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El poder de Camila (13 12 11)

El poder de Camila

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por Pedro I. de Quesada

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Hace tiempo, cuando se mencionaba a Camila, la prensa rosa hacía referencia a Camilla Parker Bowles, la eterna rival de Lady Di que finalmente terminó quedándose con el feo príncipe. Pero desde hace siete meses ese nombre ha popularizado a una dirigente estudiantil latinoamericana, joven y marxista, voz cantante del renacido poder juvenil en Chile.

Camila Vallejo, militante del Partido Comunista, como presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), encabezó la serie de protestas y marchas de los universitarios trasandinos, que tras las peticiones por una educación pública, gratuita y de calidad para el país, han terminado por movilizar al grueso de la sociedad y han puesto en jaque al gobierno de derechas de Sebastián Piñera.

El miércoles pasado, la joven que le puso su nombre y su rostro al renacimiento del poder de los jóvenes en estas latitudes, perdió las elecciones de la Federación de Estudiantes, a las que se había presentado para renovar su mandato.

En la gubernamental casa de La Moneda se vieron algunas sonrisas pícaras y de revancha.

Y no es para menos: después de un triunfo claro de los conservadores, que lograron terminar con la sucesión de gobiernos de centro-izquierda de la alianza entre democristianos y socialistas en la Concertación, el ejecutivo de Piñera no ha dejado de caer en las encuestas por las protestas estudiantiles.

Amén de algunos éxitos iniciales, como el tan mediático rescate de los 33 mineros hundidos en el socavón de una montaña, la pulseada con los jóvenes (a los universitarios pronto se les unieron los estudiantes de ciclo secundario) ha desbarrancado su popularidad; hoy apenas cuenta con un 27 por ciento de imagen positiva, mientras que el índice que mide la desaprobación de su gestión al frente del Ejecutivo trepa hasta el 63 por ciento de la población.

Y una parte importante de ese desbarranco tiene una cara, muy hermosa por cierto: la de Camila.

Sin embargo, quienes en el gobierno se alegran de que la dirigente haya perdido el liderazgo universitario, sólo ven una versión muy blanco y negro de esta película.

Yo no creo que estas elecciones en la Federación de Estudiantes signifiquen una crisis en la dirección de las movilizaciones del colectivo, sino, por el contrario, una profundización en los alcances de las reivindicaciones y una diversificación en el protagonismo de los actores.

Camila perdió por menos de 200 votos, y ocupará a partir de ahora el segundo lugar en la ejecutiva de los estudiantes.

Y quien ganó, el alumno de abogacía Gabriel Boric, es el jefe de la lista Creando Izquierda. Y ese nombre no es casual.

Su agrupación es aún más radical que la de Vallejo, critica fuertemente a todos los partidos -incluyendo a los de izquierda, claro- y piensa que no hay que cambiar solo el sistema educativo: “el enemigo –dijo en su primera intervención como presidente de la FECh- es el gobierno”.

¿De qué se ríen en La Moneda?

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[ Columna “En foco” – El Mundo – página 2 – Hoy Día Córdoba – martes 13 de diciembre de 2011 ]

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Chile: Juventud, divino tesoro (10 08 11)

Cien mil estudiantes marchan contra Piñera en Santiago

Las protestas por la reforma educativa llevan a enfrentamientos con la policía

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El gobierno chileno de Sebastián Piñera soporta una inédita contestación social multitudinaria protagonizada por jóvenes estudiantes, que crece a diario tanto en número como en la índole de los reclamos, y hunde más la desprestigiada popularidad del Ejecutivo conservador.

Las movilizaciones estudiantiles comenzaron en mayo, solicitando una revisión del sistema educativo trasandino, que se estructura en base a compartimentos muy estancos, donde la elección del instituto en el que un alumno inicia los estudios condiciona en gran medida toda la carrera académica, y donde la iniciativa privada –asociada a niveles mediocres de calidad en la prestación del servicio- ocupa un lugar prioritario ante a la enseñanza pública.

Frente a ese esquema, que fue implementado durante el período dictatorial comandado por el general Augusto Pinochet y no ha tenido modificaciones de relevancia durante las cinco presidencias democráticas que le sucedieron, los jóvenes chilenos reivindican en pancartas y consignas el sistema argentino de educación laica, gratuita y de alta calidad, al que tienen como referente.

Pero la forma en que el gobierno reaccionó a estas movilizaciones centradas en el cambio de las modalidades y estructuras de enseñanza, ha llevado a una agudización de la crisis, con un abanico más extenso de reclamos, y con un número diariamente mayor de manifestantes, hasta el pico de la marcha de la víspera, donde la capital fue prácticamente ocupada por una multitud de jóvenes –se calculó una columna de cien mil manifestantes- como no se registraba en Santiago desde las jornadas de la recuperación democrática, hace veinte años.

