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Murdoch: el centro del caso pasa a USA (25 07 11)

Abogados piden se investigue el grupo mediático en EE.UU.

Se traslada a Norteamérica el centro de atención del affaire Murdoch    

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Durante el fin de semana, el golpe informativo que produjeron los atentados en Noruega lograron relegar de las primeras planas de los periódicos del mundo el avance del escándalo que ha sacudido a la vida política inglesa, en torno a los ilícitos de los medios de prensa propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, y a la compleja trama de relaciones entre éstos y el poder político.

Sin embargo, el caso parece lejos de remitir. A fines de la semana pasada, luego de haber sido interrogado por la comisión investigadora de la Cámara de los Comunes, en el Parlamento británico, el millonario se subió a su avión privado y volvió a su residencia estadounidense, país del que ha tomado la nacionalidad.

Pero de este lado del Atlántico no lo esperaba la paz, sino nuevas aristas legales, policiales y políticas, que parecen indicar que el centro de gravedad de todo el affaire se desplazará hacia los Estados Unidos, con lo cual el impacto en la transformación de una manera de relacionarse entre la gran prensa concentrada y el poder tiene muchas posibilidades de ser aun más profundo.

Un importante lobby de bufetes de abogados de San Francisco acaba de presentar a la justicia una demanda contra News Corporation, el holding mediático que agrupa a los diarios, los canales de televisión y las empresas de publicidad y cine de Murdoch.

Además de la investigación abierta en Washington por “delitos cometidos en el extranjero”, una figura legal que alcanzaría al empresario en territorio norteamericano por las escuchas y los sobornos que se ventilan en Londres, ahora en la costa Oeste se le abre un nuevo frente desde el plano económico.

Las acciones de todo el grupo van perdiendo un 30 por ciento de su valor, y no dejan de caer desde que el 4 de julio se destapó el escándalo; el bufete de abogados californianos acusa por eso a Murdoch de causar perjuicio a los accionistas de sus empresas al no haberles informado sobre las prácticas ilegales de espionaje que sus periódicos llevaban a cabo y que al descubrirse han llevado al cierre de algunos medios –como el tabloide News of the World, el dominical más vendido en Inglaterra- y a un horizonte incierto en los tribunales para todo el resto.

Murdoch, como director ejecutivo del grupo, está obligado por la ley estadounidense a informar a los demás dueños minoritarios de sus empresas sobre las prácticas de éstas.

Además, el director del servicio noticioso neoyorquino Dow Jones, también propiedad del grupo, renunció la semana pasada.

La credibilidad de este medio, esencial en todo el mundo financiero y bursátil, ha sido puesta en entredicho tras el escándalo.

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nelson.specchia@gmail.com

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Detrás de Rupert (22 07 11)

Detrás de Rupert

por Nelson Gustavo Specchia

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            En las últimas semanas Gran Bretaña se sacude con una de las mayores crisis desde la postguerra. El escándalo suscitado en torno a los periódicos del magnate Rupert Murdoch ha salpicado a periodistas, policías, funcionarios, diputados y miembros del gobierno. Hasta la intocable familia real inglesa se ha visto envuelta por el remolino. Lo que comenzó siendo un tema mediático saltó hacia la esfera política, y el ejecutivo conservador de David Cameron no encuentra la manera de despegarse, y –también él en el centro del remolino- corre incluso el riesgo de tener que dejar la jefatura del gobierno si no demuestra, en el transcurso de las próximas horas, que sus conexiones con los aspectos más negros del escándalo pueden haberse debido a errores, pero no a acciones deliberadas para favorecer a un holding empresario. Y los ingleses perciben que el pobre y atildado Cameron no tiene el trabajo fácil: en Londres, donde todo es objeto de apuestas, algunas casas de juego ya habilitaron la compulsa de cuánto falta para que caiga el gobierno conservador. El miércoles de esta semana, la célebre firma William Hill pagaba 16 a 1 las apuestas a que el primer ministro habrá renunciado antes del domingo a la noche.

Y la crisis, ya enteramente política, no se ha conformado con quedar adentro de los márgenes marítimos de las islas británicas, sino que ha saltado hacia los cuatro vientos, recalando en Europa y en Estados Unidos primero, en Australia y Rusia después, para terminar ocupando las portadas de la prensa de medio mundo, de manera sostenida, en las últimos dos semanas. El fenómeno de semejante mancha de aceite viajando a alta velocidad por el planeta obedece a dos factores: Las empresas y los intereses de News Corporation, la marca amasada por Murdoch durante sesenta años, toca una variedad de aristas en todo el mundo. Pero el segundo factor es aún más importante desde la política internacional: El interés levantado por el escándalo radica en una manera de hacer periodismo (que no es exclusiva de los tabloides londinenses), y a cómo esa manera de gestionar la función periodística termina relacionándose con el poder político, insertando a su propia gente en los gabinetes, forzando agendas de temas, e hasta influenciando en la designación de candidatos y de partidos. En otras palabras, la prensa sensacionalista llega a las grandes masas de audiencia, sin reparar en cómo lo hace o la legalidad o legitimidad de los medios empleados para ello, y luego, con la capacidad de influencia que esa multitudinaria plataforma de lectores le otorga, apunta a intervenir en el rumbo de la decisión política. En el fondo, un planteo sustantivamente antidemocrático, pero recubierto con la estela de la libertad de expresión y de la libertad de prensa. Esos son los fantasmas que caminan detrás de Rupert Murdoch, y cuando sus pasos espectrales salen a la luz y quedan en evidencia, retumban en todos lados, no sólo en los escalones que llevan a la puerta del número 10 en Downing Street.

