los ejércitos de occidente, quedan más de 4.400 soldados estadounidenses muertos en Irak durante este tiempo, desde que en 2003 el ex presidente George W. Bush ordenara la invasión para derrocar a Saddam Hussein.

También 106.071 civiles iraquíes han muerto, tanto a manos de los norteamericanos, como de la guerra civil desatada entre la mayoría chiíta y la minoría sunnita luego de la invasión; un conflicto interno que sigue pesando y ha hecho imposible hasta ahora la conformación de un nuevo gobierno.

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Ataque de la OTAN contra civiles en Afganistán (06 08 10)

LA OTAN CAUSA UNA MORTANDAD ENTRE CIVILES AFGANOS

Tras el ataque aliado se sucedieron atentados de la insurgencia talibán

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Un ataque lanzado desde unidades aéreas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el este de Afganistán causó la muerte de al menos 12 civiles, lo que ha motivado las protestas del presidente afgano, Hamid Karzai, y un nuevo recrudecimiento de las respuestas violentas de los insurgentes talibanes.

Los guerrilleros se adjudicaron una seguidilla de atentados, inclusive el derribo de uno de los mismos helicópteros de la alianza atlántica.

El ataque de las fuerzas occidentales se dio en el frente de batalla de la provincia de Helmand, en la zona oriental del país centroasiático, el martes pasado; pero lo remoto del lugar y la dificultad de las comunicaciones en el escenario bélico afgano retrasó el conocimiento del ataque contra la población civil hasta la víspera.

El presidente Karzai pidió “la apertura urgente de una investigación” sobre este hecho, aunque la misma solicitud ha sido cursada a los comandantes de las fuerzas occidentales en el pasado, sin mayor éxito.

Por su parte, los voceros de las milicias talibanes se adjudicaron dos atentadoa en la capital, Kabul. En el primero, una bomba adosada a una carretera estalló al paso de un convoy policial en las afueras de la ciudad, aunque según el Ministerio del Interior no causó bajas.

En cambio un segundo atentado mató, con un coche bomba conducido por un suicida, a siete agentes policiales, hiriendo a unas 13 personas que circulaban por las inmediaciones.

El ataque suicida fue lanzado contra un convoy de las fuerzas policiales locales y las tropas regulares de la OTAN en la provincia de Kunduz.

El portavoz de los talibanes, Zabiullah Mujahid, atribuyó la autoría del ataque a uno de sus hombres, al tiempo que aseguró que los muertos fueron 20 soldados de la alianza atlántica y 45 miembros de la Fuerza Internacional de la Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).

El coronel Paul Georg Weber, portavoz de la ISAF, admitió el ataque, pero relativizó los daños y la cantidad de víctimas.

Los altos mandos militares occidentales, además, no dieron detalles sobre un supuesto tercer atentado, en el que habría sido alcanzado un helicóptero militar de la OTAN, que terminó estrellándose en el sur. La ISAF dio cuenta de la caída de la nave, pero sostiene que no hubo heridos entre los diez tripulantes; los talibanes, por su parte, declararon que el helicóptero fue alcanzado con una granada autopropulsada disparada por ellos, y que al precipitarse a tierra el accidente causó la muerte de todos sus tripulantes.

La OTAN mantiene 140.000 efectivos desplegados en el territorio afgano.

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La filtración de secretos hace tambalear la guerra afgana (27 07 10)

INMENSAS REPERCUSIONES POR LA DIFUSIÓN DE SECRETOS DE GUERRA

La filtración aumenta la crítica mundial a la intervención en Afganistán

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La masiva filtración de secretos militares destapada esta semana ha generado una ola de repercusiones al interior de la Administración norteamericana, y de los países que integran la coalición de fuerzas que han intervenido en la invasión a Afganistán, que ha llegado a poner en cuestión la propia continuidad de la estrategia aliada en el país asiático.

Los documentos, que descubrieron tratos brutales sobre la población civil, constituyen una inédita difusión de pasos tácticos y evaluaciones internas en unos 91.000 informes militares secretos, y han sido difundidos por tres medios líderes de la prensa escrita, el diario The New York Times, el periódico británico The Guardian, y la revista berlinesa Der Spiegel, a los que llegó por vía de la página web Wikileaks, un sitio de internet que promueve la transparencia.

La Casa Blanca, que reaccionó criticando fuertemente la difusión pública de este tipo de información clasificada, insistió ayer en que a partir de ella aumentará el riesgo de las tropas sobre terreno. Junto a la mayor vulnerabilidad de los soldados, desde Washington se argumenta que las redes antiterroristas, las personas que tanto en Afganistán como en Pakistán cooperan con los agentes de inteligencia y los militares “también podrían estar en peligro”, afirmó el presidente Barack Obama.

