Archivo de la etiqueta: Biden

Los palestinos llegan a la Asamblea General (16 09 11)

El pedido de reconocimiento del Estado Palestino llega a la ONU

Mayoritaria aceptación mundial. Estados Unidos adelantó que vetará la decisión

.

.

La dirigencia de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) parece haber llegado a la conclusión de que las promesas de apoyo formuladas por el presidente estadounidense Barack Obama han sido postergadas en las listas de prioridades, y han decidido impulsar el reconocimiento de su Estado ante la Asamblea General de la Naciones Unidas.

En oportunidad de la última campaña electoral, el entonces candidato del Partido Demócrata aseguró que la paz en Medio Oriente se aseguraría permitiendo que el pueblo palestino estableciera su entidad soberana, en pie de igualdad con los países de la región, y que ese resultado sería consecuencia de las negociaciones de paz con Israel.

Luego, en los primeros tramos de su Administración, Barack Obama delineó los principales capítulos de su agenda exterior en el discurso en la Universidad Islámica de Al Azhar, el 4 de junio de 2009 en El Cairo. Allí remarcó que los Estados Unidos pretendían establecer un marco de cooperación con los países islámicos, donde se ubicó el apoyo a la soberanía de los palestinos, que se mantienen en un limbo jurídico desde la creación del Estado de Israel y la ocupación de su ejército de los territorios que las Naciones Unidas habían determinado para la comunidad árabe en las tierras entre el Mediterráneo y el río Jordán.

Pero, a pesar de estas posturas del jefe de la Casa Blanca, el fuerte lobby judío de Washington y la intransigencia del actual gobierno conservador israelí presidido por Benjamín Netanyahu fueron frustrando los sucesivos intentos de reanudación de las conversaciones entre ambas partes bajo el auspicio de los estadounidenses.

La coalición de partidos conservadores que ocupa el Poder Ejecutivo en Israel se permitió inclusive algún sonado desplante, como el de anunciar la construcción de nuevos asentamientos en los territorios ocupados el mismo día en que el vicepresidente norteamericano Joe Biden aterrizaba en Tel Aviv para respaldar el proceso de paz.

La compleja situación de la retirada de las guerras en Irak y en Afganistán también desplazó la cuestión palestina de la agenda del Departamento de Estado, y la “primavera árabe” iniciada en enero de este año en el Norte de África, junto a la participación de la OTAN en el derrocamiento del régimen libio de Muhammar el Khaddafi, terminaron dejando el contencioso fuera de trámite.

Ante este escenario, el jefe de la ANP, Mahmmoud Abbas, desde los cuarteles provisorios de Ramallah (la “Mukata”) lanzó una ofensiva diplomática, para presentar la solicitud directamente ante la Asamblea General del mayor organismo multilateral del mundo, que habilitará sus sesiones ordinarias la próxima semana.

La respuesta internacional al reclamo palestino encontró gran eco, y son muchos los países que comprometieron su voto positivo si la demanda de los árabes es presentada.

Esa reacción, a su vez, provocó la indignación del gobierno israelí, tanto en las declaraciones del primer ministro como del canciller Avigdor Lieberman. En un cambio de roles, Lieberman acusó a los palestinos de querer un Estado propio “limpio de judíos”, y advirtió sobre “consecuencias graves y difíciles” si los palestinos concretan su movimiento.

El importante lobby judío de Washington también reaccionó presionando a la Casa Blanca, y el presidente Obama declaró que la presentación ante la ONU, sin un acuerdo previo con el Estado de Israel, sería “extemporáneo”.

Estados Unidos no tiene capacidad para frenar una proposición de este tipo en el pleno de la Asamblea, pero Obama advirtió que, si llega a darse, Estados Unidos utilizará su poder de veto en el Consejo de Seguridad para frenar la aceptación del Estado Palestino como miembro pleno.

En todo caso, la diplomacia norteamericana estaba ayer realizando gestiones de última hora para intentar disuadir a los árabes: el emisario de Obama para Medio Oriente, David Hale, y el consejero especial del presidente, Dennis Ross, estaban en Ramallah para reunirse con Abbas.