Y una advertencia más: Cuando se habla de “prensa amarilla”, generalmente se arma la imagen mental de esos tabloides policiales truculentos, el chusmerío rosa de las revistas y los semanarios del corazón, los mensuarios con delirios místicos, las publicaciones ultramontanas, e inclusive esos misceláneos que mezclan sin demasiados pruritos de objetividad a los fenómenos paranormales, el Gauchito Gil, los extraterrestres, los curas sanadores y los platillos voladores del Uritorco. Pero el fenómeno no se limita a esta fauna variopinta. Por el contrario, los métodos de la prensa sensacionalista han terminado evidenciándose tan efectivos en sus fines políticos, que parte de la supuesta “prensa seria” no ha dudado en tomar algunos de esos elementos y hacerlos suyos. Así, el viejo oficio periodístico que entendía la profesión como un servicio a la sociedad, y que por eso tenía como regla no publicar una noticia hasta haberla contrastado suficientemente con fuentes directas, ha ido dejando lugar a titulares y a portadas que no ocultan –ni les interesa ocultar- su intencionalidad política. Antiguos periódicos de alta tirada, incluso alguno que anota en su insignia ser el gran diario nacional, no han dudado de echar mano de las herramientas sensacionalistas para intervenir en el juego político del Estado. Una participación, claro, para la cual ningún ciudadano de ese Estado los votó. De ahí la cuestión antidemocrática que arrastran.

WHO IS WHO Fox, MGM, Sun,

Murdoch ha sido llamado con los más originales apodos por la prensa del mundo, devolviéndole con la misma moneda con que sus diarios han pagado. Le llaman “el león de la Fox” (porque también es dueño de la productora cinematográfica 20th. Century Fox, la competidora de la MGM, al principio de cuyos filmes rugía ese descomunal león africano); el “zar de la prensa”; el “hacedor de gobiernos”. Más allá de la espectacularidad de esos apodos, todos encierran una parte de verdad. Keith Rupert Murdoch ha demostrado ser un auténtico león en la selva de los medios de comunicación, y casi desde la nada. Llegó a Londres, desde su Melbourne natal, con 20 años y un puñado de libras en el bolsillo. Después de un tiempo compró el periódico The Sun, lo pasó a formato tabloide, y adquirió asimismo el dominical News of the World. Con base en esos dos medios, y la paulatina introducción de contenido sensacionalista y fotos de mujeres desnudas, fue armando una arquitectura mediática que hoy en la más grande del mundo. El año pasado, el holding empresario fundado –y dirigido en persona- por Murdoch, a sus 80 años, facturó un total cercano a los 30.000 millones de dólares. Además de la 20th. Century Fox en cine y entretenimientos, el grupo es el dueño de la cadena televisiva Fox, prácticamente la vocera del Partido Republicano en los Estados Unidos. Murdoch llegó a norteamérica en los primeros años ’70, y se lanzó a una carrera de adquisiciones de grandes medios, entre los cuales sumó al diario New York Post; el periódico financiero The Wall Street Journal; y la casa editorial Harper Collins, también presente en Canadá, Nueva Zelandia, y la India. Además del original The Sun, en Inglaterra tuvo la cabecera más vendida durante décadas, News of the World, que debió cerrar la semana pasada por ser la piedra de toque del escándalo. También en las islas tiene un porcentaje del mayor canal televisivo, BSkyB, y a punto estuvo de quedarse como único dueño –David Cameron ya había aprobado la adquisición- pero el affaire lo ha hecho desistir de esa millonaria compra, de momento. Sky, una señal televisiva hermana, también está en Alemania e Italia; a China ha llegado con el canal Fox, la señal National Geographic Channel; y en su Australia natal mantiene la propiedad de más de 146 publicaciones.

Con este universo empresarial de directa y diaria incidencia en millones de lectores, Murdoch y sus gerentes locales han estado paulatinamente insertándose en las instancias de gobierno. En estos días, especialmente en la escenificación de arrepentimiento y vergüenza que protagonizó frente a la comisión investigadora de la Cámara de los Comunes en Londres, el anciano león dijo no haber estado al tanto de que la gente en la que él había confiado cometía ilícitos contra la vida privada, engañaba a sus lectores, coimeaba a funcionarios públicos y agentes del orden, y sobornaba –por miedo- a todos. Sin embargo, los testimonios de varios de esos mismos gerentes sostienen que siempre fue el viejo en persona quién marcó los rumbos editoriales, los contenidos, y las formas de hacerse con la información para ellos.

