Archivo de la etiqueta: Bolivia

La larga sombra de Lula (16 10 11)

La larga sombra de Lula

El libro “Desde abajo. Construcciones y discusiones en Brasil después de Lula” analiza la influencia del ex presidente como transformador de la realidad política y social de su país.

Por Nelson Gustavo Specchia

.

Brasil ha logrado una posición relativa de incidencia internacional que no deja de sorprender en el análisis global. La apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, por primera vez en la historia del máximo órga­no multilateral a cargo de una mujer, 
con el discurso de la presidenta Dil­ma Rousseff, viene a expresar esa posi­ción de preeminencia en el concierto mundial.

Ese nuevo estatus del gigante suda­mericano tiene una marca de fábrica: las transformaciones diseñadas por Luiz Inácio Lula da Silva.

La experiencia política de Lula, y su impronta personal en la transformación brasilera, constituyen un evento sui generis para la historia y los modos políticos de América latina. Desde la revolucionaria llegada al poder de un obrero metalúrgico apenas alfabetizado; pasando por la reconversión del movimiento gremial del Partido de los Trabajadores en oficialismo de masas; hasta las reformas estructurales que consiguieron sacar de la miseria a 28 millones de personas, ampliar la clase media con 36 millones de nuevos miembros, y extender el mercado de trabajo con la creación de más de 15 millones de nuevos puestos laborales, fueron elementos constitutivos de una metodología novedosa, arriesgada y tremendamente eficaz.

Presencia global. En simultáneo, esa acción desarrollista y distributiva en el ámbito interno, se acompañaba con una presencia cada vez más importante en el ámbito internacional.

El protagonismo del Bric (con Rusia, India y China); el Ibsa (con India y Sudáfrica); el relanzamiento del Mercosur a partir de una nueva relación con Néstor Kirchner, con quien también ideó la Unasur; la incidencia en el G-20; el nuevo marco de las relaciones Sur-Sur; o las intenciones mediadoras junto al turco Recep Tayyip Erdogan ante al contencioso nuclear iraní de Mahmud Ahmadinejad, mostraron las intenciones de Lula de colocar a Brasil entre quienes tienen la capacidad y la responsabilidad de intervenir activamente en las nuevas concepciones del regionalismo abierto y del derecho internacional humanitario de nuestra generación.

Estas dimensiones, en un conjunto variado de temas, integran el libro Desde abajo. Construcciones y discusiones en Brasil después de Lula , que la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba (Educc) acaba de sacar a las librerías de la ciudad esta semana.

En los ensayos que integran el volumen, producto de las investigaciones del Observatorio de la Sociedad Internacional (Ovasi) que dirigimos en la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, intentamos dar cuenta de los condicionantes que hubieron de modificarse para permitir la llegada de Lula a la cúspide del poder en Brasilia; de las maneras en que fue armando –y ensayando– una estrategia de cambio que mantuviera los consensos, provocaran auténticas modificaciones en la arquitectura social, pero no desequilibrara el juego institucional y representativo.

Árbitro regional. Asimismo, intentamos alguna proyección de esa experiencia tanto en el ámbito regional latinoamericano como 
en el propio futuro del líder brasileño. Porque la relevancia de Brasil no estará limitada, en América latina, al papel de locomotora económica del Mercosur, como muchos suponen.

Como quedó evidenciado en la reu­nión cumbre de Bariloche, convocada por Cristina Fernández para poner paños fríos a la cuestionada iniciativa colombiana de facilitar el uso exclusivo de sus bases militares a Estados Unidos; o en la intervención ante las regiones separatistas del Beni boliviano, Brasil asume progresivamente el rol de árbitro regional.

Un árbitro pacífico, claro. Pero no por ello Lula dejó de adquirir el mayor poder de armamento provisto a sus fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial. Armas, helicópteros, aviones de última generación y hasta submarinos nucleares, porque una potencia política y económica está obligada a respaldar con capacidad disuasoria sus intenciones de liderazgo y de arbitraje regional.

Dedicamos también algunos capítulos de nuestro libro a la proyección de la persona del propio Lula, porque el ex presidente ha tenido demasiado cuidado al elegir la ubicación desde la que vive este nuevo período: ni en el primer plano, que obstaculizaría el normal desempeño del ejecutivo de “Dilminha”, su discípula y heredera; pero tampoco en el ostracismo.

Está ahí. Lula está ahí, rondando. No aparecen fotos suyas en las portadas de los diarios, pero es consultado tanto por los funcionarios superiores del gobierno como por los líderes del Partido de los Trabajadores.

A Dilma Rousseff no le tiembla el pulso para echar a “lulistas” importantes de su gobierno, como los ya ex ministros Antonio Palocci, por pre­sunto enriquecimiento ilícito; Alfredo Nascimento, por corrupción; y hasta al mismísimo Nelson Jobin, por contradecirla en público. Los tres, dirigentes del riñón de Lula.

Pero la independencia de criterio de la presidenta respecto de su mentor no parece ser un obstáculo para que la presencia de Lula siga allí, plenamente vigente, mostrando su capacidad y predisposición para volver al centro de la escena en cualquier momento.

No creo que falte mucho tiempo antes de que volvamos a escuchar análisis sobre una eventual nueva candidatura presidencial de Luiz Inácio da Silva, ese Midas que logró convertir en popularidad casi todo lo que tocaba.

.

* Profesor Titular de Política Internacional, Universidad Católica de Córdoba.

El libro

Desde abajo. Construcciones y discusiones en Brasil después
de Lula.

Nelson Gustavo Specchia (Ed.), et. al.
278 páginas.
Editorial de la Universidad Católica de Córdoba – Educc
Córdoba
2011.

.

.

en Twitter:   @nspecchia

.

 

Anuncios

Assange y WikiLeaks, ¿héroes o villanos? (10 12 10)

Assange y WikiLeaks, ¿héroes o villanos?

por Nelson Gustavo Specchia

.

.

El discurso de WikiLeaks hasta hace un par de semanas afirmaba que el principal objetivo de su existencia era contribuir a la transparencia, utilizando para ello las formidables posibilidades que Internet ofrece –cada día con mayores prestaciones y herramientas- en la nueva sociedad global interconectada. Con esta filosofía, expresada por boca de Julian Assange, un matemático australiano de 39 años militante de los movimientos anti globalización, la ONG comenzó a distribuir información que había llegado procedente de “gargantas profundas” del propio aparato industrial-militar de la potencia hegemónica, los Estados Unidos de América.

Los norteamericanos, desde que en 1989 cayera el Muro de Berlín y el proceso de desintegración soviéticos los dejara solos, vencedores de la guerra fría, comenzaron un proceso inédito de reproducción de agencias dedicadas a la gestión de información clasificada. El ataque de 2001 disparó ese proceso hasta extremos insólitos, creando y subdividiendo oficinas civiles y militares de información.

LOS PAPELES DE LAS GUERRAS

En julio de este año, The Washington Post, tras una exhaustiva investigación de más de dos años, publicó que la multiplicación de los servicios de seguridad ha terminado escapando al control oficial. La conclusión del diario fue lapidaria: “nadie sabe bien cuántos son, para qué sirven, cuánto cuestan ni qué hacen”. La guerra contra el terrorismo, declarada por el presidente republicano George W. Bush, es la lábil justificación de este aumento cancerígeno de agentes secretos, que le va costando a los contribuyentes 1,15 billones de dólares, convirtiéndose en la intervención norteamericana más cara de su historia, sólo superada por los costos de la segunda Guerra Mundial.