Desde la Mukata, en todo caso, confirmaron que el pedido de membresía plena sigue adelante.

.

.

sígueme en Twitter:   @nspecchia

.

 

Anuncios

Al Qaeda, ¿más débil o más fuerte? (06 05 11)

Al Qaeda, ¿más débil o más fuerte?

Por Nelson Gustavo Specchia

.

.

Transcurrida una semana desde el espectacular anuncio del presidente Barack Obama, en la medianoche del domingo, de que tras una larguísima década finalmente habían dado con el enemigo número uno de los Estados Unidos y lo habían ultimado, ya es claro a estas alturas que algo salió mal. El discurso del jefe de la Casa Blanca –corto, frontal, sereno y simple, pero de una contundencia operística- tenía, al menos, tres destinos: la sociedad civil estadounidense, los seguidores de su propio partido, y el auditorio mundial.

Respecto de la ciudadanía de a pie, el mensaje iba destinado a reencantar la vida política, tan debilitada y azarosa en los últimos tiempos, detrás de un logro patriótico y nacional: vencimos al gran enemigo, a aquel que osó atacar a Norteamérica por primera vez en su suelo, somos fuertes nuevamente, y nuestro país vuelve a ser un sitio seguro para vivir. Para este primer segmento estuvieron pensadas esas frases de que la captura de Osama ben Laden venía a demostrar que los Estados Unidos siguen siendo capaces de hacer lo que se propongan, y de que la muerte de Osama en una remota barriada de los alrededores de Islamabad era un acto de justicia reparadora para con los muertos en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El segundo colectivo de audiencia escogido por los redactores del mensaje eran los propios seguidores del presidente demócrata. A ellos venía a decirles: “lo hicimos nosotros, Bush no pudo encontrarlo y atraparlo durante dos períodos presidenciales, nosotros lo logramos.” Una de las facetas más problemáticas de la personalidad de Obama, al interior del Partido Demócrata, es su imagen de componedor y legalista, respetuoso de los sistemas de garantías, los cuidados procesales y los derechos humanos. Rasgos que contribuyeron en los considerandos del otorgamiento de ese premio Nobel de la paz, tan cuestionado en estas horas. Ese perfil de “blando” es el más atacado por los halcones de la política americana. Por ello, la ejecución de la operación y la decisión de tirar a matar, habrían tenido que devolverle una imagen de resolución y fortaleza frente a las adversidades. Inclusive algunos titulares de la prensa sostuvieron que el domingo a la noche Obama “se convirtió en comandante en jefe” del ejército norteamericano. Como si antes no lo hubiera sido de hecho, sino apenas de derecho. Para este auditorio estuvo pensada esa frase donde el presidente destacaba que había sido él, en persona, quien había dado la orden de ataque.

Y para el resto del mundo, el discurso quiso trasmitir un mensaje simple y fuerte: hemos ganado la guerra contra el terrorismo, y lo hemos hecho con el mínimo costo y sin una sola baja entre nuestros soldados. Y tras esta victoria, no sólo los Estados Unidos, sino el mundo todo, es un lugar más seguro.

El resultado inmediato que el mensaje del presidente norteamericano esperaba lograr era un cerrado y unánime apoyo, tanto interno como internacional. Sin embargo, a estas alturas, es claro que algo salió mal.

HIMNOS Y BRINDIS

Algunas centenas de personas se reunieron frente a la Casa Blanca, en Washington, y destaparon botellas de champagne, corearon consignas contra Al Qaeda, y cantaron reiteradamente el himno nacional. Otras docenas se reunieron también en el Ground Zero, el espacio neoyorquino que ocuparon en su día las Torres Gemelas que tumbó el atentado planificado por Osama en las cuevas de las montañas de Afganistán. Pero, en realidad, fueron muchas menos de las esperadas.

En la mañana del lunes, se conoció la felicitación expresada por el ex mandatario republicano George W. Bush, el presidente que declaró esa ubicua y sui generis guerra contra una entidad sin Estado. También llegaron otros mensajes de congratulación, como el del premier británico, y de algunos líderes cuya existencia y supervivencia política mucho depende de Washington. Aunque también aquí fueron muchos menos de los esperados.