CHAU, PRENSA AMARILLA

El escándalo seguirá todavía por un tiempo, y tal como apuestan los jugadores londinenses, las implicancias políticas del caso están lejos de agotarse, tanto dentro como fuera de Gran Bretaña. Las acusaciones y las investigaciones sobre espionaje en los Estados Unidos ya han comenzado, y eso abrirá todo un nuevo capítulo, especialmente si se confirma que los periódicos del grupo espiaron a los familiares de los atentados del 11 de septiembre, el acontecimiento de mayor impacto social en la historia contemporánea norteamericana. No puedo calcular todavía los alcances de semejante patada al tablero, que ya se compara con Watergate, aquel caso que le costó la presidencia a Richard Nixon. Pero sí estoy seguro de que con el affaire Murdoch termina una manera de relación entre la gran prensa concentrada y el poder político. Rupert Murdoch ha sido, sin lugar a dudas, el hombre más poderoso de Inglaterra en las últimas tres décadas, más que los primeros ministros, quienes, en definitiva, le debían en parte a él haber llegado a ese cargo. Murdoch era el poder real, y nadie lo había votado para que estuviera allí. Sólo eran sus millones, y el miedo que despertaba –en los funcionarios, en las personalidades, en los intelectuales, en la policía y en los propios miembros del gobierno- caer bajo la despiadada e inescrupulosa zarpa de los titulares de sus periódicos.

Y quien reveló que el rey era apenas un pirata, y que además estaba desnudo, fue la prensa seria, la de verdad. The Guardian, el viejo diario que sigue confrontando las noticias con las fuentes y donde los periodistas siguen entendiendo que con su oficio cumplen una función social, puso en jaque al imperio construido sobre el miedo y la infamia.

Ni siquiera la sacrosanta libertad de prensa puede ser utilizada como una vía para burlar la voluntad popular y corromper las instituciones democráticas. Deberíamos tenerlo presente. También en la Argentina.

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[ publicado en la columna “Periscopio”, del suplemento Magazine del diario

Hoy Día Córdoba, viernes 22 de julio de 2011 ]

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“Murdoch es pirata” (y no es de Belgrano, eh) (13 07 11)

El escándalo por espionaje complica al gobierno inglés

Cameron rectifica y limitará la expansión de los medios de Rupert Murdoch. El ex premier Gordon Brown sostiene que los diarios del grupo utilizaron “criminales” y “piratas”

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El paulatino conocimiento de la pinchadura de teléfonos, hackers de correos electrónicos, contratación de espías y sobornos de funcionarios que practicaron habitualmente los medios de prensa del magnate australiano-estadounidense Rupert Murdoch, está haciendo temblar la vida política británica.

Esta semana, la coalición de gobierno se partió, al separarse los liberal-demócratas socios del primer ministro conservador David Cameron, y votar junto a la oposición laborista una demanda al gobierno para que agilice una investigación a fondo sobre la operatoria de los medios de Murdoch para conseguir datos privados –e inclusive información calificada de gobierno-, y para que frene la adquisición de la principal señal de cable inglesa, BSkyB, un negocio que contó con la aprobación preliminar de Downing Street.

Murdoch, a quien se conoce en Inglaterra como el “gran elector”, por su capacidad de influir mediante las líneas de opinión de sus periódicos y su relacionamiento personal con el poder, en los candidatos a jefes de gobierno desde hace décadas, había reaccionado al escándalo cerrando el semanario News of the World, una de las cabeceras de su grupo con mayor tirada, pero donde se habían centrado las denuncias de espionajes y sobornos.

El cierre del tabloide, sin embargo, no había frenado sus intenciones de adquirir el canal de cable británico; pero en la víspera el ex premier laborista Gordon Brown se sumó a las acusaciones, afirmando que estos medios de prensa habían contratado “criminales” para sustraer información confidencial sobre su familia y sus finanzas cuando estaba al frente del Ejecutivo. El hijo de Brown, Frazer, tiene una enfermedad compleja (fibrosis quística), y uno de los diarios del grupo –The Sun- publicó la noticia en exclusiva en 2006. El dato se había obtenido por contratación de espías.

Muchos otros personajes famosos, funcionarios, soldados y hasta miembros de la familia real británica fueron espiados de igual manera.

El gobierno de David Cameron decidió ceder a la presión social, y apoyará el freno de la operación de compra del canal satelital BSkyB en la sesión de la Cámara de los Comunes de hoy.

¿Espías en América?

La política de globalización de negocios ha sido una de las claves del éxito empresario de Rupert Murdoch. Sus medios de prensa, televisión, cine, edición de libros y publicidad, están prácticamente en todo el mundo.

Pero esa ventaja puede convertirse ahora en una amenaza, porque el escándalo surgido en Inglaterra podría cruzar el Atlántico.

Ya hay presentaciones ante la justicia norteamericana, donde asociaciones de ciudadanos solicitan se investigue si las prácticas de espionaje y soborno puestas en práctica por los medios del grupo en Gran Bretaña, también se dieron en América.

En los Estados Unidos se concentra la mayor cantidad de medios de Murdoch, entre ellos algunas de las principales cabeceras internacionales, como el canal televisivo Fox News, los diarios Wall Street Journal y The New York Post, y la productora cinematográfica 20th. Century Fox.

El espionaje practicado en Inglaterra, inclusive, podría ser un grave delito en Estados Unidos.

