Archivo mensual: noviembre 2007

Los enredos de la nueva Bolivia (29 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba2 . (29 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.
.
.

LOS ENREDOS DE LA NUEVA BOLIVIA

.

.

.

por Nelson G. Specchia

.

.

.

Bolivia, finalmente, tiene una nueva Constitución, en la que el movimiento encabezado por Evo Morales espera asentar la fundación de un nuevo Estado, dejando atrás los resabios del colonialismo feudal agrario y minero. Entre gallos y medianoche, el pasado domingo 25 de noviembre, la Asamblea Constituyente aprobó, a libro cerrado, el índice de la nueva Carta Magna. Pero, lejos de concluir con este acto un proceso tortuoso, los interrogantes y los imprevisibles escenarios de futuro que se abren en el proceso político boliviano siguen siendo alarmantes.

.

.

El prolongado derrotero de la Constitución se arrastra desde la década pasada: en 1990 los indígenas del Oriente boliviano piden la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Ese petitorio fue leudando durante diez años, extendiéndose en cada vez más amplios sectores campesinos, hasta hacer eclosión en el 2003, cuando tomó fuerza de la mano de la nacionalización de los recursos petrolíferos y gasíferos. Finalmente, el Congreso Nacional convocó a la formación de una Asamblea en marzo de 2006, y en agosto del año pasado comenzaron las sesiones.

.

.

Las elecciones de representantes a la Asamblea le otorgó una mayoría de votos al Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales, que consiguió ocupar 138 de los 255 escaños: una mayoría suficiente, pero estuvo lejos de tener en su mano los dos tercios estipulados para aprobar cada reforma. La derecha opositora al gobierno, nucleada en el partido Poder Democrático y Social (PODEMOS) del ex presidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, obtuvo 60 escaños, que, unidos a los 18 escaños del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y a los 27 asientos distribuidos entre los cuatro partidos menores, han obstaculizado sistemáticamente, durante más de un año, el avance de la redacción constitucional.

.

.

Al reclamo de capitalidad total de Sucre (es la capital oficial del país, pero dejó de ser la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativos en 1899, cuando la aristocracia dueña de las minas de plata tuvo que ceder la primacía económica a las nuevas elites del estaño, y la vida política se trasladó a La Paz), se sumaron los reavivados impulsos secesionistas de las provincias ricas del oriente boliviano (especialmente Santa Cruz de la Sierra y el Beni), con el apoyo de otras regiones opositoras como Tarija y Pando.

.

.

A estas agendas de reivindicaciones geográficas y regionales, hubieron de sumarse también las diferencias radicales de concepción del Estado sostenidas por los constituyentes indígenas, provenientes de entornos campesinos, y los representantes de extracción urbana, mayoritariamente de clases medias. Estos últimos han supuesto un auténtico freno al modelo de un nacionalismo populista, multiétnico, y redistribuidor, impulsado por Evo Morales.

.

.

En una demostración de fuerza, y luego de que la parálisis a la que había empujado el virtual empate en la Constituyente estuviera peligrosamente cerca del desastre, el gobierno convocó a sus diputados en un predio militar cercano a Sucre, decidió dejar de lado los dos tercios de votos estipulados para las modificaciones, y utilizando su mayoría aprobó la Constitución a libro cerrado. La oposición, en bloque, ha censurado la metodología, desconoce el texto aprobado, y asegura resistir. El “Comité Cívico” –que agrupa a la oposición- se ha convocado en Santa Cruz, mientras que la violencia no deja de aumentar entre los partidarios y los detractores de la nueva Carta Magna, que supone una “refundación nacional” de Bolivia.

.

.

Los ejes de esa refundación pasan por la creación, con rango constitucional, del “Poder Social”, a ser integrado por representantes de los distintos movimientos sociales, y que se supone como un mecanismo de control político sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo. En lo que respecta al Judicial, la nueva Constitución admite el “pluralismo jurídico”, dando pie a la equiparación de las metodologías y prácticas de justicia indígena, con las del estado occidental moderno. La redistribución de la riqueza –especialmente la proveniente de los hidrocarburos- y la autogestión, el autogobierno, y la autodeterminación, resultantes de los derechos colectivos de identidad cultural, completan el marco regulatorio de la nueva ley fundamental.

