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Berlusconi a plebiscito: Golpe a golpe (10 06 11)

Italia acude a limitar al gobierno por vía plebiscitaria

Consulta vinculante sobre los temas más críticos para Silvio Berlusconi

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Durante el domingo y el lunes próximos la ciudadanía italiana, tanto en la península como en el extranjero, está convocada a un plebiscito, alentado por la oposición y resistido por el gobierno conservador del primer ministro Silvio Berlusconi.

El Ejecutivo de Berlusconi intentó hasta último momento detener la consulta popular sobre temas críticos de su Administración, pero ayer el Tribunal Supremo, máxima instancia jurisdiccional italiana, dio vía libre a la celebración de la consulta, al rechazar la moción presentada por el gobierno.

Las cuatro preguntas que serán sometidas al juicio ciudadano, si obtienen al menos el 50 por ciento del total del padrón, obligarán a anular leyes aprobadas por el Parlamento, y que tienen incidencia en la política nuclear italiana; la privatización de la gestión de los acueductos y de los recursos hídricos; y la denominada ley de “legítimo impedimento”, una de las normas diseñadas “a medida” para Berlusconi, que permite al presidente del Consejo de Ministros invocar tareas de gobierno para no asistir a los procesos penales que lo involucren.

El plebiscito fue impulsado por la oposición de izquierda del partido Italia de los Valores, al que se sumaron los ecologistas y ambientalistas. Así, el plebiscito que intentaba capitalizar la debacle electoral de la derecha en las recientes elecciones municipales de Milán y otras ciudades, ha terminado convirtiéndose en el más fuerte cuestionamiento a la política nuclear de la Administración Berlusconi.

Italia es uno de los pocos países grandes de Europa sin una estrategia nuclear, y el premier conservador se propuso iniciar la construcción de centrales atómicas para la producción de energía.

Después del desastre de la central de Fukushima, afectada por el tsunami de marzo pasado, el gobierno de Roma suspendió el plan nuclear durante un tiempo.

Pero el plebiscito del domingo y lunes intentará frenar la ley por completo, apenas una semana después que la Canciller Ángela Merkel anunciara que Alemania apagará definitivamente sus centrales nucleares antes de 2022.

Golpe a golpe

Berlusconi pasa un complicado momento, tras la contundente derrota en las elecciones municipales, y las críticas tras la debacle electoral de su principal aliado, la Liga Norte, de Umberto Bossi.

Ahora, además, la oposición del Partido Democrático, la gran vencedora en esos comicios, ha encontrado la oportunidad que le brinda la consulta plebiscitaria para dar un nuevo golpe a la alicaída popularidad del premier, rodeado también de escándalos y con cuatro juicios abiertos en contra.

Berlusconi intentó frenar la iniciativa en los tribunales, pero fracasó, y el tema nuclear es un gran motivador, por lo que se espera una concurrencia masiva a las urnas.

Italia ya rechazó por plebiscito la instalación de centrales atómicas tras el accidente de Chernobil, en 1986, y es muy probable que ese resultado se repita ahora. Para que el resultado sea vinculante se necesita al menos la mitad del padrón, unos 25 millones de votos.

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nelson.specchia@gmail.com

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Silvio a los tribunales (01 06 11)

Se reanuda el juicio contra Berlusconi por abuso de poder

La corte de Milán reabre las sesiones y complica aún más la gobernabilidad  

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ROMA.- Apenas unas horas después de recibir el fuerte impacto de la derrota de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL), en Milán, Silvio Berlusconi ha visto ayer cómo se reanudaba el juicio que se le sigue por incitar a una menor a la prostitución.

El primer ministro conservador sigue sosteniendo que la judicatura italiana “lo persigue”, e inclusive intentó llevar la argumentación a un plano internacional, cuando en la reciente cumbre del G-8, en Francia, apeló al presidente estadounidense, Barack Obama, para que lo asista frente al “intento de instalar una dictadura” por parte de “jueces marxistas”.

Más allá del tono operístico elegido por el premier para intentar sortear las citaciones judiciales (además del “Caso Ruby” por incitación a la prostitución de menores, tiene abiertas otras cuatro causas, y un reciente proceso por violación de la ley electoral al utilizar los medios de comunicación para hacer campaña proselitista en Milán) los plazos se cumplen y debe hacer frente a los fiscales.

