Archivo de la etiqueta: Evo Morales

Compás de espera para Bolivia (10 04 10)

.

Compás de espera para Bolivia

.

por Nelson Gustavo Specchia

.

.

.

La carrera de victorias electorales que viene protagonizando el líder aymara Evo Morales en Bolivia ha vivido un hecho inédito este domingo, con la celebración de los comicios regionales que, para todos los pronósticos, le vendrían a otorgar la ratificación mayoritaria en todas las instancias. Y desde esta posición de poder hegemónico, el presidente boliviano encararía la ejecución de uno de los núcleos de su proyecto revolucionario, la descentralización regional y las autonomías indígenas, un conjunto normativo que implicaría la más profunda reordenación de política territorial desde el nacimiento de Bolivia a la vida independiente.

.

Sin embargo, las elecciones no dejan un resultado tajante. Soportan lecturas múltiples, y según sea la fuente a la que uno se remita, pueden presentarse como una victoria más –pero relativa- del gobierno, o como la primera y seria derrota en la carrera hasta ahora invicta de Evo hacia el poder. La prensa boliviana –que casi sin excepciones mantiene un nivel de confrontación con el gobierno- insiste en la perspectiva de la derrota de fondo, aunque los números finales (que recién se conocerán el próximo 29 de abril) sean favorables al Movimiento al Socialismo (MAS), la amalgama de partidos y organizaciones sociales que se aglutinan en torno a la figura de Evo Morales. Desde el Palacio del Quemado, por el contrario, el presidente y los voceros de su entorno afirman que el evento electoral del domingo afianza al Ejecutivo, amplía la base territorial de apoyo, y permite el avance en la aprobación de leyes claves para la reordenación del Estado Plurinacional, la gran novedad fundada por Evo sobre el “viejo país liberal”.

.

En realidad, nos parece que las hay de cal y las hay de arena, y se impone un análisis mesurado acerca de los resultados numéricos de la elección, pero también de los modos políticos y personales de la conducción de Morales al frente del MAS; de las estrategias que han sostenido la campaña del gobierno en estas elecciones; de las diversas llegadas del discurso transformador de Evo según los destinatarios sean pobladores de las zonas rurales –altiplánicas e indígenas-, criollos del oriente rico, o capas medias urbanas; y de los tiempos y velocidades en que el programa reformador del líder aymara puede ser asumido por esta diversidad de colectivos sociales.

.

Una sucesión de victorias urgentes

La sorpresa y la radical novedad de la figura de Evo arranca en las elecciones presidenciales de diciembre de 2005, cuando obtiene un impensado 53 por ciento del voto nacional, y se ha replicado –a razón de una victoria por año- en cinco oportunidades más. Sobresalen en esta veloz carrera la aceptación popular, con un 60 por ciento, de la nueva Constitución, que refunda el Estado sobre la base del reconocimiento a las diversas naciones indígenas presentes en su suelo, en enero de 2008; y en base a ella, la elección de Evo como primer mandatario de esa nueva formación política –con un récord histórico del 64,2 por ciento- en diciembre de 2009.

.

El 21 de enero de este año, en el Tiahuanaco, rodeado de sacerdotes aymaras, Evo Morales se visitó con una túnica blanca de pelo de llama; los amautas elevaron oraciones a los dioses Viracocha y Pachamama, se sacrificaron animales, se realizaron predicciones astronómicas, y se le entregaron al líder dos bastones (un masculino cóndor y un puma femenino) que lo convierten en protector espiritual y guía de los indígenas. La ceremonia escenificó una continuidad ancestral: Evo es el indio en el poder que sucede a Atahualpa, la estirpe incaica se reinstala Y al mismo tiempo implican la mayor ruptura: las reformas de Evo son una revolución implantada respetando los principios y las formas democráticas.

.

Pero para que tamaña reforma sea factible en un entorno democrático, el líder debe contar con unas mayorías holgadas en todas las instancias: los cuerpos colegiados del legislativo nacional, las gobernaciones regionales, y el control de las grandes ciudades. Ese era el objetivo de Evo para este domingo, tras aquel récord del 64,2 %, propuso ganar las elecciones llegando al 70 por ciento. Pero los bolivianos no lo han acompañado en este salto, y le impondrán un compás de espera en esta carrera casi meteórica.

.

Menos concentración, más equilibrio

Los resultados del domingo muestran cierta restauración del equilibrio, con una contestación a las pretensiones hegemónicas del MAS, no sólo en las tradicionales regiones opositoras del oriente, sino en territorios propios y en las grandes ciudades que concentran la población urbana. Más allá de las lecturas oficiales y del crecimiento territorial, el apoyo neto al partido del gobierno puede haber decrecido en un 20 por ciento respecto de 2009.

.

El oficialismo finalmente controlará seis regiones (la gobernaciones de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro, Potosí y Pando) y tres grandes municipios urbanos (El Alto, Cobija y Cochabamba). Pero el MAS perdió el control de municipios considerados bastiones estratégicos, como la ciudad de La Paz y Oruro, y los municipios rurales de Achacachi y Llallagua.

.

En diciembre pasado, la gobernación de La Paz apoyó al oficialismo con un 84%, y este domingo bajó al 47%, y perdió la ciudad que es sede del gobierno a manos de su ex aliado, Luis Revilla, del Movimiento sin Miedo (MSM), una agrupación de izquierda desgajada del MAS. En 2009 la ciudad había apoyado al presidente Morales con un 63 por ciento.