.

.

Desde su convocatoria por el Congreso, la Asamblea Constituyente ha estado inmersa en una espiral de violencia. La aprobación a libro cerrado de su índice, esta semana, ha arrojado muertos de bala y linchamientos. Los representantes gubernamentales, como el vicepresidente Álvaro García Linera, afirman que en el fondo de la cuestión hay un intento golpista para aislar a Evo Morales del poder, y terminar con el proceso de reformas por él encabezado. En este sentido, han afirmado que la Convención no seguirá sesionando en Sucre, y será trasladada.

.

.

Queda por saber si con el traslado geográfico de la Asamblea, o con la aprobación del texto constitucional por parte de los diputados del gobierno, en soledad, Morales logrará finalmente imponer su visión del futuro de Bolivia. O si para que tal cosa prospere, ha de reconstruir, inexorablemente, una nueva base de consenso.

.

.

La salida pactada parece ser la única alternativa a la violencia creciente en la nueva Bolivia.

.

.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional. Universidad Católica de Córdoba.

.

Anuncios

Bush y el “amigo francés” (22 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba” – (22 de noviembre, 2007)

.

.

.

BUSH Y EL “AMIGO FRANCÉS”

.

.

.

Por Nelson Gustavo Specchia

.

.

En los inicios de este mes de noviembre, la primera visita oficial del presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, a los Estados Unidos de América, supone un giro total en las relaciones entre ambos países, que implicará, a su vez, un impacto sustantivo en las posturas internacionales a un lado del Atlántico, y al otro.

.

.

Hace cuarenta años, el general De Gaulle forzaba el retiro de las bases de la OTAN de territorio francés, y comenzaba, de esa manera, un posicionamiento internacional que se mantendría durante toda la guerra fría, y continuaría, como una marca registrada, por las presidencias conservadoras de Pompidou y Giscard d´Estaing, el período socialista de Francois Mitterrand, y en la reciente presidencia de Jacques Chirac. Esta postura frente a las dos grandes potencias, intentaba ofrecer una alternativa: Francia, independiente tanto del cerco soviético como del área de influencia norteamericana, se proponía como una referencia diferente en un mundo bipolar.

.

.

De allí, de esta independencia de criterio en política exterior, se estructuró toda la estrategia francesa a nivel internacional durante cuatro décadas. A ese fin se plegaron los planes nucleares (incluyendo los ensayos de Mururoa de los ‘90, que tanto rechazo generaron en los Estados Unidos); el claro apoyo a la causa árabe –incluyendo las posturas pro palestinas, en contra de la alianza central de los Estados Unidos con Israel-; los recelos a un mayor papel de Turquía –considerada una “cabeza de puente” de la política norteamericana- en el contexto europeo; para alcanzar, finalmente, el colmo de la paciencia del Departamento de Estado con el “no” a la invasión a Irak, que llevó a Donald Rumsfeld a acuñar el despectivo mote de “Vieja Europa”, acusándolos a todos (pero especialmente a los franceses) de ingratos, después de que el ejército americano los hubiera salvado en las últimas dos guerras mundiales.

.

.

El “no” de Chirac a asociarse a la aventura de Irak, llevó a que se derramaran cientos de litros de vino francés en las alcantarillas de Nueva York frente a las cámaras de televisión, o a que en el Capitolio se cambiase la forma en que los americanos denominan a las papas fritas (“french fries”): fue el punto de mayor distanciamiento entre ambos países en la historia reciente. Luego Sarkozy llegó al Elíseo, y se ha empeñado, entre sus primeras medidas de gobierno, en dar un golpe de timón de 180 grados a la relación de Francia con la potencia hegemónica americana.

.

.

Sarkozy pasó sus primeras vacaciones como Jefe de Estado en América, visitó en ese verano boreal repetidamente a la familia Bush, inclusive en ese sancta sanctorum del presidente norteamericano que es su rancho de Crawford, donde cocinaron hamburguesas y mantuvieron largas conversaciones en privado, fuera del protocolo. Ahora, el 7 de noviembre, en su primera visita oficial a Washington, Sarkozy plasma su nueva estrategia de acercamiento y amistad. Una nueva posición que, sin llegar a la obsecuencia incondicional con Bush, deja claro que pretende inaugurar un nuevo período de relaciones transatlánticas, donde el interlocutor europeo de la Casa Blanca no tiene necesariamente que ser –como es tradición- el premier británico, o la silenciosa pero efectiva Angela Merkel, sino, precisamente, él.

