
8 Noviembre, 2009
Conferencia – La puerta intelectual de la modernidad – Nelson G. Specchia
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23 Octubre, 2009
Presentación de CAMINO AL BICENTENARIO en Alta Gracia
Posted by indianadequesada under Viñetas | Etiquetas: Adolfo Rodríguez Saa, Argentina, Carlos Menem, Cristina Fernández de Kirchner, democracia, discursos presidenciales, Eduardo Duhalde, Emilio Graglia, Estancia Jesuítica de Alta Gracia, Fernando de la Rua, Néstor Kirchner, Nelson Gustavo Specchia, Raúl Alfonsín |Leave a Comment

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- Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia - |
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22 Octubre, 2009
Honduras en punto muerto (22 10 09)
Posted by indianadequesada under Política Internacional, columnas radiales | Etiquetas: ALBA, Argentina, Brasil, Chile, comunismo, Daniel Ortega, El Salvador, España, Europa del Este, Guatemala, Guerra Civil, Honduras, Hugo Chávez, Jorge Castañeda, liderazgo latinoamericano, lucha armada, Lula da silva, Mel Zelaya, Nicaragua, OEA, ONU, Roberto Micheletti, Tegucigalpa, transición democrática |Leave a Comment
HONDURAS EN PUNTO MUERTO
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por Nelson Gustavo Specchia
“Bipolares”, FM Shopping, jueves 22 de octubre de 2009
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Buen día, Daniel.
Hemos estado las últimas semanas recorriendo, desde esta tribuna de análisis internacional, distintas y distantes latitudes, donde la realidad mundial de repente saca a la superficie una punta de iceberg, una muestra –a veces violenta, a veces sorpresivamente feliz, siempre frágil y fugaz para los titulares de los diarios y de los periódicos del mundo-, una pequeña muestra, digo, de esas inmensas realidades enterradas que son las características culturales y sociales específicas de cada pueblo.
Y en este recorrido semanal de los jueves, no habíamos vuelto a poner los ojos en Honduras, en ese pequeño país hermano de centroamérica, de una importancia relativa tan marginal, tan asilada en el concierto internacional, y que se ha colocado en los últimos tiempos en el centro del candelero.
Recuerdo, hace algunos años, cuando estuve trabajando en Tegucigalpa, en Honduras, para unas misiones de consultoría del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el PNUD, y en aquellos días uno de nuestros temas recurrentes, sobre los que volvíamos una y otra vez con los colegas, discurrían sobre las estrategias para colocar a Honduras, de alguna manera, en la atención de las agencias internacionales. Quién me iba a decir que algunos años más tarde los hondureños encontrarían la manera, lamentablemente tan costosa, de estar en el centro de las noticias.
Y ¿cómo analizar este momento, este impasse hondureño que, como coinciden tantos analistas, tendrá efectos que no se limitarán a quedar encerrados dentro de las fronteras del pequeño país centroamericano, sino que de una manera o de otra impactarán en la marcha democrática del resto de la región?
Ayer, 21 de octubre, se cumplió un mes de la sorpresiva vuelta de “Mel” Zelaya y de su atrincheramiento en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Dentro de un mes más, por su parte, están previstas las elecciones que supuestamente vendrían a destrabar el conflicto político, pero que toda la comunidad internacional ya ha advertido que no reconocerá si no está el presidente democrático sentado en su sitial al momento de realizarse el acto electoral.
El gobierno de facto de Roberto Micheletti, sacudido del statu quo en que había decidido esperar las elecciones, ha perdido la iniciativa política. A pesar de ello y de estar cada día más aislado internacionalmente, ha aceptado las formas del diálogo con los representantes de Zelaya. