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El portazo de Cameron (16 12 11)

El portazo de Cameron

por Nelson Gustavo Specchia

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Los ingleses lo han vuelto a hacer. Cuando la tensión de la crisis económica llevó al máximo estiramiento de la cuerda, y todo el proceso de integración de Europa tras un largo medio siglo se puso al borde del abismo, los británicos recurrieron a la flema de su singularidad y el premier conservador David Cameron le pegó un portazo al “Continente” en la última cumbre de emergencia reunida en Bruselas.

Y no hay lugar para los equívocos: no se trata de un berrinche más, apoyado en esa singularidad cultural hipotéticamente alejada de las costumbres del resto de Europa, como la utilización del sombrero bombín por los elegantes hombres de negocios de la City, el manejar por la izquierda, el mantener un sistema de pesas y medidas medieval o hacer del té de las cinco de la tarde un rito pagano.

No, el portazo de Cameron va mucho más allá de las particularidades –ya medio hilarantes- del folk londinense, y se encuadra en una cosmovisión transgeneracional (e inclusive interpartidaria) de la clase política inglesa: aquella que sostiene que una Europa sólidamente unida –ya sea a nivel estructural de las organizaciones, o en el más líquido acuerdo de estrategias comunes- constituye un peligro potencial para las Islas Británicas. Esté abanderada esa ligazón continental por la dinastía de los Habsburgo, por Napoleón Bonaparte o por Adolf Hitler, como alguna vez en el pasado; o bajo la bandera azul con la corona de estrellas doradas de la Unión Europea de hoy.

Y si ese aumento en la integración, estructural o coyuntural, proviene de un plan conjunto franco-alemán, como el nuevo pacto fiscal negociado en la cumbre de Bruselas, el peligro que perciben los ingleses se exacerba.

El portazo de Cameron, al ser el único que queda afuera de los nuevos acuerdos de los países de la eurozona y todos los demás socios comunitarios, es considerado un extremo, ni siquiera la Dama de Hierro, con sus nítidas posturas anti europeas, se había animado a tanto. Pero esto se debe a que también las condiciones que transita el proceso de integración son inéditas.

Mal que les pese a los europeístas “progres”, la conclusión de Herman van Rompuy, el belga presidente permanente del Consejo Europeo, es una dura realidad: en la cumbre de la que Cameron retiró a su país se refundaba la Unión Europea sobre la base del pacto fiscal propuesto por la dupla Ángela Merkel-Nicolás Sarkozy, o se apagaba la luz y se bajaba la cortina.

No hay “plan B” desde el momento en que el liderazgo continental, ya homogéneamente dominado por los partidos y las administraciones conservadoras, decidió atender a las exigencias de los mercados financieros globales y de las agencias calificadoras de riesgo, y optó por políticas de restricción de los gastos públicos, contracción de las economías y achicamiento del Estado.

CABALLITO DE TROYA   

En aquellos tiempos primeros de la organización continental, cuando todavía no se hablaba de Unión Europea sino simplemente de Comunidades Económicas, el viejo general De Gaulle argumentaba que había que dejar afuera a los británicos.

Que siguieran usando sus sombreros bombín y conduciendo por la izquierda entre el humo de Londres (todavía había mucho smog en los años cincuenta, cuando el grueso de la calefacción de la capital británica funcionaba a carbón), decía el líder francés.

Y el peso de su argumento ha sido recordado periódicamente en el último medio siglo: si entran los ingleses, será para frenar la profundización del proceso de integración.

Los acusaba de ser el Caballo de Troya de Washington, ya que la alianza especial de los británicos con su ex colonia de este lado del Atlántico posibilitaría que los lineamientos estratégicos de los norteamericanos –en aquel contexto de división bipolar del mundo y en un clima de guerra fría- entraran a Europa por la puerta londinense.

Y algo de todo eso hubo durante estos años, a múltiples niveles.

De las dos grandes posibilidades de avance del proyecto de integración en el Viejo Continente (el avanzar hacia una confederación de países, o limitarse sólo a un mercado común), cuando los británicos ingresaron –tardíamente, en 1973- siempre empujaron las pesas para que no se llegara a hablar de cesiones de soberanía nacional y los acuerdos quedaran reducidos a la órbita económica.

En los tiempos ultraliberales de la señora Margaret Thatcher, Londres logró doblegar la voluntad integracionista inclusive dentro de estos parámetros puramente económicos, y condicionó la aprobación de los presupuestos de la organización a la devolución del “cheque británico” (el porcentaje de devolución de los aportes realizados por no participar de los beneficios proteccionistas de la Política Agrícola Común).

Como decía arriba, esta actitud hacia Europa atraviesa las generaciones, pero también las gestiones de los diferentes partidos: cuando llegó el turno de la “tercera vía” laborista de Tony Blair, que se declaraba “un europeísta apasionado”, no solo se mantuvo el “cheque británico” tharcheriano, sino que se siguió rechazando el euro para mantener la libra esterlina como moneda nacional. Europeísmo, ma non troppo.