En lugar de un cerrado apoyo, una serie de preguntas sobre la índole de la intervención militar, la brutalidad del ataque seguido de la muerte de Ben Laden, la violación de la soberanía paquistaní por un ejército de un país aliado, y la falta de pruebas materiales que apoyaran la versión de la Casa Blanca, fueron tomando forma, todavía en la manera de interrogantes. Las ediciones en Internet de los principales medios de prensa norteamericanos (dada la avanzada hora del anuncio, casi todos ya estaban impresos) fueron cambiando sutilmente con el transcurso de las horas, al igual que otros diarios del mundo. Y esos cuestionamientos, mientras se iban conociendo detalles, reflejaban un aumento del tono crítico. El jueves, después de tres días en que se difundieran las opiniones críticas de respetables líderes políticos mundiales, de juristas expertos del sistema de Naciones Unidas, y de analistas y columnistas internacionales, hasta la misma cadena televisiva CNN hablaba ya de un “asesinato a sangre fría”. Algo, efectivamente, había salido mal.

LOS CABOS SUELTOS

          Barack Obama tuvo la posibilidad de apresar a Osama ben Laden. El hecho de ultimarlo en la residencia amurallada de Abbottabad fue una decisión estratégica. Quizás si hubiese defendido su decisión con detalles y fundamentos, hubiera impedido que las versiones y las interpretaciones ocuparan el escenario, embarrando, desinformando y soltando cabos a cada paso.

Pero, en cambio, la información desde Washington intentó relativizar aquella toma de posición entre dos alternativas: detenerlo o matarlo. El presidente, como dijimos arriba, quiso adjudicarse la orden de disparar, pero ante las críticas se cambio la versión: la orden la dio la CIA, y sobre el terreno. Cuando hubo que explicar la muerte del terrorista, se afirmó que había presentado resistencia, pero luego se admitió que Osama estaba desarmado. Se reconoció que su paradero estaba ubicado desde hacía meses, y que la confirmación de su identidad era firme; los comandos de Seal Navy tuvieron inclusive la posibilidad de ensayar con suficiente anticipación la operación; y sin embargo no lograron capturarlo vivo. No hay manera posible de sostener esta versión.

A la mañana de un día se afirmaba que Osama había puesto a una esposa como escudo, a la tarde de ese mismo día se decía que la muerte de la mujer había ocurrido cuando se interpuso para salvarlo. Que el cadáver había sido rechazado por Afganistán, que había sido cuidado por los ritos musulmanes para los muertos, pero que para evitar un santuario de terroristas había sido lanzado al mar. En fin: que tampoco había cadáver para mostrar. Pero se mostrarían las fotos. No, no se mostrarían tampoco las fotos, eran demasiado horribles (el acto de la muerte del terrorista no lo era tanto, las fotos sí).

El equipamiento de cada comando Seal Navy incorpora una cámara de video, por lo que toda la operación fue filmada y grabada (y seguida por Obama, Biden, Hillary Clinton y el resto del equipo de seguridad de la Casa Blanca en tiempo real, mientras el jefe de la CIA, Leon Panetta, les iba explicando cada paso), pero tampoco se mostrarían al público esas grabaciones.

La identidad de Osama ben Laden se había hecho por reconocimiento facial del cadáver, y un ADN hecho a las apuradas sobre el avión. Tampoco estos análisis se harían públicos. Y eso era todo. Había que confiar en la palabra del presidente estadounidense, sin más pruebas. En Europa comenzó a circular la versión de que habían matado a un doble de Osama, y que el verdadero estaba vivito y coleando donde siempre había estado: en una cueva de las montañas afganas de Waziristán.

En conjunto, tantos cabos sueltos han terminado por quitar legitimidad a la operación militar norteamericana. En lugar de una intervención victoriosa y definitiva para terminar con Al Qaeda, parece encaminarse a ser lo contrario: la excusa ideal para reflotar una organización que estaba en decadencia, con un mártir como guía, y un enemigo contra el que estaría justificado atentar, sin respetar ninguna legalidad internacional, ya que él tampoco la respeta.