El anarco crecimiento de dependencias secretas ha venido a sumarse y solaparse con la tradicional Agencia Nacional de Inteligencia (CIA), sin que se sepa siquiera de quién dependen. Según el reporte de The Washington Post, de cada 400 ciudadanos estadounidenses, uno es un agente secreto. Esta población de espías desarrolla su actividad de inteligencia –es un decir- en 1.271 oficinas oficiales, a las que se suman otras 1.931 oficinas privadas con las cuales las primeras interactúan, comparten información y se pasan secretos. Esta maquinaria superpoblada y semi anárquica necesariamente ha de albergar de todo, también personal de formación dudosa, gente psicológicamente inestable, o un variopinto etcétera, de donde habrían salido las “gargantas profundas” que comenzaron a filtrar información clasificada a la ONG de Julian Assange.

Sólo en el año 2010 WikiLeaks publicó unos 400.000 documentos secretos sobre la guerra en Irán, y más de 76.000 sobre la invasión aliada comandada por el ejército norteamericano en Afganistán. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, ya afirmó entonces que la publicación de esa información constituía un ataque contra los Estados Unidos, diversas violaciones a los marcos legales, y que las instituciones policiales se dedicarían a buscar a los responsables de las filtraciones. Cosa difícil si se asume que, además del caos organizativo que acabamos de reseñar, tales reparticiones se caracterizan por el secreto. Y lo peor, además, estaba por caer.

Con los papeles de la guerra (que habían sido tratados con respeto, evitando anuncios espectaculares y cruzando y contrastando datos) divulgados por Internet, la ONG ganó mucho prestigio social, y se convirtió en una referencia para las nuevas generaciones de “cybermilitantes”. Entonces Assange anunció el gran golpe: revelaría los cables confidenciales de la diplomacia estadounidense, en un volumen nunca visto antes. Unos documentos que, en conjunto, ofrecen una panorámica de la visión que tiene la gestión de la primera potencia de sus colegas del resto del mundo.

APUNTAR MÁS Y MÁS ALTO

Con los 250.000 cables de comunicaciones entre la Secretaría de Estado y sus delegaciones diplomáticas, comenzó un proceso mediático y político que lleva quince días y cuyos efectos finales siguen siendo inciertos. En todo caso, y a diferencia de la actitud y el discurso que la ONG había mantenido hasta ahora, su editor principal subió la apuesta, y la subió fuerte. Si hasta ahora WikiLeaks era una herramienta para conseguir mayor transparencia en los flujos de información, Julian Assange revela que su verdadero objetivo es aumentar la justicia global. Nada menos.

Desde la clandestinidad, donde estaba oculto como un viejo jefe guerrillero a la antigua usanza, Assange concedió una entrevista a la revista Time, allí afirmó: “No es nuestro objetivo lograr una sociedad más transparente, sino una sociedad más justa.” El cambio es sutil, pero al mismo tiempo constituye un salto enorme. El australiano dejó de ser un Robin Wood de la transparencia informativa, que confrontaba a un enemigo difuso, para pasar a ser un actor concreto de las relaciones internacionales, poniéndose en la vereda de en frente de los grandes poderes constituidos.

Inesperadamente, con el cambio de mira del jefe de la ONG, aparecieron sendas denuncias contra su persona, por presuntos delitos de índole privada. Dos mujeres lo acusan de haberlas agredido en su honor y en su seguridad. La denuncia no es por violación, en sentido estricto, ya que las relaciones sexuales objeto de la disputa fueron consentidas, sino que avanzaron aun cuando la denunciante solicitó que se detuviera. Assange negó todos los cargos, pero se entregó voluntariamente a la justicia inglesa. Luego de escuchar su descargo, el juez británico, en una decisión claramente desproporcionada, no le concedió una libertad bajo fianza, sino que lo mantuvo retenido en presión. Suecia, de donde provienen las denuncias, reclama su traslado. Suecia y los Estados Unidos mantienen un amplio convenio de extradición. Tal como lo reafirmó Hillary Clinton, Assange puede ser reclamado por Estados Unidos para ser juzgado allá por alta traición.

SE MUEVEN LOS CYBERMILITANTES

Uno de los temas conocidos a través de la filtración de los cables se centra, precisamente, en las diversas maneras de presionar a los jueces que tienen los diplomáticos bajo órdenes de Washington. La impropia presión de los embajadores –e inclusive de la anterior secretaria de Estado, Condoleezza Rice- sobre las máximas instancias judiciales españolas para defender intereses y empresas norteamericanas, por caso, dan buen ejemplo de ello. En este marco, la coincidencia entre las denuncian contra Assange, la decisión del juez británico de dejarlo encarcelado en la prisión de Wandsworth, la petición sueca, y la posible extradición final a los Estados Unidos, suena demasiado a un andamiaje montado por espías vengativos.

Al mismo tiempo, la presión del gobierno norteamericano sobre las empresas alojadoras de los sitios de internet, y las grandes firmas especializadas en transferencias económicas, comenzaron deliberadamente a ahogar a la ONG, con el declarado objetivo de silenciarla y asfixiarla económicamente.

Entonces reaccionó la sociedad civil, en esa nueva variante de los militantes del cyberespacio, desde los teclados individuales de las computadoras hogareñas. La red de microbloging Twitter fue el canal de convocatoria, y a través de ella una alianza de usuarios (“hackers”) de todo el mundo, agrupados en una instancia espontánea muy simbólicamente denominada Anónimo (“Anonymous”), contraatacaron con la fuerza de las multitudes, colapsando las operaciones electrónicas de empresas como Amazon, MasterCard, PayPal y Visa.

Amazon dio de baja la cuenta de la ONG y la retiró de sus servidores, con lo cual ya no fue posible consultar los cables diplomáticos filtrados. PayPal había dejado de aceptar remesas de dinero en concepto de donaciones para WikiLeaks, admitiendo que lo hacía por sugerencia del Departamento de Estado norteamericano; Visa y MasterCard la imitaron.

Los cybermilitantes de Anonymous primero rescataron la página de la ONG, generando docenas de sitios “espejos” de WikiLeaks como el que había desactivado Amazon. A los hackers individuales auto convocados se unieron inclusive algunas asociaciones inesperadas, como el Estado boliviano. El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera (en ejercicio del Poder Ejecutivo por ausencia del presidente Evo Morales), anunció que el gobierno abría un sitio web temporal para facilitar el acceso a WikiLeaks, y burlar de esa manera el cerco informativo propiciado desde Washington.

Después de haber puesto a WikiLeaks nuevamente a disposición del cyberespacio, Anonymous comenzó con un ataque cibernético contra las grandes tarjetas de crédito, colapsando sus webs con solicitudes automatizadas en masa, hasta que los servidores dejaron de funcionar. Inclusive Anonymous amenazó a las redes sociales, las páginas de Facebook y Twitter, a quienes acusan de marginar toda la información relativa a WikiLeaks y a Assange.