David Cameron, a diferencia de su predecesor laborista, ni siquiera intentó nunca escenificar un amor por Europa que no siente. Además, sabe que al interior de su partido, entre los “tories”, el euroescepticismo es moneda corriente.

El argumento que el premier conservador utiliza para dar otra vez la espalda a Europa es fuerte: preservar a toda costa el poder financiero de la libra esterlina, en un momento en que la moneda común europea sufre el más despiadado ataque de los mercados externos. Además, Cameron dice que el sector financiero inglés (la tan mentada y sacrosanta City) representa un 30 por ciento del producto bruto nacional de las Islas; (esa City representa el 36 por ciento de la industria mayorista de la banca de la Unión Europea, y el 61 por ciento de las exportaciones netas de servicios financieros internacionales).

Cameron ni mencionó, en su defensa ante el pleno de los Comunes, las razones políticas de la antipatía hacia los mayores grados de integración continental, no las necesita: el peso de los argumentos económicos difícilmente encuentre muchos detractores entre los diputados, inclusive entre los de la oposición.

El único que amagó con un tímido gesto de protesta fue su socio en la coalición de gobierno, el liberal-demócrata Nick Clegg. Se retiró de los Comunes y dejó vacío su sitio en el banco verde del oficialismo; al día siguiente afirmó en la prensa que el Reino Unido salía debilitado de la jugada de Cameron en la cumbre europea.

Ya que el socio del primer ministro lo hacía desde el oficialismo, el líder de la oposición y del Partido Laborista, Ed Miliband, también saltó a la palestra y pidió que el gobierno volviera a negociar con los restantes socios de la Unión Europea.

Pero los periódicos del magnate Rupert Murdoch –adalides del euroescepticismo inglés- salieron a respaldar sin fisuras al premier, y a recordarles a sus críticos que el portazo a Bruselas es acorde al sentimiento popular mayoritario. Miliband no ha hecho más declaraciones, y Clegg volvió a su sitio en el banco verde de los Comunes, en Westminster.  

LOS BENEFICIOS DEL TÉ

Pero cuidado, porque la gravedad de la crisis y el estentóreo desplante de Cameron pueden llevar a un equívoco aún mayor: Europa sin Londres nunca estará completa.

El euroescepticismo es una grave enfermedad cultural, que en un pasado para nada remoto llevó a alejamientos y a tensiones para conseguir la supremacía continental. Sin excepciones, y durante siglos, esas tensiones terminaron resolviéndose a cañonazos.

La mayor conquista del proceso de integración ha sido conjurar la explosión guerrera de las rivalidades políticas europeas, que en dos oportunidades durante el siglo XX acarrearon detrás del ellas al resto del mundo.

Y para que ese equilibrio se siga manteniendo, Gran Bretaña no puede alejase definitivamente del centro del proceso de integración.

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[Hoy Día Córdoba – Periscopio  – Magazine – viernes 16 de diciembre de 2011]

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Merkozy contra todos (06 12 11)

Merkozy contra todos

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por Pedro I. de Quesada

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Un nuevo fantasma recorre Europa: Merkozy. Un animal con cabeza y medio cuerpo alemán, y el otro medio francés.

No está claro si lo soltaron las nunca claras fuerzas de los mercados, o si el mefisto estaba aguardando una oportunidad como esta para zafarse de las cadenas. Pero la cuestión es que ya campea a sus anchas por los caminos y los palacios de gobierno, y después de haber conseguido imponer su disciplina en Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, se apresta a dar un golpe espectacular ante el pleno de la Cumbre Europea de esta semana.

La canciller demócrata-cristiana alemana, Ángela Merkel, y su aliadísimo partenaire, el presidente conservador francés Nicolás Sarkozy, han decidido que la Unión Europea orientada a la preservación de la paz y basada en la solidaridad y en el Estado de bienestar, está perimida.

Vienen a coincidir con Donald Rumsfeld, aquel secretario de Defensa de Bush que la tildó de “vieja Europa”, cuando se mostró remisa a secundar sus planes de guerra preventiva. Merkozy quiere refundar la Unión, pero con otras bases: achicamiento y control de los gastos públicos, junto a una férrea disciplina fiscal.

Para lograrlo, la señora Merkel prevé una nueva instancia: un superministro de Economía (todavía no acierta con el nombre del cargo, pero por ahí va) que supervise y apruebe los presupuestos de todos los países.

Y también imagina una nueva policía fiscal: los países que incumplan las normas de déficit y deuda serán acusados ante el Tribunal de Luxemburgo, y soportarán duras sanciones; quiere que se les niegue el derecho a voto, se le quiten las partidas, e inclusive que se los expulse de la organización.

Además, como ya le exigió a España, aspira a que el tope del control del gasto figure en la Constitución de cada Estado.

Las palabras, esas cambiantes servidoras, ponen, además, el plan de ajuste de Merkel-Sarkozy en titulares edulcorados.

Porque Merkozy afirma a diestra y siniestra que su intención es “salvar a Europa y al euro”. O sea, que la destrucción de aquel proyecto solidario de una Europa unida que fuera el marco para la realización de los proyectos de vida buena de cada cual, es en realidad la salvación de Europa, sostiene Merkozy.

