Berlusconi ahogado por una catarata de votos (13 06 11)

 Catarata de votos en contra

Contundente victoria de la oposición en el plebiscito italiano. Silvio Berlusconi admitió la derrota en la consulta nuclear aún antes de que cerrara la jornada electoral. El castigo de las urnas se suma a la debacle en las municipales, y anuncia un fin de ciclo de la derecha en el gobierno.     

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ROMA.- El primer ministro conservador italiano, Silvio Berlusconi, maniobró ante la justicia para tratar de impedir, hasta último momento, la celebración de la consulta plebiscitaria convocada por el partido opositor de Italia de los Valores, porque intuía que los resultados implicarían un nuevo voto de censura contra su Administración, que transita por una crisis en varios frentes.

Sin embargo, ni siquiera los analistas políticos cercanos al izquierdista Partido Democrático habían previsto una contundencia como la que teminaron registrando los resultados de la consulta, desarrollada en la península durante el domingo y lunes pasados, y por los italianos en el extranjero por vía postal la semana anterior.

El plebiscito planteó cuatro preguntas a la ciudadanía, acerca de la políca nuclear, la privatización de recursos hídricos, y la posibilidad extraordinaria de inmunidad penal para el presidente de Consejo de Ministros.

El padrón de votantes se integraba por más de 47 millones de italianos, y para que su resultado sea vinculante y obligue a la anulación de las leyes ya aprobadas por el Parlamento, requería un porcentaje de la mitad de ese padrón, más un voto. Por ello las asociaciones de ecologistas y ambientalistas, muy comprometidas con la cuestión nuclear, movilizaron porciones del electorado tradicionalmente reacias a asistir a las mesas de votación, y las dos jornadas plebiscitarias terminaron registrando un record de asistentes, un 57 por ciento, un número de votantes que no se alcanzaba desde 1995 y que, por cierto, supera el quorum requerido de la mitad de las listas de empadronados.

Y más del 95 por ciento de los electores se manifestaron a favor de derogar las cuatro leyes sobre las que versaba el plebiscito.

Después de su fracaso en el intento de frenar la consulta en los tribunales, el primer ministro intentó quitarle protagonismo; anunció que él no iría a votar, y lo mismo hizo su principal aliado, Umberto Bossi, líder de la secesionista Liga Norte padana. La presión de ambos dirigentes influyó en los sectores de derecha, pero el tema nuclear, uno de los puntos centrales del plebiscito, se ha mostrado como transversal a las posiciones ideológicas.

Italia ya rechazó, en un referéndum similar a este, la instalación de centrales atómicas en 1987, tras el accidente de la central ucraniana de Chernobil; pero a principios de este año Berlusconi volvió a poner el tema en agenda, y anunció que su gobierno impulsaría la energía nuclear.

Con el desastre japonés de Fukushima, dañada por el tsunami de marzo pasado, el gobierno emitió un decreto suspendiendo el programa de reinstalación de centrales atómicas por dos años, pero no logró detener la masiva participación popular en la consulta finalizada ayer.

A media tarde, antes aún de que cerraran los colegios electorales, Berlusconi –que estaba acompañado por el premier israelí, Benjamín Netanyahu, de visita en Italia- admitió que el resultado seguramente sería adverso, y sostuvo que la voluntad ciudadana “no puede ser ignorada”, en lo que fue considerado como un adelanto de la decisión de abandonar el plan nuclear italiano.

El contexto europeo, además, acompaña esta decisión popular. Italia es el único país grande de Europa que no dispone de usinas atómicas, y Alemania, que posee 17 reactores, anunció la semana pasada que los apagará todos en forma definitiva antes de 2022.

Un paso hacia la normalidad

Más allá de las lecturas optimistas realizadas por la izquierda italiana al calor de los resultados del plebiscito, la contundencia de los resultados parecen mostrar el hastío de los italianos por un tiempo político que, a pesar de su larga extensión de más de una década, siempre se ha presentado como excepcional.

Las leyes sancionadas “a medida” del premier, los escándalos sexuales, los juicios por abuso de autoridad, el tráfico descarado de influencias, las posturas antieuropeas respecto del Espacio Schengen, el trato a las minorías –como los gitanos y los inmigrantes norafricanos-, las relaciones con la mafia de la basura en Nápoles, el maltrato misógino y sexista a las mujeres, y la corruptela generalizada en los negocios con el gobierno, han terminado por hartar a una ciudadanía ávida de mayores grados de normalidad institucional.

Eso explicaría una inédita participación del 55,8 por ciento, y la abrumadora mayoría de más del 95 por ciento de votos por el “sí”, que se convirtieron en un enorme “no” a la persona y al partido de Silvio Berlusconi.

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nelson.specchia@gmail.com

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