.

En la gran concentración urbana de El Alto ganó el MAS, pero del 87% del año pasado cayó al 39% (y la oposición de Unidad Nacional quedó sólo a 9 puntos). En Oruro, el otro gran reducto electoral del MAS, el oficialismo ganó la gobernación, pero perdió la ciudad (desde el 71% que tuvo el año pasado, bajó al 34%, también se la arrebató el Movimiento sin Miedo).

.

Finalmente, Evo no pudo quitarle a la oposición el control de las zonas de la media luna fértil del oriente boliviano, Santa Cruz, Tarija, y Beni seguirán en manos opositoras, aunque el partido del presidente sigue ampliando en estas zonas su base electoral. Para el reelecto gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, los resultados del domingo expresan un renacimiento de la media luna, y promete seguir dando batalla al proyecto de Evo, una mano extendida, dijo, no debe entenderse como una mano rendida.

.

El presidente, en todo caso, propone otra lectura, la suya propia. Dice que no se puede comparar una elección municipal y regional, con una elección nacional (como las que él viene ganando hace cinco años) donde se definen políticas de Estado, estrategias globales y metas económicas. Evo dice que de tener 101 alcaldías (municipios), el MAS controla desde el domingo 220 alcaldías, que significan dos tercios del total, y también gobierna en dos tercios de las provincias, y tiene a su disposición dos tercios de la Asamblea Legislativa. Y está seguro que con estos porcentajes, la posibilidad de seguir adelante con su proyecto de reforma está asegurada.

.

Bajar un cambio

Y puede que su lectura esté acertada, pensamos. Pero es indiscutible que las urnas, en un entorno democrático real, están encendiendo una luz de advertencia, posiblemente no en cuanto a la dirección de las reformas, pero sí en cuanto a la velocidad de su desarrollo y aplicación. No basta con refundar el Estado por ley, los cambios deben ser interiorizados por los diversos colectivos sociales. Y parece claro que el Movimiento al Socialismo, y la propia figura del presidente, siguen firmes en los sectores rurales indígenas, pero no han conseguido conquistar el apoyo de los sectores criollos, asentados en las grandes ciudades bolivianas. Siete de las diez principales ciudades serán gobernadas por la oposición, y entre ellas las emblemáticas Sucre –capital del país-, y La Paz –sede del gobierno nacional-.

.

Las elecciones proponen ejecutar un compás de espera. El mapa electoral se mantiene casi como antes, y antes reflejaba un país peligrosamente dividido. Ese sigue siendo el mayor desafío de la experiencia política encabezada por Evo Morales. Y quizás para enfrentar ese desafío deba plantearse seguir creciendo, pero a otra velocidad.

.

.

[ en Hoy Día Córdoba, suplemento Magazine, viernes 9 de abril de 2010 ]

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Anuncios

Evo se afianza tras las elecciones bolivianas (06 04 10)

EVO MORALES RATIFICA EN LAS URNAS EL PROYECTO DE CAMBIO EN BOLIVIA

.

Se consolida la presencia del Movimiento al Socialismo a nivel nacional

.

.

.

Con los primeros datos provisionales, el Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales habría conseguido el control sobre las suficientes provincias y alcaldías que le permitirán al líder aymara afianzar su proyecto de transformación nacional.

.

Al momento de votar el domingo en El Chapare, Evo Morales subrayó que Bolivia “deja atrás la democracia pactada, y por primera vez todas las autoridades van a ser elegidas con el voto del pueblo, en un Estado plurinacional con autonomías”, y definió como “históricas” estas elecciones.

.

Los resultados del escrutinio serán entregados por la Corte Nacional Electoral (CNE) en la última semana de abril, por lo que es necesario atender a las proyecciones y a las encuestas de boca de urna. Con un ausentismo calculado en el orden del 14%, de las 9 provincias en que se divide Bolivia el partido del presidente Morales habría conseguido ganar en seis, y la oposición habría retenido tres.

.

Santa Cruz y el Beni, gobernaciones de la media luna fértil y férreas contrincantes del gobierno de Evo desde 1996, seguirán en manos de la oposición; y Tarija, en el sur. Mientras que el MAS obtiene el gobierno de las provincias del centro y del Altiplano: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, y Chuquisaca; y le arranca el control de Pando –en la media luna fértil- a la oposición.

.

Y tan importante como estas gobernaciones, el MAS obtuvo la victoria en cerca de 200 alcaldías (intendencias), que fue uno de los logros destacados por el presidente Morales: “Estamos avanzando, porque después de las elecciones municipales de 2004 no teníamos ninguna alcaldía de las diez principales de Bolivia, y en las elecciones prefecturales de 2005 ganamos en Oruro, Potosí y Chuquisaca. Ahora tenemos seis (provincias) y casi 200 alcaldías. El MAS se convierte en el partido más grande de toda la historia de Bolivia desde 1825”, agregó.

.

Los socialistas obtuvieron la gobernación de La Paz, donde el candidato César Cocarico ganó por cerca del 50% de los votos, pero no pudo obtener la alcaldía de la ciudad capital, que queda en manos opositoras.

.