La reacción juvenil, además, ha sido alimentada por las maneras violentas dispuestas por el gobierno central, que instruyó a los Carabineros (fuerzas de policía con estructura militarizada) que reprimieran las manifestaciones de protesta.

Las fotografías que han circulado por las redes sociales durante los últimos días (los medios de prensa gráfica han atenuado la crónica de las protestas, tanto en Chile como en Argentina) son de una contundencia alarmante, con efectivos de seguridad golpeando, persiguiendo y ejerciendo diversos actos de violencia física contra jóvenes y aún contra niños.

Ante los reclamos de organizaciones estudiantiles y de derechos humanos, el ministro del Interior del gobierno de Piñera, Rodrigo Hinzpeter, respaldó sin fisuras el accionar de los Carabineros, y sostuvo la teoría de que las protestas son alimentadas por “elementos extraños infiltrados” en la asociaciones estudiantiles, cuyos dirigentes han perdido el control.

En la tarde de ayer, luego de la multitudinaria marcha, cuando las columnas comenzaban a desmovilizarse un grupo de unos 200 jóvenes hizo frente a la policía, arrojando piedras desde barricadas hechas con autos incendiados, en una imagen que parecía un reflejo de la que mostraba Londres por las mismas horas: un gobierno que no reacciona, caos, espiral creciente de violencia, y una crisis desbocada que aún no encuentra un cauce.

Protesta de hambre

Las formas en que los jóvenes chilenos van acorralando al gobierno de derechas de Sebastián Piñera no son sólo multitudinarias, sino también originales e ingeniosas.

Las marchan se complementan con “exposiciones” de cartuchos de gas lacrimógeno con que los reprimen los Carabineros, hasta una huelga de hambre que lleva ya tres semanas. 33 estudiantes secundarios llevan más de veinte días de ayuno, y a pesar que la sala donde llevan adelante la protesta fue atacada con bombas de gases lanzadas por los Carabineros, que destrozaron los vidrios de puertas y ventanas, amenazan con profundizarla hacia una “huelga de hambre seca”, que a su edad (tienen entre 16 y 18 años) podría conllevar riesgos de salud.

Las protestas juveniles han logrado despertar la conciencia social chilena, que se ha volcado a apoyarlos. Junto a la estrepitosa caída de la popularidad del presidente (un 26 por ciento, la menor de todo el período democrático), los estudiantes ya acumulan un respaldo del 80 por ciento de la población, que se suma con cacerolazos a sus actos revivindicativos, ante el desconcierto gubernamental.

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Berlusconi ahogado por una catarata de votos (13 06 11)

 Catarata de votos en contra

Contundente victoria de la oposición en el plebiscito italiano. Silvio Berlusconi admitió la derrota en la consulta nuclear aún antes de que cerrara la jornada electoral. El castigo de las urnas se suma a la debacle en las municipales, y anuncia un fin de ciclo de la derecha en el gobierno.     

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ROMA.- El primer ministro conservador italiano, Silvio Berlusconi, maniobró ante la justicia para tratar de impedir, hasta último momento, la celebración de la consulta plebiscitaria convocada por el partido opositor de Italia de los Valores, porque intuía que los resultados implicarían un nuevo voto de censura contra su Administración, que transita por una crisis en varios frentes.

Sin embargo, ni siquiera los analistas políticos cercanos al izquierdista Partido Democrático habían previsto una contundencia como la que teminaron registrando los resultados de la consulta, desarrollada en la península durante el domingo y lunes pasados, y por los italianos en el extranjero por vía postal la semana anterior.

El plebiscito planteó cuatro preguntas a la ciudadanía, acerca de la políca nuclear, la privatización de recursos hídricos, y la posibilidad extraordinaria de inmunidad penal para el presidente de Consejo de Ministros.

El padrón de votantes se integraba por más de 47 millones de italianos, y para que su resultado sea vinculante y obligue a la anulación de las leyes ya aprobadas por el Parlamento, requería un porcentaje de la mitad de ese padrón, más un voto. Por ello las asociaciones de ecologistas y ambientalistas, muy comprometidas con la cuestión nuclear, movilizaron porciones del electorado tradicionalmente reacias a asistir a las mesas de votación, y las dos jornadas plebiscitarias terminaron registrando un record de asistentes, un 57 por ciento, un número de votantes que no se alcanzaba desde 1995 y que, por cierto, supera el quorum requerido de la mitad de las listas de empadronados.