Cualquiera sea el resultado final de la puja de poder abierta hace dos semanas, la presión política norteamericana y la respuesta –caótica pero efectiva- de los usuarios de una herramienta poderosa, abierta y descentralizada, vienen a introducir nuevas modalidades de actuación en el escenario internacional.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

Mercosur, nuevo capítulo (06 08 10)

Mercosur, nuevo capítulo

por Nelson Gustavo Specchia

Como en una novela del realismo mágico –la gran corriente literaria que cruzó América latina a mediados del siglo pasado- el Mercosur ha renacido tantas veces como tantas se ha anunciado su estancamiento y hasta su agonía terminal. Esta semana, en San Juan, ha vuelto a renacer una vez más, con nuevos bríos y fuerzas, y con algunas señales de políticas de largo plazo que podrían estar indicando una nueva fase, más consolidada y estructural. Quizá, un nuevo capítulo, serio y grande, en la construcción de la integración regional en el cono Sur americano.

La historia de encuentros y desencuentros del Mercado Común del Sur, que comenzó su andadura con el Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991, ha debido ese camino un tanto errático a la extrema dependencia que tiene su estructura de la voluntad política de los gobiernos de turno, especialmente de la figura que ocupe el Poder Ejecutivo en Brasil y en la República Argentina.

A diferencia del proceso de integración europeo, que tan habitualmente se menciona como ejemplo inspirador, el Mercosur no ha consolidado fuertes vías comunitarias, sino que ha hecho depender la marcha del proceso de acercamiento internacional a instancias y acuerdos intergubernamentales, casi con exclusividad.

TIEMPOS POLÍTICOS

Así, en algunos períodos de alta coincidencia entre Buenos Aires y Brasilia, con dirigencias consustanciadas con la filosofía de la integración americana (como Ricardo Alfonsín y José Sarney en su día), el Mercosur avanzó en herramientas y mecanismos específicos para la solución de controversias comerciales, e inclusive por momentos logró tomar envión en iniciativas que superaban el plano económico, como las agendas legislativas, educativas y culturales.

En otros períodos ni siquiera el plano de mero intercambio de bienes y servicios en régimen de aranceles especiales tuvo demasiados incentivos para prosperar. En los años noventa, tanto la presidencia argentina como la brasileña –en manos de Carlos Menem y de Fernando Collor de Mello, respectivamente- apostaron fuertemente por el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), capitaneado por los Estados Unidos, lo que implicó que el organismo subregional se viera relegado nuevamente. Luego de otros períodos de transición más o menos silenciosa, la coincidencia de Lula da Silva en Brasilia y Néstor Kirchner en Buenos Aires supuso el último relanzamiento del proceso.

Entre marchas y contramarchas, el Mercosur se estabilizó medianamente en torno a una unión aduanera con dos socios mayoritarios, otros dos minoritarios (Uruguay y Paraguay), dos en proceso de incorporación (Bolivia y Venezuela) y cuatro países en régimen de asociación (Chile, Perú, Colombia y Ecuador); estos diez Estados latinoamericanos han manifestado sus intenciones de profundizar en el armado de un organismo regional que impulse la libre circulación de bienes y factores de la producción entre ellos; sirva de oficina de coordinación de políticas macroeconómicas que eviten saltos y desequilibrios abruptos entre las decisiones nacionales de cada uno; armonice las legislaciones y las jurisprudencias nacionales para converger en una dirección estratégica común; y, por último, acuerde el establecimiento de un arancel externo común que haga viable una política comercial conjunta de los mercados de la región con el resto del mundo.

Precisamente el tema del arancel externo común se había constituido, en una coyuntura políticamente favorable, dada la buena sintonía entre los primeros mandatarios, en la piedra de toque que ralentizaba el avance en los últimos tiempos.

Finalmente, tras un semestre de presidencia rotatoria de la Argentina, esta semana en la ciudad de San Juan se reunió la 39º Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, y se dio en ella uno de los pasos más importantes en sus casi dos décadas de existencia, al alcanzarse el acuerdo entre los países miembros para establecer el Código Aduanero Común. La implantación de un arancel homogéneo para comerciar con los mercados extra bloque consolida por fin la unión aduanera, paso imprescindible para comenzar a plantear un mercado común.

El proceso de negociación para llegar al arancel externo común duró seis largos años, y su resolución esta semana en San Juan sólo puede entenderse en un contexto de amplias coincidencias en los poderes ejecutivos de los cuatro miembros titulares, y en el marco de negociaciones, intereses e intenciones políticas que exceden los bordes del organismo subregional. Con el visto bueno de los equipos legales y técnicos de cada país miembro, que se da por descontado, y tras la aprobación de los cuatro recintos legislativos, el nuevo Código Aduanero Común del Mercosur comenzará a regular el intercambio de bienes y servicios con el resto del mundo.

COMERCIO Y MÁS ALLÁ

Por ello no son excesivos los elogios con que los primeros mandatarios saludaron, en la provincia argentina de San Juan, haber llegado al establecimiento de este Código. Para Cristina Fernández constituye una victoria diplomática de primer orden, ya que han sido los técnicos y especialistas del Palacio San Martín los que durante el semestre de su presidencia pro tempore negociaron los términos de la nueva herramienta, que contiene más de 200 artículos, y con la que se espera que el Mercosur, que en conjunto supone la mayor zona productora de alimentos del globo, se relaciones con otros mercados y bloques comerciales. El Mercosur, auguró la presidenta argentina, “será el gran protagonista de este siglo.”

Luiz Inácio da Silva, Lula, por su parte, tampoco se excede al calificar de “histórico” el avance en la integración regional alcanzado en San Juan. No se debería pasar por alto la historia relativamente reciente de las relaciones bilaterales del gigante sudamericano con la Argentina. En los años setenta, cuando ambos países estaban regidos por autocracias dictatoriales, Brasil era la principal hipótesis de conflicto para los militares argentinos, que sospechaban que los cariocas se aprestaban a fabricar la bomba atómica en cualquier momento, para avanzar hacia Buenos Aires cruzando el “Estado tapón” uruguayo. Desde esos delirios relativamente recientes, a la buena sintonía actual entre ambas Cancillerías, hay un océano de por medio.

Además de destacar la real importancia de la reunión sanjuanina, y de llenar a su par argentina de elogios, Lula recibió la presidencia pro tempore (cuando ya tiene un pie en el estribo para dejar Brasilia, al menos de momento) y aprovechó la Cumbre para firmar tres documentos bilaterales. El primero, precisamente, trata de desarrollo nuclear. Ya nadie sospecha, afortunadamente, que Brasil persigue la bomba atómica para atacar Buenos Aires, pero la agenda nuclear brasilera sigue siendo un tema espinoso, especialmente teniendo en cuenta la adquisición reciente de tecnología atómica a Francia por parte de Lula, o el claro apoyo de su servicio exterior al plan de desarrollo nuclear iraní, un país vinculado por las investigaciones judiciales con el atentado a la AMIA porteña en 1994. Pero Cristina Fernández lo respaldó sin fisuras. Lula, por su parte, le entregó un explícito respaldo al reclamo nacional por la soberanía sobre las Islas Malvinas. Y poniendo negro sobre blanco, Lula expresó las diferencias en las nuevas relaciones bilaterales: “Cristina –le dijo en público a la presidenta, en el cierre de la Cumbre- en estos años, primero con Néstor Kirchner y después contigo, vamos a dejar en nuestro paso algo de valor inconmensurable: que nosotros ya no nos vemos más como adversarios ni enemigos, como hace un tiempo.”