.

.

Sarkozy sabe que los Estados Unidos requieren de una alianza renovada con Europa para la fortaleza de Occidente, muy especialmente frente a la amenaza global del fundamentalismo islámico. En ese sentido, el jefe de la República Francesa planteó al pleno del Congreso norteamericano dos ideas fuerza: los Estados Unidos pueden contar con Francia en el “combate” contra el terrorismo (se cuidó de no utilizar el término “guerra”); y aseguró que las tropas francesas “seguirán en Afganistán todo el tiempo que sea necesario”.

.

.

Por ello, y abandonando aquella pretensión de “primera potencia alternativa” heredada del gaullismo (que nunca, por otra parte, supero el nivel discursivo), en favor de una relación más horizontal con la otra costa del Atlántico, Sarkozy ha reincorporado a Francia en la OTAN como miembro pleno, y ha subrayado que “la perspectiva de un Irán con armas nucleares es inaceptable”, música para los oídos de la administración Bush.

.

.

Por último, no quiso irse de ese Capitolio que lo interrumpía constantemente con aplausos, sin hacer un guiño de cambio a aquella acusación de ingratitud de los europeos respecto de América: “cada vez que un soldado americano cae en algún lugar del mundo, yo pienso en lo que este ejército hizo por Francia, y me entristezco, como cuando uno pierde a un miembro de la familia.”

.

.

En realidad, los políticos norteamericanos nunca han comprendido el antiamericanismo de Europa. Sarkozy viene a decirles que acertaban en su incomprensión, que la anomalía es de los europeos. Pero que pueden estar tranquilos, y que la alianza a ambos lados del Atlántico puede estar segura, que de aquel lado tienen ahora al “amigo francés”.

.

.

.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional. Universidad Católica de Córdoba.

.

Gaza, entre la sangre y la agonía (15 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba” – ( 15 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.
.
.

GAZA ENTRE LA SANGRE Y LA AGONÍA

.

.

por Nelson Gustavo Specchia

.

.

.

.

.

A principios de esta semana, un nuevo baño de sangre volvió a enlutar Gaza, la delgada franja de suelo palestino, donde una población prisionera del más largo conflicto de Oriente Medio sobrevive, a duras penas, sin luz, ni medicamentos, ni servicios básicos, con racionamiento hasta en el agua de consumo, con las fronteras cerradas a cal y canto por el ejército israelí, y una división interna entre Hamas y Al Fatah que ya en poco disimula la latente guerra civil.

.

.

El proyecto de dos estados (el “divorcio justo y equitativo”, como dice el escritor judío Amos Oz) agoniza, y se acerca a un punto de no retorno. Los territorios palestinos del original proyecto de partición están en un porcentaje alarmante ocupados por colonos israelíes. En sólo diez años, durante la década del ´90, la cifra de colonos asentados en suelo palestino se duplicó. La división física queda plasmada en la separación entre esta franja aprisionada de Gaza, y Cisjordania, convertida en una sucesión de islotes cruzados por carreteras sólo para israelíes, y por un muro de cemento. Estos breves kilómetros ya muy difícilmente puedan vertebrar algo similar a un gobierno con autonomía real.

.

.

La segunda fractura, entre los partidos palestinos, es aún más dolorosa. El acceso de Hamas al poder aisló internacionalmente al gobierno de la Autoridad Palestina, en 2006. A la condena internacional de los EE.UU., se sumó, de una manera inexplicable, la Unión Europea. Ese aislamiento internacional impactó directamente en la sociedad civil, que se vio más debilitada, y en el sistema político, quitándole capacidad de acción al gobierno electo del islamista Ismail Haniya.

.

.

Finalmente, y mediante una solución de compromiso que destrabó la cuestión institucional pero agravó el enfrentamiento entre ambos partidos, Mahmoud Abbas asumió la presidencia, y Hamas decidió resistir en Gaza. Desde el mes de junio de este año controla la Franja, aislada ahora no solamente del mundo, sino también de la propia administración palestina. En ese hundimiento en la miseria, Hamas se planteó un objetivo central: controlar el orden y mantener la paz. Y esta semana, hasta ese objetivo de mínima para la convivencia de los miles de hombres y mujeres abigarrados en Gaza ha fracasado. La conmemoración del aniversario de la muerte de Yaser Arafat, el mítico líder fundador de Al Fatah, terminó en un nuevo baño de sangre en la Franja.