Sus abogados intentan dilatar al máximo los procedimientos, y ayer solicitaron que el juicio por el “Caso Ruby” pase de la justicia penal a un cuerpo parlamentario especial. Ya en sus inicios, Berlusconi había admitido con sorna que se dedicaba a la política “porque no quería terminar en la cárcel”, y ha utilizado durante la última década las mayorías que la derecha instaló en el Parlamento para impulsar leyes especiales que lo exculparan de responsabilidades penales.

Sus abogados alegan ahora que el primer ministro creía que Karima el Mahroug, de origen marroquí -conocida como “Ruby Robacorazones”- era realmente la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak, y que por ese motivo intercedió para sacarla de la cárcel. No se trataría de un abuso de autoridad en sus funciones, y por ello no debería ser juzgado por una corte del fuero penal sino por sus pares diputados, es el alegato de Niccolo Ghedini, su abogado defensor.

Las cuatro fiscales del tribunal de Milán que sustancia la causa, por el contrario, sostienen que se trató de un abuso de poder para beneficiar a la adolescente, a la que pagaba para obtener sexo; como además la adolescente marroquí era menor de edad en ese momento, lo acusan de incitación a la prostitución de menores.

La reanudación del juicio, tras una postergación por varias dilaciones procesales durante dos meses, encuentra al primer ministro en un momento complicado a nivel de gobernabilidad del Estado y de alianzas políticas.

La debacle electoral en Milán, junto al hecho de que la izquierda lograra retener la alcaldía de Nápoles, y ganara las municipales de enclaves importantes como Trieste, Bolonia, Turín y Cagliari, le dejan a Berlusconi muy poco espacio de maniobra para gestionar el gobierno central.

Además, su principal aliado en la coalición, el partido filofascista de Umberto Bossi, la Liga Norte, ya ha dado señales de estar dispuesto a romper el pacto con el PdL, ante la evidencia de que los escándalos y los juicios del premier han terminado por debilitar a toda la derecha.

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en Twitter:   @nspecchia

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Berlusconi, como Mussolini, derrotado en Milán (31 05 11)

Crack de Berlusconi: una humillante derrota en Milán

La derecha pierde su feudo del Norte y otras ciudades. Riesgo de continuidad del gobierno central     

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ROMA.- Silvio Berlusconi, que ha logrado mantenerse en el centro del poder italiano durante una década, ha sufrido ayer una humillante derrota en su principal feudo político, Milán, y en otras ciudades, que ponen en cuestión la continuidad de la alianza conservadora que preside en el gobierno central.

En Milán, centro económico de la península y ciudad natal del premier, la alcaldesa, un referente del Pueblo de la Libertad, el partido de Berlusconi que ha gobernado la ciudad los últimos 18 años, perdió en la segunda vuelta de ayer frente al candidato de la izquierda, Giuliano Pisapia, por más de diez puntos.

La derrota electoral en las municipales, además, manifiesta tendencias generales, ya que el mandatario, que atraviesa un delicado momento personal con cuatro juicios abiertos, había planteado estas elecciones como un plebiscito a su persona, involucrándose a fondo en la campaña electoral, y pidiendo a sus seguidores concurrir en masa a las urnas para conseguir con una victoria rotunda un poco de oxígeno para su gobierno.

El primer ministro tuvo una alta exposición mediática: en un día llegó a aparecer casi simultáneamente en todos los programas de las radios y canales de TV estatales, y pronosticó que si ganaba la izquierda Milán se convertiría en una “ciudad islámica” y en “una villa gitana”.

En ese contexto, los márgenes de diferencia porcentual con que se ha castigado a la derecha, abren un horizonte inestable para la continuidad de “Il Cavaliere” al frente del Ejecutivo. Además de quitarle el poco márgen de maniobra que disponía, la derrota en Milán también puede agravar las tensiones que ya comenzaron a manifestarse con su principal aliado, la Liga Norte, comandada por el dirigente xenófobo Umberto Bossi. Los separatistas padanos evalúan que su alianza con Berlusconi, de 74 años y acusado de abuso de poder y rodeado de escándalos sexuales, en estos momentos constituye un lastre del que mejor valdría desprenderse.