En las gobernaciones del oeste, tradicionales feudos electorales de Evo, se impuso en Oruro con el 56%, y en Potosí con el 62% de los votos. Por su parte, en Cochabamba (donde en 2005 había ganado el derechista Manfred Reyes Villa) se impuso el MAS con Edmundo Novillo, con un 62%.

.

En Chuquisaca, el socialista Esteban Urquizu logró un 49%. La oposición, por su parte, obtuvo un 51% en Santa Cruz, con la candidatura de Rubén Costas, 20 puntos por encima del candidato del MAS. Sin tanta diferencia, en Beni el opositor Ernesto Suárez obtuvo un 42% (Jessica Jordan, del Movimiento al socialismo, cosechó 39%, lo que implica un crecimiento importante en una zona donde el partido del gobierno nunca había superado el 10%).

.

Evo Morales, en todo caso, ha ubicado a su partido en el primer o segundo lugar en el 95 por ciernto de municipios y gobernaciones, lo que ratifica su poder de convocatoria, y consolida la presencia de su formación política sobre el terreno, para secundar las iniciativas de transformación impulsadas desde el gobierno central.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Lula en el cambio de tercio (19 03 10)

LULA EN EL CAMBIO DE TERCIO

.

por Nelson Gustavo Specchia

.

.

.

Entre los elementos novedosos de la política latinoamericana en esta primera década del siglo XXI, se destaca un cambio sensible: las ciudadanías tienden a despedir con altos índices de aprobación popular a los líderes que cumplen su mandato. En la maraña de deficiencias que aún acumulan las democracias de la región, el hecho de que los ex gobernantes dejen su cargo con una buena imagen, constituye un elemento no menor en el avance de la calidad del sistema republicano. Parecen quedar en la historia de las transiciones las salidas apresuradas de ex mandatarios en helicóptero por los tejados de las casas de gobierno, las huidas a Miami o a Tokio, o la simple resignación –una vez jubilados- a la antipatía y a la malquerencia de sus pueblos, vegetando en el sopor de una siesta permanente.

.

Ya fue perceptible este cambio de tendencia cuando Fernando Henrique Cardoso dejó la primera magistratura brasileña; antes sólo habían sido casos excepcionales (como el del colombiano Belisario Betancur, o el del uruguayo Julio María Sanguinetti), pero a Cardoso le siguieron otros signos de cambio de tendencia, como la culminación de la presidencia  exitosa del chileno Ricardo Lagos, las manifestaciones de apoyo tras un primer período presidencial con las reelecciones –dentro de la legalidad constitucional- de Evo Morales en Bolivia y de Rafael Correa en Ecuador. El médico Tabaré Vázquez dejó la jefatura del Poder Ejecutivo uruguayo con un alto índice de aprobación, y Michelle Bachelet tocó el techo de todo este conjunto al dejar la presidencia chilena. Una tendencia que inclusive puede advertirse en Argentina: esta semana, en un medio tan poco sospechoso de ser  condescendiente con el gobierno nacional, como es el diario La Nación, el periodista Fernando Laborda daba cuenta de cómo Cristina Fernández de Kirchner no deja de crecer paulatinamente en las encuestas que miden su imagen positiva, a medida que avanza el tiempo de su mandato. Y tal cambio de tendencia no se reduce a las administraciones de corte progresista, sino que alcanza también a la derecha: si la justicia no lo hubiera inhabilitado, el presidente colombiano Álvaro Uribe hubiera ganado con comodidad un tercer mando presidencial, y toda la campaña que acaba de empezar gira en torno a él, tan alta es la aceptación popular que tracciona su figura.

.

En este marco, el período del brasileño Luiz Inacio da Silva, que transita ya las postrimerías, es ilustrativo. Lula se retira de la presidencia del coloso sudamericano con un índice de aprobación muy alto, y su decisión de no buscar argucias legales ni reformas constitucionales para perpetuarse en el poder tiene una doble lectura: es otro elemento de la consolidación del sistema a nivel regional; pero también es posible advertir en esa decisión las ambiciones del viejo gremialista a seguir jugando el juego del poder. Como los toreros en la plaza, cambiar de tercio para seguir la corrida.

.

En este sentido deben analizarse las últimas –y arriesgadas y sorpresivas- acciones internacionales del líder carioca. Lula ha llenado su agenda exterior con hechos que van mucho más allá de las formalidades diplomáticas ordinarias: la organización en Brasilia de un foro permanente que reúne a los Estados árabes; las constantes visitas a los novísimos países de la periferia africana (fue una vez a Europa, en 2007, pero va visitando 16 países africanos en seis oportunidades); la invitación de honor al presidente francés para compartir el palco en el desfile del día de la independencia brasilera; el fomento a la creación de nuevas organizaciones regionales en América del Sur (la Unasur, con un consejo de seguridad propio, y la “OEA sin los yanquis” de la última cumbre de Cancún); el alojamiento de Manuel Zelaya en la embajada brasileña en Honduras; la recepción del presidente iraní en Brasilia en el momento de mayor tensión con Washington por el tema nuclear; la compra de tecnología militar atómica a Francia (evitando así la dependencia tecnológica norteamericana); la alianza con China para frenar las sanciones a Teherán en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; la visita a La Habana y la foto abrazado con los Castro, en un momento en que arrecian las críticas por los derechos humanos en la isla; la presencia empresarial de la alianza de las potencias emergentes BRIC (Brasil – Rusia – India – China); el asiento en el G-20; el mando de las tropas de la ONU en Haití; o las funciones de árbitro entre Venezuela y Colombia, o en las tensiones entre el Beni y el Altiplano en Bolivia.