Extraño salvataje, pensamos nosotros.

Con 23 millones de desocupados; las economías mediterráneas (incluyendo la italiana, la 3º del continente) al borde del default; los bancos sin depósitos por falta de circulante; las previsiones de crecimiento para 2012 rondando el cero absoluto; y el consumo cayendo en picada; una política draconiana de contención del gasto público no puede sino llevar al agravamiento del enfermo.

Y no sólo a él: el presidente Barack Obama acaba de enviar al secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geither, a Berlín y a París, porque la obcecación de Merkozy está dando los primeros coletazos de este lado del Atlántico.

Ojalá que alguien le acerque a la señora una traducción al alemán de aquel librito, tan ilustrativo, de Lord Keynes.

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[ Columna “En foco” – El Mundo – página 2 – Hoy Día Córdoba – martes 6 de diciembre de 2011 ]

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Bienvenidos, gallegos (29 11 11)

Bienvenidos, gallegos

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por Pedro I. de Quesada

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Entre los coletazos más insólitos de la crisis del euro, está la posibilidad de una nueva emigración.

La salida de griegos y de irlandeses (especialmente hacia los Estados Unidos) ha hecho saltar algunas alarmas, y analistas demográficos sostienen que en los próximos meses llegará el turno de España.

El informe que la OCDE (la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, principal “think tank” europeo) hizo público ayer en París fue lapidario, y viene a abonar esta hipótesis.

Si se mantienen las tendencias históricas, la Argentina volverá a ser destino prioritario. Después de los peninsulares llegados a nuestras tierras en el período colonial, la segunda oleada, alrededor de los años ’40, trajo a más de dos millones de españoles, en un 70 por ciento gallegos: Buenos Aires es la segunda ciudad del mundo con mayor población de gentes de Galicia, después de La Coruña. Y en el último censo (2010) todavía se registraban más de cien mil españoles residentes en estas pampas.

Siempre fueron bienvenidos, aunque no supieron devolver la gentileza con el mismo trato cuando cambiaron las tornas y muchos compatriotas decidieron cruzar el “charco” en sentido contrario (por cierto, también una parte importantes de estos argentinos que en 2001 salieron a las disparadas, ya han regresado o están volviendo).

Ahora la OCDE anticipa las previsiones que pueden preparar una nueva corriente migratoria hacia América: la organización recorta todas las expectativas de crecimiento actuales, a pesar de que ya están bajo mínimos, y calcula que la tasa de desocupación seguirá aumentando en los próximos dos años. En el último recuento, España registró cinco millones de desempleados, y en 2012 serán muchos más.

La OCDE dice por primera vez, y sin empachos, que toda la eurozona está en recesión, y ante las difundidas versiones de la posibilidad de una vuelta a las antiguas monedas, sostiene en su informe de ayer que el abandono del euro convertiría la actual recesión en una depresión económica superior a la vivida en la crisis de 1929.

El cálculo menos pesimista es que la vuelta a la peseta implicaría una pérdida del 40 por ciento del valor de la moneda española, que –claro- sería cubierto por los pequeños ahorristas (corralito bancario mediante, al igual que aquella triste experiencia local) y los asalariados que aún tengan trabajo.

Para los técnicos de la OCDE, la media del “paro” español subirá al 23 por ciento de la población el año que viene, y el PBI se acercará al cero absoluto. Con Mariano Rajoy y el Partido Popular en el gobierno, además, el ajuste al gasto público será mayor que el contemplado hasta ahora, y el achicamiento del déficit para cumplir con la reciente reforma constitucional expulsará cientos de empleados públicos.

La combinación de estos factores llevará a un achicamiento del consumo; y remata el informe sosteniendo que también las exportaciones españolas sufrirán un frenazo.

Así que ya saben: otra vez se vienen los gallegos.

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[  Columna “En foco” – El Mundo – página 2 – Hoy Día Córdoba – martes 29 de noviembre de 2011  ]

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“Ni un puto duro”

“Ni un puto duro”

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por Pedro I. de Quesada

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El desconcierto de la clase política europea es insólito.

En las tres últimas reuniones del G-20 se va escuchando que si no cambian de libreto, el abismo está asegurado; que dejen de restringir el gasto y, keynesianamente, amplíen la base de consumo, como en Brasil o Argentina.

Pero la señora Merkel se ha encaprichado, y al tiempo que no deja de repetir que salvar al euro es condición para salvar a Europa, empuja a Europa cada día un pasito más cerca de aquel precipicio anunciado.

Esta semana han vuelto a reunirse, de emergencia. Ya han comenzado a elevar el tono de los reproches: “Estamos hartos de que vengas a decirnos qué hacer, siempre odiaron al euro, nunca quisieron dejar la libra, y ahora te metes en nuestras reuniones a darnos órdenes”, le gritó el francés Sarkozy al inglés Cameron, hasta ayer tan amigos y tan de acuerdo en bombardear a Khaddafi.

Los británicos, que no forman parte de la Eurozona, insisten en participar en las decisiones de los 17 países del euro, porque si se cae la moneda común también ellos se verán afectados.