Por su parte, en los países aliados la difusión de los informes secretos ha llevado a cuestionar la capacidad de los Estados Unidos para controlar el flujo de la información estratégica para la defensa.

En una primera evaluación de las consecuencias, lo analistas señalan que el material podría reforzar el punto de vista de los oponentes de la guerra, tanto en las sociedades civiles de los países europeos que poseen tropas en Afganistán, como en el Congreso de los Estados Unidos, dado que la percepción generalizada que deja el material difundido es que uno de los conflictos bélicos más prolongados y complejos de la actualidad no tiene una salida clara.

En este sentido, y como uno de los puntos más álgidos de la información clasificada que tomó estado público hace referencia a la supuesta colaboración de parte del ejército paquistaní con las milicias talibanes, el diario The New York Times, uno de los medios que filtró los secretos, afirmó ayer en un editorial que tomó la decisión de publicar el material porque confirma “la imagen del doble juego de Pakistán que se ha estado construyendo durante años”, al tiempo que instó al presidente Obama a  “manejar firmemente” la relación con Islamabad, a cuyo gobierno financia con partidas millonarias destinadas precisamente a combatir el extremismo fundamentalista de los talibanes.

Por su parte, la máxima repartición de defensa norteamericana anunció en la víspera la apertura de una investigación penal sobre la fuente que facilitó los documentos filtrados hacia la web Wikileaks. El Pentágono supone que el analista de inteligencia Bradley Manning, de 22 años, extrajo los informes calificados desde las bases de datos de defensa, y los pasó al sitio de internet, que los publicó el domingo bajo el título de “Diario de la guerra afgana”.

Los documentos abarcan desde enero de 2004 hasta 2010, y detallan nombres, personal, operaciones encubiertas, muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente, al tiempo que denuncian la ayuda de los servicios secretos paquistaníes al movimiento talibán.

PETROLEO Y CUENTAS OSCURAS

Otro de los impactos de la filtración de secretos militares de la guerra de Afganistán en la política norteamericana se ha sentido sobre el control del dinero destinado a financiar la guerra y la reconstrucción de los países asiáticos.

Ayer en el Congreso norteamericano se puso en duda la aprobación de un nuevo paquete de 37.000 millones de dólares destinado a Irak y Afganistán, aún no sancionado.

Los propios demócratas afirman que las revelaciones “dejan en claro que no hay solución militar” posible al conflicto. Además, un organismo auditor gubernamental acusó al Pentágono por no poder justificar miles de millones de dólares destinados a Irak.

Cerca del 96 por ciento del presupuesto de cooperación militar se habría desviado: la auditoría sostiene que, de unos 9.000 millones de dólares puestos a disposición del Ejército norteamericano en Irak, 8.700 millones no se encuentran.

El dinero, que provenía de las utilidades de la venta de petróleo y gas iraquí, así como de los bienes confiscados a Saddam Hussein tras el derrocamiento y la invasión de las fuerzas occidentales, revela el grado de corrupción en que se encuentra la reconstrucción del invadido país.

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Explosiva filtración de datos de espías (27 07 10)

EXPLOSIVA FILTRACIÓN DE DATOS SECRETOS SOBRE LA GUERRA AFGANA

Crudas revelaciones sobre los servicios de inteligencia en el conflicto con los talibán

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Una masiva filtración de comunicaciones entre mandos militares y espías ha dado un nuevo giro a la guerra que Washington sostiene con los fundamentalistas afganos, a quienes relaciona con Al Qaeda. Los documentos clasificados descubren brutales impactos en civiles y el escaso apoyo que los habitantes dan a los invasores.

Aún más, revelan la cooperación que los agentes secretos militares del vecino Pakistán mantendrían con los talibanes, étnica y religiosamente próximos.

La masiva filtración de documentos –cerca de 91.000 informes militares secretos- fueron enviados a tres medios líderes de la prensa escrita, en Nueva York, Londres y Berlín, y puestos a disposición por el sitio web Wikileaks, una página de internet que promueve la transparencia. Tanto The New York Times, como el londinense The Guardian, y la revista alemana Der Spiegel, recogieron la información como auténtica y le brindaron una amplia cobertura.

Dado el impacto mediático, el gobierno norteamericano no pudo desconocer la autenticidad de los documentos, aunque se apresuró a condenar su difusión aduciendo que la información contenida en ellos aumenta el riesgo de las tropas involucradas en la guerra.

Este extremo fue descartado por los británicos, principales aliados de los americanos en Afganistán: el canciller del Reino Unido, William Hague, negó que los documentos secretos publicados pongan en peligro a las tropas. En cambio, la información revelada puede impactar gravemente en el respaldo internacional a la acción bélica de los aliados, ya que muestra que para la propia inteligencia norteamericana el conflicto es un fracaso.

