Archivo mensual: septiembre 2009

Las palabras de los presidentes (Suplemento “Temas”)

Domingo 27 de setiembre de 2009

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Las palabras de los presidentes

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Los cordobeses Emilio Graglia y Nelson Specchia se propusieron analizar los discursos más representativos de los presidentes argentinos, desde 1983 hasta 2008. No pudieron hacerlo porque descubrieron que no existía ninguna publicación oficial que se pudiera tomar como base documental. Así, decidieron saldar la deuda y el resultado es un libro que no tiene antecedentes.
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Por Rogelio Demarchi
Especial
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Nelson G. Specchia - Camino al Bicentenario

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Argentina se aproxima al Bicentenario. La fecha es propicia para realizar distintos tipos de balances políticos, por ejemplo porque además tan emblemático aniversario tendrá lugar en el marco del periodo democrático más extenso de nuestra historia.

En ese contexto, y habida cuenta de que nuestro régimen de gobierno es marcadamente presidencialista, dos investigadores y docentes cordobeses, Emilio Graglia y Nelson Gustavo Specchia, se propusieron poner bajo la lupa los discursos presidenciales.

El resultado esCamino al bicentenario. Los programas presidenciales en 25 años de democracia argentina(Editorial de la Universidad Católica de Córdoba), donde han reunido los discursos de asunción de los siete presidentes que hemos tenido desde 1983 y los que pronunciaron en cada apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, desde 1984 hasta 2008.

Según los autores, el camino elegido es uno de los “muchos modos de indagar el presente” entre los que podían optar. Para Graglia, la decisión final implicó privilegiar “las intenciones y las palabras de nuestros presidentes democráticos”. Para Specchia, eso se tradujo en la búsqueda de la palabra presidencial “en uno de los momentos más simbólicos que tiene la liturgia republicana: el momento en que el primer mandatario recibe el bastón de mando, frente a los representantes del pueblo reunidos en asamblea, y comunica qué va a hacer para gobernar el Estado”.

Sin antecedentes
Ahora bien, es curioso que casi la totalidad del libro consista en un “aporte documental concreto”. Dicho de otra manera, no se analiza la palabra presidencial sino que sólo se la presenta, como si no estuviese al alcance del lector interesado por otra vía, supongamos, Internet, la Biblioteca o el Boletín del Congreso de la Nación.

Según Graglia, “en un primer momento habíamos pensado en una investigación sobre los discursos presidenciales, pero fue una sorpresa la dificultad para dar con ellos, lo que dice mucho del valor que le terminamos asignando a la palabra política en estos tiempos. Encontrábamos trozos sueltos, aislados, frases reproducidas por medios de prensa. Tuvimos entonces que reorientar la investigación, y en primer lugar ubicar los discursos, indagar en los diarios de sesiones, recopilarlos, asegurarnos de que estuvieran completos, comprobar su autenticidad. Después de sortear múltiples obstáculos burocráticos, nos hicimos con todo este cuerpo documental: los siete mensajes de asunción más los 25 de apertura de las sesiones ordinarias. Resulta inadmisible, para un sistema que se enfrenta a retos de calidad y de profundización democrática, no disponer de estos documentos, que son básicos para cualquier investigación sobre la política argentina. Por eso nos decidimos a presentarlos aquí, por primera vez y al alcance de todos”.

“¿Qué tipo de actividades implicó esta recolección y qué tiempo demandó?

“Specchia:Iniciamos el trabajo en 2008. Una parte sustantiva del trabajo de relevamiento y ordenación documental estuvo coordinada por nuestra colaboradora, Silvia Nadalin, y armamos equipos de alumnos de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, donde enseñamos. Con estos equipos de trabajo recopilamos los documentos, analizamos y discutimos los contenidos, y fuimos armando líneas con los respectivos contextos, tanto nacionales como internacionales, que es el tiempo histórico con el que cada programa presidencial viene a dialogar.

“Imagino que a lo largo de esa búsqueda deben haberse generado varias situaciones anecdóticas dignas de recordar.

“Graglia:Hay una anécdota protagonizada por una empleada del Congreso Nacional, planta permanente. En uno de los encuentros, al pedirle las “versiones oficiales”, nos dijo: “¿Para qué quieren publicar los discursos de los presidentes? Si la gente no los leyó antes, menos ahora”. Una síntesis de una sociedad que desvaloriza la palabra, la palabra empeñada, el compromiso.

“¿Cómo se realizó el trabajo de edición de esos discursos? Hay textos introductorios, notas al pie para contextualizar alusiones…

“Graglia:Luego de estudiar y discutir cada discurso, decidimos agregar notas al pie para aclarar cuestiones específicas, como una guía para los lectores (referencias históricas o geográficas sobre doctrinas, tratados o hechos, indispensables para entenderlos). También elaboramos una introducción a cada mensaje de asunción; tratamos de ofrecer nuestro análisis sobre los contenidos y los contextos de cada discurso, destacando lo que decía cada presidente al asumir sus funciones, cómo analizaba la situación y qué proponía al respecto. Pero, también, lo que sucedía en el país y en el mundo en esos días.

Alarmantes recurrencias
El libro aprovecha las posibilidades que brinda la tecnología informática: en el papel, se pueden leer los discursos de asunción; y en un disco compacto, un CD para leer en la computadora, los discursos de apertura de las sesiones ordinarias. Acaso se pueda pensar de algún modo en la unión de estos materiales como una manera de diferenciar los documentos.

¿Hay continuidad o discontinuidad entre unos y otros discursos? ¿Los de asunción constituyen un relato más estructural y los anuales son más de coyuntura? En cualquier caso, ¿no deberían los discursos que inauguran las sesiones parlamentarias dar cuenta de qué parte del proyecto anunciado en la asunción se ha cumplido o se instrumentará en los meses subsiguientes?