Y más del 95 por ciento de los electores se manifestaron a favor de derogar las cuatro leyes sobre las que versaba el plebiscito.

Después de su fracaso en el intento de frenar la consulta en los tribunales, el primer ministro intentó quitarle protagonismo; anunció que él no iría a votar, y lo mismo hizo su principal aliado, Umberto Bossi, líder de la secesionista Liga Norte padana. La presión de ambos dirigentes influyó en los sectores de derecha, pero el tema nuclear, uno de los puntos centrales del plebiscito, se ha mostrado como transversal a las posiciones ideológicas.

Italia ya rechazó, en un referéndum similar a este, la instalación de centrales atómicas en 1987, tras el accidente de la central ucraniana de Chernobil; pero a principios de este año Berlusconi volvió a poner el tema en agenda, y anunció que su gobierno impulsaría la energía nuclear.

Con el desastre japonés de Fukushima, dañada por el tsunami de marzo pasado, el gobierno emitió un decreto suspendiendo el programa de reinstalación de centrales atómicas por dos años, pero no logró detener la masiva participación popular en la consulta finalizada ayer.

A media tarde, antes aún de que cerraran los colegios electorales, Berlusconi –que estaba acompañado por el premier israelí, Benjamín Netanyahu, de visita en Italia- admitió que el resultado seguramente sería adverso, y sostuvo que la voluntad ciudadana “no puede ser ignorada”, en lo que fue considerado como un adelanto de la decisión de abandonar el plan nuclear italiano.

El contexto europeo, además, acompaña esta decisión popular. Italia es el único país grande de Europa que no dispone de usinas atómicas, y Alemania, que posee 17 reactores, anunció la semana pasada que los apagará todos en forma definitiva antes de 2022.

Un paso hacia la normalidad

Más allá de las lecturas optimistas realizadas por la izquierda italiana al calor de los resultados del plebiscito, la contundencia de los resultados parecen mostrar el hastío de los italianos por un tiempo político que, a pesar de su larga extensión de más de una década, siempre se ha presentado como excepcional.

Las leyes sancionadas “a medida” del premier, los escándalos sexuales, los juicios por abuso de autoridad, el tráfico descarado de influencias, las posturas antieuropeas respecto del Espacio Schengen, el trato a las minorías –como los gitanos y los inmigrantes norafricanos-, las relaciones con la mafia de la basura en Nápoles, el maltrato misógino y sexista a las mujeres, y la corruptela generalizada en los negocios con el gobierno, han terminado por hartar a una ciudadanía ávida de mayores grados de normalidad institucional.

Eso explicaría una inédita participación del 55,8 por ciento, y la abrumadora mayoría de más del 95 por ciento de votos por el “sí”, que se convirtieron en un enorme “no” a la persona y al partido de Silvio Berlusconi.

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Berlusconi con (menos) inmunidad (13 01 11)

Nuevo revés judicial en Italia para el premier Silvio Berlusconi

El enfrentamiento con los jueces recorta la inmunidad del primer ministro

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ROMA.- El Tribunal Constitucional, la máxima instancia judicial italiana, emitió ayer un fallo en el que decreta la invalidez parcial de una ley que daba inmunidad procesal al primer ministro conservador Silvio Berlusconi.

El decreto en cuestión, impulsado por el ministro de Justicia de Berlusconi, Angelino Alfano, es conocido como “legítimo impedimento” y fue sancionado a la medida del jefe del Ejecutivo, apelando a la mayoría que entonces gozaba en ambas cámaras del Parlamento, antes de la ruptura con su socio de gobierno, Gianfranco Fini.

Desde la aprobación del polémico decreto, Berlusconi ha logrado frenar en los tribunales tres importantes juicios por corrupción, los denominados “caso Mills”, por corrupción de acto judicial; y “Mediaset” y “Mediatrade” por fraude fiscal, impulsados todos por la Fiscalía de Milán. Tras la decisión del Tribunal Constitucional de la víspera, estos juicios ahora congelados podrían reactivarse.

El miércoles, cuando los titulares de la prensa anticipaban la segura publicación del fallo, Berlusconi afirmó desde Alemania, donde se encontraba de visita oficial, que la judicatura italiana “tiene un pacto” con los sectores de izquierda, y “hace oposición política” al gobierno, en lo que llamó la “patología de los jueces”.

Las declaraciones de Berlín constituyen un capítulo más del largo enfrentamiento que tiene con el Poder Judicial desde que ocupa la primera plana de la política italiana. Otras versiones de esta misma queja contra los tribunales por parte de los políticos se conocieron en las últimas semanas, a través de la divulgación de los documentos del Departamento de Estado norteamericano, filtrados por la web WikiLeaks.