Sarkozy dejó Bruselas y se volvió a París, a ver a su hija recién nacida.

Y Cameron se volvió a Londres, donde ayer enfrentaba a un Parlamento que, en su orden del día, trata un pedido de referéndum para decidir si Gran Bretaña permanece o se retira de la Unión Europa. La votación no es vinculante, y es difícil que sea aprobada, pero da una idea –como el enfrentamiento verbal con el francés- de la temperatura que han alcanzado los ánimos.

Von Rumpuy ha llamado a una nueva cumbre, otra vez de emergencia. Y Merkel asistirá, pero sin dar el brazo a torcer. Ni un “duro” más en aportes: restrinjan los gastos. Y el borde del precipicio, cada vez más cerca.

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[ columna En foco, diario HOY DÍA CÓRDOBA, 26 de octubre de 2011 ]

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Más huelga en Grecia (20 10 11)

Huelga y batallas civiles vuelven a paralizar Grecia

El nuevo paro general activo provoca severos enfrentamientos con la policía  

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ATENAS.- Con una violencia social cada vez menos controlable, Grecia volvió a declarar ayer una huelga general, que durante dos días paralizará la menguada actividad productiva y comercial, al tiempo de frenará toda la administración pública en sus diferentes niveles.

La sociedad helena ha vivido durante todo este año una sucesión de movilizaciones populares, que se oponen a los crecientes recortes presupuestarios con que el gobierno socialdemócrata de Giorgios Papandreu intenta campear la grave crisis estructural de la economía de las islas. Los compromisos del gobierno con las agencias financiadoras, nucleadas en la misión conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), según lo dispuesto por el liderazgo continental a instancias de la canciller alemana Ángela Merkel, imponen una carga gravosa a toda la sociedad, muy especialmente a los asalariados.

El cierre de puestos de trabajo, los despidos masivos de empleados públicos, la quita de derechos sociales en salud y educación, la reducción de jubilaciones y pensiones, y el aumento de la presión impositiva, han llevado el descontento social a límites extremos, y han provocado la reacción de las organizaciones gremiales, que aseguran que esta huelga será la mayor vivida en Grecia en su historia moderna.

La nueva medida de fuerza general intenta frenar la votación del Parlamento prevista para esta tarde, mediante la cual el Legislativo facultaría al gobierno a aplicar toda una nueva serie de medidas restrictivas en el gasto público, para cumplir con las metas exigidas por el FMI para librar nuevos giros del “salvataje” de 110.000 millones de euros comprometidos para atender a los vencimientos de deuda pública.

Por otra parte, el quiebre de toda instancia de diálogo entre los gremios y la Administración de Papandreu, ha llevado a que cada nueva movilización dispare enfrentamientos más violentos. En la víspera, la primera jornada de la huelga concentró a cerca de 100.000 personas, que se congregaron en la céntrica plaza de Syntagma; allí un nutrido grupo de jóvenes comenzó a arrojar piedras y bombas incendiarias contra policías en las escalinatas del Parlamento, que obligaron a los cuerpos de seguridad a replegarse al interior de los edificios oficiales.

En la sede del Ejecutivo, inclusive llegaron a incendiar las garitas la Guardia Presidencial, mientras otras columnas arrancaban pedazos de mármol de los frentes de edificios, con martillos y barretas. Otros disturbios similares se repitieron en las principales ciudades del interior.

El gobierno, sin embargo, afirmó que seguirá adelante con los planes de ajuste, ya que si no recibe el siguiente tramo del giro del FMI, no podrá abonar los sueldos de noviembre.

Euros a salvo

Los sindicatos que han convocado a una nueva huelga general insisten en que el gobierno quiere hacer pagar el costo de la crisis a los asalariados.

Y la difusión de la noticia, en la tarde de ayer, de que los grandes capitales griegos han escapado de las islas hacia los seguros refugios de Suiza, enardeció aún más los ánimos.

Las clases helenas acomodadas han desviado más de 200.000 millones de euros a los bancos suizos desde el comienzo de la debacle financiera, según los cálculos del instituto alemán Berger, publicados en el diario germano Bild.

La fuga de capitales ante la posible quiebra del país y la instalación de algún tipo de “corralito”, no ha intentado ser frenada por ninguna medida del Ejecutivo de Giorgios Papandreu, del Partido Socialista Griego (Pasok).

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Otra vez el fuego griego (06 10 11)

Las movilizaciones y huelgas vuelven a colapsar Grecia

La represión a las marchas contra los ajustes económicos es cada vez más dura

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Una vez más la sociedad griega se alzó contra la política de ajustes que el gobierno socialdemócrata de Giorgios Papandreu lleva adelante en cumplimiento de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para liberar los préstamos que eviten el default.

Al tiempo que las movilizaciones y las jornadas de protesta van sumando adherentes y masificándose, la represión de los cuerpos de seguridad va aumentando la fuerza, y en la víspera ya comenzaron a producirse fricciones violentas entre manifestantes y brigadas antidisturbios, con heridos y docenas de detenidos tanto en Atenas como en las principales ciudades del interior.