.

Más allá de las funciones propias del presidente de un país a escala continental, las prioridades de la agenda internacional de Lula han ido modelando una pista de despegue para proyectar su imagen a nivel global, en las arenas donde se cruzan los conflictos y las negociaciones que van dando forma al equilibrio del globo. En este camino, Lula dio esta semana un salto inesperado: ante la sorpresa de todos, llegó a Medio Oriente, expuso sin medias tintas sus criterios sobre una de las más álgidas crisis mundiales, criticó sin ambages los roles desempeñados hasta ahora por los grandes jugadores en las tierras palestinas (las Naciones Unidas, la Unión Europea, y los Estados Unidos), y se propuso a sí mismo como mediador para avanzar hacia la tan ansiada paz entre israelíes y palestinos. Un auténtico pase a las ligas mayores de la política.

.

Ya la prensa brasileña venía dando señales sobre los rumbos que podría tomar Lula una vez pasado a retiro en el pico de su popularidad, tanto dentro del país como en el exterior. La revista brasileña Veja anunció a principios de marzo que Lula había sido sondeado para ser el próximo secretario general de la ONU, sucediendo al inocuo y decepcionante Ban ki Moon. Barack Obama, a pesar de que el brasileño ha puesto mucho empeño por despegarse todo lo posible de la Casa Blanca, dice que Lula es “el más popular del planeta”. Ya se sabe: O mais grande do mundo. Y está confirmado que Obama le cursó una invitación para dirigir el Banco Mundial, a la que Lula –al parecer- declinó argumentando que, con su pasado de militante gremial, no se veía dirigiendo a los banqueros del mundo. Tampoco quiere ir dando conferencias de cachet millonario, como Tony Blair, José María Aznar, o Bill Clinton.

.

Pero parece que sí se ve a sí mismo como un árbitro, que puede aportar una mirada con sensibilidad social –pero también con un fuerte pragmatismo- a algunas cuestiones encalladas en el barro de la hipocresía y los juegos de poder. Eso dijo en la Knesset (el parlamento israelí) ante la mirada entre sorprendida e incrédula de los funcionarios del gobierno conservador de Benjamín Netanyahu. Afirmó que Israel debe terminar con los planes expansionistas sobre los territorios ocupados tras la guerra de 1967, y reconocer de una vez por todas los derechos a la autodeterminación de los palestinos, con la conformación de un Estado soberano, viable, seguro, y con las fronteras definidas en los tratados respaldados por la comunidad internacional. Volvió a decirlo frente a la tumba de Yasser Arafat, con una mantilla árabe sobre los hombros (la “kufiya” que el líder de la Organización para la Liberación de Palestina siempre llevaba). Dijo que a él no le haría ningún problema sentar a los islamistas de Hamas en la mesa del diálogo, y que la coexistencia de los dos Estados en la misma tierra es la única posibilidad de asegurar la paz para el propio Israel. Se cruzó a Jordania, a repetirle lo mismo al rey Abdallah, quien –participando del asombro general- lo recibió celebrando el nuevo rol de protagonista internacional de Luiz Inacio Lula da Silva.

.

En un mundo que abandona aceleradamente los viejos paradigmas ideológicos, y que entierra a fuerza de crisis inéditas las teorías económicas que intentaban explicarlo todo, una figura que provoque confianza desde su propia biografía, y tenga el valor y el arrojo para crear nuevas interrelaciones entre los viejos actores, puede ser determinante en los escenarios internacionales. Lula lo ha intuido, y se prepara a cambiar de tercio, para seguir toreando.

.

.

[ en HOY DÍA CÓRDOBA – suplemento Magazine – viernes 19 de marzo de 2010 ]

.

.

Evo, el fundador (26 01 10)

.

Evo, el fundador

.

por Nelson-Gustavo Specchia

.

.

En nuestra memoria colectiva americana, las fundaciones –de países, de confederaciones, de ciudades- siempre han estado vinculadas a ilustres y compuestos apellidos de la hidalguía hispánica. Los Díaz de Solís, los Núñez Cabeza de Vaca, los Martel de los Ríos y Cabreras, ocuparon las plazas de fundadores en los primeros tiempos. Y los apellidos del criollaje de la primera generación de “españoles en América”, las fundaciones que siguieron a los procesos de emancipación de la metrópoli.

.

Ningún registro ni manual escolar anota en la titularidad en la empresa fundadora de una entidad política a un indio. Ni uno, en las extensas latitudes que recorren la tierra americana de polo a polo. Ni uno sólo, en una historia ya cinco veces centenaria. Ni uno, hasta el jueves de la semana pasada, cuando el indio Evo Morales Ayma, en la fortaleza prehispánica del Tiahuanaco, en la cúspide de la pirámide de Akapana, rodeado de amautas y sacerdotes aymaras ancianos –mujeres y hombres- en la puerta del templo de Kalasasaya,  revestido con un “uncu” blanco de llama y tocado con un “chuku” (birrete multicolor de cuatro puntas), oró a Viracocha (el sol) y a Pachamama (la tierra), y entonces recibió los dos bastones (una cabeza de cóndor y una de puma, lo femenino y lo masculino) que lo convierten en protector espiritual y guía material de las naciones indígenas.