La posibilidad de una derrota de la derecha en su principal feudo apareció ya con la primera vuelta, hace quince días, donde la izquierda ganó Turín y Bolonia por mayoría, y se confirmó en el ballotage de ayer: en Milán Pisapia obtuvo el 55,10 por ciento, contra el 44,89 de la acual alcaldesa Moratti.

Además, en Trieste, otro tradicional reducto de votantes de derecha, el oficialismo perdió por más de 12 puntos (42,49 contra 57,51 por ciento); y en Cagliari –Cerdeña- la distancia fue de casi 20 puntos (40,71 contra 59,28 por ciento). La izquierda, por su parte, volvió a ratificar su mayoría en Nápoles, donde Luigi De Magistris aplastó al oficialista Gianni Lettieri por 65,2 frente al 34,79 por ciento.

Reclamo contra los jueces

ROMA.- El ciclo histórico de la última década ha comenzado ayer a cerrarse en Italia, donde la contundencia de la derrota de los conservadores de centroderecha ha sido tan contundente como la emergencia de un nuevo discurso en el arco de la izquierda, más realista y al mismo tiempo más plural.

Será dificil para Silvio Berlusconi revertir a estas alturas una tendencia dominada por el deseo de cambio de ciclo.

Sin embargo, el premier no admite su responsabilidad en el fracaso de su partido, e insiste en culpar a la judicatura italiana por la derrota electoral.

Berlusconi insiste en que los jueces lo persiguen, e inclusive ha intentado llevar la argumentación al plano internacional: El viernes, durante la cumbre del G-8 en Francia, le aseguró a Barack Obama, ante la mirada estupefacta de los restantes mandatarios, que “Italia está sufriendo una dictadura de los jueces comunistas”; y cuando volvió a Roma insistió que “los jueces italianos son una patología”.

Sin embargo, los votantes no han dado crédito a la supuesta persecución judicial del que dice ser víctima, y lo han derrotado en la misma ciudad donde comenzó su carrera política. “Igual que a Mussolini”, decían ayer los milaneses.

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en Twitter:   @nspecchia

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Berlusconi, primera caída (18 05 11)

Dura derrota de Berlusconi en las elecciones municipales en Italia

La victoria de la izquierda pone en riesgo la alianza de gobierno con la Liga Norte

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ROMA.- Los sectores más críticos con el ejecutivo conservador italiano del primer ministro Silvio Berlusconi han salido a las calles de Italia, a festejar la victoria de la oposición de centro izquierda en las primeras elecciones municipales, en las importantes ciudades del norte del país, que pueden señalar una tendencia hacia el fin de un ciclo político entero dominado por la derecha.

Además, la importancia de estos comicios regionales aumenta al haber sido propuestos, desde el propio gobierno central, como un plebiscito de la gestión de Berlusconi, que se sentía confiado de los resultados en las urnas de Milán, la ciudad natal del mandatario que es, además, centro de todo el conglomerado de sus empresas de comunicación –radios, televisiones, diarios y revistas- que contribuyeron efectivamente en su acceso al poder durante la última década.

También Milán es la capital económica y financiera de la península, un sector que siempre ha respaldado a los gobiernos de Berlusconi, y a las alianzas de su partido Pueblo de la Libertad con los sectores filofascistas de la Liga Norte, de Umberto Bossi.

Sin embargo, los resultados parciales de las municipales milanesas han dado una vuelta de campana a estas tendencias, con la inesperada victoria del candidato del izquierdista Partido Democrático, Giuliano Pisapia, con el 48 por ciento.

De esta manera, la derrota de la derecha en uno de los circuitos electorales más importantes asume un carácter simbólico, al retroceder en más de diez puntos porcentuales, la mitad de su caudal de votos.

Los candidatos de izquierda, asimismo, se han impuesto en las municipales de Turín y Bolonia, centros industriales y académicos de importancia en el norte.

El mandatario, que se aprestaba a festejar una “victoria plebiscitaria” que balancearía los impactos negativos de su gestión (el escándalo en torno a las fiestas sexuales con menores de edad, las denuncias por abuso de autoridad en el caso de la prostituta marroquí “Rubi”, y los cuatro juicios que están abiertos en los tribunales y de los cuales sólo lo exculpa momentáneamente la inmunidad del cargo) no ha aparecido públicamente desde que se conocieran los resultados.