.

en Twitter:   @nspecchia

.

Egipto, la protesta vuelve con fuerza (10 02 11)

Egipto recupera la movilización

.

.

La protesta egipcia, finalmente, ha desbordado los límites de la amplísima explanada de la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, y se expandía ayer por otros puntos neurálgicos de la capital –como la sede del Congreso-, mientras que los levantamientos populares en ciudades y puertos del interior del país seguían creciendo en número.

El intento del régimen autocrático presidido por el general Hosni Mubarak, de mostrar que con el inicio de la semana las protestas opositoras habían agotado su fuerza y el país comenzaba a recuperar la senda de la normalidad, se estrellaron unas pocas horas más tarde con una nueva concentración multitudinaria en la plaza Tahrir, ya convertida en el símbolo referencial de las columnas de manifestantes antigubernamentales, y con brotes de huelgas en ciudades del interior en solidaridad con las protestas de la capital.

A pesar de que las masas de ciudadanos movilizados siguen sin responder a una dirección unificada (e inclusive pareciera que por momentos los propios dirigentes políticos de la oposición se ven sobrepasados por las bases), en la víspera una parte de los concentrados en Tahrir decidió espontáneamente dirigirse a la sede del Parlamento (dominado en sus cuatro quintas partes por la bancada oficialista del Partido Nacional Demócrata – PND), donde el ejército amenazaba con desalojar a los grupos de protesta que acampan en las calles aledañas desde el estallido de la crisis.

En el interior del país, luego de que la huelga de unos 6.000 trabajadores portuarios prácticamente paralizara el movimiento de la ruta marítima a través del Canal de Suez, las redes sociales por Internet volvieron a ser un instrumento prioritario, y a través de ellas se pedía a otros sindicatos que se sumaran a los portuarios de Suez.

El vicepresidente, Omar Suleiman, que ve cómo el aumento de la presión opositora diluye su plan de “transición ordenada” surgido tras el encuentro con algunos dirigentes opositores el domingo pasado, afirmó que Egipto “no está preparado para la democracia”, y que la petición por parte de las multitudes movilizadas de un alejamiento inmediato del presidente Hosni Mubarak es “una falta de respeto”; declaraciones que enardecieron aún más las protestas.

Y a renglón seguido, el nuevo hombre fuerte del régimen salió a advertir sobre el “riesgo” de un “golpe [de Estado] precipitado e irracional” si el estado de desorden social no amaina, situación de quiebre institucional que sería aprovechado por el fundamentalismo islamista para hacerse con el poder; el antiguo lugar común utilizado por Mubarak para aferrarse a la jefatura del gobierno durante las últimas tres décadas.

En respuesta a las ya poco creíbles advertencias de Suleiman, los Hermanos Musulmanes, la principal agrupación islámica de Egipto, volvió a reiterar que no tiene intenciones de plantear su acceso al poder en el futuro inmediato, e inclusive aseguró que no presentará candidato propio a la presidencia en unas eventuales elecciones.

Al mismo tiempo, y frente a las afirmaciones del vicepresidente, Saad el Katatni, el dirigente islamista de la agrupación hasta ahora proscripta que participó en la reunión con la oposición, dijo que los Hermanos Musulmanes se retiran de la mesa de diálogo.

Las declaraciones de Suleiman también fueron censuradas por el gobierno estadounidense –el principal sostén externo de la estrategia del vicepresidente-, que las consideró “particularmente inútiles”.

Presión del Gran Hermano

Con el correr de las horas, la posición de la Administración norteamericana sobre Egipto va cambiando.

Desde algún desconcierto inicial (los analistas afirmaban que Barack Obama estaba intentando no “perder” al aliado egipcio en una revuelta popular, como había “perdido” el ex presidente demócrata Jimmy Carter a Irán en manos de los ayatollahs en 1979), la Casa Blanca ejerce ahora una presión clara para que el régimen de Mubarak ceda ante las protestas.