El paso ha sido contundente, aunque el camino sigue siendo largo y escabroso. Las economías emergentes tienen cada vez un rol más determinante en el crecimiento del producto a nivel global, el Mercosur concentra la mayor cuota de producción alimentaria del mundo en estos momentos, y futuros tratado de libre comercio (TLC), tanto con la Unión Europea, con los países de Asia-Pacífico, o con el NAFTA norteamericano, aportarían dosis de complementación tecnológica y productiva por demás interesantes.

Es de esperar que sigan soplando los buenos vientos de coincidencias en las primeras líneas, y que este nuevo capítulo sea en realidad serio, y grande.
.
.
nelson.specchia@gmail.com
.
.

Bookmark and Share

Cumbre del ALBA y roces con Colombia (21 04 10)

LAS PRESIDENCIALES COLOMBIANAS PROVOCAN ROCES CON VENEZUELA

.

El ALBA reacciona ante declaraciones del candidato Juan Manuel Santos

.

.

.

La campaña para las próximas elecciones presidenciales en Colombia ya ha generado el primer roce con Venezuela y Ecuador, tras las declaraciones del candidato oficialista Juan Manuel Santos, quien afirmó que perseguiría a las FARC “estén donde estén”, lo que fue de inmediato contestado desde Caracas.

.

Hugo Chávez recibió en la capital venezolana a los mandatarios de los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), que celebraron su IX Cumbre conjunta en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independencia de Venezuela.

.

Con motivo de estos festejos, la presidenta argentina Cristina Kirchner fue convocada como oradora de honor frente al pleno de la Asamblea Nacional, con un discurso que su par venezolano calificó de “memorable”. La señora Kirchner y Hugo Chávez firmaron luego 27 acuerdos bilaterales de cooperación entre ambos países.

.

Luego, el presidente Chávez dio inicio a la Cumbre del ALBA, con mensajes de fuerte contenido ideológico, y con propuestas de largo plazo. El ALBA reúne a los mandatarios de Venezuela; Ecuador; Cuba; Bolivia; Nicaragua; y de los pequeños Estados antillanos de Antigua y Barbuda; Dominica; y San Vicente y las Granadinas, quienes llamaron a “dar la batalla por el socialismo y la lucha contra el capitalismo”, y a reforzar la unidad de la región.

.

Los jefes de Estado abordaron, además, el cambio climático, el combate al analfabetismo, la formación de recursos en salud, educación, ciencia y tecnología, y la necesidad de consolidar la independencia definitiva de los pueblos de América latina. “Debemos continuar los esfuerzos por lograr una patria grande, libre, soberana, equitativa y justa”, remarcó el ecuatoriano Rafael Correa.

.

Hugo Chávez enfatizó, al clausurar la Cumbre, que el próximo paso en el proceso de acercamiento e integración entre los países miembros debe pasar por la unidad económica.

.

En este contexto, los líderes del ALBA se refirieron a las declaraciones del colombiano Juan Manuel Santos, el candidato del presidente Álvaro Uribe para las próximas elecciones presidenciales, que encabeza todos los sondeos.

.

Santos, en un debate convocado para debatir la política externa de lucha contra la guerrilla de las FARC, afirmó que “a los terroristas hay que perseguirlos donde estén”, lo que para Chávez constituye una virtual amenaza a Venezuela. Rafael Correa, en referencia al ataque contra el campamento de las FARC en Ecuador, donde murió el dirigente guerrillero Raúl Reyes, apuntó que “si volvemos a recibir una agresión tan traicionera y a mansalva, sabremos responder.”

.

.

http://www.hoydia.com.ar/

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Compás de espera para Bolivia (10 04 10)

.

Compás de espera para Bolivia

.

por Nelson Gustavo Specchia

.

.

.

La carrera de victorias electorales que viene protagonizando el líder aymara Evo Morales en Bolivia ha vivido un hecho inédito este domingo, con la celebración de los comicios regionales que, para todos los pronósticos, le vendrían a otorgar la ratificación mayoritaria en todas las instancias. Y desde esta posición de poder hegemónico, el presidente boliviano encararía la ejecución de uno de los núcleos de su proyecto revolucionario, la descentralización regional y las autonomías indígenas, un conjunto normativo que implicaría la más profunda reordenación de política territorial desde el nacimiento de Bolivia a la vida independiente.

.

Sin embargo, las elecciones no dejan un resultado tajante. Soportan lecturas múltiples, y según sea la fuente a la que uno se remita, pueden presentarse como una victoria más –pero relativa- del gobierno, o como la primera y seria derrota en la carrera hasta ahora invicta de Evo hacia el poder. La prensa boliviana –que casi sin excepciones mantiene un nivel de confrontación con el gobierno- insiste en la perspectiva de la derrota de fondo, aunque los números finales (que recién se conocerán el próximo 29 de abril) sean favorables al Movimiento al Socialismo (MAS), la amalgama de partidos y organizaciones sociales que se aglutinan en torno a la figura de Evo Morales. Desde el Palacio del Quemado, por el contrario, el presidente y los voceros de su entorno afirman que el evento electoral del domingo afianza al Ejecutivo, amplía la base territorial de apoyo, y permite el avance en la aprobación de leyes claves para la reordenación del Estado Plurinacional, la gran novedad fundada por Evo sobre el “viejo país liberal”.

.

En realidad, nos parece que las hay de cal y las hay de arena, y se impone un análisis mesurado acerca de los resultados numéricos de la elección, pero también de los modos políticos y personales de la conducción de Morales al frente del MAS; de las estrategias que han sostenido la campaña del gobierno en estas elecciones; de las diversas llegadas del discurso transformador de Evo según los destinatarios sean pobladores de las zonas rurales –altiplánicas e indígenas-, criollos del oriente rico, o capas medias urbanas; y de los tiempos y velocidades en que el programa reformador del líder aymara puede ser asumido por esta diversidad de colectivos sociales.

.

Una sucesión de victorias urgentes

La sorpresa y la radical novedad de la figura de Evo arranca en las elecciones presidenciales de diciembre de 2005, cuando obtiene un impensado 53 por ciento del voto nacional, y se ha replicado –a razón de una victoria por año- en cinco oportunidades más. Sobresalen en esta veloz carrera la aceptación popular, con un 60 por ciento, de la nueva Constitución, que refunda el Estado sobre la base del reconocimiento a las diversas naciones indígenas presentes en su suelo, en enero de 2008; y en base a ella, la elección de Evo como primer mandatario de esa nueva formación política –con un récord histórico del 64,2 por ciento- en diciembre de 2009.

.

El 21 de enero de este año, en el Tiahuanaco, rodeado de sacerdotes aymaras, Evo Morales se visitó con una túnica blanca de pelo de llama; los amautas elevaron oraciones a los dioses Viracocha y Pachamama, se sacrificaron animales, se realizaron predicciones astronómicas, y se le entregaron al líder dos bastones (un masculino cóndor y un puma femenino) que lo convierten en protector espiritual y guía de los indígenas. La ceremonia escenificó una continuidad ancestral: Evo es el indio en el poder que sucede a Atahualpa, la estirpe incaica se reinstala Y al mismo tiempo implican la mayor ruptura: las reformas de Evo son una revolución implantada respetando los principios y las formas democráticas.

.

Pero para que tamaña reforma sea factible en un entorno democrático, el líder debe contar con unas mayorías holgadas en todas las instancias: los cuerpos colegiados del legislativo nacional, las gobernaciones regionales, y el control de las grandes ciudades. Ese era el objetivo de Evo para este domingo, tras aquel récord del 64,2 %, propuso ganar las elecciones llegando al 70 por ciento. Pero los bolivianos no lo han acompañado en este salto, y le impondrán un compás de espera en esta carrera casi meteórica.