Además, que los servicios secretos paquistaníes apoyan a los talibames al tiempo que reciben más de mil millones de dólares anuales para combatirlos; y que los costos para la población civil son de una envergadura muy superior a la admitida hasta hoy por Washington.

Esta faceta es la que ocupa mayor espacio en los medios que difundieron la filtración. El londinense The Guardian tituló que los documentos revelan “la verdad de la ocupación”, y afirma que “cientos de civiles fueron asesinados por las tropas de la coalición”, al tiempo que acusa a los Estados Unidos de “esconder las pruebas”.

Las Naciones Unidas (ONU) computan en 2.412 los civiles muertos en Afganistán en 2009, y organizaciones humanitarias cifran en 1.074 las víctimas en el primer semestre de este año.

Las muertes de civiles causadas por las tropas internacionales son motivo de gran fricción con el gobierno provisional afgano de Hamid Karzai, que ayer volvió a acusar a la OTAN de “asesinar a 52 civiles inocentes” mediante un misil que estalló en el poblado de Rigi, en el sur de Afganistán.

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ADIOS JAMES BOND, ADIOS

En la era de la información, James Bond es un anacronismo.

La guerra afgana, un pantano de arena donde Occidente está entrampado hace una década, y que ha insumido el presupuesto militar más voluminoso de la historia (sólo superado por la segunda guerra mundial), ha venido a confirmarlo.

La mayor filtración de datos secretos nunca vista ocurre al mismo tiempo que se difunde la esquizofrénica multiplicación de agencias de seguridad dentro de los Estados Unidos: de cada 400 norteamericanos, uno es un espía.

Pero en la era de internet, cuando todo es comunicación y todos estamos hiperconectados, mantener un secreto se hace cada vez más difícil.

Las estrategias militares están a la vista del público consumidor: o las trasmite CNN en directo, o Wikileaks las encuentra y se las muestra a todo el mundo. Los agentes secretos, como los dinosaurios, se convertirán en palomas. Y en gallinas.

N. G. S.

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Obama echa a McChrystal en medio de una guerra estancada (24 06 10)

El presidente Barack Obama finalmente destituyó al general Stanley McChrystal como comandante de las propias tropas estadounidenses –y del mando conjunto de la OTAN- en Afganistán, tras la polémica desatada por las afirmaciones del militar en una entrevista con la revista Rolling Stone.

En la nota periodística, el militar realiza críticas hacia altos cargos del gobierno, incluyendo al propio presidente Obama, en un momento especialmente crítico para el desarrollo de la guerra que mantienen las tropas occidentales en el país asiático desde el derrocamiento del régimen islamista de los talibán.

McChystal ya había tenido roces con la Administración Obama en el pasado, debido a la soltura de sus declaraciones y a una personal costumbre de manifestarse sin escrúpulos en la prensa, saltándose los modos y las reservas propias de los altos mandos militares.

Esta actitud le valió la reprimenda presidencial en el pasado, pero en esta oportunidad, si la Casa Blanca no hubiera tomado medidas extremas apartando al general, podría haberse interpretado como un desafío de los estamentos castrenses a la autoridad política del Comandante en Jefe, cargo que recae naturalmente en el Presidente de los Estados Unidos.

Obama hizo venir a McChrystal desde Kabul, y tras una audiencia de media hora, anunció oficialmente su alejamiento.

Más allá de los equilibrios internos en el poder político norteamericano, el desplazamiento de McChrystal supone un paso en falso en el desarrollo del conflicto armado.

La resistencia talibán ha recrudecido en los últimos meses, y la estrategia de los aliados no ha logrado cumplir el calendario de avance planeado para poder retirarse de Afganistán durante este año.

El presidente afgano, Hamid Karzai, afirmó que la expulsión de McChrystal “no ayudará” a resolver el conflicto, en momentos en que las fuerzas hasta ahora a su mando están comprometidas en dos ofensivas cruciales contra los talibán en el sur, y sufren grandes pérdidas con 69 soldados muertos desde comienzos de junio.

En cambio, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó ayer que las fuerzas conjuntas continuarán la estrategia del cesado general, ya que su enfoque “es el correcto”, añadió. El ahora ex comandante norteamericano había insistido frente al presidente Obama en que la única manera de ganar la guerra en Afganistán era aumentando considerablemente el número de tropas, solicitud que le fue concedida al aprobar el envío de 30.000 nuevos soldados.

Sin embargo, tras ocho años y medio de guerra y con un balance de 290 militares extranjeros muertos (y un número indeterminado pero varias veces superior de afganos), la guerra parece empantanada.

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