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Dilma, un paso más lejos de Lula (10 06 11)

Dilma, un paso más lejos de Lula

Por Nelson Gustavo Specchia

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Las implicancias de la expulsión del jefe de Gabinete del gobierno brasilero, Antonio Palocci, a mediados de esta semana, son múltiples y se irán haciendo evidentes en el mediano plazo. Porque la salida del defenestrado ministro de la principal cartera del Ejecutivo de Dilma Rousseff, implica un golpe a la recién instalada administración de la primera presidenta mujer del Brasil, pero también es un síntoma de que la mandataria ha decidido privilegiar su propio plan, aunque este rumbo la aleje algunos pasos del camino trazado por su antecesor, Luíz Inácio da Silva, Lula.

La imagen de Dilma como la continuidad “pura” de Lula, o como un interregno temporal de preparación para la vuelta del carismático líder metalúrgico a la primera magistratura, queda cuestionada –aunque de momento sólo sea en matices- por la decisión de Dilma de apartar a Palocci, acusado de tráfico de influencias y de enriquecimiento ilícito. Era Palocci, precisamente, la figura impuesta por Lula a su sucesora, y la principal garantía de una continuidad sin fisuras.

La señora Rousseff se vio arrinconada esta semana por diversas líneas críticas, provenientes de distintos ángulos, pero todas con una terminación nerviosa en el Palacio del Planalto de Brasilia. En toda América latina se habla ya del “modelo Lula”, para referirse a esa estrategia política que conjuga estabilidad, crecimiento, democracia e inclusión social. Fue la buena sintonía entre Lula y Néstor Kirchner la que posibilitó establecer estos parámetros comunes entre los dos socios mayoritarios del Mercosur, y desde allí se ha irradiado hacia diversas latitudes, proponiéndose como una manera alternativa al crecimiento capitalista ortodoxo, así como a las tentaciones de transformación radical de las estructuras de desarrollo económico.

Como acaba de verse en el final de la campaña por el ballotage en las presidenciales peruanas, el “modelo Lula” también opera como un colchón amortiguador de las posturas más beligerantes de la izquierda nacionalista, tan resistidas por una parte cuantitativamente importante de las burguesías locales. Poner a Lula como inspirador, y a su política como ejemplo a seguir, le valió a Ollanta Humala acceder a una porción del electorado –principalmente de los colectivos urbanos de Lima y Callao-, que finalmente terminaron haciendo la diferencia con que derrotó a la candidata populista de derecha, Keiko Fujimori, y a su discurso neoliberal. Para ratificar sus dichos con actos, Humala no ha esperado apenas unas horas tras la victoria del domingo pasado, y ayer viajaba a Brasilia y era recibido por Dilma en el Planalto, su primer destino como presidente electo del Perú.

Además, en otras realidades latinoamericanas también embarcadas en un movimiento de cambio social progresista, el camino trazado por Lula se presenta como una alternativa real al impulso personalista del modelo planteado por el venezolano Hugo Chávez.

Pero para mantener esa estrategia que tanto atrae a la región, la Administración Rousseff debe demostrar que puede sostener el ritmo de la que es ya la séptima economía del globo. Su meta anunciada es lograr una tasa de crecimiento del producto del orden del 5,5 por ciento para este año, y una no inferior al 4,3 por ciento para el año que viene. Debe además controlar la inflación (actualmente en el 6,5 por ciento, dos puntos por arriba de lo previsto). Y, aún más difícil, utilizar más eficientemente el gasto público (y achicarlo), en un país que a pesar de la espectacularidad de su crecimiento, no ha logrado saldar la deuda de la equidad: son muchos millones de personas las que siguen viviendo por debajo de la línea de extrema pobreza; la sanidad pública tiene huecos de prestaciones que son insalvables; las políticas de calidad del sector educativo –especialmente en los niveles iniciales y medios- siguen sin dar resultados; y la carencia de infraestructuras a todo nivel puede convertirse a corto plazo en un obstáculo serio para la consecución de los planes de desarrollo.

Dilma es consciente de que la continuidad del “modelo Lula” pasa por atender a esta agenda de pendientes. Era de dominio público, hasta esta semana, que aquella continuidad también dependía de algunos personajes vinculados directamente a la persona del ex presidente. Como el jefe de Gabinete, Antonio Palocci.

Lula dejó instalados algunas figuras que garantizaran la permanencia de su imagen como defensor de los sectores más pobres, mientras se convertía, al mismo tiempo, en el gestor del desarrollo brasilero. La presencia de Palocci en la primera cartera ministerial del Ejecutivo era uno de esos enclaves de garantía. Pero Dilma, al parecer, tiene otra opinión, y ha decidido que puede sostener la línea política, en sus grandes trazos, sin necesidad de estar atada a todos los amigos que su mentor repartió por el nuevo gobierno antes de soltar las riendas. Siempre se dijo que la ex guerrillera era una mujer de carácter, esta semana vino a demostrarlo.

SOLTAR LASTRE

Porque la remoción de Palocci no era la única alternativa. En definitiva, a pesar de la contundencia de las denuncias, no hubo una acusación oficial, y la Fiscalía General de la República declaró que no había indicios suficientes para abrir una causa contra el ministro. Dilma podría haber cedido a las presiones del entorno más cercano a Lula, y mantener al cuestionado médico paulista al frente del Gabinete. Pero prefirió quitarlo del medio, soltar lastre, aunque eso la alejase unos pasos del ex mandatario, su padrino y mentor.