.

Menos concentración, más equilibrio

Los resultados del domingo muestran cierta restauración del equilibrio, con una contestación a las pretensiones hegemónicas del MAS, no sólo en las tradicionales regiones opositoras del oriente, sino en territorios propios y en las grandes ciudades que concentran la población urbana. Más allá de las lecturas oficiales y del crecimiento territorial, el apoyo neto al partido del gobierno puede haber decrecido en un 20 por ciento respecto de 2009.

.

El oficialismo finalmente controlará seis regiones (la gobernaciones de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro, Potosí y Pando) y tres grandes municipios urbanos (El Alto, Cobija y Cochabamba). Pero el MAS perdió el control de municipios considerados bastiones estratégicos, como la ciudad de La Paz y Oruro, y los municipios rurales de Achacachi y Llallagua.

.

En diciembre pasado, la gobernación de La Paz apoyó al oficialismo con un 84%, y este domingo bajó al 47%, y perdió la ciudad que es sede del gobierno a manos de su ex aliado, Luis Revilla, del Movimiento sin Miedo (MSM), una agrupación de izquierda desgajada del MAS. En 2009 la ciudad había apoyado al presidente Morales con un 63 por ciento.

.

En la gran concentración urbana de El Alto ganó el MAS, pero del 87% del año pasado cayó al 39% (y la oposición de Unidad Nacional quedó sólo a 9 puntos). En Oruro, el otro gran reducto electoral del MAS, el oficialismo ganó la gobernación, pero perdió la ciudad (desde el 71% que tuvo el año pasado, bajó al 34%, también se la arrebató el Movimiento sin Miedo).

.

Finalmente, Evo no pudo quitarle a la oposición el control de las zonas de la media luna fértil del oriente boliviano, Santa Cruz, Tarija, y Beni seguirán en manos opositoras, aunque el partido del presidente sigue ampliando en estas zonas su base electoral. Para el reelecto gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, los resultados del domingo expresan un renacimiento de la media luna, y promete seguir dando batalla al proyecto de Evo, una mano extendida, dijo, no debe entenderse como una mano rendida.

.

El presidente, en todo caso, propone otra lectura, la suya propia. Dice que no se puede comparar una elección municipal y regional, con una elección nacional (como las que él viene ganando hace cinco años) donde se definen políticas de Estado, estrategias globales y metas económicas. Evo dice que de tener 101 alcaldías (municipios), el MAS controla desde el domingo 220 alcaldías, que significan dos tercios del total, y también gobierna en dos tercios de las provincias, y tiene a su disposición dos tercios de la Asamblea Legislativa. Y está seguro que con estos porcentajes, la posibilidad de seguir adelante con su proyecto de reforma está asegurada.

.

Bajar un cambio

Y puede que su lectura esté acertada, pensamos. Pero es indiscutible que las urnas, en un entorno democrático real, están encendiendo una luz de advertencia, posiblemente no en cuanto a la dirección de las reformas, pero sí en cuanto a la velocidad de su desarrollo y aplicación. No basta con refundar el Estado por ley, los cambios deben ser interiorizados por los diversos colectivos sociales. Y parece claro que el Movimiento al Socialismo, y la propia figura del presidente, siguen firmes en los sectores rurales indígenas, pero no han conseguido conquistar el apoyo de los sectores criollos, asentados en las grandes ciudades bolivianas. Siete de las diez principales ciudades serán gobernadas por la oposición, y entre ellas las emblemáticas Sucre –capital del país-, y La Paz –sede del gobierno nacional-.

.

Las elecciones proponen ejecutar un compás de espera. El mapa electoral se mantiene casi como antes, y antes reflejaba un país peligrosamente dividido. Ese sigue siendo el mayor desafío de la experiencia política encabezada por Evo Morales. Y quizás para enfrentar ese desafío deba plantearse seguir creciendo, pero a otra velocidad.

.

.

[ en Hoy Día Córdoba, suplemento Magazine, viernes 9 de abril de 2010 ]

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Evo se afianza tras las elecciones bolivianas (06 04 10)

EVO MORALES RATIFICA EN LAS URNAS EL PROYECTO DE CAMBIO EN BOLIVIA

.

Se consolida la presencia del Movimiento al Socialismo a nivel nacional

.

.

.

Con los primeros datos provisionales, el Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales habría conseguido el control sobre las suficientes provincias y alcaldías que le permitirán al líder aymara afianzar su proyecto de transformación nacional.

.

Al momento de votar el domingo en El Chapare, Evo Morales subrayó que Bolivia “deja atrás la democracia pactada, y por primera vez todas las autoridades van a ser elegidas con el voto del pueblo, en un Estado plurinacional con autonomías”, y definió como “históricas” estas elecciones.

.

Los resultados del escrutinio serán entregados por la Corte Nacional Electoral (CNE) en la última semana de abril, por lo que es necesario atender a las proyecciones y a las encuestas de boca de urna. Con un ausentismo calculado en el orden del 14%, de las 9 provincias en que se divide Bolivia el partido del presidente Morales habría conseguido ganar en seis, y la oposición habría retenido tres.

.

Santa Cruz y el Beni, gobernaciones de la media luna fértil y férreas contrincantes del gobierno de Evo desde 1996, seguirán en manos de la oposición; y Tarija, en el sur. Mientras que el MAS obtiene el gobierno de las provincias del centro y del Altiplano: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, y Chuquisaca; y le arranca el control de Pando –en la media luna fértil- a la oposición.

.

Y tan importante como estas gobernaciones, el MAS obtuvo la victoria en cerca de 200 alcaldías (intendencias), que fue uno de los logros destacados por el presidente Morales: “Estamos avanzando, porque después de las elecciones municipales de 2004 no teníamos ninguna alcaldía de las diez principales de Bolivia, y en las elecciones prefecturales de 2005 ganamos en Oruro, Potosí y Chuquisaca. Ahora tenemos seis (provincias) y casi 200 alcaldías. El MAS se convierte en el partido más grande de toda la historia de Bolivia desde 1825”, agregó.

.

Los socialistas obtuvieron la gobernación de La Paz, donde el candidato César Cocarico ganó por cerca del 50% de los votos, pero no pudo obtener la alcaldía de la ciudad capital, que queda en manos opositoras.

.

En las gobernaciones del oeste, tradicionales feudos electorales de Evo, se impuso en Oruro con el 56%, y en Potosí con el 62% de los votos. Por su parte, en Cochabamba (donde en 2005 había ganado el derechista Manfred Reyes Villa) se impuso el MAS con Edmundo Novillo, con un 62%.

.

En Chuquisaca, el socialista Esteban Urquizu logró un 49%. La oposición, por su parte, obtuvo un 51% en Santa Cruz, con la candidatura de Rubén Costas, 20 puntos por encima del candidato del MAS. Sin tanta diferencia, en Beni el opositor Ernesto Suárez obtuvo un 42% (Jessica Jordan, del Movimiento al socialismo, cosechó 39%, lo que implica un crecimiento importante en una zona donde el partido del gobierno nunca había superado el 10%).

.

Evo Morales, en todo caso, ha ubicado a su partido en el primer o segundo lugar en el 95 por ciernto de municipios y gobernaciones, lo que ratifica su poder de convocatoria, y consolida la presencia de su formación política sobre el terreno, para secundar las iniciativas de transformación impulsadas desde el gobierno central.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Evo, el fundador (26 01 10)

.