En los cables diplomáticos estadounidenses, además de la versión de Berlusconi y su gente, también se divulgaron quejas de políticos de la oposición de centroizquierda, que habrían sostenido que los jueces intervienen con sus fallos en los rumbos políticos del Estado, según las informaciones elevadas por los cónsules norteamericanos a Washington.

En rigor, el decreto del Tribunal Constitucional, amparándose en la premisa de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, rechaza sólo un artículo del decreto de “legítimo impedimento”, el que obligaba a los jueces a postergar seis meses los juicios contra el premier o sus ministros, a solicitud de estos y por el lapso de tiempo que ocupen sus cargos en el Poder Ejecutivo.

En su lugar, la máxima instancia judicial deja en libertad a los propios jueces, quienes tendrán a su cargo decidir si prosiguen los juicios o los postergan. El fallo, de esta manera, deja abierta la posibilidad para que la inmunidad de Berlusconi se mantenga, si logra convencer al juzgado respectivo que congele las demandas contra su persona.

Diversos análisis europeos sostienen que de esta manera, al ampliar el rango de discrecionalidad, se agrega un aliciente más a las poco transparentes relaciones entre los funcionarios políticos y los magistrados en Italia.

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nelson.specchia@gmail.com

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El “fénix” Berlusconi (24 12 10)

El “fénix” Berlusconi

por Nelson Gustavo Specchia

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El griego Heródoto recogió una tradición oral –seguramente egipcia- que luego, por las crónicas latinas de Plinio el Viejo, Ovidio y Séneca, ha llegado hasta nosotros: la de ese ave, de plumaje rojizo o anaranjado, que cuando está a punto de cumplir su ciclo vital se consume entre las llamas, y después, desde esas mismas cenizas, resurge y alza vuelo. En las culturas orientales, el mito del ave Fénix simbolizaba el renacimiento, el Nilo que volvía a prodigar los sembradíos, la primavera. A Occidente pasaron algunas versiones menos bucólicas, que acentúan la obstinación y los intentos de permanecer más allá de la natural decadencia y finitud de las cosas, los plazos, y los períodos de cualquier tipo.

La política italiana, y su estrella protagónica, el primer ministro Silvio Berlusconi, han ofrecido en este año que termina una versión remozada del Fénix obstinado. Todos los elementos han confluido para señalar el ocaso de un tiempo y la necesidad de un cambio en el estado de las cosas. Sin embargo, a pesar de ello, una y otra vez el político al que propios y extraños denominan, significativamente, “Il Cavaliere”, vuelve desde sus cenizas y se mantiene en vuelo, planeando sobre las críticas, los escándalos, las movilizaciones multitudinarias, las recomposiciones partidarias, la huida de sus antiguos aliados, la censura de la jerarquía eclesiástica, el desbande moral de su entorno, los millonarios juicios de divorcio, las admoniciones del Presidente de la República, los estragos sexuales, las fiestas eróticas en la mansión de Cerdeña, las revelaciones de WikiLeaks que ventilan negociados con Vladimir Putin, la contratación de prostitutas de alto nivel en coches oficiales, las fiestas con menores y una ventilada relación íntima con una joven de 18 años. Y, en general, el estupor internacional frente a ese “César de carnaval” (como cuentan que decía Hitler del Duce), conservador y cortado a la moda neoliberal.

HILOS DE ALAMBRE

¿Qué sostiene a Silvio Berlusconi, tras una década y media en el ojo de tormenta, al frente de la política peninsular? Sería simplista quitarle méritos propios: el premier entendió la política como una extensión lógica de su larga trayectoria empresarial en los medios de comunicación, y construyó metódicamente su personaje, durante años, en ese sentido. Pero dos elementos externos a su persona vinieron a servirle como marco propicio para que se convierta en el hombre fuerte de la política italiana: el propio modelo italiano, caracterizado por una atomización en pequeñas y múltiples agrupaciones; y la extrema debilidad institucional. En un sistema con esas características, la capacidad de maniobra de un gerente hábil, sin anclas ideológicas de peso y con un imperio de medios de comunicación a su absoluto arbitrio, encuentra un terreno fértil para la formación de mayorías coyunturales capaces de alcanzar el Ejecutivo y mantenerse en él.