.

Al día siguiente, viernes 22 de enero, se trasladó al Palacio Quemado, en La Paz, y juró su cargo como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, que comenzó a existir desde ese momento. Inmediatamente, la guardia presidencial recogió los símbolos de la forma política que termina (los bastones de mando y las bandas nacionales del “estado liberal”), y las depositó en baúles sellados en los sótanos. En una escenografía donde todos los símbolos cuentan al detalle, este último no necesita segundas lecturas: la vieja Bolivia está muerta, y sepultada en los sótanos del palacio. Un indio americano, por primera vez desde 1492, se pone al frente de la fundación de una nueva entidad sociopolítica. Quizá la aventura más osada, y de impactos estructurales más profundos para el futuro mediato de la región.

.

Me he detenido en la descripción de estos pasos, símbolos y rituales, porque uno de los elementos realmente novedosos de este tiempo inaugurado por Evo Morales pasa por la reivindicación del sujeto político originario, ese indio cuya subordinación histórica, atraso y ausencia de perspectivas de ascenso social, eran tan palpables en la realidad boliviana, tanto en el campo como en pleno centro de la capital. Este es un quiebre real en la estructura social. Morales suele, además, magnificarlo desde el discurso: repite que tras cinco siglos de dominación del blanco, ahora toca otro período al menos igual de largo de preponderancia indígena; o que estos casi doscientos años de independencia han sido realmente un nuevo sojuzgamiento imperialista, y que la única y verdadera independencia empieza ahora, con él.

.

El cambio es real, pero también hay que tomar cierta distancia desde el análisis. Una cosa es el líder frente al pueblo, otra es la política aplicada. Su popularidad no deja de crecer, ya era alto aquel 54 por ciento con que ganó las elecciones en 2005, pero –tras hacer aprobar la nueva Constitución en plebiscito, en enero de 2009, y de ganar en las legislativas en ambas cámaras de la nueva Asamblea Plurinacional- el pasado 6 de diciembre arrasó con el 62 por ciento de los votos. Es esperable, entonces, que mantenga los niveles tan convocantes de su discurso. Pero a pesar de esta retórica, son varios los analistas (incluyendo a su propio biógrafo, Martín Sivak) que sostienen que el presidente es mucho más pragmático que ideológico, y que en la intimidad sus palabras son mucho más mesuradas. Inclusive, que no pierde oportunidad de distanciarse del “socialismo del siglo XXI” del chavismo venezolano.

.

Esta perspectiva de su visión política puede confrontarse con los principales líneas de su primera presidencia, que ha asegurado mantener y profundizar en el período que ahora se inicia, y que podrían describirse como un capitalismo de estado, con fuerte énfasis en estrategias desarrollistas asentadas en los recursos primarios (energéticos y mineros, industrialización de derivados del petróleo y del gas, y el litio), y una redistribución asistencialista amplia.

.

Y no le ha ido mal con este esquema. El propio FMI asegura que Bolivia es el país sudamericano que mejor está pasando la crisis económica mundial, con un crecimiento del 3,2 por ciento en 2009 (la media latinoamericana cayó un 2,5 por ciento), y vaticina otro tanto para este año. Las exportaciones bolivianas –alentadas por la suba de los precios de las materias primas- han crecido un 3,2 por ciento, y ya representan el 40 por ciento del PIB, que llega a unos 15.000 millones de dólares. La inversión extranjera directa (IED) se ha recuperado, se han renegociado los contratos con las empresas multinacionales, y no hay fuga de divisas. Los niveles de pobreza extrema (que rozaban las tres cuartas partes de la población en los años ‘90) han disminuido, principalmente por la política de subsidios; aún así, sigue siendo una de las economías sumergidas más grandes del mundo: de las aproximadamente 180.000 personas que entran al mercado laboral cada año, sólo el 30 por ciento lo hace en blanco. Junto al crecimiento, el gobierno de Morales ha logrado mantener la inflación controlada, un tipo de cambio estable, fuertes reservas en divisas, y superávit fiscal. O sea –y aunque el presidente boliviano diga lo contrario- un modelo demasiado parecido a la socialdemocracia generada en el “estado liberal”.

.

Los retos que vienen en el futuro cercano para Evo, el fundador, son inmensos, demasiado grandes para afrontarlos sólo por la vía del discurso. El presidente habla de “responsabilidad histórica”, y acierta literalmente: la amplísima base electoral que lo ha llevado al lugar que ocupa, y los índices de crecimiento económico sostenido dibujan una oportunidad única para que la vieja y atrasada Bolivia deje de ser estructuralmente pobre. Si pierde esta oportunidad, la historia será impiadosa con él, aunque haya sido el primer indio fundador.

.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Cumbres del norte, cumbres del sur (14 08 09)

Cumbres del Norte, cumbres del Sur

por Nelson Gustavo Specchia

unasur

.

.

El lunes de esta semana América estuvo inmersa en un “tiempo de cumbres”: mientras en Guadalajara el presidente mexicano, Felipe Calderón, oficiaba de anfitrión frente a sus dos colegas del Nafta, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Barack Obama y el canadiense Stephen Harper, algunos kilómetros al sur, en Quito, Rafael Correa recibía a los presidentes de los países integrantes de la Unasur, la Unión Sudamericana de Naciones. Y en la capital ecuatoriana eran tan importantes las presencias de los líderes latinoamericanos, como la ausencia de uno de ellos: Álvaro Uribe, presidente de Colombia.

