Ollanta, la región a favor, la bolsa en contra (07 06 11)

Ollanta Humala vence en las presidenciales peruanas

Mensaje de unidad del candidato de la izquierda, temor en los mercados

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Aunque la oficina electoral peruana (ONPE) no ha entregado los resultados definitivos del ballotage del último domingo, con el 90,538 por ciento escrutado, Ollanta Humala obtiene el 51,367 por ciento, y Keiko Fujimori el 48,633. La exigua diferencia lograda por el candidato nacionalista de izquierda sobre la populista de derechas ya ha sido admitida como dato veraz por todas las fuerzas políticas.

La polarización de la sociedad peruana, especialmente en los tramos finales de la campaña proselitista por la segunda vuelta, quedó evidenciada en estos resultados, donde ambos contendientes obtuvieron la preferencia de la mitad del electorado, definiéndose la victoria por apenas dos puntos.

Entre los factores que finalmente inclinaron la balanza a favor de Humala, cuentan con especial incidencia la morigeración del radicalismo discursivo del propio candidato de la izquierda, que pasó de sostener la necesidad de un “cambio revolucionario” a afirmar que el modelo económico peruano de los últimos años, que ha permitido crecer al país andino prácticamente a la misma velocidad que China, se mantendría bajo su gobierno. Así, el lema de Ollanta durante el último tramo insistió en la faz redistribuidora: “crecimiento económico con inclusión social”.

Aún así, sólo logró que una parte de la clase media urbana lo apoyara, mientras las altas finanzas y los sectores liberales mantuvieron su preferencia por Keiko Fujimori.

Respecto de ésta, además de estos sectores de la burguesía limeña, logró captar el apoyo de los colectivos jóvenes, que no se ven reflejados en el discurso indigenista y socializante de Humala.

Ya cerca de la jornada electoral del domingo, la incidencia de la memoria de la década de gobierno de Alberto Fujimori terminó pasando una pesada factura a la candidata de la derecha. En especial, las pruebas de la campaña de esterilización forzada de más de 300.000 mujeres indígenas bajo aquel gobierno, y la práctica totalidad del equipo que gobernó con su padre –asociado al autoritarismo y a la corrupción- en su núcleo más cercano de colaboradores, fueron elementos que terminaron reduciendo el pequeño margen de cinco puntos que había logrado sobre Ollanta Humala en la primera vuelta.

Por último, la definición de relevantes personalidades y de ex candidatos presidenciales jugó un papel decisivo. La sonada ruptura de Mario Vargas Llosa, reciente premio Nobel de literatura, con el matutino El Comercio, y su advertencia de que con Keiko volvía “la dictadura fascista” a Perú fueron relevantes.

También la adhesión, en las últimas horas, del ex presidente y ex candidato Alejandro Toledo, aportaron a Humala los votos necesarios para lograr esta ajustada victoria.

Cae la bolsa limeña

Como habían advertido los voceros del establishment, los mercados cayeron tras la victoria del candidato de la izquierda el domingo a la noche.

La Bolsa de Valores de Lima perdió un 8,71 por ciento de su índice global, que mide los principales papeles.

El desplome fue tan abrupto, que empujó a los responsables bursátiles a suspender las operaciones durante dos horas, en la mañana de ayer, intentando con ello frenar una posible corrida financiera, que podría a su vez trasladarse al sector bancario.

Si bien las declaraciones de Ollanta Humala intentaron llevar calma al sector, al afirmar que no habrá cambios de modelo económico bajo su gobierno, la tendencia a la baja se mantuvo cuando la bolsa volvió a permitir las transacciones.

Se autorizó por ello la medida excepcional de clausurar la sesión tres horas antes del cierre bursátil. El desplome alcanzó el 12,51 por ciento, el mayor de la historia.

Sintonía regional

Las felicitaciones cursadas a Ollanta Humala por los principales líderes políticos de la región, aún antes de que oficialmente sea proclamado presidente del Perú, dan una idea de la buena sintonía que el nuevo gobierno tendrá en América latina.

Ollanta insistió en la campaña que su modelo de gestión era el brasileño Luíz Inácio Lula da Silva, y las relaciones con el Partido de los Trabajadores, en el gobierno de Brasil, hacen prever un diálogo más estrecho entre ambos países. Perú es crítico para la salida hacia el Pacífico de Brasil, o sea, para la ruta con los mercados de Asia. También con Argentina y el gobierno de Cristina Fernández las relaciones son cercanas.

De esta manera, la nueva administración peruana podrá contar con el apoyo de las instituciones regionales de integración, especialmente el Mercosur y la Unasur, y sumarse al buen momento que transitan las relaciones entre Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Venezuela.

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en Twitter:   @nspecchia

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