Y había también, en todo caso, motivos muy fuertes para mantenerlo en el cargo de Ministro de la Casa Civil (a todos los efectos el jefe de Gabinete de la presidencia de la República). Antonio Palocci es reconocido como uno de los cerebros del “modelo Lula”, y el gerente que ha logrado colocar a Brasil entre las primeras economías del mundo, con un crecimiento que tocó el 7,5 por ciento del Producto Bruto Interno, y un índice de desocupación controlado en el 7 por ciento.

Pero al exitoso gestor y al interlocutor privilegiado de los embajadores y los grandes empresarios, lo perdió el afán de riqueza. Ya sus manejos turbios de las cuentas personales lo habían obligado a dejar el ministerio de Hacienda, en 2006. Y a mediados del mes pasado, el diario O Globo lanzó la primicia del mágico salto en los ingresos del jefe de la Casa Civil. El matutino aportó pruebas de la velocidad en que Palocci ha amasado una fortuna millonaria, pasando de una declaración de rentas de unos 220 mil dólares en 2006, a más de 5,5 millones en 2010. Ese año, cuando Lula lo colocó como jefe de campaña de Dilma para las presidenciales, el médico –convertido entonces en carísimo consultor de empresas- facturó la escandalosa suma de 13 millones de dólares, y compró inmuebles por otros seis millones. Aunque la Fiscalía no tenga todavía pruebas documentales de un desfalco a las cuentas oficiales, la opinión pública ha concluido en que semejante aumento patrimonial es inexplicable si no se perciben giros voluminosos de grandes empresas, precisamente aquellas que esperan obtener contratos con el Estado durante la nueva administración gubernamental. Eso se llama tráfico de influencias, y constituye delito.

Palocci, al no poder justificar semejantes ingresos, miró hacia el Congreso, y pidió a sus correligionarios del Partido de los Trabajadores que le dieran un voto de confianza que le permitiese mantenerse al frente de la Casa Civil. Y los diputados del PT, en lugar de mirar hacia Lula, miraron hacia Dilma. Y dijeron que no. Y Palocci presentó su renuncia.

Recién van seis meses de su presidencia, pero Dilma Rousseff sabe que con estas movidas se juega no sólo la partida de este mandato (de un mandato suyo, autónomo, sin la tutela de Lula), sino también su posible reelección.

El año 2014 está a la vuelta de la esquina, y Lula ya hizo saber que él tiene apuntada esa cita.

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Silvio a los tribunales (01 06 11)

Se reanuda el juicio contra Berlusconi por abuso de poder

La corte de Milán reabre las sesiones y complica aún más la gobernabilidad  

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ROMA.- Apenas unas horas después de recibir el fuerte impacto de la derrota de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL), en Milán, Silvio Berlusconi ha visto ayer cómo se reanudaba el juicio que se le sigue por incitar a una menor a la prostitución.

El primer ministro conservador sigue sosteniendo que la judicatura italiana “lo persigue”, e inclusive intentó llevar la argumentación a un plano internacional, cuando en la reciente cumbre del G-8, en Francia, apeló al presidente estadounidense, Barack Obama, para que lo asista frente al “intento de instalar una dictadura” por parte de “jueces marxistas”.

Más allá del tono operístico elegido por el premier para intentar sortear las citaciones judiciales (además del “Caso Ruby” por incitación a la prostitución de menores, tiene abiertas otras cuatro causas, y un reciente proceso por violación de la ley electoral al utilizar los medios de comunicación para hacer campaña proselitista en Milán) los plazos se cumplen y debe hacer frente a los fiscales.

Sus abogados intentan dilatar al máximo los procedimientos, y ayer solicitaron que el juicio por el “Caso Ruby” pase de la justicia penal a un cuerpo parlamentario especial. Ya en sus inicios, Berlusconi había admitido con sorna que se dedicaba a la política “porque no quería terminar en la cárcel”, y ha utilizado durante la última década las mayorías que la derecha instaló en el Parlamento para impulsar leyes especiales que lo exculparan de responsabilidades penales.

Sus abogados alegan ahora que el primer ministro creía que Karima el Mahroug, de origen marroquí -conocida como “Ruby Robacorazones”- era realmente la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak, y que por ese motivo intercedió para sacarla de la cárcel. No se trataría de un abuso de autoridad en sus funciones, y por ello no debería ser juzgado por una corte del fuero penal sino por sus pares diputados, es el alegato de Niccolo Ghedini, su abogado defensor.

Las cuatro fiscales del tribunal de Milán que sustancia la causa, por el contrario, sostienen que se trató de un abuso de poder para beneficiar a la adolescente, a la que pagaba para obtener sexo; como además la adolescente marroquí era menor de edad en ese momento, lo acusan de incitación a la prostitución de menores.

La reanudación del juicio, tras una postergación por varias dilaciones procesales durante dos meses, encuentra al primer ministro en un momento complicado a nivel de gobernabilidad del Estado y de alianzas políticas.

La debacle electoral en Milán, junto al hecho de que la izquierda lograra retener la alcaldía de Nápoles, y ganara las municipales de enclaves importantes como Trieste, Bolonia, Turín y Cagliari, le dejan a Berlusconi muy poco espacio de maniobra para gestionar el gobierno central.