.

Una ausencia no sólo significativa, sino que además determinante, y para ambas Cumbres. Porque explícitamente en la del Sur, pero también –implícitamente- en la del Norte, en el centro de las agendas planeaba el tema “estrella” de la política internacional a nivel continental: la instalación –o no- de unidades del ejército norteamericano en bases colombianas.

.

En Guadalajara, Calderón enfrentaba, como podía, la reunión con sus pares: su principal objetivo era que no lo sacaran del Nafta, aunque la diferencia de escalas entre la economía mexicana y las otras dos sea abismal, lo que convierte al acuerdo entre dos gigantes y un enano en uno de los tratados de libre comercio más desequilibrados de la historia. En segundo lugar, Calderón esperaba que los cien millones de dólares que Obama le ha prometido para luchar contra el narcotráfico ya estuvieran en la mesa, pero estas partidas siguen detenidas en las comisiones del Congreso norteamericano, que no ve muy claro los métodos mexicanos para llevar adelante esa guerra interna. Stephen Harper, por lo demás, le dio la gota fría al mexicano con la reimplantación del visado para viajar a Canadá. Ante la falta de buenas nuevas de relevancia, el tema de las bases en Colombia fue tratado extensamente.

.

El mismo tema nucleaba la reunión de Quito. Evo Morales pedía, en nombre del bloque del Alba, una condena a Colombia. Y Hugo Chávez volvía a anunciar el supuesto riesgo de una confrontación armada en suelo sudamericano si las bases se vuelven operativas para los “marines” de los Estados Unidos. Uribe, en su mini gira de la semana pasada por varios países integrantes de la Unasur no cosechó grandes éxitos, pero, a la vista de lo sucedido en Quito, logró neutralizar en parte la andanada. No hubo condena, como pedía Evo, y se programó una nueva reunión de emergencia de la organización, esta vez con la presencia del presidente colombiano. En estas dos resoluciones, sorprendió el protagonismo y las posturas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

.

Tradicionalmente, la Presidenta se siente más cómoda cerca de las posiciones del grupo chavista, pero el lunes puso las notas moderadas de la reunión de Quito: se opuso a la condena solicitada por Morales, reprendió a Chávez por su belicosidad y tremendismo, y ofreció el suelo argentino para una nueva reunión, en la que estuviera Uribe. Cristina Fernández consultó con el presidente colombiano, éste no puso ningún reparo para asistir a una convocatoria liderada por ella, y la reunión de emergencia, según se supo ayer, se llevará a cabo en Bariloche, con el espectacular marco del lago Nahuel Huapi en invierno, y dentro de pocos días: se ha fijado para el próximo viernes 28 de agosto.

.

Estructuralmente, a pesar del llamado de atención de la presidenta argentina al venezolano, las cosas no han cambiado demasiado, y la alianza estratégica entre ambos no sólo se mantiene, sino que se profundiza: desde Quito, Cristina voló a Caracas, firmó con Hugo Chávez una nueva serie de acuerdos bilaterales de comercio por más de 1.000 millones de dólares, y reemplazó a Colombia como proveedora de productos de exportación hacia Venezuela, desde alimentos, pasando por automóviles, y hasta maquinaria pesada. Así, el empresariado argentino es, hasta el momento, el sector más favorecido por el conflicto de las discutidas bases colombianas.

.

Si todo hubiera ocurrido con el previsible guión con que se venía interpretando la partitura de la política exterior latinoamericana, ese rol le hubiera correspondido al presidente brasilero Luiz Inácio da Silva, Lula, que desde hace tiempo viene bregando para que la preeminencia natural de su personalidad, y el peso específico de su país en el contexto regional, supongan su papel de árbitro entre la “pro-yanqui” Colombia y los gobiernos progresistas que la rodean. Y desde ese papel de réferi, de “primus inter pares”, proponer al mundo un polo de poder latinoamericano, cuya titularidad, claro está, habría de ejercer el propio Lula.

.

Pero el lunes pasado, en Quito, todos se salieron del guión. La presidenta Cristina esta vez le ha arrebatado –y por sorpresa- el protagonismo y la iniciativa. Álvaro Uribe ha dejado claro que la única alianza estratégica que le interesa es la norteamericana. Y Barack Obama, a pesar de ser tan políticamente correcto, no puede rechazar –por mucho que truene Chávez- el ofrecimiento de siete puntos de defensa militar servidos en bandeja.

.

Quizá la primera baja en el conflicto de las bases colombianas sea, precisamente, el proyecto de liderazgo regional del carismático Lula da Silva.

.

(publicado en HOY DIA CORDOBA, suplemento Magazine, viernes 14 de agosto de 2009)

.

Correa, un quiebre en la cultura política ecuatoriana (30 04 2009)

Columna “Bipolares”, FM Shopping, jueves 30 de abril de 2009.

.

.

CORREA, UN QUIEBRE EN LA CULTURA

POLÍTICA ECUATORIANA

.

.

.

rafael-correa-referendumEn Ecuador, el domingo de esta semana, ha comenzado un nuevo tiempo político. Impensable y sin antecedentes, ni remotos.

.