Al no haber alcanzado la mayoría absoluta, Milán tendrá segunda vuelta el próximo 29 de mayo, pero Pisapia se muestra confiado de refrendarlos. Mayor aún ha sido la diferencia obtenida por la izquierda en Turín, donde Piero Fassino se ha impuesto con casi 30 puntos de diferencia al candidato de Berlusconi.

Y en Bolonia, Virginio Merola ha sido elegido en primera vuelta con el 50,46 por ciento, a 20 puntos del candidato de la derecha.

Estos resultados pueden impactar en la alianza de gobierno, ya que la Liga Norte se siente lastrada por los escándalos que rodean al primer ministro. Umberto Bossi aseguró anoche que estaba “descontento, sorprendido e irritado”, lo que puede adelantar la pelea que viene con sus socios en el gobierno de Roma.

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El “fénix” Berlusconi (24 12 10)

El “fénix” Berlusconi

por Nelson Gustavo Specchia

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El griego Heródoto recogió una tradición oral –seguramente egipcia- que luego, por las crónicas latinas de Plinio el Viejo, Ovidio y Séneca, ha llegado hasta nosotros: la de ese ave, de plumaje rojizo o anaranjado, que cuando está a punto de cumplir su ciclo vital se consume entre las llamas, y después, desde esas mismas cenizas, resurge y alza vuelo. En las culturas orientales, el mito del ave Fénix simbolizaba el renacimiento, el Nilo que volvía a prodigar los sembradíos, la primavera. A Occidente pasaron algunas versiones menos bucólicas, que acentúan la obstinación y los intentos de permanecer más allá de la natural decadencia y finitud de las cosas, los plazos, y los períodos de cualquier tipo.

La política italiana, y su estrella protagónica, el primer ministro Silvio Berlusconi, han ofrecido en este año que termina una versión remozada del Fénix obstinado. Todos los elementos han confluido para señalar el ocaso de un tiempo y la necesidad de un cambio en el estado de las cosas. Sin embargo, a pesar de ello, una y otra vez el político al que propios y extraños denominan, significativamente, “Il Cavaliere”, vuelve desde sus cenizas y se mantiene en vuelo, planeando sobre las críticas, los escándalos, las movilizaciones multitudinarias, las recomposiciones partidarias, la huida de sus antiguos aliados, la censura de la jerarquía eclesiástica, el desbande moral de su entorno, los millonarios juicios de divorcio, las admoniciones del Presidente de la República, los estragos sexuales, las fiestas eróticas en la mansión de Cerdeña, las revelaciones de WikiLeaks que ventilan negociados con Vladimir Putin, la contratación de prostitutas de alto nivel en coches oficiales, las fiestas con menores y una ventilada relación íntima con una joven de 18 años. Y, en general, el estupor internacional frente a ese “César de carnaval” (como cuentan que decía Hitler del Duce), conservador y cortado a la moda neoliberal.

HILOS DE ALAMBRE

¿Qué sostiene a Silvio Berlusconi, tras una década y media en el ojo de tormenta, al frente de la política peninsular? Sería simplista quitarle méritos propios: el premier entendió la política como una extensión lógica de su larga trayectoria empresarial en los medios de comunicación, y construyó metódicamente su personaje, durante años, en ese sentido. Pero dos elementos externos a su persona vinieron a servirle como marco propicio para que se convierta en el hombre fuerte de la política italiana: el propio modelo italiano, caracterizado por una atomización en pequeñas y múltiples agrupaciones; y la extrema debilidad institucional. En un sistema con esas características, la capacidad de maniobra de un gerente hábil, sin anclas ideológicas de peso y con un imperio de medios de comunicación a su absoluto arbitrio, encuentra un terreno fértil para la formación de mayorías coyunturales capaces de alcanzar el Ejecutivo y mantenerse en él.

El otro elemento externo que ha contribuido enormemente a sostener a Berlusconi a pesar de todos los indicadores en contra, ha sido sin duda el rol de la oposición de izquierda, que ha perdido sistemáticamente una oportunidad tras otra para ofrecerse a la sociedad civil como una alternativa creíble a los manejos gerenciales de “Il Cavaliere”. Hasta los años ochenta del siglo XX, el Partido Comunista Italiano (PCI) era la formación marxista más grande del mundo fuera de la Unión Soviética, y los socialdemócratas del Partido Socialista (PSI) apenas le iban a la zaga. Esa izquierda estructural, fuerte y ordenada, tenía enfrente a una centroderecha de equivalente peso específico, la Democracia Cristiana (DC) fundada por Alcide de Gasperi en 1942, y que ejerció el gobierno durante casi toda la segunda mitad del siglo.