El otro elemento externo que ha contribuido enormemente a sostener a Berlusconi a pesar de todos los indicadores en contra, ha sido sin duda el rol de la oposición de izquierda, que ha perdido sistemáticamente una oportunidad tras otra para ofrecerse a la sociedad civil como una alternativa creíble a los manejos gerenciales de “Il Cavaliere”. Hasta los años ochenta del siglo XX, el Partido Comunista Italiano (PCI) era la formación marxista más grande del mundo fuera de la Unión Soviética, y los socialdemócratas del Partido Socialista (PSI) apenas le iban a la zaga. Esa izquierda estructural, fuerte y ordenada, tenía enfrente a una centroderecha de equivalente peso específico, la Democracia Cristiana (DC) fundada por Alcide de Gasperi en 1942, y que ejerció el gobierno durante casi toda la segunda mitad del siglo.

Pero este sistema, que a la manera moderna y occidental se orientaba hacia el afianzamiento de un bipartidismo estructural, con claras opciones democráticas a ambos lados del arco ideológico, se quebró hacia fines del siglo pasado, por cuestiones externas y por crisis internas. El largo ejercicio del poder de los demócrata cristianos los acercaron a la mafia y los invadió la corrupción, y el PCI y PSI no soportaron la desaparición soviética y la división bipolar del mundo. Todo el sistema entró en crisis, y de ese incendio, nuevamente, volvió a surgir el ave Fénix del magnate de las comunicaciones, con un discurso alejado de las seguridades ideológicas, cercano a las prácticas populistas, a las alianzas de coyuntura, y con una inmensa capacidad operística para poner en escena la política en clave teatral.

Ninguna de las otras fuerzas tradicionales, una vez hundido el proyecto bipartidista, tuvo una capacidad de reacción comparable. Los democristianos se redujeron a un partido menor tras sus escándalos internos, y los ex comunistas y ex socialistas andan intentando reaglutinar fuerzas en el nuevo Partido Democrático. Pero mientras unos y otros avanzan a tientas y dando bandazos, Berlusconi los mira por sobre el hombro con triunfal sonrisa sobradora.

LA DEBACLE DEL 2010

Sin embargo, y a pesar de esa capacidad de aferrarse obstinadamente al poder con cualquier excusa, objetivo o alianza, tras una década y media en el centro del escenario, con el 2010 llegó el “annus horribilis” del premier.

A mediados de noviembre, y tras escenificar un divorcio progresivo desde principios de año, los dos líderes de la derecha italiana terminaron por separarse. Los ministros afines a Gianfranco Fini se retiraron del Ejecutivo de Silvio Berlusconi. La ruptura de la alianza que había logrado formar gobierno en 2008 generó una crisis que, según todos presagiaban, terminaría por hundir al primer ministro al dejar a su partido, Pueblo de la Libertad (PdL), en minoría en el Parlamento. Además, los disidentes de Fini –que, por cierto, ejerce la titularidad de la Cámara Baja- se aglutinaron en un nuevo partido, Futuro y Libertad (FyL), con el que Gianfranco Fini se propone alcanzar la primera magistratura y desplazar a Berlusconi de la conducción de la centroderecha peninsular.

El rompimiento de mediados de noviembre se venía anunciando desde el inicio del año legislativo, tanto por las permanentes menciones críticas entre ambos líderes, como a través de muy ajustadas votaciones legislativas, donde los diputados rebeldes le pusieron permanentemente palos en la rueda a los proyectos enviados por el Ejecutivo. A partir de la crisis de gabinete, con aquellos rebeldes ya abiertamente opositores, empezaron las quinielas para calcular cuánto tiempo resistiría Berlusconi con un gobierno en minoría. Al punto que el presidente de la República, el viejo comunista Giorgio Napolitano, comenzó a utilizar los recursos que le reserva la Constitución, y convocó a los dos jefes de las cámaras del Congreso, el propio Fini y el responsable del Senado, Renato Schifani. Tras el encuentro, el Jefe de Estado anunció que había consensuado con los dirigentes parlamentarios que el gobierno de Silvio Berlusconi se sometería al voto de confianza de los diputados y senadores el 14 de diciembre.

Napolitano, un político de la vieja guardia y una figura que impone respeto y consenso por su larga trayectoria, también creyó que los tiempos finales de Berlusconi habían llegado, y entre todas las opciones que le otorga la Constitución, decidió aguardar el trámite de votación de las dos mociones que Berlusconi tenía pendientes en el Congreso: una antigua de censura en Diputados (promovida originalmente por la oposición de izquierda, a la que se sumaron los nuevos rebeldes de Fini), y la de apoyo en el Senado. Tras esa votación, Napolitano preveía llamar a elecciones anticipadas.