Que el gobierno se empeñe en aferrarse al statu quo, afirman en Washington, puede terminar desencadenando una rebelión sangrienta, y ahí sí que el final sería incierto.

El vicepresidente Joe Biden reclamó ayer a Omar Suleiman que deje de hacer declaraciones alarmistas, acelere los cambios, y que levante de inmediato el estado de excepción, con el que se justifican las detenciones y las agresiones a periodistas y opositores.

Mientras aumenta la presión externa, los movilizados preparan la jornada del próximo 11 de febrero, ya bautizado como “Viernes de los Mártires”, donde rendirán homenaje a los más de 300 muertos desde que estalló la rebelión, el 25 de enero.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

Obama: recuperar la magia (27 01 11)

Barack Obama recupera la iniciativa política en un país decaído

Crecimiento, innovación y educación, las claves de salida en Estados Unidos

.

.

“Es verdad, nosotros hacemos grandes cosas”, con frases como esta, que apelaron a los valores más profundos de la idiosincrasia estadounidense y –al mismo tiempo- a acciones concretas de un plan de gobierno, el presidente Barack Obama relanzó anoche, en su discurso anual del Estado de la Nación, su gestión al frente de la Casa Blanca.

Los analistas coincidían en que el discurso apuntó a capitalizar la imagen de liderazgo tras la matanza de Arizona, enviar un mensaje de esperanza de salida de la crisis, y preparar el camino a una reelección en 2012.

Con una vuelta a la oratoria que lo hizo famoso, Obama propuso un plan para “ganar el futuro”, que debería concentrarse en el crecimiento económico. Una expansión que se asentará en la innovación, la educación, el ahorro y la unidad.

Estos puntos estratégicos requieren de “políticas de Estado”, para lo cual el presidente llamó a que ambos partidos trabajen con “responsabilidad”. Los representantes interrumpieron el informe con cerrados aplausos, especialmente desde la bancada del oficialismo demócrata –que tras las elecciones de noviembre pasado perdió la mayoría en la Cámara Baja- y por algunos legisladores republicanos, especialmente cuando Obama hacía referencia a los cambios que deberá enfrentar la estructura burocrática, y a “congelar el gasto anual para los próximos cinco años a partir de este año” para contener el déficit público, que ya supera los 1,3 billones de dólares.

Escoltado en la tribuna por el vice presidente, Joe Biden, y por el nuevo jefe de los diputados, el republicano John Boehner, el mandatario volvió a ratificar los rumbos de la política exterior, que no innovan el libreto de la primera mitad de su gobierno: retiro de Irak, próximo fin de la guerra en Afganistán, sanciones a Irán por su programa nuclear, presiones a Corea del Norte, apoyo a Israel, alianza estratégica con la Unión Europea; (América latina seguirá siendo un área marginal en la agenda del Departamento de Estado en los próximos dos años).

En definitiva, una presentación optimista que apeló a renovar el espíritu emprendedor de los padres fundadores del país, con inyección de esperanza pero al mismo tiempo con cautela. Barack Obama se presentó al mundo como un líder que ha aprendido de la gestión, más ubicado en el centro del espectro ideológico, sin grandes ni arriesgadas propuestas, por sobre las divisiones partidarias, pragmático y concentrado en recuperar el “sueño americano” y la posición de potencia hegemónica de su país.

Esta será la estrategia con que enfrentará en los próximos dos años la posibilidad de un segundo mandato.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

Biden pasa, Al Qaeda saluda (12 01 11)

Los talibán muestran su fuerza al paso de Joe Biden por Oriente

La visita del vicepresidente estadounidense reactiva la violencia insurgente

.

.

ISLAMABAD, KABUL.- La retirada completa del ejército norteamericano del territorio paquistaní sigue planteando serias dificultades, debido a la debilidad intrínseca del gobierno de alianza entre los diversos partidos de confesión chiíta, y la insurgencia rebelde, cuyos actos de violencia terrorista en la pelea por el escenario político parecen lejos de estar controlados.

En la víspera, y coincidiendo con la presencia en Pakistán del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, un nuevo atentado suicida se cobró 18 víctimas mortales, hiriendo gravemente a otras 15 personas.