Pero este sistema, que a la manera moderna y occidental se orientaba hacia el afianzamiento de un bipartidismo estructural, con claras opciones democráticas a ambos lados del arco ideológico, se quebró hacia fines del siglo pasado, por cuestiones externas y por crisis internas. El largo ejercicio del poder de los demócrata cristianos los acercaron a la mafia y los invadió la corrupción, y el PCI y PSI no soportaron la desaparición soviética y la división bipolar del mundo. Todo el sistema entró en crisis, y de ese incendio, nuevamente, volvió a surgir el ave Fénix del magnate de las comunicaciones, con un discurso alejado de las seguridades ideológicas, cercano a las prácticas populistas, a las alianzas de coyuntura, y con una inmensa capacidad operística para poner en escena la política en clave teatral.

Ninguna de las otras fuerzas tradicionales, una vez hundido el proyecto bipartidista, tuvo una capacidad de reacción comparable. Los democristianos se redujeron a un partido menor tras sus escándalos internos, y los ex comunistas y ex socialistas andan intentando reaglutinar fuerzas en el nuevo Partido Democrático. Pero mientras unos y otros avanzan a tientas y dando bandazos, Berlusconi los mira por sobre el hombro con triunfal sonrisa sobradora.

LA DEBACLE DEL 2010

Sin embargo, y a pesar de esa capacidad de aferrarse obstinadamente al poder con cualquier excusa, objetivo o alianza, tras una década y media en el centro del escenario, con el 2010 llegó el “annus horribilis” del premier.

A mediados de noviembre, y tras escenificar un divorcio progresivo desde principios de año, los dos líderes de la derecha italiana terminaron por separarse. Los ministros afines a Gianfranco Fini se retiraron del Ejecutivo de Silvio Berlusconi. La ruptura de la alianza que había logrado formar gobierno en 2008 generó una crisis que, según todos presagiaban, terminaría por hundir al primer ministro al dejar a su partido, Pueblo de la Libertad (PdL), en minoría en el Parlamento. Además, los disidentes de Fini –que, por cierto, ejerce la titularidad de la Cámara Baja- se aglutinaron en un nuevo partido, Futuro y Libertad (FyL), con el que Gianfranco Fini se propone alcanzar la primera magistratura y desplazar a Berlusconi de la conducción de la centroderecha peninsular.

El rompimiento de mediados de noviembre se venía anunciando desde el inicio del año legislativo, tanto por las permanentes menciones críticas entre ambos líderes, como a través de muy ajustadas votaciones legislativas, donde los diputados rebeldes le pusieron permanentemente palos en la rueda a los proyectos enviados por el Ejecutivo. A partir de la crisis de gabinete, con aquellos rebeldes ya abiertamente opositores, empezaron las quinielas para calcular cuánto tiempo resistiría Berlusconi con un gobierno en minoría. Al punto que el presidente de la República, el viejo comunista Giorgio Napolitano, comenzó a utilizar los recursos que le reserva la Constitución, y convocó a los dos jefes de las cámaras del Congreso, el propio Fini y el responsable del Senado, Renato Schifani. Tras el encuentro, el Jefe de Estado anunció que había consensuado con los dirigentes parlamentarios que el gobierno de Silvio Berlusconi se sometería al voto de confianza de los diputados y senadores el 14 de diciembre.

Napolitano, un político de la vieja guardia y una figura que impone respeto y consenso por su larga trayectoria, también creyó que los tiempos finales de Berlusconi habían llegado, y entre todas las opciones que le otorga la Constitución, decidió aguardar el trámite de votación de las dos mociones que Berlusconi tenía pendientes en el Congreso: una antigua de censura en Diputados (promovida originalmente por la oposición de izquierda, a la que se sumaron los nuevos rebeldes de Fini), y la de apoyo en el Senado. Tras esa votación, Napolitano preveía llamar a elecciones anticipadas.

