El gobierno egipcio endurece el trato hacia la protesta opositora

Las columnas pro-Mubarak causan 13 muertos y más de 1.200 heridos

.

.

Aunque ya nadie pone en duda que el gobierno egipcio está agotado, el régimen se aferra al poder, aislándose internacionalmente y reprimiendo las movilizaciones populares. En jornadas muy violentas, columnas pro gubernamentales (que diversos observadores identifican como miembros de los cuerpos policiales vestidos de civil) se enfrentan a los opositores, y las calles céntricas de la capital volvieron a convertirse en la víspera en el escenario de una batalla campal, con cargas de caballos y camellos, hombres armados con barras de metal, garrotes y armas blancas.

Los pocos efectivos del ejército que permanecían en los bordes de la plaza, después de que la cúpula castrense comunicara que no tomaría parte por ninguno de los dos bandos, realizaron algunos disparos al aire, e intentaron –aunque débilmente- ubicarse entre ambos grupos, pero no lograron evitar el encontronazo. Desde las propias fuentes de información oficiales, el ministerio de Sanidad informó de 13 personas fallecidas en los enfrentamientos entre ambas facciones, y 1.200 heridos, aunque organizaciones humanitarias no gubernamentales manejaban cifras aún más elevadas.

Junto a los enfrentamientos entre opositores y defensores del gobierno, ayer nuevamente se sucedieron los actos vandálicos y las agresiones a los medios de prensa, con especial encarnizamiento a los corresponsales de medios extranjeros.

Ayer la situación parecía, de momento, inclinarse hacia las facciones progubernamentales, que habían logrado dispersar el grueso de los manifestantes opositores y patrullaban las arterias céntricas, agrediendo a cualquier grupo de manifestantes que encontraran.

Significativamente, el presidente volvió a aparecer en una entrevista, y sostuvo que su permanencia en el poder responde al principal motivo de impedir que “el caos se instale” en El Cairo, cuando en las limitadas trasmisiones que por internet y por la cadena Al Jazeera se recibían, el caos social campeaba por todas las esquinas de la ciudad.

Ante la violencia creciente, y por la actitud de los milicianos pro Mubarak, la oficina egipcia de Naciones Unidas (ONU) comenzó a retirar a su personal, que trasladó a la isla de Chipre. Los periodistas extranjeros, por su parte, permanecen recluidos en el hotel Ramsés Hilton, para evitar el robo de sus equipos e inclusive la posibilidad de linchamiento; hay seis periodistas desaparecidos, y un corresponsal griego fue apuñalado en una pierna.

El vicepresidente, Oman Suleiman, endureció el discurso oficial y dijo que las protestas serán reprimidas, aunque al mismo tiempo convocó a un diálogo con la oposición, que sigue rechazándolo en estas condiciones. Suleiman, ahondando la soledad del régimen, rechazó las protestas internacionales –ya a estas alturas prácticamente unánimes-, aduciendo la soberanía egipcia para resolver sus “asuntos internos”.

.

.

nelson.specchia@gmail.com

.

.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s