El presidente Rafael Correa ha ganado la Presidencia, en primera vuelta, y con más del 50 por ciento del total de los sufragios, en unos comicios donde ningún observador internacional ha objetado ni un detalle, cosa que tampoco ha hecho de manera relevante la propia oposición interna. Comicios limpios, que vienen a transformar, quizás, una historia política reciente que no puede presumir, ni mucho menos, de limpieza y de orden.

.

No sólo ningún presidente ecuatoriano ha conseguido un segundo mandato consecutivo con una victoria aplastante en la primera vuelta, sino que lo verdaderamente rutinario ha sido que los Jefe del Estado no alcancen a completar el primer mandato, sus tres antecesores en el cargo fueron expulsados del palacio presidencial por revueltas populares, y los siete presidentes que se han sucedido en los últimos diez años no alcanzaron a cumplir un mandato constitucional completo, desde que el Congreso destituyera al presidente Abdalá Bucarám, en 1997, por incapacidad mental; (ya antes que el Congreso, la picaresca popular había apodado al presidente Bucaram como “El Loco).

.

Desde ahí, de esa historia, que ha empujado al país a una extrema precariedad política y a una inestabilidad económica crónica (que ha llevado, por ejemplo, a que Ecuador no tenga moneda, que es, en la modernidad, una de las expresiones de la soberanía política de un Estado: desde 1999 la moneda de curso legal es el dólar estadounidense, lo que hace que las posibilidades de maniobrar una política monetaria interna sean nulas). Desde esta historia, digo, a la victoria popular de Correa, hay mucho trecho. Y esta victoria puede realmente constituir una rodilla, un quiebre en la cultura política, y fundar un nuevo tiempo, donde la estabilidad exista como horizonte político del país por donde pasa la línea que divide al mundo.

.

Correa se reivindica a sí mismo como un líder izquierdista, y –en una línea retórica cercana a Chávez- le gusta titular de “Revolución Ciudadana” este movimiento cívico que encabeza. Y los ecuatorianos, tanto los diez millones que viven en el país, como los casi tres millones que viven en España, Estados Unidos, Italia, y en otros países de América latina (la Argentina entre ellos), parecen convencidos de su propuesta de desarrollo social, con muy alto gasto público, como alternativa de crecimiento.

rafael-correa-guitarra1

El panorama que se abre frente a Correa está despejado. Gobernará hasta el 2013, y tendrá la oportunidad de una única reelección por otros cuatro años. Su victoria ha sido incontestable, y la diferencia con su rival más cercano, el ex presidente y ex golpista Lucio Gutiérrez ha sido superior a los 20 puntos porcentuales. Con esto, Correa podría incluso arañar la mayoría absoluta en el Parlamento, lo que lo habilitaría para poner en marca en forma inmediata las reformas de las casi 70 leyes nuevas y reformadas, que serían necesarias para que la nueva Constitución empezara a funcionar. La Constitución ha sido la otra gran victoria de Correa, que presagiaba esta: la nueva Carta Magna, extensísima, centralista, minuciosa y fuertemente presidencialista, es su herramienta para terminar con la “vieja política”, con las redes del patronazgo ancestral que se suceden en Ecuador desde la Colonia. La Constitución modela un Estado fuerte, incluso autoritario en algunos aspectos, y fue aprobada el 28 de septiembre del año pasado con el apoyo de las tres cuartas partes del total de la población ecuatoriana.

.

Correa ha tenido éxito, dos años y medio después de su llegada al poder, la pobreza en Ecuador, uno de los Estados estructuralmente más pobres de toda América latina, ha disminuido progresivamente; ha reestructurado la deuda externa –ha dicho que sólo pagará la deuda legítima, pero no la ilegítima-; ha multiplicado la asistencia social; y ha logrado fragmentar a la oposición. Afirma que le gustaría afianzar un “eje” entre Caracas, Quito, y La Paz. Pero más allá de las palabras, se nota en sus medidas y en los medios que diseña para aplicarlas, que el populismo de su gobierno no está tan cerca de las metodologías del comandante Hugo Chávez, o de Evo Morales. Quizá el antiamericanismo, a nivel de discurso, sea uno de los pocos elementos comunes que pueden mencionarse. Correa tiene una sólida formación intelectual, es un economista brillante (formado en la vieja Universidad que los jesuitas tienen en Bérgica, Lovaina), y sus críticas al neoliberalismo son más técnicas que ideológicas. Políticamente, en definitiva, es un pragmático que no duda de rectificar cuantas veces sea menester hacerlo. En ciencia política decimos que es un “realista”, en toda la acepción del término.

.

La única nota discordante, la única mota de polvo en esta limpia victoria, viene de afuera. Ecuador ha logrado crecer moderadamente, y achicar los niveles de la pobreza extrema que han sido estructurales a su distribución económica, merced a dos elementos principales: la exportación de petróleo, y las remesas de dineros enviados al país por los casi tres millones de emigrantes diseminados por el mundo.

.

Pero los precios del petróleo no dejan de caer, casi en picada, y las remesas de los inmigrantes, a tono con la crisis internacional, disminuyen mes a mes. Habrá que ver, entonces, si esta inmensa popularidad del presidente ecuatoriano se mantiene en épocas de vacas flacas, o el si el proyecto de “Revolución Ciudadana”, esa que se para en cinco patas: institucional; social; ética; económica; y latinoamericana, puede seguir cosechando tantas adhesiones cuando haya que recortar –porque habrá que hacerlo, sin alternativas- el gasto público.