Viendo cómo se preparaba el escenario, y atendiendo a los sondeos (que no le otorgan a su popularidad más que un 27 por ciento, uno de los mínimos históricos de su carrera), “Il Cavaliere” entró a remover las cenizas de la hoguera: se aseguró el respaldo del partido filofascista de la Liga Norte (LN), de Umberto Bossi. El dirigente del separatismo norteño, la región más rica e industrializada de la península, salió a pescar en el río revuelto, y respaldó al premier. Además, Berlusconi ofreció un nuevo pacto inmediatamente antes de la votación por la censura. A los diputados díscolos les ofreció cambiar todo lo que fuera necesario, especialmente los cargos ejecutivos. Incorporándolos a ellos, claro.

Y el Fénix llamó también a formar una nueva mayoría conservadora, a todos aquellos que se reconocen afines al Partido Popular Europeo. Y lo logró, alzó nuevamente el vuelo, contra todo pronóstico. Superó el voto de censura, aunque Fini y los demás líderes de la oposición contaban los votos hasta último momento y afirmaban que tenían las curules suficientes para enterrar de una vez por todas a este gobierno de “opera buffa” napolitana.

APOSTAR ALTO

Superada –casi por milagro- la moción de censura, cualquiera podría haber afirmado que el primer ministro se llamaría a silencio, terminaría con perfil bajo el peor año de su carrera política. Sin embargo Berlusconi no descansa, y apuesta siempre más y más alto. Antes de que termine este diciembre, volvió a enviar al Senado el proyecto de reforma educativa que cambiará estructuralmente la añeja tradición académica italiana.

La polémica norma, que ha volcado a la calle a cientos de miles de estudiantes, no deja títere con cabeza: se mete con la educación elemental y llega hasta la universitaria; reduce la inversión pública en 8.000 millones de euros entre 2009 y 2013; expulsa más de 130.000 maestros; reduce la jornada escolar primaria sólo a las mañanas; recorta 1.500 millones de euros a la docencia e investigación; impone que de cada cinco jubilaciones sólo se renueve un profesor; y habilita a que agentes privados entren en los consejos de dirección de las universidades. El Senado, afín a Berlusconi, aprobó la ley esta semana.

Como Nerón, otro romano innovador, “Il Cavaliere” pretende no dejar nada en pie.

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La vuelta al nacionalismo en Cataluña (03 12 10)

La vuelta al nacionalismo en Cataluña

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por Nelson Gustavo Specchia

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Hace algunas semanas, dedicábamos esta página del “Periscopio” a analizar la tendencia negativa en las preferencias de los electorados que viene soportando la socialdemocracia europea, como uno de los lastres de la crisis económica que golpea con fuerza las estructuras políticas del otrora vigoroso “Estado de bienestar” en el Viejo Continente.

Esta tendencia, el giro paulatino pero constante hacia la derecha del arco político, la ejemplificábamos con algunos de los más importantes procesos de los últimos años. Las políticas conservadoras del gobierno alemán de Ángela Merkel, por caso, donde al primer período de “gran coalición” entre demócrata cristianos y social demócratas (tras el gobierno en soledad de la centroizquierda con Gerhard Schroder) le sucedió una coalición entre el partido de Merkel con los Liberales, desplazando a los socialdemócratas del poder.

Se evidencia también, decimos, en el giro italiano hacia el populismo de Silvio Berlusconi, e inclusive al interior del ejecutivo berlusconiano, con la política de acercamiento que “Il Cavaliere” traza con sus socios para retener el poder: dejando en el camino a la centro derecha de Gianfranco Fini, para lograr una mayor cercanía con los xenófobos y separatistas de la Liga Norte de Umberto Bossi). También el descrédito de Tony Blair, con la consecuente caída del Laborismo británico, y la recuperación del gobierno por parte de los “tories” con David Cameron.

La lista podría seguir, desde el Mediterráneo al Báltico, con un denominador común: la carencia en las fuerzas socialdemócratas, que hace una década constituían prácticamente las dos terceras partes de los gobiernos de la Unión Europea, de estrategias para conservar el poder y hacer frente a los descalabros de la crisis económica. Ante esta debilidad, el evidente avance de las fuerzas nacionalistas o conservadoras (o una mezcla de ambas), con la uniformidad de recetas neoliberales –recortes de derechos sociales, control de los déficits públicos, achicamiento del gasto del Estado- en todas las dimensiones.