.

.

La escalada de violencia y enfrentamiento civil está directamente vinculada con la resolución del conflicto. Mientras se mantenga, la guerra civil palestina será una realidad cada vez más visible, y afectará, además, la estabilidad del propio Estado de Israel.

.

.

La Secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, afirma que el establecimiento de un hogar nacional palestino, desmilitarizado, pero viable y soberano, es la dirección en la que se orienta su administración, y la convocatoria a una nueva conferencia bajo los auspicios de los EE.UU. figura en la agenda de Rice para fines de este mes de noviembre. Pero parece más un gesto dirigido a conseguir el apoyo árabe en la estrategia norteamericana en Irak, y contra el plan nuclear iraní, que a resolver el contencioso palestino. 

.

.

En enero de este año, el filósofo francés Régis Debray –que había sido comisionado por el ex presidente Jacques Chirac para elaborar un informe sobre terreno de la situación en Oriente Medio- elevó sus conclusiones, que vuelven una vez más sobre la imperiosa necesidad de retomar las negociaciones sobre la hipótesis de dos estados. Y aun en los EE.UU. es posible advertir ciertas fisuras en el apoyo y sostenimiento de la política de Israel. Un grupo de eminentes intelectuales, de mucha incidencia en la elaboración de la política exterior norteamericana, acaba de publicar una carta (“El fracaso tendría consecuencias devastadoras”), sosteniendo la necesidad de una conferencia internacional auténticamente resolutiva. Los puntos centrales de la propuesta, entre cuyos firmantes está el ex Consejero de Seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, vuelven también a la propuesta de dos comunidades políticas según las líneas fronterizas de 1967, con la doble capitalidad de Jerusalén, deteniendo los asentamientos israelíes en suelo palestino, e impulsando el regreso de una parte de los tres millones de refugiados. Esa, concluyen, es la única alternativa de una sociedad viable, y de una auténtica paz duradera para el propio Israel.

.

.

Sería, además, la posibilidad cierta de detener la agónica sangría de Gaza, una deuda de toda la comunidad internacional.

.

.
.
.
.
.
.


Profesor de Política Internacional. Universidad Católica de Córdoba.

Guatemala, la pesada deuda de la justicia (08 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba” . (8 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.

.

.

.

GUATEMALA:

LA PESADA DEUDA DE LA JUSTICIA

.

.

.

.

La normalización democrática avanza en Guatemala, pero sigue sin solucionar la extrema inequidad social del país más desigual de toda América.

.

.

.

por Nelson Gustavo Specchia

(desde Antigua Guatemala)

.

.

.

.

.

.

La Avenida Reforma separa el distrito 11º y el 12º, en Ciudad de Guatemala. En este último se agrupan los hoteles de categoría, los restaurantes y bares para el incipiente turismo que va animándose a llegar, y el centro comercial de cuatro plantas que es el orgullo de la ciudad, y que recomiendan todos los serviciales empleados del hotel. Esos mismos que, frunciendo el seño pero sin perder la cordial amabilidad que los caracteriza, recomiendan no abandonar el distrito 12º, salvo en coche, y con guía.

.

.

La Avenida Reforma, con sus cuatro carriles separados por canteros, es un hormiguero de coches, que aún parece hacerse más denso hacia el final de la tarde. Aquí, como en el resto de Centroamérica, los conductores hacen un uso indiscriminado de la bocina, durante minutos enteros, produciendo una silbatina sin final en la lista de coches que se mueven a paso de hombre. Pero aún en este altísimo nivel de ruido logra imponerse el “tren verde”: un autobús equipado con bocinas de camión y lleno de banderas verde oliva, el color de la UNE – Unión Nacional de la Esperanza, del candidato presidencial Álvaro Colom, que logró imponerse en la segunda vuelta del pasado domingo.

.

.