Biden se encuentra en Islamabad precisamente para dialogar con los líderes políticos que se han integrado a la transición propuesta por la Administración demócrata, a quienes ofreció aumentar la cooperación bilateral –en ayuda militar y en aportes económicos- para que los efectivos locales se hagan progresivamente cargo del control de los grupos rebeldes islámicos.

Significativamente, mientras en la capital Biden se reunía con el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari; el primer ministro, Yusuf Raza Gilani, y el general en jefe del ejército, Ashfaq Pervez Kayani, la insurgencia sunnita volvía a mostrar su poder con un atentado en la ciudad de Bannu.

Los objetivos del atacante suicida fueron esos nuevos cuerpos de policía, en los que el ejército norteamericano planea depositar la defensa paquistaní tras la retirada, y que integran agentes locales entrenados por los militares estadounidenses que permanecen en territorio tras la primera fase de repliegue ordenada por el presidente Barack Obama el año pasado.

El terrorista hizo chocar el automóvil que conducía, cargado de explosivos, contra la comisaría de Bannu, en el noroeste del país.

El vicepresidente estadounidense llegó a Pakistán procedente del vecino Afganistán, en una gira considerada “estratégica” por la Casa Blanca para la recomposición de relaciones en la inestable zona de Oriente Medio.

Tras el paso de Biden por Kabul, ayer las tropas de la alianza occidental que ocupa el país sufrieron un duro golpe, con la muerte de 5 soldados en estallidos y ataques de los insurgentes talibán.

Junto a los efectivos militares, las autoridades reportaron la muerte de 4 civiles y más de 30 heridos en diversos atentados. El mando de la Alianza Atlántica (OTAN) en Afganistán confirmó que cuatro soldados murieron en el este afgano, tres de ellos por la explosión de una bomba y otro en un ataque rebelde.

Un quinto efectivo falleció por un estallido en el Sur, donde Estados Unidos desplegó el año pasado 30.000 soldados de refuerzo. Desde 2001, la OTAN mantiene unos 140.000 efectivos en suelo afgano.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

La conmemoración del 11-S caldea los ánimos (13 09 10)

LA CONMEMORACIÓN DEL 11-S EN NORTEAMÉRICA AGITA EL DEBATE

Obama convoca a la reflexión, la unidad y la renovación de ideas

.

.

El inédito debate sobre religión y política que ha vuelto a la escena mundial en los últimos días, caldeado por la decisión de un pastor evangelista estadounidense de quemar ejemplares del Corán para recordar el 11 de septiembre, estuvo en el centro de las palabras del presidente Barack Obama este domingo, donde todas las acciones de la Casa Blanca parecieron estar destinadas a descomprimir el ambiente de tensión, quitar de los actos de recuerdo del atentado que tiró abajo las Torres Gemelas de Nueva York todo contenido religioso, y pugnar por una renovación de los pactos de convivencia en un estado de libertad y seguridad.

Obama tuvo que hacer referencia a esta confrontación, reconoció que “hay quienes tratan de generar amargura, de dividirnos en base a nuestras diferencias, de cegarnos de lo que tenemos en común”, e inclusive se vio obligado a dejar explícitamente claro que la potencia global que dirige “nunca” declararía la guerra al Islam.

Las principales personalidades del gobierno estadounidense se repartieron por los escenarios principales de la recordación, Obama encabezó los actos al depositar flores en el Pentágono, la sede de las oficinas de Defensa el país, y en cuyo emblemático edificio de cinco lados se estrelló uno de los cuatro aviones secuestrados por los fanáticos islamistas en septiembre de 2001; es este atentado murieron 189 personas, que se sumaron a las 2.795 víctimas de la eclosión del neoyorkino World Trade Center. Obama dijo en el Pentágono que la jornada debía servir para que la nación hiciera “una pausa para recordar un día que sometió a nuestro país a prueba”.

Obama envió a su vicepresidente, Joe Biden, al también polémico “Ground Zero” de Nueva York, los terrenos donde estuvieron las Torres Gemelas y que aún permanecen baldíos tras la demolición y el retiro de los escombros; como una manera simbólicamente reivindicativa, se construirá allí la “One Wtc”, que será la torre más alta de Manhattan y de todos los Estados Unidos, con cerca de 500 metros altura.