CATALUNYA COMO SÍNTOMA

En este escenario, Cataluña puede funcionar como un adelanto de aquella tendencia continental llegando a tierras españolas. Las cuatro regiones catalanas –Barcelona, Terragona, Girona y Lleida- siempre han sido la parte más “europea” de la península, donde antes que a ningún lado han arribado las tendencias del continente, y que por eso también puede funcionar como un termómetro para medir el estado de ánimo de la sociedad política española.

Si esta imagen es correcta, entonces “pintan bastos” para el gobierno de centroizquierda de José Luís Rodríguez Zapatero. El domingo pasado, el gobierno autonómico catalán, la Generalitat, volvió a ser conquistado por las fuerzas de centroderecha. Convergència i Unió (CiU), la coalición de liberales, demócrata cristianos y filo-independentistas, lograron en las elecciones al Parlament retornar con una fuerza inusitada, y, al mismo tiempo, enterrar de un golpe los siete años de la experiencia de un gobierno de alianza de izquierda, entre socialistas, ecologistas y republicanos.

Después del liderazgo histórico de Jordi Pujol, que encabezó la federación nacionalista de CiU desde la transición española y gobernó la Generalitat durante 23 años (1980-2003), la reunión de ambos partidos de la centroderecha se alinean detrás de la figura de Artur Mas. Mas quedó fuera del gobierno en las dos últimas elecciones, merced al pacto de gobernabilidad de las fuerzas progresistas, unidas en un gobierno “tripartito”. Ahora, Mas y CiU ganaron fuerte (lograron 62 escaños en el Parlament, quedando a sólo seis de la mayoría absoluta). La victoria conservadora dejó a los socialistas arrinconados con un mínimo porcentaje (28 escaños), tras los peores resultados del Partido de los Socialistas de Cataluña (Partit dels Socialistes de Catalunya, PSC, marca en la región del PSOE estatal) en una elección regional en toda la historia democrática.

El abandono del discurso de izquierda por parte de los electores también tiene su impacto en los relativamente buenos resultados cosechados por el Partido Popular (PP). La agrupación presidida por Mariano Rajoy, que en el contexto de fuerte reivindicación nacionalista catalana nunca tuvo demasiada inserción, el domingo pasado logró situarse como tercera fuerza política, inmediatamente detrás del PSC. El PP, con ello, alcanzaría a sentar a 18 diputados en el Parlament, lo que constituye los mejores resultados de los procesos electorales recientes en las provincias catalanas. Los hasta ahora socios de los socialistas en el gobierno “tripartito”, Iniciativa por Cataluña-Verdes (IC-V), y los independentistas de Izquierda Republicana (ERC), sólo pudieron juntar 10 escaños cada uno.

Con esta formación del Parlament, está claro el mensaje de los votantes catalanes: los partidos que han formado el “tripartito” han sido fuertemente castigados. En este castigo sobresale la caída del principal partido independentista, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que –siguiendo la tradicional fragmentación de las fuerzas de izquierda- sufre también el desgrane de votos “anti-españoles” hacia las otras dos formaciones separatistas recién aparecidas, la de Joan Carretero (Reagrupament) y la del ex presidente del Barcelona Fútbol Club, Joan Laporta (Solidaritat Catalana per la Independència).

La fuerza del avance conservador, en estos territorios tan significativos para lo que termine luego pasando en el resto de España, ha sido incontestable. El triunfo de CiU ha sido total, un auténtico grito de censura al paso de los socialistas por el poder, no sólo en la capital sino en el interior. Han arrasado en todo, en número de votos, por circunscripciones, por comarcas, y en las principales ciudades. Los nacionalistas casi doblan en escaños a los socialistas en la provincia de Barcelona, obtienen más del doble en Tarragona y triplican la representación del PSC en las demarcaciones de Lleida y Girona.

EL GOLPE CATALÁN EN MADRID

Los socialistas españoles han salido, desde la misma medianoche del domingo, a intentar separar la tragedia de las elecciones catalanas del destino del gobierno nacional, esa caída libre en que vive el ejecutivo de José Luís Rodríguez Zapatero.

Desde La Moncloa, el jefe del gobierno español sufre a diario, asaeteado desde la izquierda de su partido por las medidas neoliberales que está adoptando para enfrentar la crisis, y desde la derecha de la oposición del Partido Popular para que adelante las elecciones y le deje paso a Mariano Rajoy, que de ajustes sabe más que él.