El paro activo fue convocado por las centrales sindicales helenas, y las columnas de trabajadores en huelga marcharon desde diferentes puntos de la capital para converger en la plaza Sintagma, frente al Parlamento, que se ha convertido ya en el centro neurálgico de las protestas que comenzaron a principios de año.

Cuando la concentración de varios miles de personas llegó a Sintagma, algunos grupos comenzaron a desprender pedazos de mármol y adoquines, y a lanzarlos contra las ventanas del reciento parlamentario; en ese momento intervino la fuerza de los antidisturbios, que con gases lacrimógenos y bastones intentó desactivar el conato de violencia, pero que sólo sirvió para que se generalizara el enfrentamiento en una auténtica batalla campal, que se expandió desde la céntrica plaza a las calles aledañas.

Además de los heridos entre los huelguistas, la dirección de la Policía declaró que entre los agentes también hubo personal con lastimaduras, que hubo de ser hospitalizado por golpes de piedras.

La huelga de 24 horas es el quinto paro general que las centrales obreras le plantean al gobierno de Papandreu desde que comenzó la crisis, e intenta detener las nuevas medidas anunciadas para reducir aún más el gasto público, entre las que se cuentan despedir a otros 30.000 empleados públicos.

El desempleo ya es alarmante en toda Grecia, y los empleados despedidos tienen muy pocas posibilidades de ser absorbidos en trabajos alternativos.

El ministerio griego de Economía ha asegurado a la Unión Europea (UE) que con las nuevas medidas restrictivas logrará ahorrar otros 6.500 millones de euros en los próximos meses, con lo que cumpliría las condiciones impuestas por la organización continental para seguir recibiendo aportes para cubrir el hueco en el déficit público, que mantiene al país al borde de la quiebra.

Una sexta huelga general está convocada para el próximo 19 de octubre.

Dudas sobre el rescate

A una jornada de caos en la capital y las principales ciudades griegas, con los aeropuertos cerrados y noticias sobre una creciente violencia represiva, se añadieron las señales emitidas desde las agencias financiadoras, que estuvieron lejos de llevar tranquilidad.

El director europeo del FMI, Antonio Borges, declaró ayer en Bruselas, la capital administrativa de Europa, que el segundo plan de salvataje para Grecia, que en teoría ya había quedado fijo en julio pasado, deberá ser “revisado nuevamente” por los técnicos del organismo.

El severo ajuste exigido a Grecia está imponiendo un coste social y político gravísimo, pero las instituciones europeas insisten en que los planes de salvataje al país mediterráneo deben obligatoriamente pasar por el FMI. La canciller alemana, Ángela Merkel, que encabezó esa estrategia y se opuso a que la UE auxiliara directamente a Atenas, aseguró que esa vía ayudará a “mantener a Grecia dentro del euro”.

Merkel obtuvo una ajustada votación en el Bundestag la semana pasada, mediante la cual los diputados alemanes respaldaron su estrategia para enfrentar la crisis económica continental.

Gobierno acorralado

El ejecutivo de Giorgios Papandreu se encuentra cada día más cercado por los efectos de una crisis que no remite, las reticencias de sus socios europeos en respaldar desde las instituciones continentales un salvataje propio, y las crecientes protestas sociales que el ajuste exigido por el FMI provocan.

Desde ese arrinconamiento, el ministro del Interior de Papandreu, Haris Kastanidis, informó ayer que el gobierno socialista estudia convocar a un plebiscito, para preguntar a los ciudadanos griegos sobre las alternativas para salir de la crisis que ahoga a la economía y mantiene al país en riesgo de quiebra técnica.

El anuncio, en todo caso, parece una estrategia comunicacional más que una medida cierta, ya que a estas alturas es patente el rechazo de la sociedad griega a la vía escogida por el ejecutivo.

Y si llega efectivamente a realizarse, dado el actual humor social, es probable que la preferencia de los votantes se incline por sacar a Grecia de la Unión Europea, la organización que hace pocos años era vista como la solución al grave problema del desarrollo del país mediterráneo.

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Aún combaten en Trípoli (25 08 11)

Aún combaten en Trípoli

Khaddafi llama a resistir la “invasión”. Estados Unidos planea liberar los fondos retenidos en bancos occidentales. China se acerca a los rebeldes. Aumentan los focos puntuales de combate urbano en la capital

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Finalmente apareció el coronel Muhammar el Khaddafi, aunque no en persona, sino a través de un nuevo comunicado grabado, a través del cual volvió a convocar a las tropas leales al régimen, y a “todas las tribus libias” a resistir la avanzada insurgente y a “limpiar de demonios y traidores” la capital.

Si bien lentamente los rebeldes ocupan los núcleos estratégicos de Trípoli, ayer, en la cuarta jornada de la batalla por el control de la ciudad, pudieron verificarse nuevos focos de combate, apoyados por grupos aislados de soldados regulares y por francotiradores afines al depuesto régimen autocrático.

Junto al contraataque oficialista en diversos barrios de la periferia, el complejo presidencial de Bab al Aziziya, residencia del propio mandatario que fuera tomada por los rebeldes en la víspera, sufrió el bombardeo de piezas de mortero lanzadas por secciones del ejército regular.