Viendo cómo se preparaba el escenario, y atendiendo a los sondeos (que no le otorgan a su popularidad más que un 27 por ciento, uno de los mínimos históricos de su carrera), “Il Cavaliere” entró a remover las cenizas de la hoguera: se aseguró el respaldo del partido filofascista de la Liga Norte (LN), de Umberto Bossi. El dirigente del separatismo norteño, la región más rica e industrializada de la península, salió a pescar en el río revuelto, y respaldó al premier. Además, Berlusconi ofreció un nuevo pacto inmediatamente antes de la votación por la censura. A los diputados díscolos les ofreció cambiar todo lo que fuera necesario, especialmente los cargos ejecutivos. Incorporándolos a ellos, claro.

Y el Fénix llamó también a formar una nueva mayoría conservadora, a todos aquellos que se reconocen afines al Partido Popular Europeo. Y lo logró, alzó nuevamente el vuelo, contra todo pronóstico. Superó el voto de censura, aunque Fini y los demás líderes de la oposición contaban los votos hasta último momento y afirmaban que tenían las curules suficientes para enterrar de una vez por todas a este gobierno de “opera buffa” napolitana.

APOSTAR ALTO

Superada –casi por milagro- la moción de censura, cualquiera podría haber afirmado que el primer ministro se llamaría a silencio, terminaría con perfil bajo el peor año de su carrera política. Sin embargo Berlusconi no descansa, y apuesta siempre más y más alto. Antes de que termine este diciembre, volvió a enviar al Senado el proyecto de reforma educativa que cambiará estructuralmente la añeja tradición académica italiana.

La polémica norma, que ha volcado a la calle a cientos de miles de estudiantes, no deja títere con cabeza: se mete con la educación elemental y llega hasta la universitaria; reduce la inversión pública en 8.000 millones de euros entre 2009 y 2013; expulsa más de 130.000 maestros; reduce la jornada escolar primaria sólo a las mañanas; recorta 1.500 millones de euros a la docencia e investigación; impone que de cada cinco jubilaciones sólo se renueve un profesor; y habilita a que agentes privados entren en los consejos de dirección de las universidades. El Senado, afín a Berlusconi, aprobó la ley esta semana.

Como Nerón, otro romano innovador, “Il Cavaliere” pretende no dejar nada en pie.

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Insulza dice que fue intento de Golpe (07 10 10)

LA OEA RESPALDA LA VERSIÓN DE CORREA Y ADVIERTE A LA REGIÓN

El presidente ecuatoriano responsabiliza al golpista Lucio Gutiérrez

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La Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de Secretario General, el chileno José Miguel Insulza, entró ayer en el debate sobre el tenor de la revuelta desatada contra el gobierno de centroizquierda de Ecuador, que incluyó el detención del presidente Rafael Correa en un hospital militar, y tiroteos contra su automóvil.

Correa dijo, desde un primer momento, que se había tratado de un intento de golpe de Estado, inspirado por los sectores de la derecha política; concretamente señaló al coronel Lucio Gutiérrez, quién ya encabezara una asonada militar en el pasado y aspira gobernar el país al frente de un conglomerado conservador denominado Sociedad Patriótica.

A la postura de Correa se le opuso otra interpretación, que ponía en duda las “condiciones técnicas” de un golpe de Estado como los que tradicionalmente ha vivido la región en el pasado (no hubo intento de recambio presidencial, por ejemplo), y limitaba el malestar a una cuestión salarial de los cuerpos policiales.

Sin embargo, el diario español El País difundió esta semana unas grabaciones de audio de los sublevados, donde se escucha claramente la orden “maten a Correa, para terminar maten al hijo de puta de Correa”.

En la víspera la OEA emitió una declaración en la que sostiene que la sublevación policial ecuatoriana tuvo por objetivo “desestabilizar el gobierno y promover un golpe de Estado.”

El informe, con la firma de Insulza, también avanza con recomendaciones hacia el resto de los países de la región, a los que llama a “estar alertas”, ya que, afirma, situaciones parecidas pueden repetirse en otras partes de América latina.

Coincidiendo con la advertencia realizada por Hebe de Bonafini el miércoles pasado en Buenos Aires, el secretario general de la OEA comparó la situación de Ecuador con el antecedente de Honduras, Insulza dijo que “se intentó otra vez y es posible que si no tenemos los cuidados se pueda producir una vez más”, dijo, y pidió sancionar a los responsables.

En una larga entrevista concedida a la prensa internacional desde el Palacio de Carondelet, sede del Poder Ejecutivo, el presidente Correa ha admitido que en la mañana del jueves de la semana pasada acudió al cuartel policial para dialogar con los que protestaban, y cuando recibió en la cara el impacto de una bomba de gas lacrimógeno se dio cuenta “de que era una trampa”.