Los voceros del PSOE salieron rápidamente a decir que este descrédito del presidente del gobierno no había tenido nada que ver con la debacle de sus correligionarios en tierras catalanas. Y, a renglón seguido, afirman que tampoco habrá una relación en el otro sentido: que la izquierda del PSC haya caído con estrépito no es un adelanto de lo que vaya a pasar con el PSOE en las próximas elecciones generales.

No sería justo decir que el fuerte desgaste que el oficialismo está sufriendo en la mal barajada gestión de la crisis económica –que no despega a Madrid de Grecia, ni de la bancarrota reciente de Irlanda- ha sido la única causa del fracaso socialista catalán, pero es obvio que ha sido, al menos, una de ellas. Porque el gobierno “tripartito” de José Montilla al frente de la Generalitat también participó del desconcierto ideológico de los socios madrileños sobre cómo enfrentar el fantasma de la crisis y el “acoso de los mercados”, y terminaron finalmente sumándose al discurso de Merkel, Sarkozy, y con ello a la fuerte tendencia de la derechización general de Europa.

Los resultados de las elecciones para reemplazar a los socialistas del Palau de la Generalitat supondrán un vuelco en el mapa político catalán, pero también, de una manera significativa, constituyen la primera señal de que la decepción hacia Zapatero, y las tendencias que llegan desde Europa, bien pueden cambiar el mapa político de toda España.

 

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Italia, al norte y a la derecha (19 11 10)

BOSSI SE SUMA A BERLUSCONI PARA ADELANTAR LAS ELECCIONES

La derecha italiana se organiza para enfrentar el voto de censura al gobierno

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La confianza del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, al asegurar que si prospera el voto de censura que la izquierda promueve en la Cámara de Diputados adelantará las elecciones, fue ratificada ayer por el líder de la Liga Norte.
Umberto Bossi, el dirigente del separatista partido de la región Norte, la más rica e industrializada de la península, afirmó en la víspera que la celebración de elecciones anticipadas volverían a traer claridad al gobierno, tras la crisis en que se ha hundido el Ejecutivo por el abandono de los ministros leales a Gianfranco Fini, hasta ayer aliado del primer ministro y hoy uno de sus máximos opositores.

Aunque Bossi aliente la realización de nuevas elecciones antes de que Berlusconi agote su mandato, en 2012, el dirigente de la Liga Norte se manifestó confiado en que el gobierno sorteará la moción de censura en el reciento de los Diputados, “saldrá adelante, pero yo preferiría ir a elecciones, así son los ciudadanos los que piensan en enderezar al Gobierno”, dijo.

La moción de censura, que fue presentada originariamente por los partidos de izquierda de Italia por los Valores, y del Partido Democrático, tiene posibilidades de prosperar con la incorporación de los 33 parlamentarios que suma Fini al arco opositor. Sin embargo, Berlusconi mantiene una leve diferencia favorable en el Senado, donde se votará también una moción, pero de confianza al gobierno.

El miércoles por la tarde, el presidente Giorgio Napolitano acordó con los presidentes de ambas Cámaras que las votaciones a favor y en contra del primer ministro se realicen el mismo día, el próximo 14 de diciembre.

Mientras tanto, la oposición de izquierda se encuentra en una encrucijada, porque ve que la moción de censura puede prosperar con los diputados que aportan los finianos, pero es consciente que se enfrenta a una segura derrota si se adelantan las elecciones.

El líder del Partido Democrático, Pier Luigi Bersani, aseguró ayer que la posibilidad de un nuevo gobierno con Berlusconi a la cabeza “sería un doble delirio”, y subrayó la necesidad de comenzar “una fase nueva, un gobierno de responsabilidad institucional para cambiar el ritmo de las políticas económicas y sociales”.

Sin embargo, la centroizquierda está lejos de acumular votos suficientes para poder plantearse como alternativa a “Il Cavaliere”: según los últimos sondeos, la alianza entre el partido de Berlusconi y la Liga Norte de Bossi acumularían más del 40 por ciento de los sufragios, mientras que la centroizquierda quedaría en un rezagado segundo lugar, con el 26 por ciento de los votos.

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