Además, su principal aliado en la coalición, el partido filofascista de Umberto Bossi, la Liga Norte, ya ha dado señales de estar dispuesto a romper el pacto con el PdL, ante la evidencia de que los escándalos y los juicios del premier han terminado por debilitar a toda la derecha.

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DSK, el socialista libertino (20 05 11)

DSK, el socialista libertino

Por Nelson Gustavo Specchia

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Finalmente, Dominique Strauss Kahn, uno de los hombres más poderosos del mundo, ha renunciado a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). La historia, un escándalo con todos los elementos que requiere un buen folletín –poder, dinero, sexo, violencia, ideología, jueces y policías- ha ocupado los titulares de la prensa del mundo. La historia se ha detenido en los detalles que alimentan el morbo de consumo masivo; pero muy pocos la han leído desde una perspectiva de género. De cómo un hombre con antecedentes violentos y denigrantes hacia las mujeres no tuvo, sin embargo, ningún impedimento para mantenerse en puestos de servicio público y llegar a ocupar lugares de máxima relevancia, desde los cuales –y merced a sus decisiones personales- se afecta a sociedades enteras.

Desde esta perspectiva, no es casual que la detención de un hombre poderoso por la denuncia de una mujer de condición humilde (y de color negro, además), se haya producido en un país anglosajón. En la tolerante y latina Europa la conducta policial y judicial de los funcionarios norteamericanos resulta incomprensible. Se habla de exceso de celo moral puritano, de rígida ética protestante que no es capaz de entender el “joie de vivre” de un libertino amante del placer, el cuerpo y el sexo. Se han publicado diferentes versiones de esta crítica a la detención de Strauss Kahn, un francés nacido en la exclusiva barriada parisina de Neuilli-sur-Seine, por la denuncia de una mujer de la limpieza, emigrante del África subsahariana, nacida en Guinea.

En los países católicos y latinos la doble moral nunca ha sido una preocupación pública, sino una práctica común y aceptada que se solucionaba en los confesionarios. Esa doble moral por la cual las fiestas sexuales de un primer ministro no obligan a su renuncia, ni siquiera cuando se prueba que en las orgías han involucrado a prostitutas menores de edad; antes bien, el político será recibido por altos dignatarios de la iglesia, y se retratará con ellos en los aposentos vaticanos: la confesión de los pecados, y el perdón, recluyen sus excesos a la faz privada y no constituyen un obstáculo realmente serio para su actuación política.

Es un claro avance para la convivencia social que nos hayamos desprendido de las auditorías externas de los actos privados de los ciudadanos, incluidos los gobernantes. Nos hemos ganado el derecho de que cada quien haga con su vida y entre sus sábanas lo que le venga en gana, siempre y cuando lo haga entre adultos y de una manera consentida. Pero, inclusive en este entorno, ya no es posible seguir sosteniendo que los caprichos del libertino que implican una consideración denigrante para con las mujeres, sólo atañen a la faz privada de los hombres públicos. Y –last but not least- hay un salto conceptual entre una moral sexual tolerante y una violación. Esta última constituye un delito. Y si lo comete el poderosísimo director gerente de la institución reguladora de la economía mundial, sigue siendo el mismo delito.

SOCIALISTA Y BON VIVANT   

Leer el escándalo desde la perspectiva de género –que, en todo caso, apuntala la consideración de la igualdad entre las personas, independientemente de su posición social o de su relevancia-, no puede ocultar sin embargo el hecho que la detención de Strauss Kahn (ya por todos nombrado con las siglas DSK) constituye un auténtico terremoto político, por la cantidad de variables que se cruzan en su persona. El sistema financiero mundial; la campaña para las próximas presidenciales francesas; el liderazgo del Partido Socialista; la confiabilidad del euro como divisa de cambio; y las negociaciones para rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda de la bancarrota, se verán afectadas por la salida del escenario de una persona que ha sido determinante para alcanzar los últimos acuerdos.

El momento y el impacto de la detención de DSK en Nueva York no podrían haber sido más relevantes. Los retratos del político francés que circulan por los medios dan una idea de la profundidad de la crisis que ha desatado. El curriculum de este economista judío, de 62 años, es en sí mismo apabullante: tiene títulos universitarios en ciencia política, en comercio, en abogacía, y en economía, disciplina de la que es profesor. Antes de los 40 años ya era diputado, y a los 42 era ministro. Comandó la entrada de su país en el euro, y comenzó a ascender en el Partido Socialista. En 2007 se postuló para dirigirlo, pero Ségolène Royal mantuvo el liderazgo. Todas las encuestan la daban, hasta esta semana, las mayores chances de convertirse en el futuro Presidente de la República Francesa en 2012, sepultando a la derecha y al decadente período de Nicolás Sarkozy.

Su traslado a Washington y al primer puesto del FMI fue una sorpresa. Logró en cuatro años terminar con la historia monetarista ortodoxa de la institución financiera, que con las recetas ultraliberales de desregulación durante los ’80 y los ’90, especialmente para América latina, estuvieron más en el origen de los problemas económicos de los países emergentes que en sus soluciones. DSK cambió la orientación del Fondo, y rescató el intervencionismo moderado de Keynes; promovió estímulos fiscales; y propuso sustituir el G-7 por el G-20, haciéndole un importante lugar a los emergentes.

