Khaddafi cerca la capital rebelde

Khaddafi recupera Brega y sus hombres se acercan a Bengasi

La superioridad militar del régimen se impone sobre los insurgentes

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Mientras los alzados contra el dictador libio Muhammar el Khaddafi siguen implorando la ayuda internacional, la apabullante superioridad de armamentos que el régimen dispone va día a día desequilibrando la balanza a favor del clan gobernante en Trípoli.

Los rebeldes, que llegaron a ocupar ciudades de los suburbios inmediatos de la capital, ven cómo sus desorganizadas fuerzas, aunadas sólo por el voluntarismo de la revuelta pero sin estrategia coordinada ni preparación de combate, son diezmadas por los tanques, las piezas de artillería pesada, y los bombardeos sistemáticos de la aviación de Khaddafi.

Las potencias occidentales siguen discutiendo la viabilidad de establecer una zona de exclusión aérea que cercene los bombardeos militares sobre la población civil, pero las largas discusiones en los foros multilaterales, tanto de las Naciones Unidas (ONU) como de los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE), terminan jugando a favor del régimen, que aprovecha el tiempo para redoblar el ataque contra la zona oriental del país, epicentro de la revuelta opositora.

Luego que las fuerzas regulares de Khaddafi –aumentadas por los mercenarios subsaharianos contratados- retomaran la ciudad petrolera de Ras Lanuf, durante el fin de semana los medios de comunicación oficiales informaron que el ejército había recuperado también la ciudad de Brega de manos rebeldes, y los tanques se encaminaban hacia Ajdabiya, el último enclave urbano de importancia en la ruta hacia Bengasi, donde los alzados han establecido su capital y la sede del Consejo Nacional.

En una de las apariciones pública, el mandatario arengó a sus seguidores, y prometió que “limpiaría” el país de rebeldes, sofocando la revuelta “casa a casa, calle a calle, hombre a hombre”, al tiempo que volvía a ratificar su decisión de “morir en Libia”. Mensajes que pueden implicar una larga y dura guerra, con una sangrienta represión contra los disidentes en el caso de ganarla.

Medios occidentales daban cuenta en la tarde de ayer, citando testigos presenciales, que los habitantes de la populosa ciudad de Ajdabiya habían comenzado un éxodo, huyendo hacia Bengasi y hacia la fronteriza ciudad de Tobruk, frente a la cercanía de las tropas que responden a Khaddafi.

En el plano regional, mientras europeos y norteamericanos siguen divididos sobre la manera de forzar el retiro del dictador, la iniciativa de establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia propuesta por el presidente norteamericano Barack Obama, a la que se sumaron luego dirigentes europeos como el francés Nicolás Sarkozy y el británico David Cameron, recibió el crítico respaldo de la Liga Árabe.

En un comunicado dirigido al secretario general de la ONU, la organización regional, que ya expulsó a Libia de su seno, adhiere a la hipótesis de la Alianza Atlántica (OTAN) para proteger a los civiles de los bombardeos de Khaddafi. El coronel, por su parte, adelantó que considerará esa medida como una declaración formal de guerra.

Más protestas en Marruecos

Las declaraciones del monarca marroquí Mohamed VI, asegurando que promovería una reforma constitucional que aumentará los grados de democracia del país, no han sido suficientes para parar la protesta social que se viene incubando en el primer país del Magreb norafricano. Ayer, la policía antidisturbios del régimen monárquico embistió duramente contra las manifestaciones pacíficas de fuerzas progresistas y de islamistas moderados en Casablanca.

Los movilizados, que pedían “una constitución democrática y una monarquía parlamentaria”, fueron reprimidos frente a la sede del Partido Socialista, con un saldo de más de 130 heridos.

En Yemen, por otra parte, la oposición al presidente Ali Abdullah Saleh, que pide su renuncia tras más de tres décadas en el poder, sigue activa. Nuevas movilizaciones fueron reprimidas por las fuerzas policiales en la Universidad de Saná, en la capital del país, y en la ciudad de Aden y Mukalla, en el sur. Hasta ayer, la prensa local había informado de ocho muertos (entre ellos un niño de 12 años) y decenas de heridos como resultado.

Por último, en el vecino sultanato de Omán, el sultán Qabus ibn Said, que gobierna el país desde hace 41 años por decreto, anunció reformas tras el arribo de la revuelta árabe al país.

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en Twitter:   @nspecchia

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