En un combate discursivo que no mengua, el coronel Khaddafi había hecho circular que su salida del bunker, donde se sospecha que estuvo durante las primera horas del avance rebelde sobre la ciudad, había sido “una retirada táctica”, y que la ordenada estrategia militar insurgente, que copó la capital en el breve lapso de 48 horas, en realidad había respondido a una “emboscada” para terminar de una vez con el alzamiento opositor.

Sin embargo, en la víspera pudo constatarse que la fuerza del contraataque gubernamental, si bien puede prolongar durante un tiempo difícil de calcular el fin efectivo del régimen, no es suficiente para retrotraer la situación a cómo estaba antes de la noche del sábado, donde cada facción controlaba una porción del territorio libio.

Además, y a pesar de los mensajes grabados en los que manifiesta estar controlando el rumbo de las acciones militares, el coronel Khaddafi se encuentra cada hora que pasa más aislado regional e internacionalmente.

La participación de la Liga Árabe ha sido determinante en el control de Trípoli, y las cancillerías de los principales países occidentales ya han reconocido la “legítima representación” de Libia en el Consejo Nacional de Transición (CNT); ayer, además, se sumó la postura de China.

El vocero de la cancillería de la República Popular China, Ma Zhaoxu, expresó el apoyo de su país al CNT y al “nuevo gobierno”, asegurando que Pekín “respeta la elección del pueblo libio y confía en que se produzca una transición de poder estable. Siempre hemos dado relevancia al importante papel del Consejo Nacional de Transición, y esperamos que el nuevo gobierno restablezca el orden social tan pronto como sea posible”, concluyó.

China, que se abstuvo de votar la resolución que habilitó la intervención internacional en Libia, y que había criticado el rol de la OTAN en el apoyo a la insurgencia asentada en Bengazi, era la última potencia de importancia sin fijar una postura sobre la caída del régimen de Khaddafi. Ahora sólo resta Túnez –que por cercanía geográfica duda de tomar partido- y Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez volvió a ratificar ayer que su país “solo reconoce un gobierno libio, el del coronel Khaddafi”.

La OTAN, por su parte, comenzó a trabajar en Bruselas, sede de la Unión Europea (UE), en las hipótesis de reconstrucción nacional del país norafricano una vez agotada la guerra, tras la cual la organización de defensa “no tendrá ninguna presencia militar sostenida en el tiempo”, aseguraron voceros de la Alianza Atlántica en Europa.

El día después

Dando muestras de que el conflicto en Libia ha puesto a prueba una nueva manera de reaccionar de la comunidad internacional frente a conflictos internos con riesgo humanitario, las potencias, junto a los países centrales, las organizaciones regionales y las Naciones Unidas se involucran cada día más en sostener al país norafricano, para que la salida de la guerra civil no implique la caída en un “Estado fallido”.

El presidente Nicolás Sarkozy, uno de los líderes que apoyó más resueltamente la inclusión de Francia en apoyo a los rebeldes (fue el primero en reconocer al CNT), confirmó que convocará en París a una conferencia mundial para apoyar la reconstrucción, bajo la coordinación de los líderes rebeldes.

El británico David Cameron está aunando posturas con el premier canadiense, Stephen Harper, y el presidente Barack Obama anunció que liberarán los fondos de Khaddafi retenidos en los bancos de Occidente, postura compartida también por Alemania e Italia.

El secretario de la ONU, Ban ki Moon, iniciará las consultas de la organización para legitimar en conjunto al nuevo gobierno libio.

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Ajustaremos sus cinturones, R.S.V.P. (17 08 11)

Sarkozy y Merkel exigen un ajuste común a toda Europa

Las principales economías de la Zona Euro plantean enfrentar la crisis con recortes generales  

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La canciller alemana, Ángela Merkel, llegó a París para mantener una minicumbre con el presidente Francés, Nicolás Sarkozy, y armar una estrategia común para hacer frente a la crisis que azota a Europa.

Luego del salvateje in extremis para evitar la quiebra técnica de Grecia, mediante giros del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), en los últimos días la institución crediticia continental dirigida por el economista francés Jean-Claude Trichet, ha tenido que auxiliar de emergencia a España y a Italia.

El BCE destinó la semana pasada un total de 22.000 millones de euros para salvar a ambas economías del acoso de los mercados, cuya presión sobre los bonos de las deudas externas soberanas estaba empujando la cotización bajo mínimos.

La suma girada a Roma y a Madrid supera inclusive el monto destinado a los bonos griegos en la primera semana de rescate, y aun así no ha logrado sacar a los títulos públicos de ambos de la zona de riesgo.

Ante este panorama, y a pesar de que tanto el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, como el presidente del gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero han anunciado nuevas medidas internas para controlar las cuentas públicas y reducir las partidas destinadas al gasto social, Merkel y Sarkozy reclamaron ayer en París una coordinación continental para implementar los ajustes desde las instancias ejecutivas de la Unión Europea (UE).