Pero esta actividad febril y esta renovación progresista de instituciones tachadas de conservadoras y garantes del statu quo, se mezcló con un perfil de hombre gozador de placeres mundanos y caros, para los cuales aprovechaba su posición de poder. Luego se filtraron algunas denuncias de acoso sexual, que logró esquivar hasta el sábado pasado en la suite 2.806 del hotel Sofitel de Manhattan (en una habitación, por cierto, de $ 12.000 la noche). Ya habían aparecido en París columnas de opinión sobre el costoso tren de vida de un dirigente que aspiraba a presidir un gobierno de izquierdas y socialista: Le gusta manejar un Porche Panamera (de $ 600.000) y los trajes de alta costura que viste no bajan de los $ 180.000.

LA LEY DEL DESEO

A la par de este derroche de lujos, la debilidad por las mujeres (ya lleva tres casamientos) comenzó a mezclarse con rumores y denuncias de agresiones. Inclusive corre la anécdota de un consejo que le dio el propio Sarkozy cuando DSK salía para Washington en 2007: “no te metas en un ascensor solo con una becaria, Francia no puede permitirse un escándalo.” Al año siguiente, sin embargo, aparecían pruebas de que el consejo del presidente había caído en saco roto: DSK era denunciado por una economista húngara, empleada del FMI, que acusaba al director gerente de haber utilizado el cargo para abusar de ella. Logró tapar el escándalo en esa oportunidad. Ahora, también una periodista se atreve a contar que DSK le pidió sexo a cambio de darle una entrevista. Y no es poco probable que otros casos salgan a la luz en los próximos días. El folletín no terminará con la renuncia a la conducción del FMI.

Francia, mientras tanto, fluctúa entre el asombro y la indignación. Los socialistas comenzaron respaldando a su candidato estrella. Prefieren criticar al puritanismo norteamericano, aquel de los juicios a las brujas de Salem y el de las persecuciones ideológicas y morales del tristemente célebre senador McCarthy. “Los norteamericanos toleran la corrupción económica y la agresión militar, pero no la ley del deseo ni los placeres de la carne”, es el argumento dominante. Una encuesta, además, muestra que más del 50 por ciento de los franceses descree de la culpabilidad de Strauss Kahn.

Sin embargo, los límites entre el latin lover vividor y macho alfa, y el obseso sexual que agrede y viola aprovechándose de su puesto de poder, no son tan difusos como se los presenta. Por bastante tiempo la corporación financiera y mediática ha contribuido a ocultar un comportamiento claramente delictivo de uno de los suyos. Pero ahora la vida política de DSK ha terminado.

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Berlusconi otra vez contra las cuerdas (24 01 11)

El abuso de poder y la corrupción sexual acorralan a Berlusconi

Las causas de la Fiscalía de Milán contra el primer ministro son contundentes

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La nueva embestida judicial contra el primer ministro conservador italiano, Silvio Berlusconi, parece ser la definitiva.

Después de los múltiples escándalos relacionados con orgías con prostitutas de lujo, desarrolladas en la mansión del premier en la isla de Cerdeña, que terminaron con la separación matrimonial y el millonario juicio de divorcio de Berlusconi, las nuevas pruebas acumuladas por la Fiscalía de Milán suman al escándalo los delitos de abuso de poder y de corrupción a menores, ambos graves.

Una de las protagonistas de las fiestas sexuales del primer ministro y su selecto círculo de invitados, que en los códigos privados de esa elite se designaban con el nombre de “bunga bunga”, habría sido la joven prostituta marroquí conocida como Ruby.

Ruby, hoy de 18 años, habría participado al menos en 17 oportunidades en orgías sexuales organizadas por el premier conservador italiano, según se desprenden de los casi 400 folios del sumario judicial impulsado por los fiscales milaneses; en esas fiestas, que tuvieron lugar durante el año 2010, Ruby era menor de edad.

El texto del legajo de la acusación judicial se filtró la semana pasada a la prensa, que volvió a ocuparse profusamente de todos los detalles escabrosos contenidos en las declaraciones de las prostitutas ante los agentes judiciales, y ha significado un nuevo frente de conflicto para el jefe del Ejecutivo italiano.

Y con pocos resquicios por donde salir en esta oportunidad, ya que la demanda de los tribunales es contundente: la acusación de “prostitución de menores agravada y abuso del cargo de primer ministro” no es un trámite que pueda resolverse en los arreglos políticos del Congreso, donde el último intento de voto de censura dejó claro que el jefe de la derecha italiana controla las mayorías.

Jaqueado por la justicia, y en esta oportunidad también por la opinión popular (el diario Il Corriere della Sera publicó una encuesta donde afirma que el 49 por ciento de los italianos opina que el premier debería renunciar), Berlusconi sin embargo ha decidido una vez más aferrarse al cargo.

Ante un simposio organizado por su formación política, el partido de derecha Pueblo de la Libertad (PdL), afirmó que “no huyo y no renuncio”, e intentó volver a ponerse en el papel de víctima, al asegurar que el auténtico delito es que él haya sido “sometido a un espionaje” en referencia a escuchas telefónicas que develaron sus encuentros sexuales con la menor Ruby.

De probarse la acusación de la Fiscalía, la pena que podría corresponderle a Silvio Berlusconi, el hombre más poderoso de Italia, asciende a quince años de cárcel.