Correa ratifica que el descontento policial fue manipulado por los sectores reaccionarios afines al ex mandatario Lucio Gutiérrez, aunque descartó la intervención de la inteligencia norteamericana, como habían sugerido otros líderes regionales.

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Sarkozy y el culebrón francés (16 07 10)

SARKOZY  y el culebrón francés

por Nelson Gustavo Specchia

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Los políticos de la moderna derecha europea, después de haber tenido que reinventarse tras el shock totalitario de los fascismos del siglo XX, encontraron en la exaltación prudente de los valores nacionales y en el respeto a la moral social –ventilada con mucha difusión- los pilares sobre los cuales volver a estructurar un discurso creíble. Luego, cuando en los movedizos años sesenta la revolución cubana, el “mayo francés”, el movimiento hippie y el recital de Woodstock expresaban las puntas más descollantes de un mundo en cambio, la derecha europea se reafirmó en aquellos pilares de posguerra: si los socialismos de cualquier tipo impulsaban los vientos de transformación social, ellos, por el contrario, con la referencia a los valores y a la moral serían la encarnación de la permanencia, de lo sólido: el cimiento de la sociedad.

En Francia, este arco ideológico abrevó en Charles De Gaulle. El viejo general comenzó su prédica desde el exilio de Londres contra el régimen filonazi de Vichy comandado por el mariscal Philippe Pétain, y luego de recuperada la República y la democracia, sus largos años al frente del ejecutivo imprimieron un sello propio, que lo trascendió largamente: el “gaullismo”. Esta tradición fue mutando a través de formaciones movimientistas. De Gaulle se oponía a los “partidos políticos”, y llamó “Unión por la Nueva República – UNR” a su movimiento. Este fue pasando por varias mutaciones, se convirtió en el “Rassemblement pour la République – PRP”, y llegó a la actual “Union pour un Mouvement Populaire – UPM”.

Siempre los valores y la moral fueron los pilares a los que cada generación de líderes se refería. Inclusive cuando el socialista François Mitterrand accedió a la presidencia de la República, la década y media que permaneció en ella fue hostigado por la derecha debido a su supuesto relativismo moral (se encarnizaron con la relación extramatrimonial del presidente con Anne Pingeot, y la hija nacida en esta relación paralela, Mazarine), y en el alejamiento de aquellos valores que habían llevado a Francia a “la Grandeur”.

La apelación a esa supuesta grandeza es la que vuelve a traer Nicolás Sarkozy. Su programa habla, precisamente, de una “refundación moral” de Francia, que presenta con elementos eclécticos: aumentar el peso de París en la nueva geopolítica global, revitalizar la Fracophonie (el conjunto de países y sociedades que comparten la lengua francesa), un liberalismo económico neoconservador, la defensa de las leyes y del orden interior, y la revitalización del poder presidencialista. Muy al estilo De Gaulle: con menos poder en los ministros y una permanente exposición pública de la persona del presidente como titular exclusivo de la iniciativa política. Esta fórmula, según Sarkozy, devolvería a Francia “la Grandeur” que tan ufanamente mostró en otros tiempos.

Pero para que la fórmula funcione, claro, los valores y la moral –aquellos pilares en que todo el discurso conservador se apoya- deben estar claros y evidentes. Por eso el escándalo que desde hace un mes atormenta al gobierno a golpes de titulares periodísticos y de investigaciones de los fiscales judiciales impacta tan directamente en el cuerpo del presidente. Porque si se comprueban las denuncias y el “affaire L’Oréal” destapa una combinación de ilícitos, prebendas, corruptelas, financiaciones ilegales, vista gorda y favores impositivos, dinero sucio, sobres abultados de efectivo que pagan campañas y trayectorias personales, y una estrecha y al mismo tiempo oscura relación del partido en el gobierno con las grandes fortunas de Francia, estaremos frente a una crisis moral. Y la derecha, sin poder apoyarse en el pilar de la ética de sus dirigentes, se queda sin la mitad de todo su discurso y su base histórica.

EL PERFUME DEL AMOR

Liliane Bettencourt, de soltera Shueller, tiene casi 90 años, está sorda, tiene unos 17.000 millones de euros de fortuna personal, y muchas ganas de divertirse. Una combinación riesgosa.  Madame Bettencourt enviudó hace años, y desde hace un tiempo un fotógrafo, François-Marie Banier, un señor de casi 70 años pero con fama de playboy y de advenedizo, vino a hacerle compañía. La millonaria, heredera del imperio de empresas de cosmética L’Oréal, comenzó a agradecerle a su nuevo amigo la compañía con regalos, pero cuando esos regalos alcanzaron la fantástica cifra de 1.000 millones de euros, la hija y sucesora de Madame, Françoise Bettencourt-Meyers, dijo basta. Planteó un juicio contencioso ante los tribunales, acusó a Banier de aprovecharse y abusar de su anciana madre, y a ésta de no estar en todos sus cabales al gastar esa enorme fortuna con el avivado fotógrafo. Todos los elementos de una tradicional telenovela venezolana estaban servidos a la mesa.