En las esquinas de las grandes avenidas, mientras tanto, y en las salidas hacia el aeropuerto y hacia la ciudad de Antigua (un gran museo a cielo abierto, la original capital de Guatemala, destruida por un terremoto a fines del siglo XVIII y hoy conservada con esmero), se alinean los seguidores del general Otto Pérez Molina, con sus camisetas y sus banderas anaranjadas, menos bulliciosos y ordenadamente formados en el cordón. El partido del general se denomina Patriota, su logo es un puño cerrado, y el lema es “péguele fuerte”. Su campaña se basó en el combate a la inseguridad, pero no le alcanzó para ganar la segunda vuelta: con un 47 por ciento de los votos, cedió la victoria a Álvaro Colom, que se declara socialdemócrata, y que logró una ventaja de más de cinco puntos, con el 53 por ciento del voto nacional.

.

.

Con el triunfo de la UNE, los sectores progresistas de Guatemala vuelven al poder después de medio siglo. En 1954 el populismo de izquierda de Jacobo Arbenz fue expulsado por un golpe de Estado que dio origen a treinta años de dictaduras militares. Y desde la recuperación democrática de 1986 se han sucedido gobiernos conservadores, hasta el del actual mandatario, Óscar Berger, líder de un ejecutivo donde, de 15 carteras ministeriales, 13 están ocupadas por los principales empresarios guatemaltecos.

.

.

Colom, dice, representa la “esperanza”, y así ha denominado a su partido. Una esperanza que este pueblo gentil y hospitalario no ha perdido, contra todo pronóstico. La guerra civil terminó formalmente el 29 de diciembre de 1996, con la firma de los Tratados de Paz que pusieron fin a casi cuatro décadas del conflicto sangriento que marcó a la sociedad guatemalteca. Doscientos mil muertos y desaparecidos en una historia que aún está por contarse, que ha dejado un sinfín de heridas abiertas, y una cultura de violencia e intolerancia que sigue pesando en la vida política: en la campaña electoral que acaba de finalizar, más de 50 candidatos a cargos electivos han sido asesinados.

.

.

Y más allá de la enorme carga que supone el terror como condicionante de la vida cívica, Guatemala debe transitar el camino de la reafirmación democrática con unas condiciones estructurales negativas demasiado pesadas. De su población (unos 12 millones de personas), un alto porcentaje se ve limitado a la producción agraria de subsistencia, pero, sin embargo, sólo el 2 por ciento de la población detenta la propiedad del 70 por ciento de las tierras agrícolas. Esta concentración de las superficies cultivables, ha empujado a una alta migración a las ciudades, especialmente a la capital, para el empleo en los servicios. Pero en éstos, el salario mínimo no alcanza a cubrir, de media, la mitad del costo de los productos de primera necesidad. Como consecuencia del cruce de estas variables, la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, ha calculado que un cuarto del país sufre de subalimentación.

.

.

En el otro extremo, Guatemala ocupa el segundo lugar en el mundo en número de aviones particulares por habitante, antes aún que los EE.UU. El 4 por ciento de la población concentra el 50 por ciento del consumo. La deuda externa ha saltado de 6.000 millones a 20.000 millones de quetzales (unos 2.900 millones de dólares) en la última década. El pago de los servicios de esta deuda demanda una quinta parte del presupuesto nacional. Mientras tanto, la ONU calcula que el 58 por ciento de la población guatemalteca es pobre, y el 23 por ciento, extremadamente pobre.

.

.

Con estos datos, Guatemala tiene el lamentable privilegio de ser el país más desigual de toda América latina (59,9 en el coeficiente de Gini). Para la región más desigual del mundo, eso es mucho decir. Más allá de las victorias electorales, las deudas acumuladas en el platillo de la justicia y de la igualdad pueden colocar en un difícil equilibrio a la balanza del sistema democrático.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional, Universidad Católica de Córdoba.

Europa cabalga de nuevo (01 11 07)

Publicado en “Hoy Día Córdoba” – (1 de noviembre, 2007)
.
.
.
.
.

.

.

.

.

.

EUROPA CABALGA DE NUEVO

.

.

.

por Nelson Gustavo Specchia
.

.

.