Evo, el fundador

.

por Nelson-Gustavo Specchia

.

.

En nuestra memoria colectiva americana, las fundaciones –de países, de confederaciones, de ciudades- siempre han estado vinculadas a ilustres y compuestos apellidos de la hidalguía hispánica. Los Díaz de Solís, los Núñez Cabeza de Vaca, los Martel de los Ríos y Cabreras, ocuparon las plazas de fundadores en los primeros tiempos. Y los apellidos del criollaje de la primera generación de “españoles en América”, las fundaciones que siguieron a los procesos de emancipación de la metrópoli.

.

Ningún registro ni manual escolar anota en la titularidad en la empresa fundadora de una entidad política a un indio. Ni uno, en las extensas latitudes que recorren la tierra americana de polo a polo. Ni uno sólo, en una historia ya cinco veces centenaria. Ni uno, hasta el jueves de la semana pasada, cuando el indio Evo Morales Ayma, en la fortaleza prehispánica del Tiahuanaco, en la cúspide de la pirámide de Akapana, rodeado de amautas y sacerdotes aymaras ancianos –mujeres y hombres- en la puerta del templo de Kalasasaya,  revestido con un “uncu” blanco de llama y tocado con un “chuku” (birrete multicolor de cuatro puntas), oró a Viracocha (el sol) y a Pachamama (la tierra), y entonces recibió los dos bastones (una cabeza de cóndor y una de puma, lo femenino y lo masculino) que lo convierten en protector espiritual y guía material de las naciones indígenas.

.

Al día siguiente, viernes 22 de enero, se trasladó al Palacio Quemado, en La Paz, y juró su cargo como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, que comenzó a existir desde ese momento. Inmediatamente, la guardia presidencial recogió los símbolos de la forma política que termina (los bastones de mando y las bandas nacionales del “estado liberal”), y las depositó en baúles sellados en los sótanos. En una escenografía donde todos los símbolos cuentan al detalle, este último no necesita segundas lecturas: la vieja Bolivia está muerta, y sepultada en los sótanos del palacio. Un indio americano, por primera vez desde 1492, se pone al frente de la fundación de una nueva entidad sociopolítica. Quizá la aventura más osada, y de impactos estructurales más profundos para el futuro mediato de la región.

.

Me he detenido en la descripción de estos pasos, símbolos y rituales, porque uno de los elementos realmente novedosos de este tiempo inaugurado por Evo Morales pasa por la reivindicación del sujeto político originario, ese indio cuya subordinación histórica, atraso y ausencia de perspectivas de ascenso social, eran tan palpables en la realidad boliviana, tanto en el campo como en pleno centro de la capital. Este es un quiebre real en la estructura social. Morales suele, además, magnificarlo desde el discurso: repite que tras cinco siglos de dominación del blanco, ahora toca otro período al menos igual de largo de preponderancia indígena; o que estos casi doscientos años de independencia han sido realmente un nuevo sojuzgamiento imperialista, y que la única y verdadera independencia empieza ahora, con él.

.

El cambio es real, pero también hay que tomar cierta distancia desde el análisis. Una cosa es el líder frente al pueblo, otra es la política aplicada. Su popularidad no deja de crecer, ya era alto aquel 54 por ciento con que ganó las elecciones en 2005, pero –tras hacer aprobar la nueva Constitución en plebiscito, en enero de 2009, y de ganar en las legislativas en ambas cámaras de la nueva Asamblea Plurinacional- el pasado 6 de diciembre arrasó con el 62 por ciento de los votos. Es esperable, entonces, que mantenga los niveles tan convocantes de su discurso. Pero a pesar de esta retórica, son varios los analistas (incluyendo a su propio biógrafo, Martín Sivak) que sostienen que el presidente es mucho más pragmático que ideológico, y que en la intimidad sus palabras son mucho más mesuradas. Inclusive, que no pierde oportunidad de distanciarse del “socialismo del siglo XXI” del chavismo venezolano.

.

Esta perspectiva de su visión política puede confrontarse con los principales líneas de su primera presidencia, que ha asegurado mantener y profundizar en el período que ahora se inicia, y que podrían describirse como un capitalismo de estado, con fuerte énfasis en estrategias desarrollistas asentadas en los recursos primarios (energéticos y mineros, industrialización de derivados del petróleo y del gas, y el litio), y una redistribución asistencialista amplia.

.

Y no le ha ido mal con este esquema. El propio FMI asegura que Bolivia es el país sudamericano que mejor está pasando la crisis económica mundial, con un crecimiento del 3,2 por ciento en 2009 (la media latinoamericana cayó un 2,5 por ciento), y vaticina otro tanto para este año. Las exportaciones bolivianas –alentadas por la suba de los precios de las materias primas- han crecido un 3,2 por ciento, y ya representan el 40 por ciento del PIB, que llega a unos 15.000 millones de dólares. La inversión extranjera directa (IED) se ha recuperado, se han renegociado los contratos con las empresas multinacionales, y no hay fuga de divisas. Los niveles de pobreza extrema (que rozaban las tres cuartas partes de la población en los años ‘90) han disminuido, principalmente por la política de subsidios; aún así, sigue siendo una de las economías sumergidas más grandes del mundo: de las aproximadamente 180.000 personas que entran al mercado laboral cada año, sólo el 30 por ciento lo hace en blanco. Junto al crecimiento, el gobierno de Morales ha logrado mantener la inflación controlada, un tipo de cambio estable, fuertes reservas en divisas, y superávit fiscal. O sea –y aunque el presidente boliviano diga lo contrario- un modelo demasiado parecido a la socialdemocracia generada en el “estado liberal”.

.

Los retos que vienen en el futuro cercano para Evo, el fundador, son inmensos, demasiado grandes para afrontarlos sólo por la vía del discurso. El presidente habla de “responsabilidad histórica”, y acierta literalmente: la amplísima base electoral que lo ha llevado al lugar que ocupa, y los índices de crecimiento económico sostenido dibujan una oportunidad única para que la vieja y atrasada Bolivia deje de ser estructuralmente pobre. Si pierde esta oportunidad, la historia será impiadosa con él, aunque haya sido el primer indio fundador.

.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

Cumbres del norte, cumbres del sur (14 08 09)

Cumbres del Norte, cumbres del Sur

por Nelson Gustavo Specchia

unasur

.

.

El lunes de esta semana América estuvo inmersa en un “tiempo de cumbres”: mientras en Guadalajara el presidente mexicano, Felipe Calderón, oficiaba de anfitrión frente a sus dos colegas del Nafta, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Barack Obama y el canadiense Stephen Harper, algunos kilómetros al sur, en Quito, Rafael Correa recibía a los presidentes de los países integrantes de la Unasur, la Unión Sudamericana de Naciones. Y en la capital ecuatoriana eran tan importantes las presencias de los líderes latinoamericanos, como la ausencia de uno de ellos: Álvaro Uribe, presidente de Colombia.

.

Una ausencia no sólo significativa, sino que además determinante, y para ambas Cumbres. Porque explícitamente en la del Sur, pero también –implícitamente- en la del Norte, en el centro de las agendas planeaba el tema “estrella” de la política internacional a nivel continental: la instalación –o no- de unidades del ejército norteamericano en bases colombianas.

