Londres bajo fuego: ¿reacción social o vandalismo juvenil? (08 08 11)

FUERA DE LIBRETO: Saqueos y violencia juvenil en Londres

Los enfrentamientos entre policías y jóvenes sacuden por cuarto día la capital británica. Los barrios de Hackney, Lewisham y Peckham cruzados de barricadas, coches y negocios quemados. Comienzan a movilizarse también en ciudades del norte.

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El primer ministro británico, David Cameron, ha interrumpido sus vacaciones de verano y ha vuelto a Londres, para intentar controlar el estallido social que crece desde hace cuatro días, con grupos de jóvenes que hacen frente a la policía con métodos cada vez más violentos.

Las fotos de la prensa londinense, con negocios ardiendo, frentes de edificios y mobiliario urbano destrozados, y barricadas construidas con vehículos incendiados, causan estupor en las tradicionalmente pacíficas barriadas de la capital inglesa.

Los disturbios comenzaron el sábado en el barrio de Tottenham, cuando los cuerpos de policía intentaron impedir una marcha pacífica, en la que un grupo protestaba por la muerte de un joven. Mark Duggan, un chico de raza negra, murió el jueves de la semana pasada en un taxi, como consecuencia de heridas de bala, en medio de un tiroteo con la policía.

En ese mismo enfrentamiento un agente resultó herido, y las primeras versiones indicaban que Duggan habría disparado, y en respuesta a la agresión los agentes lo ultimaron. Sin embargo, el diario The Guardian indicaba ayer que de los exámenes periciales se desprende que la bala que hirió al agente fue disparada por otro policía.

Este incidente, y la represión de la marcha, terminó generando una espiral radicalizada que ha sumido a varios barrios en una batalla campal con las fuerzas policiales, y que en la tarde de ayer se propagaba también a otras ciudades del norte británico.

Un comunicado oficial, además, responsabilizó a las redes sociales de la propagación de los disturbios. El inspector de Scotland Yard Steve Kavanagh sostuvo en la emisora BBC, que las redes de Facebook y de Twitter, y el chat del teléfono BlackBerry, estaban “avivando la violencia y los saqueos” perpetrados por los jóvenes, que desde los barrios marginales y multiétnicos del conurbano, como Tottenham y Brixton, avanzan hacia el centro de la capital.

Ante la impotencia y el desconcierto de las autoridades urbanas y de los cuerpos de seguridad, en la tarde de ayer se registraban actos de vandalismo también en Hackney –una barriada ya cercana al centro comercial londinense- donde columnas de manifestantes encapuchados atacaron a policías y también a periodistas que cubrían la noticia de las manifestaciones; junto al incendio de comercios, además, algunas viviendas particulares del barrio fueron prendidas fuego.

En las primeras horas de la noche, las protestas habían llegado a la zona comercial de Bullring, en el centro de Birmingham. La velocidad y la profundidad de la crisis desatada por los sectores más postergados –jóvenes desocupados que se sienten discriminados por el sistema- ha empujado al gobierno central a tomar cartas en el asunto, y el premier Cameron, luego de interrumpir sus vacaciones en la Toscana italiana, ha convocado a una reunión urgente de su equipo de seguridad para hacer frente a una situación que aparece como completamente fuera de control.

¿Reacción o vandalismo?

Los disturbios que azotan la capital británica han dejado descolocados a todos: el gobierno no reacciona, la policía se presenta por completo desbordada, las autoridades locales no saber cómo hacer frente a estallidos espontáneos de violencia que surgen en cualquier esquina de un barrio tranquilo, y los analistas no se ponen de acuerdo en adjudicar las razones de la espiral a cuestiones de estructura social o a una mera conjugación de delincuencia juvenil aceitada por la comunicación instantánea de las redes sociales.

En todo caso, el origen de los disturbios ha sido claramente reivindicativo, con una protesta grupal contra el “gatillo facil” de Scotland Yard, que terminó con la vida de un joven de origen africano.

Pero después de este estallido, nadie sabe explicar bien por qué florecen a cada paso. Aunque los objetivos atacados (negocios de electrónica, telefonía celular y ropa deportiva, principalmente), indican que junto a la frustración de la desocupación y la falta de perspectivas de la marginación, también se mezcla el oportunismo y el vandalismo de grupos juveniles desencantados.

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