La idea de un “gobierno económico” de la UE es una antigua iniciativa, que se viene discutiendo en el ámbito de las cumbres y del Consejo Europeo en forma reiterada, aunque la propuesta original apuntaba a una coordinación financiera que, junto a la aplicación de la moneda común, promoviera el crecimiento y el desarrollo de la complementación económica europea.

Ahora, los líderes conservadores de Alemania y Francia vuelven a traer la idea de un “gobierno económico”, pero para que supervise la aplicación estricta de los achiques al gasto público y la implementación de medidas de ajuste estructural a nivel continental.

Merkel inclusive llevó a París la moción de que los 17 países europeos que comparten la moneda (la Eurozona) modifiquen sus constituciones nacionales antes del verano (boreal) de 2012, para incluir en las cartas magnas un límite al déficit público y al gasto del gobierno, para conjurar posibles situaciones futuras como la experimentada en Grecia.

En el país heleno, la anterior administración de derecha falseó las cuentas oficiales y declaró un déficit cuatro veces inferior al que realmente soportaba, y que ha llevado a Grecia a la peor situación económica desde la posguerra.

Merkel y Sarkozy proponen que este nuevo “gobierno económico” esté integrado por los jefes de Estado de la Eurozona, con un presidente fijo y renovable cada dos años; e inclusive ya han pensado en el candidato al cargo: Herman von Rompuy, el democristiano belga.

Estancamiento europeo

Las cifras de la agencia estadística euroepa, Eurostat, confirman los peores presagios sobre la estrategia elegida por los líderes conservadores para enfrentar la crisis: Alemania y Francia se han estancado.

Los porcentajes de crecimiento trimestral en ambos países son nulos: la economía francesa está técnicamente estancada (cero por ciento de crecimiento), mientras la Alemana apenas crece un simbólico 0,1 por ciento. En total, la Eurozona registra un escueto 0,2 por ciento entre abril y junio.

Tomando la perspectiva ampliada, la agencia Eurostat afirma que en tasa internual, el Producto Bruto Interno (PBI) de la Eurozona cae desde el ya debil 2,5 por ciento registrado en el primer trimestre del año, a un raquítico 1,7 en el segundo.

En las reuniones ampliadas del Grupo de los 20 (G-20), los países menos desarrollados –con especial protagonismo de Argentina y Brasil- intentaron convencer a los europeos que la salida de la crisis pasaba por aplicar políticas de aumento del gasto, no de mayores restricciones.

Sin embargo los países centrales optaron por el ajuste, y los resultados están a la vista. Un “gobierno económico” europeo, además, profundizaría este camino.

 

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El ejército sirio sigue un camino de aniquilación

Tercer día de bombardeos al puerto de Latakia. Progresivo aislamiento mundial

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Fuera ya de toda cordura, y quedándose más solo cada día, el régimen autocrático comandado por el presidente Bachar al Assad sigue adelante con la estrategia de reprimir a sangre y fuego cualquier manifestación opositora.

A pesar de la condena de los organismos multilaterales, la carta de la presidencia temporal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con acuerdo de Rusia y de China, las sanciones aplicadas por el gobierno norteamericano y por la Unión Europa, e inclusive las advertencias de gobiernos islámicos –como Arabia Saudita-, el régimen de los Al Assad persiste en enviar a los tanques y a la infantería a disparar contra la población civil, que se encuentra cautiva del gobierno en su propio país.

A los ejércitos de tierra, esta semana el presidente sirio sumó la Armada de Guerra, que bombardeaba ayer, por tercer día consecutivo, a la ciudad de Latakia, el principal puerto del país.

La ciudad, que además de ser la puerta marítima para las exportaciones e importaciones sirias es un importante enclave de la comunidad sunnita, ha experimentado un creciente malestar opositor al gobierno, a tono con el estado de ánimo que vive Siria desde que llegaran las expresiones aperturistas y democratizantes de la “primavera árabe”, especialmente desde el Norte de África.

El gran barrio sunnita de Latakia, Al Raml, alberga también un multitudinario campo de refugiados palestinos, y vivía anoche una tensa expectativa ante la posibilidad de una entrada militar represiva de las tropas gubernamentales.

La cabeza del clan familiar de los Al Assad y jefe del Ejecutivo sirio, en su postura de negar la realidad, dijo desconocer cualquier actividad anormal en el puerto de Latakia.

Pero videos enviados por telefonía celular y por las redes de internet mostraban una ciudad sitiada y bombardeada por mar; mientras que testimonios de pobladores narraban que los soldados habían ingresado al campo de refugiados y utilizaban escudos humanos para disparar sobre los manifestantes.

En una actitud que ya inclusive hace preguntarse por su equilibrio mental, el presidente recibió ayer al embajador del Líbano, Adnar Mansur, y le aseguró que el país “está en paz”, y que los “episodios aislados” de detener a los “bandidos y salteadores de caminos” era una obligación de las autoridades y de la policía.

Arabia Saudita, por el contrario, junto con los también Estados musulmanes de Bahreim y Kwait, retiraron a sus embajadores de Siria, sumándose a la presión internacional para que el régimen acabe con la matanza de civiles. El rey Abdullah envió una protesta formal a Damasco, exigiendo “que se detenga el derramamiento de sangre” y “acciones sabias antes de que sea demasiado tarde.”