Specchia señala la distancia entre la teoría y la práctica: “En teoría, al asumir las funciones, se supone que los presidentes han de proponer su plan de gobierno, que debería, a su vez, estar en relación con la plataforma programática que expuso en la campaña, que es el plan que votó la mayoría que lo convirtió en gobernante. Luego, anualmente, el presidente debe dirigirse a los diputados y senadores “que tienen la obligación de controlarlo” para rendir cuentas de la gestión en marcha, según aquel plan, y anticipar las acciones para el año político que se inicia en ese momento”.

Pero la realidad es otra. Según Specchia, el libro demuestra que “en la práctica, a veces los discursos de asunción sólo son usados para criticar a los antecesores en el cargo y los discursos anuales, para hacer anuncios y justificar decisiones o acciones que no necesariamente están en relación con el estado de la Nación”.

De hecho, una de las particularidades que los autores subrayan en los discursos de asunción representa una constante peligrosa: la alusión a que se recibe una Nación en crisis “terminal”, “quebrada”, “al borde del abismo”, y que por lo tanto se trata de sacar al país de la postración y forjar una alternativa, un futuro promisorio, etcétera, lo que no se habría cumplido jamás porque el siguiente presidente habla de una nueva crisis. Las dos únicas excepciones de este círculo vicioso son lógicas porque entran en el campo de la reelección real (el segundo mandato de Menem) o figurada (el traspaso de Néstor a Cristina Kirchner).

Puede haber datos objetivos que permitan hablar de una “pesada herencia”, pero a la hora de narrar esa crisis, ¿hasta qué punto no se dramatiza la cuestión para darle un marco épico a la presidencia que se inicia?

Para Graglia, “la lectura de los discursos demuestra que cada presidente se ha visto a sí mismo como un fundador. Cada uno ha criticado sin piedad a sus antecesores y ha prometido inaugurar una era de prosperidad. Muchas críticas se entienden en el momento que se vivía. Pensemos en las crisis de 1989 y de 2001-2002. Publicar los discursos, juntos y contextualizados, supone empeñarnos en la tarea de que se lean, se analicen y se obtengan conclusiones para no repetir errores y para tomar lo bueno de cada uno”.

A Specchia, por último, le resulta “alarmante la incapacidad de rescatar elementos positivos de otras presidencias. Esta incapacidad de reconocer que hay temas de Estado que traspasan el período de una gestión es muy grave, política e institucionalmente. El país no puede refundarse cada cuatro o seis años, y la palabra del primer mandatario debería, en algún momento, comenzar a trazar líneas de continuidad. Eso sería un signo de madurez democrática”.

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nelson.specchia@gmail.com

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Voces de muerte en Honduras (24 09 09)

VOCES DE MUERTE EN HONDURAS

Por Nelson Gustavo Specchia

“Bipolares”, FM Shopping,  24 09 2009

Nelson G. Specchia - Zelaya en Honduras

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En días como estos, Daniel, necesitaríamos quizá más de una columna internacional para dar cuenta del mundo. Quizá porque las distancias entre política externa y política, así, sin adjetivos, se va haciendo cada vez más corta, más pequeña.

La gran cita internacional está en Nueva York, en la 64º Asamblea General de las Naciones Unidas, ese foro donde todos tienen un lugar y unos minutos de micrófono. También estuvo nuestra Presidenta, y usó de ellos. A pesar del extremo aislamiento internacional que vive la Argentina en estos días, Cristina Fernández logró ratificar los puntos más fuertes de la agenda externa del Gobierno: volvió sobre Malvinas, dejó sentada su protesta contra Irán por el tema de los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel, y se unió a la larga seguidilla de líderes latinoamericanos que han vuelto a condenar al gobierno golpista de Honduras y reclaman el cumplimiento del Acuerdo de San José, redactado en hace tres meses por el presidente costarricense Oscar Arias, y que implica la reubicación de Manuel Zelaya en el sillón presidencial.

Y esta, la Asamblea General de las Naciones Unidas hubiera sido el titular internacional de la semana, si el imprevisible Mel Zelaya no hubiera dado la sorpresa, cumpliendo su palabra, y volviendo a Tegucigalpa entre gallos y medianoche.

Con este golpe de mano, Zelaya ha atrapado para sí algunos reflectores del globo, en un momento propicio (con los líderes reunidos en la ONU), y quitándole la iniciativa al régimen golpista, que ya había apostado a que la relativamente larga ausencia de Zelaya era –día a día- un paso hacia la consolidación de un statu quo, y con ello llegar a las elecciones presidenciales de fines de noviembre.

Ahora, el golpe de mano de Zelaya no sólo le ha quitado la iniciativa, sino que, a raíz de los disturbios provocados por la presencia física del presidente legítimo en la capital hondureña, hasta la ONU ha quitado a sus observadores, lo que hará prácticamente inviable mantener la convocatoria a las elecciones generales.

Mientras tanto, una Honduras sellada a cal y canto, por tierra, mar y aire, tomado por la policía y el ejército, con los aeropuertos cerrados y cientos de controles en las fronteras terrestres, es prácticamente un país tomado, donde el toque de queda se renueva cada seis horas paralizando toda actividad, hasta los intercambios comerciales más elementales, y la posibilidad cierta de un baño de sangre crece a cada minuto.

Con la prolongación del toque de queda, Honduras presentaba un aspecto fantasmal, propio de una mala novela de realismo mágico, cerrada y a oscuras. En la Embajada de Brasil, sin luz eléctrica y sin agua corriente (cosa que también pasa, según denunció la presidenta, en la Embajada de Argentina) Zelaya resiste –hoy ya por tercer día consecutivo- con un grupo de allegados, y asediado tras los muros diplomáticos por un fuerte contingente militar. Además de vigilar estrechamente la embajada brasilera, el régimen de facto desplegó fuerzas militares en cada rincón de los accesos de entrada a la ciudad, en las avenidas y en los principales edificios gubernamentales. No quedó ni un cadete dentro de los cuarteles, todo el Ejército parece estar en las calles.

Con este panorama, sólo queda esperar un gesto de último momento, para que la mecha no se prenda. Los resultados de una confrontación, dada esta disposición de fuerzas, tendrían un costo humano terrible.

Junto a Cristina Fernández, un conjunto importante de líderes regionales abogaron en la ONU por la restitución de Manuel Zelaya. El primero de ellos fue Lula da Silva, que brinda asilo político a Zelaya, y que reafirma con ello su vocación de poder regional. Lula llegó a proyectar una sombra hacia adelante: “A menos de que exista voluntad política, vamos a presenciar otros golpes como este”, advirtió el brasilero. Y en esa línea siguieron Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet, y –profundizándola en adjetivos, según su costumbre- el venezolano Hugo Chávez a su llegada a Nueva York.

De lo que se trata en esta hora, creemos, es de evitar el derramamiento de sangre. Así como los líderes latinoamericanos están poniendo su empeño en proteger la legitimidad del presidente Zelaya, y la legalidad de su reinstalación en el poder, deben, en este mismo momento, condenar y evitar por todos los medios que se revierta el golpe de Estado de Micheletti con la violencia civil de los partidarios del presidente depuesto, porque allí las muertes y las mayores bajas no estarán del lado del Ejército sino, precisamente, del lado del pueblo desarmado.

En Honduras no hay alternativa realista a la vuelta, por los canales que sean, a las negociaciones y a la mediación internacional. La coincidencia de posturas de los presidentes en la ONU podría dar ese marco. Micheletti debe dejar el gobierno, Zelaya debe recuperarlo, llamar a elecciones fiscalizadas por veedores de la ONU, no presentarse en ellas como candidato, y habilitar a un gobierno de transición, con legitimidad de origen, que vuelva a poner paños fríos y reconduzca el proceso político en el castigado país centroamericano.

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nelson.specchia@gmail.com

Prólogo a “Imágenes Paganas”

Nelson G. Specchia - imagenes paganas

IMÁGENES PAGANAS

Prólogo

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Por Nelson Gustavo Specchia

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En tiempo de grandes crisis, de replanteos fundacionales, volver la vista hacia el hacer cultural es una estrategia de sobrevivencia. Rodolfo Kusch, a fines de aquellos negros años setenta, en sus intentos de generación de una antropología filosófica propia de la tierra americana, nos recordaba que la cultura es, en una definición primigenia, básica, una estrategia de vida. Una estrategia que se expresa, se dice, se encarna, en la palabra. En la palabra común, y en la palabra de quienes armonizan y vehiculizan esa estrategia. “El habla popular dice entonces la palabra común, pero esconde, detrás, la gran palabra, que completa al sujeto viviente. Es lo mismo que el sujeto aunque de otro modo. Y en tanto su sentido hace a lo viviente en su totalidad, encierra el porqué indefinido del vivir mismo. Por eso es el silencio de lo inexpresable que se prolonga en el gesto o en la ceremonia del rito, o se reitera en la costumbre.”[1] Rescatar el valor de la palabra dicha por quienes encarnan esa estrategia de sobrevivencia del colectivo social es, por ello, una acción de alto y urgente valor. El libro que aquí presentamos camina en este sentido.

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Si la cultura, en sus múltiples y diversas manifestaciones, es la manera en que se encarna una estrategia vital para el conjunto de una sociedad determinada, la gestión, comunicación, divulgación y crítica de esas manifestaciones, se irán conformando como metodologías de apoyo a las ideas, de animación de los proyectos, de promoción de los abanicos de actividades, y de proyección de todo este universo de iniciativas en el telón de fondo de la dinámica social concreta. La gestión cultural, así, no puede ser concebida sino como la intervención decidida de agentes capacitados en dar cuenta de las producciones simbólicas que van conformando las estrategias de vida de un pueblo.

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Provocar la palabra, dar la palabra, difundir la palabra “común” (la que está destinada a ser de todos, la que forma comun-idad) de los hacedores, hace parte de las tareas de rescate del gestor cultural, y va en el sentido de la necesaria recuperación de las identidades –cada vez más plurales- que informan nuestras comunidades complejas y discímiles.

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Este gestor cultural, como profesional de un sector al mismo tiempo vital y dinámico, en permanente movimiento y cambio, también requiere cruzar su formación académica con las prácticas y el enriquecimiento que la vivencia de quienes son sus pares en esta actividad, le facilitan. Y esta necesidad de cruzamiento entre las conceptualizaciones teóricas y el abanico de problemas y posibilidades que cotidianamente enfrentan aquellos que dirigen un emprendimiento cultural aumenta cuando, como es tan frecuente en nuestro medio, la gestión cultural se asume como una actividad vocacional. Y entendiendo el calificativo de vocacional no tanto como una elección personal, sino como una necesidad frente a la ausencia de instancias públicas oficiales que cubran el vacío de una necesidad (vital, repetimos) del colectivo social.

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Tanto para unos como para otros, gestores profesionales y vocacionales, requieren de ese cruzamiento que viene a alimentar su accionar con la palabra “común” de los hacedores. De este cruce saldrán nuevas definiciones del propio accionar, y objetivos socialmente significativos para quienes se trabaja.

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Tiempo de crisis es tiempo de oportunidades, porque es tiempo de cambio. El cambio cultural, cualquiera sea la definición que de él se adopte, siempre hace referencia al proceso que lleva de un estado existente a una nueva manera de hacer y de entender lo que se hace. En las experiencias culturales que se presentan en este libro se hacen evidentes, por la vía de la palabra dada al actor, cuáles son los márgenes entre los que transita en nuestra región el proceso de cambio cultural más reciente. Experiencias diversas que leídas en diagonal, al través, más allá del relato puntual de la acción de intervención concreta, nos permiten intuir una situación, un estado de cosas, un escenario cultural –vivo y dinámico- que se mira a sí mismo y que, en su desarrollo, evidencia su intención de aprovechar esta crisis, esta oportunidad, para proyectarse hacia nuevas maneras de hacer, hacia un entramado de relaciones con el medio (el pueblo del interior, el pequeño museo, la obra escénica, el montaje del espectáculo, la interacción con las novísimas posibilidades tecnológicas desde estos “extremos excéntricos” del mundo, como decía Octavio Paz) que generen cercanía, y que otorguen sentido. Que otorguen más sentido, desde el aporte cultural, a la convivencia social.

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Las palabras que aquí se presentan, estructuradas intencionadamente de una manera dialógica, relacional, intentan operar, por ello, en un doble sentido: ser instrumentos de análisis de la heterogénea y compleja cultura existente, pero también servir de herramientas para desentrañar, por la vía de la proyección del cambio cultural, los modos en que se formulan los planteos de una cultura deseada, del horizonte hacia el que se aspira. Las experiencias que leeremos en los diálogos que aquí se incluyen dan cuenta de los intentos –múltiples, variados, complementarios- por trazar las rutas de tránsito entre estos dos momentos, el que tenemos y el que queremos.

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La descripción de la propia actividad y del propio rol en la acción cultural cotidiana entraña la crítica hacia el contexto sociopolítico donde la animación se desarrolla. Porque no hay cultura aislada, el hecho cultural adquiere entidad en tanto cuanto toma relevancia para el colectivo social en el que se desenvuelve. En este aspecto, en los diálogos que siguen escucharemos, de una manera recurrente, la dolorosa percepción de la ausencia del Estado, en sus diversas administraciones (principalmente a nivel nacional y provincial, ya que las gestiones municipales o comunales, dada la cercanía con el gestor o el grupo que anima el emprendimiento, suelen tener una respuesta más efectiva, aunque asimismo más limitada en cuanto a capacidades). Si la cultura, como hemos afirmado varias veces aquí, es una acción que impacta directamente en el centro de la vida comunitaria, es sencillamente incomprensible que las administraciones públicas se ausenten –en la mayoría de los casos aduciendo restricciones presupuestarias- o se desentiendan –relegándolos en las prioridades de acción- de los emprendimientos culturales. Tener que suplir el rol del agente estatal, por ausencia o, en no pocos casos, por su participación antisistémica, con trabas burocráticas y desincentivos de diversa índole, es una tarea heroica a nivel individual. Pero, a nivel social y en las cuentas largas de la historia, es suicida.

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No se trata de aspirar a una cultura oficial, que tanto daño a la creatividad y al libre vuelo del espíritu hizo en los períodos históricos en que se ensayó, pero es imprescindible contar con políticas de mediano y largo plazo, que garanticen a los colectivos sociales, con respeto a la diversidad, al sentir y al disfrutar de cada grupo, la producción y reproducción, el conocimiento y la circulación de los bienes simbólicos que hacen a su propia identidad. Esa tarea es una indelegable responsabilidad del Estado.

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La crisis es oportunidad. El cambio cultural que estamos viviendo, y del que las experiencias que siguen dejan entrever algunos fragmentos, debería darnos mayores márgenes de libertad, en la que desplegar los diversos y originales impulsos creativos del que nuestro medio, como estos diálogos lo atestiguan, dispone en dosis generosas. Sería la mejor contribución a una cultura democrática, en el más amplio sentido de la palabra. Otra palabra, como las que componen este libro.

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N. G. S.

Córdoba, 11 de septiembre de 2009

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[1] Kusch, R., Esbozo de una antropología filosófica americana, (Buenos Aires, Castañeda, 1978), pág. 8.

La noticia del día: Zelaya: “Patria, muerte o restitución” (22 09 09)

EL HERALDO – HONDURAS

http://www.elheraldo.hn

“Patria, muerte o restitución”, dice “Mel”

Su arribo fue intempestivo, supuestamente en horas de la madrugada. Sus simpatizantes se lanzaron a las calles en su apoyo. Zelaya se encuentra refugiado en la embajada de Brasil
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21.09.09 . Tegucigalpa.
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Nelson G. Specchia - Zelaya regresa a Honduras

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El ex presidente Manuel Zelaya afirmó ayer que regresó al país para “buscar el diálogo” para que “regrese la paz a Honduras”. El ex mandatario manifestó a la cadena CNN que está listo para someterse “a cualquier juicio de la historia o juicio que quieran con supuestas acusaciones”, no sin antes sostener que regresó “con la frente en alto”. Consideró que solo con el diálogo que lo restituya en el poder podrá dejar atrás “el mal recuerdo, nada más, en nuestra historia del golpe de estado”.

Por las múltiples violaciones a la Constitución de la República, Zelaya fue depuesto de su cargo el pasado 28 de junio. Quería perpetuarse en el poder con la conformación de una Asamblea Constituyente. Su puesto lo ocupó el presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti, por la falta de un vicepresidente.

Zelaya ingresó, según sus informaciones, en horas de la madrugada de ayer.

“Tuve que viajar por más de 15 horas… por diferentes tipos de transportes, diferentes regiones, viajando con obstáculos porque habían retenes policiales”, amplió sin precisar qué medios usó.

Confesó que recibió ayuda para lograr su propósito de entrar a territorio hondureño. “Tuve colaboración, que no puedo mencionarla porque temo que le puedan hacer un daño… en Honduras hay mucha persecución, hay mucho temor en nuestro país”, apuntó. Destacó el apoyo que ha recibido de la comunidad internacional, que ha presionado al gobierno de Micheletti para que restituya a Zelaya. Se le preguntó qué papel había jugado Estados Unidos en su regreso a Honduras, pero prefirió no referirse sobre quiénes le ayudaron a entrar al territorio.

Luego reiteró que su regreso responde “a una estrategia pacífica para buscar un arreglo de frente”. El mandatario permanece en la embajada que Brasil tiene acreditada en el país, hasta donde llegaron cientos de manifestantes a expresarle su apoyo, lo que obligó a cerrar las calles cercanas a esa oficina. Zelaya agradeció al presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva, por ofrecerle protección en su embajada acreditada en Honduras, desde donde “vamos a iniciar nuestras actividades”. Pidió a las Fuerzas Armadas que no intervengan en la crisis.

Un desafiante Zelaya

“A partir de ahora nadie nos vuelve a sacar de aquí, por eso nuestra posición es patria, restitución o muerte”, dijo un desafiante Zelaya ante sus seguidores subido en la terraza de la embajada de Brasil. Aunque dice que viene en son de diálogo y de paz, el depuesto presidente pidió a sus simpatizantes que levantaran las manos “los que quieren que se vaya la dictadura de Casa Presidencial”. Y luego dijo: Quiero decirles que estoy comprometido con el pueblo hondureño y que no voy a descansar ni un día, ni un minuto, hasta bajar a la dictadura del poder, que no les corresponde”.

Además expresó: No nos vamos de aquí, del bulevar Morazán, en estas calles hasta que caiga la dictadura. Fuera los tiranos. Fuera los tiranos. Voy a visitar a cada uno de los dirigentes y de los líderes que han mantenido la resistencia 86 días. Si ustedes quieren irse a vivir a mi casa, a Olancho, se van todos conmigo. No hay problema. Por eso yo tengo muchas manzanas de tierra en Olancho, así es que los que quieran irse a Olancho conmigo, aceiten su máquina y nos vamos”.

Manifestó que “espero que en las próximas horas podamos comunicarnos también con los miembros del régimen golpista… espero que el diálogo sea de frente, en mi propia tierra y en mi propio pueblo”.

Cuando el mediador Óscar Arias, presidente de Costa Rica, convocó a Zelaya y a Micheletti para que se encontraran por primera vez en San José. El ex presidente Zelaya aceptó, pero por instrucciones de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, abandonó la capital tica porque alegó una trampa de Estados Unidos.

Zelaya amplió que también planea reunirse con “prominentes ciudadanos de Honduras”, que no identificó. Con estos diálogos espera que los planteamientos hechos por la comunidad internacional logren concretarse. Dijo que procederá a integrar comisiones de diálogo, con sus cercanos colaboradores. El presidente de Costa Rica, apoyado por Estados Unidos y otras naciones del mundo, propuso un plan denominado Acuerdo de San José que contiene 12 puntos, entre ellos la restitución de Zelaya y amnistía para sus funcionarios.

El ex canciller de la república y actual asesor de la Cancillería, Mario Fortín, es de la opinión que el Acuerdo de San José debe replantearse para darle de nuevo vigencia. Zelaya dijo que hoy llegaba al país el secretario de la OEA, José Insulza.

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nelson.specchia@gmail.com

La columna del día: Completar Europa (21 09 09)

Completar Europa

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JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 21/09/2009

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Nelson G. Specchia - José Manuel Durao Barroso

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Azul de origen, verde con el tiempo y rojo según la ocasión, un Barroso tan astuto como camaleónico ha logrado repetir en la presidencia de la Comisión Europea, y con una mayoría a prueba de tratados. La frase “mi partido es Europa” resume perfectamente la filosofía atrapalotodo que le ha llevado a la victoria. Dándole la vuelta a la famosa frase de Neil Armstrong al llegar a la Luna, se trata de un gran paso para Barroso. Ahora bien, ¿cómo asegurarse de que no sea un pequeño paso para Europa?

De una forma tan sencilla como dramática: los próximos cinco años podrían ser recordados como la última oportunidad que tuvo Europa de ser relevante en el mundo. La crisis económica ha mostrado que, tanto hacia fuera como hacia dentro, Europa está sin completar. Claro que Europa es un orden de libertad abierto, así que será siempre un proyecto inacabado, y es bueno que así sea. Pero ello no obsta para que, mirando a esta Europa, la Europa presente, detectemos grietas, jirones, proyectos que han quedado en el aire y riesgos importantes, también oportunidades.

Hay tareas, como medirse con China, Rusia o ser un verdadero actor global, que exceden nuestra capacidad actual, pero también es cierto que hay desafíos que están enteramente al alcance de nuestra mano. Dicho de otra forma, si la Unión Europea ni siquiera puede encargarse de Europa, donde sus capacidades políticas y económicas son más que suficientes para ejercer un liderazgo decisivo, ¿con qué credenciales va a presentarse a la hora de reclamar una posición de liderazgo global?

Cuando se celebran 20 años de la caída del muro, sabemos ya que el siglo XXI será multipolar; lo que no sabemos es si habrá un polo europeo. Como pone de manifiesto la reunión del G-20 que se celebra esta semana en Pittsburgh, en las instituciones globales hay muchos europeos, pero poca Europa. ¿Hasta cuándo?

“Completar Europa” no significa buscar nuevos tratados, ni avanzar hacia una unión federal, significa tomarnos en serio nuestros propios principios y compromisos (incluidos los de ampliación), buscar la manera de poner fin a nuestras divisiones internas y restaurar nuestro liderazgo, al menos en la esfera europea. Se trataría de actuar en tres planos.

Primero, en la UE hay todavía miembros de primera y segunda clase, lo que genera divisiones internas y es una fuente de debilidad externa. Por tanto, es imperativo diseñar una estrategia para asegurar la estabilidad y prosperidad de los nuevos miembros y lograr la convergencia real entre nuevos y viejos. Esto incluiría acortar en la medida de lo posible los periodos de transición remanentes, ver la manera de extender la unión monetaria y sus beneficios a los nuevos miembros, así como aprovechar la próxima revisión del presupuesto comunitario para maximizar el impacto de las políticas estructurales.

Segundo, la Europa inacabada es también más que manifiesta en los Balcanes Occidentales, donde la Unión Europea, a pesar de haberse comprometido con la adhesión, da constantemente largas, lo que lleva a un círculo vicioso muy difícil de romper: la ausencia de una perspectiva europea creíble hace que los países candidatos flaqueen en las reformas y, a la vez, el lento ritmo de las reformas hace que la UE se muestre cada vez menos proclive a proceder a la ampliación. El plan original, consistente en admitir a Croacia, confiar en que Turquía tire la toalla y luego subir el puente levadizo, puede volverse contra la UE y afectar muy negativamente a su imagen, especialmente si Islandia termina accediendo a la UE saltándose la cola. Por tanto, no se trataría tanto de acelerar artificialmente las adhesiones, ya que muchos países no están preparados, como de dejar de desear secretamente que todo vaya muy lento en la región para así no tener que cumplir las promesas de adhesión, sino de dejar a un lado la aproximación burocrática, apoyar a fondo las reformas en estos países y restaurar la credibilidad de Europa tomándose en serio la perspectiva de adhesión.

Tercero, en la vecindad europea que se extiende desde Bielorrusia hasta el Cáucaso (omito el Mediterráneo a propósito), pese a los innumerables problemas, el modelo que representa la Unión Europea tiene todavía un enorme atractivo, aunque muchos ciudadanos duden de que nuestros niveles de bienestar, libertad y seguridad estén realmente a su alcance. En la práctica, no se trataría de traerlos a Europa, sino de asegurarnos de una forma realmente efectiva de que Europa llegue allí e impregne de verdad sus aspiraciones. Pero esa visión realmente estratégica de que invertir allí es hacerlo en nuestra seguridad y prosperidad (también en la reafirmación de nuestros valores democráticos) no está ni mucho menos extendida en la UE ni permea nuestras políticas hacia ellos con suficiente intensidad.

Presidente Barroso, si su partido es Europa, ¡complétela!

jitorreblanca@ecfr.eu

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Lula y el amigo francés (12 09 09)

Lula y el amigo francés

Con la tecnología francesa, será la industria de defensa brasileña, y los numerosos círculos industriales subsidiarios, la que sentirá el salto modernizador y multiplicador de desarrollo. Por Nelson Gustavo Specchia.

Nelson G. Specchia - Sarkozy y Lula

Nelson Gustavo Specchia
Profesor de Política Internacional de la Universidad Católica de Córdoba

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A menos de un año y medio de dejar la presidencia de Brasil, Lula da Silva ha pegado un golpe de timón que obligará a reformular la arquitectura estratégica sudamericana. En un escenario de alta carga simbólica, en el día de la independencia, con el imponente desfile militar cruzando Brasilia, Lula develó uno de los secretos mejor guardados del Palacio del Planalto.

El presidente reequipará militarmente al Brasil, y lo hará obviando la provisión –y la anuencia– norteamericana, invirtiendo montos superiores a los de cualquier Estado latinoamericano (mayores que los del Plan Colombi o que las compras militares a Rusia proyectadas por Chávez), y sellando un acuerdo estratégico con Francia que traerá cola.

En los últimos tiempos, tres hechos sin aparente relación han trastocado la geopolítica regional. Brasil hizo públicos los descubrimientos de yacimientos petrolíferos, con unos 50 mil millones de barriles de crudo enterrados a lo largo del litoral atlántico; el año pasado Estados Unidos tomó la decisión de reactivar la IV Flota, para patrullar precisamente ese litoral; y hace pocos días Álvaro Uribe anunció que habilitará siete bases en territorio colombiano para el uso de tropas norteamericanas.

Tras el anuncio de Uribe, Lula consiguió que en 48 horas el Congreso le autorizase una inversión en equipamiento militar cercana a los ocho mil millones de dólares; pero los acuerdos de compra negociados con Nicolas Sarkozy, el amigo francés invitado de honor a las fiestas patrias brasileñas, terminarán duplicando aquel gasto autorizado. Será la mayor inversión militar de la historia reciente. Para buscar antecedentes de un gasto semejante hay que remontarse a la segunda guerra mundial, cuando Brasil se sumó al conflicto y el presidente Getulio Vargas equipó al ejército para la guerra.

Sin embargo, a pesar de la magnitud del gasto, no se ha levantado en contra ni una sola voz en todo el arco opositor. Hay consenso en la clase política en que este reordenamiento estratégico ubicará a Brasil en un incontestable lugar de preeminencia regional.

Poder de fuego disuasivo. La negociación de las armas es impresionante. Incluye 36 aviones cazabombarderos (los franceses Rafale parecen ser los favoritos, sofisticados cazas equipados con diversos misiles, radares infrarrojos y telémetros láser); cuatro submarinos Scorpène; el desarrollo de un submarino nuclear y 50 helicópteros de transporte militar. Con esta capacidad de fuego, especialmente a nivel naval, necesariamente se modificará la ecuación militar en América latina. No será igualada por ninguno de sus vecinos, y los intentos de equiparación podrían desencadenar una carrera armamentística.

Pero la clave del golpe de timón de Lula da Silva, sin embargo, no está en la cantidad de armas que adquiera sino en la carga de conocimiento, tecnología y desarrollo que con ellas venga. Con esta cooperación, Brasil se convertirá en el séptimo país del mundo capaz de construir y navegar submarinos convencionales y nucleares. Con la tecnología francesa, será la industria de defensa brasileña, y los numerosos círculos industriales subsidiarios, la que sentirá el salto modernizador y multiplicador de desarrollo.

Las señales exteriores del presidente Lula, en todo caso, apuntan a tranquilizar a sus vecinos. Ha dicho en varias oportunidades que el aumento de las fuerzas de defensa busca un objetivo disuasorio, y que no hay ninguna hipótesis de confrontación vigente. Pero, aunque Lula no lo diga, las intenciones de liderazgo regional deben ser respaldadas por una capacidad bélica coherente con ellas, lo enseña cualquier manual de teoría realista de política internacional.

El rol del amigo francés. Frente a Uribe, en Bariloche, Lula se mostró disconforme y de mal humor, le exigió transparencia en varias oportunidades. Y a los demás colegas de la Unasur les recordó que había propuesto que el Consejo de Defensa Sudamericano asumiera un papel activo en el tema de las bases colombianas, así como en las adquisiciones de armamentos. Y es que no sólo Colombia y Venezuela se están rearmando, también las compras presupuestadas por Chile y Perú son considerables. De momento, sólo Argentina ha quedado al margen de la tendencia regional.

En Bariloche, además, Lula volvió a sugerir que el presidente Barack Obama participase en una reunión de la Unasur y explicara los alcances de la presencia norteamericana en Colombia. Pero Obama no contestó. Brasil ha insistido reiteradamente ante Washington en su intención de sumarse al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero Obama no le contesta.

Brasil quiso negociar la venta de aviones a Venezuela, y Washington vetó el acuerdo, porque transferiría tecnología norteamericana a Caracas. Lula espera que la Casa Blanca comience a dar un giro de prioridad hacia América latina, pero Obama no contesta, está demasiado ocupado en desatar los nudos de Irak y Afganistán.

En ese aparente vacío, aparece Nicolas Sarkozy, ofrece un acuerdo de transferencia de conocimientos industriales de última generación; impulsa junto al gigante sudamericano un nuevo orden mundial más solidario, en línea con el discurso internacional de Lula; y una alianza estratégica que vaya más allá de un acuerdo comercial de armamentos. Concretamente, ofrece enviar equipos y conocimiento, y apoyar a Brasil para que sea un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

A cambio, quizá Sarkozy logre quedarse con el petróleo brasileño.
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© La Voz del Interior

Nuevo libro: CAMINO AL BICENTENARIO – Los programas presidenciales en 25 años de democracia argentina

Nelson Gustavo Specchia - Camino al bicentenario

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La noticia del día: signos de recuperación, según la OCDE (11 09 09)

Lavanguardia.es

// 11 de septiembre 2009

Signos de fuerte recuperación en la OCDE, España incluida

El indicador para el conjunto de los 30 miembros subió 1,5 puntos en julio hasta 97,8 puntos

11/09/2009 | Economía
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Nelson Gustavo Specchia - euro

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París. (EFECOM).- Los indicadores compuestos avanzados mensuales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicados muestran “signos fuertes de recuperación en la mayor parte” de los países miembros, España incluida.

El indicador para el conjunto de los 30 miembros de la OCDE subió 1,5 puntos en julio hasta 97,8 puntos, todavía por debajo del nivel 100 que marca la media a largo plazo, y también inferior en 1,9 puntos respecto al que tenía el pasado año en las mismas fechas.

El ascenso en el caso de la zona del euro durante ese mes fue de 1,9 puntos hasta 100,5, que en este caso es 1,4 puntos superior al nivel de julio de 2008, precisó la OCDE en un comunicado. A ese ascenso en julio del grupo de la moneda única europea contribuyeron en particular las progresiones de Italia (2,7 puntos, hasta 104,8) y Alemania (2,3 puntos, hasta 98,5).

También experimentaron alzas significativas, aunque de menor magnitud España (1,73 puntos, hasta 100,97) y Francia (1,3 puntos, hasta 102,7). En el caso de España, el indicador supera el umbral de los 100 puntos por primera vez desde la primera mitad de 2008 y también es positiva la evolución en los últimos doce meses en 2,51 puntos.

En la UE, pero fuera de la zona del euro, el Reino Unido igualmente registró un ascenso de 1,3 puntos, hasta 100,6. Estados Unidos tuvo un incremento de 1,6 puntos en julio, hasta 96 unidades, aunque sigue 4,3 puntos por debajo a la situación doce meses antes. La situación se repite para Japón, con un ascenso de 1,4 puntos en julio, hasta 94,9, que significan 6,6 puntos por debajo del nivel en el mismo mes de 2008.

Al margen de la OCDE, la evolución en julio fue positiva para las grandes economías emergentes, en particular en China con una subida de 1,5 puntos, hasta 99,4, pero también en India (1,3 puntos, hasta 98,6) y en Rusia (1,3 puntos, hasta 92,8). La situación es algo menos favorable para Brasil, con un alza mensual limitada a 0,2 puntos, hasta 97,4 puntos, un nivel que es 9,8 puntos más bajo que el registrado en julio de 2008 y que para la OCDE puede anunciar una recaída.

La noticia del día: Guatemala ante la emergencia del hambre (10 09 09)

El Periódico

Guatemala, jueves 10 de septiembre de 2009

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Ante la emergencia del hambre

Edgar Gutiérrez

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Honduras - hambre

Hemos perdido más de 50 niños a causa del hambre. Otros 700, o quizá 1,000, penden su vida de un hilo. Hay pérdidas notables de cosechas y los impactos ya se perciben en los mercados cantonales: los precios de verduras y granos comienzan a subir y algunos consumidores se quejan de escasez. Para fin de año las cosas pueden empeorar si no se rescata la segunda cosecha de maíz.