.

En Guadalajara, Calderón enfrentaba, como podía, la reunión con sus pares: su principal objetivo era que no lo sacaran del Nafta, aunque la diferencia de escalas entre la economía mexicana y las otras dos sea abismal, lo que convierte al acuerdo entre dos gigantes y un enano en uno de los tratados de libre comercio más desequilibrados de la historia. En segundo lugar, Calderón esperaba que los cien millones de dólares que Obama le ha prometido para luchar contra el narcotráfico ya estuvieran en la mesa, pero estas partidas siguen detenidas en las comisiones del Congreso norteamericano, que no ve muy claro los métodos mexicanos para llevar adelante esa guerra interna. Stephen Harper, por lo demás, le dio la gota fría al mexicano con la reimplantación del visado para viajar a Canadá. Ante la falta de buenas nuevas de relevancia, el tema de las bases en Colombia fue tratado extensamente.

.

El mismo tema nucleaba la reunión de Quito. Evo Morales pedía, en nombre del bloque del Alba, una condena a Colombia. Y Hugo Chávez volvía a anunciar el supuesto riesgo de una confrontación armada en suelo sudamericano si las bases se vuelven operativas para los “marines” de los Estados Unidos. Uribe, en su mini gira de la semana pasada por varios países integrantes de la Unasur no cosechó grandes éxitos, pero, a la vista de lo sucedido en Quito, logró neutralizar en parte la andanada. No hubo condena, como pedía Evo, y se programó una nueva reunión de emergencia de la organización, esta vez con la presencia del presidente colombiano. En estas dos resoluciones, sorprendió el protagonismo y las posturas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

.

Tradicionalmente, la Presidenta se siente más cómoda cerca de las posiciones del grupo chavista, pero el lunes puso las notas moderadas de la reunión de Quito: se opuso a la condena solicitada por Morales, reprendió a Chávez por su belicosidad y tremendismo, y ofreció el suelo argentino para una nueva reunión, en la que estuviera Uribe. Cristina Fernández consultó con el presidente colombiano, éste no puso ningún reparo para asistir a una convocatoria liderada por ella, y la reunión de emergencia, según se supo ayer, se llevará a cabo en Bariloche, con el espectacular marco del lago Nahuel Huapi en invierno, y dentro de pocos días: se ha fijado para el próximo viernes 28 de agosto.

.

Estructuralmente, a pesar del llamado de atención de la presidenta argentina al venezolano, las cosas no han cambiado demasiado, y la alianza estratégica entre ambos no sólo se mantiene, sino que se profundiza: desde Quito, Cristina voló a Caracas, firmó con Hugo Chávez una nueva serie de acuerdos bilaterales de comercio por más de 1.000 millones de dólares, y reemplazó a Colombia como proveedora de productos de exportación hacia Venezuela, desde alimentos, pasando por automóviles, y hasta maquinaria pesada. Así, el empresariado argentino es, hasta el momento, el sector más favorecido por el conflicto de las discutidas bases colombianas.

.

Si todo hubiera ocurrido con el previsible guión con que se venía interpretando la partitura de la política exterior latinoamericana, ese rol le hubiera correspondido al presidente brasilero Luiz Inácio da Silva, Lula, que desde hace tiempo viene bregando para que la preeminencia natural de su personalidad, y el peso específico de su país en el contexto regional, supongan su papel de árbitro entre la “pro-yanqui” Colombia y los gobiernos progresistas que la rodean. Y desde ese papel de réferi, de “primus inter pares”, proponer al mundo un polo de poder latinoamericano, cuya titularidad, claro está, habría de ejercer el propio Lula.

.

Pero el lunes pasado, en Quito, todos se salieron del guión. La presidenta Cristina esta vez le ha arrebatado –y por sorpresa- el protagonismo y la iniciativa. Álvaro Uribe ha dejado claro que la única alianza estratégica que le interesa es la norteamericana. Y Barack Obama, a pesar de ser tan políticamente correcto, no puede rechazar –por mucho que truene Chávez- el ofrecimiento de siete puntos de defensa militar servidos en bandeja.

.

Quizá la primera baja en el conflicto de las bases colombianas sea, precisamente, el proyecto de liderazgo regional del carismático Lula da Silva.

.

(publicado en HOY DIA CORDOBA, suplemento Magazine, viernes 14 de agosto de 2009)

.

Cuba a las puertas de la OEA (04 06 09)

Cuba a las puertas de la OEA

Por Nelson Gustavo Specchia

Ojo con Fidel - Nelson G. Specchia

.

Una noticia extraña para toda América latina. Después de casi medio siglo apartada del sistema multilateral americano, Cuba ha vuelto a quedar a las puertas de la OEA. La noticia se celebró en muchas Cancillerías, y los ecos en los analistas del continente han sido muy dispares, desde los aplausos a las lamentaciones. Y –en no pocos casos- ha reaparecido la pregunta sobre la conveniencia de mantener funcionando a esta Organización de los Estados Americanos, ya un tanto desfasada con los tiempos y los nuevos climas políticos en la región.

.

El debate se calienta, además, con el rechazo del régimen cubano a esta mano tendida, que se vive como un triunfo de las diplomacias latinoamericanas frente al Departamento de Estado norteamericano, con la afirmación de Fidel Castro de que Cuba no piensa volver al organismo multilateral.

.

En San Pedro Sula, en Honduras, los ministros de relaciones exteriores de toda América se han reunido en la XXXIX Asamblea General de la OEA, y por consenso han acordado derogar la suspensión a Cuba, aprobada en 1962, lo que abre la puerta a un posible reingreso de la isla a la organización.

.

Hace días que en los diferentes ambientes de análisis de política internacional se viene aireando el tema, luego de que el presidente Barack Obama realizara el primer “guiño” hacia el régimen de la isla, antes de subir al avión que lo llevaría a la Cumbre de Trinidad y Tobago, el mes pasado.

.

El texto de San Pedro Sula es una auténtica prueba de habilidad diplomática, logra sortear los escollos planteados por la posición norteamericana, que intentaba imponer condiciones para la readmisión de Cuba en la organización, básicamente la “carta democrática”; postura a la que se oponía un núcleo duro de países, encabezados por Venezuela, Bolivia, Nicaragua, y Ecuador. El documento sale de este brete, y adopta una vía indirecta, ya que establece que la resolución VI, adoptada en 1962 en la reunión de ministros de relaciones exteriores de Punta del Este, mediante la cual se excluyó a Cuba, “queda sin efecto”. Pero, a renglón seguido, y sin duda por la presión norteamericana, agrega que si el gobierno de Cuba solicita la readmisión a la organización, ésta se dará “de conformidad con las prácticas, los propósitos y los principios de la OEA”.

.

O sea: sí pero no. Porque si Cuba solicitase el reingreso, los Estados Unidos podrían invocar la “carta democrática” para impedírselo –o para presionar al gobierno revolucionario-, ya que ésta hace parte de las “prácticas, propósitos y principios” de la organización.

.

La “carta democrática” no estuvo en los orígenes de la OEA, ni podría haberlo estado por aquellos años (la organización nació en Bogotá el 30 de abril de 1948, sobre las cenizas de la vieja Unión Panamericana, que venía de la primera Conferencia Interamericana, de 1890). La “carta” es de 2001, cuando los regímenes democráticos posteriores a las décadas de dictaduras en la región ya estaban consolidados, fue promovida por los Estados Unidos, y su objetivo es establecer parámetros para el ingreso y permanencia de los miembros en la organización, básicamente las reglas del juego representativo y democrático, de partidos políticos, libertades y garantías.