Bachar al Assad, cuya familia pertenece a una facción minoritaria de la confesión chiíta del Islam, ha hecho caso omiso de la protesta de la primera potencia regional, como antes con la ONU y las sanciones de estadounidenses y europeos.

Junto a los buques que bombardean Latakia, los tanques se dirigían ayer a la región de Homs, en el centro del país, después de haber hostigado con fuego de artillería a la población de Deir al Zor, en el borde oriental. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos lleva contabilizadas 1.800 víctimas mortales en los cinco meses de los alzamientos; los desaparecidos suman más de 3.000 personas.

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Tristes, solitarios, finales: Zapatero y Berlusconi (04 08 11)

La crisis de la deuda vuelve a sacudir a Italia y España

La Comisión Europea insiste en que no hay emergencia ni rescate previsto aun

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MADRID, ROMA.- A pesar de que el Consejo Europeo logró conjurar la quiebra de Grecia con una cumbre de emergencia en Bruselas, el rescate heleno y el fortalecimiento del fondo de reserva continental para atender a los Estados con mayores dificultades no ha calmado a los mercados.

La confianza en los países más endeudados, que además afrontan una fuerte contracción económica interna aunada a una coyuntura política inestable, sigue cayendo en la percepción de las agencias calificadoras de riesgo, con el consecuente aumento en el costo de los títulos públicos que estos gobiernos salen a ofertar en los mercados internacionales.

De los países que se mencionaban como más expuestos al “contagio” griego, España e Italia han sido los que centraron las dudas de las agencias calificadoras y los ataques especulativos de los fondos de inversión durante los últimos días.

La sucesión de derrotas en las elecciones regionales de la coalición gobernante en la península italiana, y las declaraciones del primer ministro Silvio Berlusconi de que no se presentará a la reelección para el cargo, acosado por los escándalos personales y financieros, ha reducido fuertemente el margen de gobernabilidad de la alianza conservadora.

Por su parte, el presidente del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, se vio forzado a adelantar la fecha de las elecciones generales para el próximo 20 de noviembre, después de la debacle electoral donde el socialismo gobernante entregó la mayoría de los gobiernos autonómicos al opositor Partido Popular, que en todas las encuestas aparece como el favorito para reemplazar a la socialdemocracia en el Palacio de la Moncloa.

Aislado por una crisis que no remite, con la más baja popularidad de todo su gobierno como producto de las medidas restrictivas adoptadas para enfrentar la crisis, y presionado por su propio partido, Rodríguez Zapatero comanda un gobierno en minoría con mínima capacidad decisoria.

Frente a estos escenarios tan volátiles, las calificaciones de riesgo volvieron a dispararse ayer, mientras en Estados Unidos el presidente Barack Obama negociaba con el Congreso un acuerdo que permitiera esquivar la caída en cesación de pagos de la primera economía del mundo.

Con esta referencia de este lado del Atlántico, los discursos oficiales emitidos desde Madrid y desde Roma, asegurando la solidez de los respectivos fondos del tesoro para afrontar los intereses y los vencimientos de títulos no lograron convencer a los acreedores, y la debilidad de la demanda agravó la depreciación de los bonos de ambos países, que vivieron la peor jornada en los doce años en que lleva instalada la Eurozona.

El escenario más temido por Rodríguez Zapatero se alcanzó cuando la prima de riesgo de la deuda española trepó hasta los 404 puntos básicos, cruzando la barrera de los 400, que además del efecto psicológico que tiene para el sistema, se considera el nivel en que la economía debe comenzar a pedir socorro al Banco Central Europeo (BCE).

La bolsa de Madrid, además, se derrumbó con la noticia, y el Ibex volvió a retroceder, acumulando una caída total del 9,4 por ciento en la última semana. La prima de riesgo italiana también estuvo fuera de control y alcanzó un máximo de 386 puntos básicos, y se especula que Roma tampoco podrá evitar el socorro del BCE en breve.

Vuelven los indignados

El todavía jefe del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y presidente del gobierno no podría haber esperado una coincidencia de frentes problemáticos como los que se solaparon ayer en la capital.

Al derrumbe de los mercados y la caída de la bolsa, se sumaron las columnas de los “indignados”, el movimiento de protesta social antisistema, que había sido expulsado durante la madrugada por la policía de la céntrica plaza de la Puerta del Sol, y que en la tarde volvió con más fuerza que antes a tomar las principales avenidas y espacios públicos madrileños.

La reactivación de las protestas y las marchas masivas obedecieron al desalojo policial (los “indignados” argumentaban que sólo los echaban para mostrar una “ciudad falsamente ordenada frente a la visita del Papa”), sino también a las posturas del opositor Partido Popular, que intenta sacar el máximo provecho del acorralamiento del gobierno.

Los voceros del PP echaron la culpa del aumento del riesgo país a la Administración socialista, y exigieron a Rodríguez Zapatero un nuevo adelanto electoral, “este gobierno no llega a noviembre”, aseguraron.

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