Por otro lado, están ocurriendo forcejeos en algunas fincas: gente que llega a ocupar terrenos y los prepara pensando en la próxima siembra y las fuerzas de seguridad operando los desalojos, por instrucciones de los jueces. No hay empleo, dice la gente del campo. Las remesas de EE.UU. han bajado, y se resiente en la economía familiar. En una palabra, la crisis económica está pegando, por ahora, en el eslabón más débil que es el mundo rural.

Las herramientas más efectivas con que cuenta el Gobierno para mitigar la crisis son los programas de Cohesión Social, en particular Mi Familia Progresa, y ProRural. Pero son todavía limitados en recursos y cobertura. La declaratoria de Estado de Calamidad Pública puede contribuir a agilizar la movilización de recursos públicos, pero todos sabemos que siguen siendo precarios (la carga tributaria ha bajado a 9 por ciento) y que la ausencia de una red estatal en el territorio limita aún más la respuesta.

En definitiva el Estado no lo puede hacer solo. Necesita coordinar con la sociedad civil, que debe ampliar su participación del envío de víveres a la movilización de brigadas de voluntarios. El Gobierno tiene que orientar los recursos de la comunidad internacional. Un estado de emergencia implica actividades extraordinarias, formas de organización ágiles y estrategias de intervención creativas. Quizás el mejor ejemplo es la respuesta unánime al terremoto del 4 de febrero de 1976. Ahora la infraestructura está intacta, es la condición humana la que está siendo destruida.

Este sería, por lo demás, un momento para reclamar acciones políticas coherentes con la crisis. Una es que diputados y alcaldes bajen la prioridad de obras de infraestructura que, en estas condiciones, son despilfarro. Sería loable una moratoria de sus comisiones. Otra es que el Congreso apruebe un presupuesto para 2010 que corresponda a la crisis, y eso significa orientar los recursos hacia donde más se necesitan y operar los cambios institucionales que llevan 20 años de rezago. La tercera, un poco de sobriedad y austeridad en el consumo de la sociedad que sí tiene dinero. Y la cuarta, ¿por qué no considerar el ISR de las empresas como una contribución para salir de la crisis de manera sustentable? Todos podemos contribuir según el tamaño de nuestras capacidades.

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nelson.specchia@gmail.com

La noticia del día: La ONU y el fraude en Afganistán (09 09 09)

U.N.-Backed Panel Finds

Fraud in Afghan Vote

Partial Recount Ordered on Same Day

That Results Show Likely Karzai Victory

Washington Post Staff Writers
Wednesday, September 9, 2009

elecciones en Afganistán

KABUL, Afghanistan’s troubled presidential election was thrown into further turmoil Tuesday when a U.N.-backed complaints panel charged widespread fraud and ordered a partial recount, just as election officials announced that President Hamid Karzai appeared to have gained enough votes to win.

The growing political crisis threatens to set off a direct confrontation between Karzai and his Western backers, who have been increasingly alarmed by mounting evidence of ballot-box stuffing and other irregularities, much of it reportedly benefiting Karzai’s campaign.

In the days immediately following the Aug. 20 vote, U.S. officials were uniform in praising what President Obama called “a successful election.” Obama said he looked forward “to renewing our partnership with the Afghan people as they move ahead under a new government.”

But the widening fraud issue now seems likely to further prolong the slow election process, leaving the country without a clear leader for weeks or even months while tens of thousands of U.S. and NATO troops are battling the Taliban alongside Afghan forces. Obama’s strategy also includes major economic development initiatives, improved delivery of services and a crackdown on corruption — all of which will be difficult to implement without a valid Afghan government.

The unresolved political contest raises the prospect of street protests by angry opponents of Karzai or a belated runoff that could be volatile, costly and difficult to carry out once cold weather sets in. Former foreign minister Abdullah Abdullah, Karzai’s top challenger in the presidential race, has charged that the entire vote was a “state-engineered fraud” and has hinted that he may not be able to control his emotional supporters if the government steals the election.

The Obama administration — which had hoped the election would quickly produce a credible partner in the faltering battle against Taliban insurgents — urged “all the different actors out there” to show patience. “A legitimate electoral process is vital to us and vital to any kind of partnership that we would have with the government going forward,” State Department spokesman Ian Kelly said.

In a strongly worded statement issued Tuesday, the internationally led Electoral Complaints Commission said it had found “clear and convincing evidence of fraud” at many polling stations, especially across the southern provinces that form Karzai’s ethnic support base. The panel said it was ordering Afghanistan’s Independent Election Commission to conduct a recount of votes from all polling places where turnout appeared to be more than 100 percent or where a single candidate received 95 percent or more of the votes. The complaints commission is continuing separate investigations into more than 2,000 specific fraud complaints.

Just hours later, the Afghan election commission said Karzai had won 54 percent of 5.4 million valid votes tallied — 91 percent of the total. The results indicate that he probably has enough votes to avoid a runoff with Abdullah, who has 28 percent. Afghan law requires a runoff only if no candidate wins more than 50 percent.

At a contentious news conference, election commission spokesman Daoud Ali Najafi said officials had “quarantined” about 600 suspicious ballot boxes, but he offered no response to the written recount order. He said a recount could take two to three months.

After the new results were announced, a spokesman for Karzai’s campaign said that the president would wait until the fraud investigations and any recount were complete but that he expected to win. “We are obviously very happy,” spokesman Waheed Omer said. “We will definitely respect the process, but we don’t think there will be any [runoff]. We have enough of a lead, and we don’t think the fraud was so wide as to make a difference for any candidate.”

An aide to Abdullah said the announcement of the results was “by no means final or valid.”

Kai Eide, the U.N. secretary general’s special envoy for Afghanistan, released a statement calling on members of both the election and complaints commissions “to redouble their efforts to ensure full rigour in their work at every stage. This includes excluding from the preliminary count results from ballot boxes where there is evidence of irregularities.”

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nelson.specchia@gmail.com