.

Cuba, claro está, no entraría en esta categorización. Fidel lo sabe, y curándose en salud, rápidamente, desde su columna en el Granma escribió que Cuba no tiene ningún interés por pertenecer a la OEA, que para él ha sido, desde su creación, “cómplice de todos los crímenes” contra la autodeterminación de los pueblos de América latina, y el “caballo de Troya que permitió la entrada en la región del neoliberalismo, el narcotráfico, las bases militares y las crisis económicas.”

.

En definitiva, lo que Fidel dice es que la OEA, ésta OEA, no tiene razón de ser. Y no es el único que lo piensa.

.

La OEA es una creación norteamericana, y el gobierno de los Estados Unidos aporta casi un ochenta por ciento de su presupuesto de funcionamiento; tiene su sede en Washington, cerca de la Casa Blanca; sus propósitos de fortalecer la democracia y asegurar la paz y la seguridad en el continente se vieron burlados una y otra vez por las propias administraciones norteamericanas, con la CIA apoyando los golpes de Estado en América latina, y las invasiones de los marines a la propia Cuba, a Santo Domingo, a Panamá, o a Granada, a lo largo del siglo XX. A nivel de defensa continental estableció el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pero ni amagó con aplicarlo cuando el ejército británico recuperó las Islas Malvinas por la fuerza. Y en cuanto a la promoción de los Derechos Humanos, otro de los vértices de su existencia, los Estados Unidos no han suscripto el Pacto de San José de Costa Rica, de 1979, por lo que no reconocen la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

.

Entonces, con estos antecedentes y en este marco, ¿para qué necesitamos a la OEA?

.

Fidel lo ve claro, por eso termina su columna citando al presidente Rafael Correa. Lo que necesitamos, dice el ecuatoriano, es una OEA sin los Estados Unidos, fuera de Washington, y, por supuesto, con Cuba.

.

Estos serán los términos del debate que, a nivel del sistema interamericano, se avecina.

.

.

.

Profesor de Política Internacional de la Universidad Católica de Córdoba

.

.

Los enredos de la nueva Bolivia (29 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba2 . (29 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.
.
.

LOS ENREDOS DE LA NUEVA BOLIVIA

.

.

.

por Nelson G. Specchia

.

.

.

Bolivia, finalmente, tiene una nueva Constitución, en la que el movimiento encabezado por Evo Morales espera asentar la fundación de un nuevo Estado, dejando atrás los resabios del colonialismo feudal agrario y minero. Entre gallos y medianoche, el pasado domingo 25 de noviembre, la Asamblea Constituyente aprobó, a libro cerrado, el índice de la nueva Carta Magna. Pero, lejos de concluir con este acto un proceso tortuoso, los interrogantes y los imprevisibles escenarios de futuro que se abren en el proceso político boliviano siguen siendo alarmantes.

.

.

El prolongado derrotero de la Constitución se arrastra desde la década pasada: en 1990 los indígenas del Oriente boliviano piden la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Ese petitorio fue leudando durante diez años, extendiéndose en cada vez más amplios sectores campesinos, hasta hacer eclosión en el 2003, cuando tomó fuerza de la mano de la nacionalización de los recursos petrolíferos y gasíferos. Finalmente, el Congreso Nacional convocó a la formación de una Asamblea en marzo de 2006, y en agosto del año pasado comenzaron las sesiones.

.

.

Las elecciones de representantes a la Asamblea le otorgó una mayoría de votos al Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales, que consiguió ocupar 138 de los 255 escaños: una mayoría suficiente, pero estuvo lejos de tener en su mano los dos tercios estipulados para aprobar cada reforma. La derecha opositora al gobierno, nucleada en el partido Poder Democrático y Social (PODEMOS) del ex presidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, obtuvo 60 escaños, que, unidos a los 18 escaños del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y a los 27 asientos distribuidos entre los cuatro partidos menores, han obstaculizado sistemáticamente, durante más de un año, el avance de la redacción constitucional.

.

.

Al reclamo de capitalidad total de Sucre (es la capital oficial del país, pero dejó de ser la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativos en 1899, cuando la aristocracia dueña de las minas de plata tuvo que ceder la primacía económica a las nuevas elites del estaño, y la vida política se trasladó a La Paz), se sumaron los reavivados impulsos secesionistas de las provincias ricas del oriente boliviano (especialmente Santa Cruz de la Sierra y el Beni), con el apoyo de otras regiones opositoras como Tarija y Pando.

.

.

A estas agendas de reivindicaciones geográficas y regionales, hubieron de sumarse también las diferencias radicales de concepción del Estado sostenidas por los constituyentes indígenas, provenientes de entornos campesinos, y los representantes de extracción urbana, mayoritariamente de clases medias. Estos últimos han supuesto un auténtico freno al modelo de un nacionalismo populista, multiétnico, y redistribuidor, impulsado por Evo Morales.

.

.

En una demostración de fuerza, y luego de que la parálisis a la que había empujado el virtual empate en la Constituyente estuviera peligrosamente cerca del desastre, el gobierno convocó a sus diputados en un predio militar cercano a Sucre, decidió dejar de lado los dos tercios de votos estipulados para las modificaciones, y utilizando su mayoría aprobó la Constitución a libro cerrado. La oposición, en bloque, ha censurado la metodología, desconoce el texto aprobado, y asegura resistir. El “Comité Cívico” –que agrupa a la oposición- se ha convocado en Santa Cruz, mientras que la violencia no deja de aumentar entre los partidarios y los detractores de la nueva Carta Magna, que supone una “refundación nacional” de Bolivia.

.

.

Los ejes de esa refundación pasan por la creación, con rango constitucional, del “Poder Social”, a ser integrado por representantes de los distintos movimientos sociales, y que se supone como un mecanismo de control político sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo. En lo que respecta al Judicial, la nueva Constitución admite el “pluralismo jurídico”, dando pie a la equiparación de las metodologías y prácticas de justicia indígena, con las del estado occidental moderno. La redistribución de la riqueza –especialmente la proveniente de los hidrocarburos- y la autogestión, el autogobierno, y la autodeterminación, resultantes de los derechos colectivos de identidad cultural, completan el marco regulatorio de la nueva ley fundamental.

.

.

Desde su convocatoria por el Congreso, la Asamblea Constituyente ha estado inmersa en una espiral de violencia. La aprobación a libro cerrado de su índice, esta semana, ha arrojado muertos de bala y linchamientos. Los representantes gubernamentales, como el vicepresidente Álvaro García Linera, afirman que en el fondo de la cuestión hay un intento golpista para aislar a Evo Morales del poder, y terminar con el proceso de reformas por él encabezado. En este sentido, han afirmado que la Convención no seguirá sesionando en Sucre, y será trasladada.

.

.

Queda por saber si con el traslado geográfico de la Asamblea, o con la aprobación del texto constitucional por parte de los diputados del gobierno, en soledad, Morales logrará finalmente imponer su visión del futuro de Bolivia. O si para que tal cosa prospere, ha de reconstruir, inexorablemente, una nueva base de consenso.

.

.

La salida pactada parece ser la única alternativa a la violencia creciente en la nueva Bolivia.

.

.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional. Universidad Católica de Córdoba.

.