.

.

Profesor de Política Internacional de la Universidad Católica de Córdoba.

Los enredos de la nueva Bolivia (29 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba2 . (29 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.
.
.

LOS ENREDOS DE LA NUEVA BOLIVIA

.

.

.

por Nelson G. Specchia

.

.

.

Bolivia, finalmente, tiene una nueva Constitución, en la que el movimiento encabezado por Evo Morales espera asentar la fundación de un nuevo Estado, dejando atrás los resabios del colonialismo feudal agrario y minero. Entre gallos y medianoche, el pasado domingo 25 de noviembre, la Asamblea Constituyente aprobó, a libro cerrado, el índice de la nueva Carta Magna. Pero, lejos de concluir con este acto un proceso tortuoso, los interrogantes y los imprevisibles escenarios de futuro que se abren en el proceso político boliviano siguen siendo alarmantes.

.

.

El prolongado derrotero de la Constitución se arrastra desde la década pasada: en 1990 los indígenas del Oriente boliviano piden la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Ese petitorio fue leudando durante diez años, extendiéndose en cada vez más amplios sectores campesinos, hasta hacer eclosión en el 2003, cuando tomó fuerza de la mano de la nacionalización de los recursos petrolíferos y gasíferos. Finalmente, el Congreso Nacional convocó a la formación de una Asamblea en marzo de 2006, y en agosto del año pasado comenzaron las sesiones.

.

.

Las elecciones de representantes a la Asamblea le otorgó una mayoría de votos al Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales, que consiguió ocupar 138 de los 255 escaños: una mayoría suficiente, pero estuvo lejos de tener en su mano los dos tercios estipulados para aprobar cada reforma. La derecha opositora al gobierno, nucleada en el partido Poder Democrático y Social (PODEMOS) del ex presidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, obtuvo 60 escaños, que, unidos a los 18 escaños del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y a los 27 asientos distribuidos entre los cuatro partidos menores, han obstaculizado sistemáticamente, durante más de un año, el avance de la redacción constitucional.

.

.

Al reclamo de capitalidad total de Sucre (es la capital oficial del país, pero dejó de ser la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativos en 1899, cuando la aristocracia dueña de las minas de plata tuvo que ceder la primacía económica a las nuevas elites del estaño, y la vida política se trasladó a La Paz), se sumaron los reavivados impulsos secesionistas de las provincias ricas del oriente boliviano (especialmente Santa Cruz de la Sierra y el Beni), con el apoyo de otras regiones opositoras como Tarija y Pando.

.

.

A estas agendas de reivindicaciones geográficas y regionales, hubieron de sumarse también las diferencias radicales de concepción del Estado sostenidas por los constituyentes indígenas, provenientes de entornos campesinos, y los representantes de extracción urbana, mayoritariamente de clases medias. Estos últimos han supuesto un auténtico freno al modelo de un nacionalismo populista, multiétnico, y redistribuidor, impulsado por Evo Morales.

.

.

En una demostración de fuerza, y luego de que la parálisis a la que había empujado el virtual empate en la Constituyente estuviera peligrosamente cerca del desastre, el gobierno convocó a sus diputados en un predio militar cercano a Sucre, decidió dejar de lado los dos tercios de votos estipulados para las modificaciones, y utilizando su mayoría aprobó la Constitución a libro cerrado. La oposición, en bloque, ha censurado la metodología, desconoce el texto aprobado, y asegura resistir. El “Comité Cívico” –que agrupa a la oposición- se ha convocado en Santa Cruz, mientras que la violencia no deja de aumentar entre los partidarios y los detractores de la nueva Carta Magna, que supone una “refundación nacional” de Bolivia.

.

.

Los ejes de esa refundación pasan por la creación, con rango constitucional, del “Poder Social”, a ser integrado por representantes de los distintos movimientos sociales, y que se supone como un mecanismo de control político sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo. En lo que respecta al Judicial, la nueva Constitución admite el “pluralismo jurídico”, dando pie a la equiparación de las metodologías y prácticas de justicia indígena, con las del estado occidental moderno. La redistribución de la riqueza –especialmente la proveniente de los hidrocarburos- y la autogestión, el autogobierno, y la autodeterminación, resultantes de los derechos colectivos de identidad cultural, completan el marco regulatorio de la nueva ley fundamental.

.

.

Desde su convocatoria por el Congreso, la Asamblea Constituyente ha estado inmersa en una espiral de violencia. La aprobación a libro cerrado de su índice, esta semana, ha arrojado muertos de bala y linchamientos. Los representantes gubernamentales, como el vicepresidente Álvaro García Linera, afirman que en el fondo de la cuestión hay un intento golpista para aislar a Evo Morales del poder, y terminar con el proceso de reformas por él encabezado. En este sentido, han afirmado que la Convención no seguirá sesionando en Sucre, y será trasladada.

.

.

Queda por saber si con el traslado geográfico de la Asamblea, o con la aprobación del texto constitucional por parte de los diputados del gobierno, en soledad, Morales logrará finalmente imponer su visión del futuro de Bolivia. O si para que tal cosa prospere, ha de reconstruir, inexorablemente, una nueva base de consenso.

.

.

La salida pactada parece ser la única alternativa a la violencia creciente en la nueva Bolivia.

.

.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional. Universidad Católica de Córdoba.

.