“Mil años hace, y unas horas” (01 11 11)

Apenas unas horas

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por Pedro I. de Quesada

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Quien supuso que el intercambio de prisioneros entre Israel y los islamistas de Hamas presagiaba el inicio de un nuevo tiempo político, ha tenido al menos diez razones para comprobar su error durante el pasado fin de semana: una por cada muerte provocada por las escaramuzas entre árabes y judíos.

Apenas unas horas duró la fiesta del reencuentro entre los primeros 1.027 palestinos liberados por Israel a cambio del soldado Gilad Shalit, y la tregua de tiros.

Tel Aviv sostiene que “detectó actividad terrorista” en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, y ahí nomás envió a la aviación. Los bombardeos mataron a 10 palestinos, y otros 5 heridos siguen muy graves.

Todos eran militantes de las Brigadas de Al Quds, el brazo armado de la Yihad Islámica. Ideológicamente más cerrada que Hamas, la Yihad criticó las negociaciones de la milicia mayoritaria (y gobierno de Gaza) que llevaron al intercambio de prisioneros.

De inmediato, la lógica de represalias, a pesar de la atroz diferencia de fuerzas, se puso en funcionamiento, y los de Al Quds salieron en camionetas a lanzar proyectiles contra las poblaciones israelíes más cercanas (Ashdod, Gan Yavne, Eskhol y Ber Sheva), matando a uno de sus pobladores.

Apoyado en que Al Fatah intenta permanentemente desalentar cualquier actividad violenta contra los judíos, ya que –sostiene- sólo sirven para dar argumentos para endurecer la represión y levantar nuevos muros, Israel hace responsable a Hamas de “toda actividad terrorista”, en tanto autoridad de facto en la Franja.

Pero los palestinos liderados por Ismail Haniya también tienen las manos bastante sujetas: el éxito de la operación de intercambio de presos les ha dado ventaja frente al partido árabe rival de Al Fatah, gobierno en Cisjordania; pero esa posición negociadora (directa con Israel, sin pasar por las oficinas de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmmoud Abbas) también los debilita frente a las agrupaciones islamistas más radicales, los milicianos de la Yihad.

La tregua de emergencia, pactada con la intervención del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias el sábado a la mañana, se quebró apenas unas horas más tarde con los cohetes caseros lanzados por gente de Al Quds, sin que Hamas pudiera hacer mucho: el velorio y entierro de diez milicianos abatidos por las bombas de la aviación israelí eran un argumento demasiado iracundo para frenar.

La sangrienta escaramuza del fin de semana, y la evidencia de las tensiones internas entre los partidos palestinos, vuelve a poner de relieve la importancia de sumar a Hamas como interlocutor en las negociaciones regionales.

El argumento de su exclusión sistemática de todas las mesas de diálogo por el “carácter terrorista” que los Estados Unidos y la Unión Europea le adjudican, sigue promoviendo el desarrollo de fuerzas internas más radicales.

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Twitter:  @nspecchia

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