El escritor catalán Lluís Foix ya lo ha definido, en una afirmación un tanto críptica, pero que alcanza a explicar los movimientos en ese laboratorio gigante de política internacional que es la Unión Europea: “La historia de Europa es la del miedo a no cometer nuevos errores. El éxito lo hemos aprendido del fracaso, para volver a fracasar y seguir intentándolo, para que de cada crisis saliera una nueva oportunidad.”

.

.

Una crisis profunda se instaló en la primavera boreal de 2005, con el fracaso de la Constitución Europea, cuando los electorados francés y holandés (dos países fundadores de la Unión, en 1957) la rechazaron en plebiscito. La Constitución intentaba acercar al continente a un cierto macro-Estado federal, con bandera, himno, gobierno, y ley fundamental. Aquel fracaso sumió en la parálisis al proceso de integración durante casi dos años, hasta que la Canciller alemana Angela Merkel, asumiendo la presidencia semestral del Consejo Europeo en enero de este año, se lanzó a rescatarlo: a convertir la crisis en una nueva oportunidad.

.

.

Los líderes del viejo continente han estado a la altura de las circunstancias. En la cumbre de Lisboa, del pasado 20 de octubre, se acabaron dos años de inmovilismo e incertidumbre, y se relanzó con ímpetu y fuerza renovada la construcción comunitaria. Es cierto que –al menos de momento- las esperanzas constitucionales de una mayor “Europa política” han quedado aparcadas. Pero el acuerdo de Lisboa logra rescatar una considerable porción de las aspiraciones esbozadas en el proyecto constitucional. Además, las reformas otorgarán un dinamismo y una agilidad mayor a los gestores del ejecutivo comunitario, al eliminar el paralizante derecho de veto en unas cuarenta cuestiones. Un elemento imprescindible para maniobrar la organización, de 27 miembros, en una globalización acelerada.

.

.

La cumbre de Lisboa no quiere exponerse a nuevas riesgosas consultas plebiscitarias: los acuerdos entre los líderes serán sometidos sólo a ratificación parlamentaria. Y el consenso se logró a la vieja usanza: con concesiones a los miembros más problemáticos. Se acomodaron los números de parlamentarios (751 eurodiputados representarán a los quinientos millones de habitantes); la “Carta de Derechos Fundamentales” será de aplicación en todos los Estados, pero con la excepción del Reino Unido, que quiere seguir siendo el único árbitro de las huelgas de sus súbditos; la Polonia de los gemelos Kakzinski –tan remisa a que Europa entre en sus asuntos internos- recibe garantías para frenar los acuerdos que no alcancen la minoría de bloqueo.

.

.

Pero, más allá de estas salvedades, y de que algunos de los consensos de Lisboa (como las votaciones por mayoría cualificada, o los asuntos de justicia e interior, deberán esperar recién hasta el 2014 y 2017 para entrar en vigor), las incorporaciones a la marcha del proceso permiten evaluar positivamente los golpes de timón: Se afianza el liderazgo de la presidencia del Consejo Europeo, que abandona la actual rotación semestral, y se define un presidente estable por períodos (renovables) de dos años y medio cada uno. Ya Tony Blair, que se definió a sí mismo como un “europeísta convencido” (aunque tan poco haya hecho por Europa siendo premier británico), está en la línea de largada de las candidaturas.

.

.

La política exterior común, la posibilidad de que Europa hable al mundo con una sola voz, recibe un espaldarazo: Javier Solana, el español que desde hace años viene oficiando de “Alto Representante”, verá su rol fortalecido mediante la investidura de Vice-Presidente de la Comisión. Este área de acción, la política exterior, así como la presupuestaria y fiscal, quedan dentro de las posibilidades del veto de cualquiera de los 27 miembros. Pero las demás decisiones serán adoptadas por una doble mayoría: aquellas propuestas que concentren el 55% de los Estados miembros, y, al mismo tiempo, el 65% de la totalidad de la población continental.

.

.

No será, quizá, un dechado de eficiencia. Y el “Estado Europeo” sigue muy lejos aún. Pero la vieja Europa cabalga de nuevo, y acorta distancias para responder más congruente y rápidamente a las necesidades ciudadanas, para tomar decisiones ágiles, y para marcar una presencia internacional activa, como una fuerza de equilibrio en un escenario de creciente inestabilidad.

.

.

.

.

.

.

.


Profesor de Política Internacional, Universidad Católica de Córdoba.