Tristes, solitarios, finales: Zapatero y Berlusconi (04 08 11)

La crisis de la deuda vuelve a sacudir a Italia y España

La Comisión Europea insiste en que no hay emergencia ni rescate previsto aun

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MADRID, ROMA.- A pesar de que el Consejo Europeo logró conjurar la quiebra de Grecia con una cumbre de emergencia en Bruselas, el rescate heleno y el fortalecimiento del fondo de reserva continental para atender a los Estados con mayores dificultades no ha calmado a los mercados.

La confianza en los países más endeudados, que además afrontan una fuerte contracción económica interna aunada a una coyuntura política inestable, sigue cayendo en la percepción de las agencias calificadoras de riesgo, con el consecuente aumento en el costo de los títulos públicos que estos gobiernos salen a ofertar en los mercados internacionales.

De los países que se mencionaban como más expuestos al “contagio” griego, España e Italia han sido los que centraron las dudas de las agencias calificadoras y los ataques especulativos de los fondos de inversión durante los últimos días.

La sucesión de derrotas en las elecciones regionales de la coalición gobernante en la península italiana, y las declaraciones del primer ministro Silvio Berlusconi de que no se presentará a la reelección para el cargo, acosado por los escándalos personales y financieros, ha reducido fuertemente el margen de gobernabilidad de la alianza conservadora.

Por su parte, el presidente del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, se vio forzado a adelantar la fecha de las elecciones generales para el próximo 20 de noviembre, después de la debacle electoral donde el socialismo gobernante entregó la mayoría de los gobiernos autonómicos al opositor Partido Popular, que en todas las encuestas aparece como el favorito para reemplazar a la socialdemocracia en el Palacio de la Moncloa.

Aislado por una crisis que no remite, con la más baja popularidad de todo su gobierno como producto de las medidas restrictivas adoptadas para enfrentar la crisis, y presionado por su propio partido, Rodríguez Zapatero comanda un gobierno en minoría con mínima capacidad decisoria.

Frente a estos escenarios tan volátiles, las calificaciones de riesgo volvieron a dispararse ayer, mientras en Estados Unidos el presidente Barack Obama negociaba con el Congreso un acuerdo que permitiera esquivar la caída en cesación de pagos de la primera economía del mundo.

Con esta referencia de este lado del Atlántico, los discursos oficiales emitidos desde Madrid y desde Roma, asegurando la solidez de los respectivos fondos del tesoro para afrontar los intereses y los vencimientos de títulos no lograron convencer a los acreedores, y la debilidad de la demanda agravó la depreciación de los bonos de ambos países, que vivieron la peor jornada en los doce años en que lleva instalada la Eurozona.

El escenario más temido por Rodríguez Zapatero se alcanzó cuando la prima de riesgo de la deuda española trepó hasta los 404 puntos básicos, cruzando la barrera de los 400, que además del efecto psicológico que tiene para el sistema, se considera el nivel en que la economía debe comenzar a pedir socorro al Banco Central Europeo (BCE).

La bolsa de Madrid, además, se derrumbó con la noticia, y el Ibex volvió a retroceder, acumulando una caída total del 9,4 por ciento en la última semana. La prima de riesgo italiana también estuvo fuera de control y alcanzó un máximo de 386 puntos básicos, y se especula que Roma tampoco podrá evitar el socorro del BCE en breve.

Vuelven los indignados

El todavía jefe del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y presidente del gobierno no podría haber esperado una coincidencia de frentes problemáticos como los que se solaparon ayer en la capital.

Al derrumbe de los mercados y la caída de la bolsa, se sumaron las columnas de los “indignados”, el movimiento de protesta social antisistema, que había sido expulsado durante la madrugada por la policía de la céntrica plaza de la Puerta del Sol, y que en la tarde volvió con más fuerza que antes a tomar las principales avenidas y espacios públicos madrileños.

La reactivación de las protestas y las marchas masivas obedecieron al desalojo policial (los “indignados” argumentaban que sólo los echaban para mostrar una “ciudad falsamente ordenada frente a la visita del Papa”), sino también a las posturas del opositor Partido Popular, que intenta sacar el máximo provecho del acorralamiento del gobierno.

Los voceros del PP echaron la culpa del aumento del riesgo país a la Administración socialista, y exigieron a Rodríguez Zapatero un nuevo adelanto electoral, “este gobierno no llega a noviembre”, aseguraron.

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