Pero también en esta barriada un magnate árabe planea financiar la construcción de una nueva mezquita para dedicarla al culto del Islam; y aunque el presidente Obama se ha mostrado proclive a la construcción del lugar de culto, éste ha venido a agregar un elemento más a las discusiones entre respeto a las minorías, convivencia, pluralismo y radicalismo religioso.

Por su parte, la primera dama Michelle Obama, junto a la esposa del ex presidente George W. Bush, Laura, rindieron homenaje a los muertos en el avión que se estrelló en Pensilvania, desviado por los propios pasajeros.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

Obama: “nos vamos pero la responsabilidad sigue” (01 09 10)

OBAMA ANUNCIA EL FIN DE LA GUERRA EN IRAK TRAS OCHO AÑOS

Tras la ocupación queda una sociedad desarticulada y en riesgo de guerra civil

.

.

En un escenario diferente a aquella proclama victoriosa del ex presidente George W. Bush, Barack Obama anunció ayer formalmente el fin de la guerra de Irak, luego de casi ocho años de ocupación militar.

El fin de la misión de combate ha caldeado el debate en Estados Unidos, ya que son muchas las voces que denuncian la situación de indefensión y precariedad en que los ocupantes dejan a Irak, inclusive con riesgos ciertos de guerra civil entre la mayoría chiíta que ha accedido a los puestos de gobierno, y la minoría sunnita que los ocupara durante el régimen de Saddam Hussein y que hoy se ve relegada.

Las divisiones de opiniones y posturas son tales que el vocero presidencial, Robert Gibbs, admitió ayer que el fin de la guerra de Irak permitirá “dejar atrás uno de los períodos de mayor división y polarización” en la historia reciente del país.

Obama se opuso desde el principio a la invasión iraquí ordenada por el entonces presidente republicano, y se comprometió a retirar a los marines apenas estuvieran dadas las condiciones de pacificación y normalidad política interna como para delegar en los iraquíes su propia seguridad y gobierno, pero son precisamente estas condiciones las que se discuten ahora, ya que, a nivel general, es obvio que los norteamericanos abandonan Irak dejando tras de sí una situación caótica e inestable respecto de la situación precedente, amén de que nunca se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva que habría poseído Saddam y que fueron el argumento de la invasión y la guerra.

Esta situación es reconocida por la propia Administración demócrata, ayer uno de los principales asesores de Obama, el secretario de Defensa Robert Gates, admitió que el fin de la misión de combate “no significa que todo anda bien” en Irak, y que la falta de un gobierno y los enfrentamientos étnicos ensombrecen el futuro de la nación árabe. Inclusive Gates afirmó que “este no es un momento para desfiles de victoria”, sino que la intención del presidente Obama es “honrar a los soldados” que pelearon en Irak (la ocupación costó más de 4.400 soldados muertos y miles de heridos), y cumplir un compromiso de campaña.

LA PAZ SIGUE LEJOS

Se ha querido escenificar una salida honrosa de lo que nunca debió haber ocurrido.

Obama se opuso, como legislador y como candidato, a la aventura bélica de Bush junior, pero como presidente tuvo que salir de Bagdad tan rápido como le fuera posible, intentando que el polvorín no le explote cuando las huellas aún estuvieran frescas.

Pero está por verse si lo ha logrado.

Envió al vicepresidente Joe Biden, para que el “traspaso de mando” tuviera todos los símbolos que la escenografía necesita: Los Estados Unidos devuelven a los iraquíes su gobierno, su libertad y su autodeterminación.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, siguió el libreto, y dijo que desde ayer Irak vuelve a ser “soberano e independiente”.

Pero si las bombas suicidas y los atentados en los mercados y en las comisarías siguen haciendo volar pedazos humanos por el aire, será difícil mantener el discurso de la estabilidad y la paz, por muy discreto que haya sido Barack Obama al anunciarlo.

N. G. S.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.