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Wiki, no eras para tanto (01 12 10)

EL ESCÁNDALO WIKILEAKS DEFRAUDA LAS ALTAS EXPECTATIVAS GENERADAS

Se relativiza la importancia de la filtración de información clasificada

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Luego del shock mediático que implicó el anuncio de la divulgación de documentos secretos norteamericanos, las primeras evaluaciones sobre el contenido del material han relativizado el impacto que los mismos podrían tener sobre los rumbos de la política internacional y de las relaciones de la potencia americana con sus principales socios.

La noticia de la mayor revelación de documentos clasificados de la historia fue presentada, por los diarios escogidos para divulgarla, como un punto de inflexión en la política exterior de los Estados Unidos.

Sin embargo, y más allá de la obvia espectacularidad de algunas afirmaciones polémicas contenidas en los documentos, un análisis más profundo permite comprobar que se trata de comunicaciones regulares entre personal de segunda línea del servicio diplomático estadounidense, que de una manera informal expresa opiniones personales y recoge posturas y comentarios de los medios políticos y periodísticos de los países donde las misiones consulares se asientan, pero que no comprometen –al menos en lo divulgado hasta la víspera- ningún punto realmente vital para los equilibrios globales ni para las relaciones bilaterales de la Casa Blanca.

El shock mediático pudo darse, además, por la divulgación a un nivel masivo, pero no podría afirmarse que en los documentos conocidos hubiera sorpresas para los funcionarios o analistas de la política internacional.

Por otra parte, el intercambio de cables entre el Departamento de Estado norteamericano y sus diplomáticos, según se desprende de los documentos difundidos por la ONG pro trasparencia en Internet, Wikileaks, no es diferente al que usualmente mantiene cualquier gobierno con sus cuerpos diplomáticos en el extranjero.

Ayer, los periódicos que se encuentran en posesión de la información filtrada, el diario madrileño El País entre ellos, seguían prometiendo jugosas revelaciones políticas para los próximos días.

Y el portal que dirige el australiano Julian Assange, que en el pasado difundió información secreta sobre prácticas militares norteamericanas en Irak y Afganistán, aseguró que a inicios del año próximo aparecerán nuevas revelaciones documentales, esta vez sobre transacciones y prácticas bancarias de las grandes firmas multinacionales durante la última crisis económica.

Es posible que el anunciado “escándalo” de los documentos secretos termine impactando en mayores controles sobre la información diplomática, e inclusive que tenga efectos restrictivos sobre las redes sociales, pero está lejos de constituir un nuevo “Watergate”, la filtración informativa que terminó con el gobierno del presidente Richard Nixon en los años setenta.

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Gobierno francés en crisis: allanamientos y declaraciones (12 07 10)

GOBIERNO FRANCÉS EN CRISIS: EL CASO L’ORÉAL LLEGA A LA JUSTICIA

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Expectativa por el discurso de esta noche del presidente Nicolás Sarkozy

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El inédito cruzamiento de declaraciones alrededor del “affaire” L’Oréal, que la semana pasada llegó a salpicar la imagen del presidente de la República, Nicolás Sarkozy, ha llegado a los tribunales.

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Esta noche, en el tradicional discurso de los presidentes antes de la celebración del aniversario de la Revolución Francesa, se espera que Sarkozy enfrente el tema y fije una postura frente al escándalo, que hasta el momento sólo ha sido abordado con desmentidos parciales.

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El tema ha dejado la órbita de los medios de comunicación donde se desencadenó, y ha alcanzado los ámbitos policiales y judiciales, con la presunción de delitos de fraude fiscal y financiación ilegal a los partidos políticos. La ley francesa sólo habilita a donaciones individuales hasta un techo de 4600 euros, y la denuncia de la ex empleada administrativa de la millonaria Liliane Bettencourt, heredera de la fortuna L’Oréal, sostiene que para la campaña presidencial de 2007 se habían entregado 150.000 euros al partido conservador Unión para un Movimiento Popular (UMP), que llevó a Sarkozy al Elíseo.

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La misma testigo, “Claire T”, sostuvo que Florence Woerth, esposa del actual ministro de Trabajo, Eric Woerth, era quien acercaba a los políticos de derecha de la UMP a la casa de Bettencourt, ubicada en la barriada elegante de Neully, donde Sarkozy fue alcalde y asiduo visitante de la millonaria.

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La señora Woerth fue citada por los tribunales para que declarara sobre estas acusaciones, que habrían ocurrido cuando su marido era el encargado de las finanzas del gobierno central, y tesorero del partido UMP. También se sospecha que Florence Woerth puede haber tenido conocimiento sobre las cuentas en Suiza de la millonaria, con las cuales evadía al fisco, e inclusive de una isla de su propiedad en el archipiélago de la Seychelles.

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De las grabaciones ilegales tomadas por el ex mayordomo de la la mansión Bettencourt se desprende que el ministro Woerth podría haber disculpado de este fraude fiscal al imperio L’Oréal a cambio de financiación negra a la UMP.

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Con los allanamientos a los principales implicados, en el caso que conmueve a Francia ayer apareció una nueva testigo, “Chantal”, secretaria privada de la millonaria, quien afirmó que los empleados estaban al corriente de la distribución de dinero en efectivo a los políticos conservadores.

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