Pero para agregar complejidad a la trama, porque la vida imita al arte y hasta en la culta París se cuecen habas, una parte del personal doméstico que sirve en el “petit hotel” de Neuilly donde vive la anciana tomó partido por su hija. Así, el tradicional y confiable mayordomo grabó subrepticiamente conversaciones para utilizarlas en el litigio familiar, y el culebrón de novela llegó, inesperadamente, al centro de la vida política. Porque en esas cintas grabadas debajo de las servilletas mientras servía el té y los bombones, aparecieron también datos sobre ciertos negociados del emporio L’Oréal, con referencia a presuntos delitos al fisco. Al parecer Madame tenía más millones en bancos suizos, sin declararlos a hacienda para evadir impuestos. También es propietaria de una isla en el archipiélago de las Seychelles (unos territorios de la Francophonie redescubierta por Sarkozy) que no incluyó en su declaración impositiva. Y la guinda: Madame no estaba para nada preocupada por todas estas evasiones, porque para eso aportaba, y mucho, al partido en el gobierno y a varios de sus principales dirigentes. Y ardió Troya.

Desde que aparecieron las grabaciones del mayordomo infiel, no ha habido día sin que nuevas sorpresas recalienten el verano francés, y el “affaire” al que Sarkozy se refería despectivamente como meras calumnias hace algunas semanas, se encamina rápidamente a convertirse en su Watergate privado.

DIGNIDAD, HONOR Y EUROS

Al mayordomo le sucedió la contadora Claire Thibout. Puesta a destapar entuertos, la ex empleada administrativa de Madame Bettencourt aseguró en una entrevista que el tesorero de la gubernamental UMP y actual ministro de Trabajo, Eric Woerth, cuya esposa también trabajaba en las oficinas de Madame hasta que estalló el escándalo, había recibido ilegalmente 150.000 euros en efectivo para sostener la campaña presidencial de Sarkozy en 2007. Dejó entrever, además, que los Bettencourt vienen financiando con dinero negro a los políticos de la derecha francesa desde hace años, como cualquier empleado superior de L’Oréal puede atestiguar. Y que el mismo Nicolás Sarkozy, en sus tiempos de alcalde de Neuilly, la elegante barriada parisina donde se ubica el “petit hotel” de Madame, habría sido receptor de generosos sobres llenos de efectivo para sufragar su carrera política. Siempre habría, luego, oportunidad de devolverlos en favores.

Woerth, en su papel de tesorero del partido gobernante y ex ministro de Presupuesto (la cartera que tiene a su cargo el control impositivo) se convirtió en una pieza clave. Es un hombre de la máxima confianza del presidente, y responsable de su principal emprendimiento gubernamental en estos días: la reforma de las jubilaciones, que extenderá la edad de retiro de los trabajadores franceses; con ese ahorro en derechos sociales Sarkozy espera achicar el déficit de las cuentas públicas jaqueadas por la crisis económica internacional. Si cae Woerth, es muy posible que todo el gobierno se derrumbe. Por eso, para sostener a su hombre de confianza, el presidente organizó esta semana una cuidada puesta en escena en los jardines del Elíseo, y frente a las cámaras de la televisión pública defendió su gestión, desechó las denuncias por infundadas, y ratificó a su ministro: “posee una dignidad que hace honor a la clase política”, dijo.

Pero apenas unas horas después de tan categórica afirmación, el periódico Le Nouvel Observateur publicó documentos originales donde Patrick de Maistre, el administrador de la fortuna Bettencourt, prueba el desvío de fondos hacia la UMP vía los buenos oficios de Eric Woerth. El semanario Le Canard Enchaine, en forma simultánea, hizo públicos otros favores de Woerth a las grandes fortunas desde sus puestos de gobierno: habría sido responsable de vender, como ministro de Presupuesto, 57 hectáreas en los alrededores de París a un empresario cercano a la UMP a 3,2 millones de dólares, alrededor de 25 millones de dólares por debajo del precio real de mercado.

Expuesta la falacia de la apelación a la moral, la derecha se queda muy vaciada de contenidos. Nicolás Sarkozy deberá sacar pronto un conejo de la galera para sostenerse en el gobierno, o resignarse a dejar el Elíseo, caminando con sus zapatos de plataforma y taco.

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nelson.specchia@gmail.com

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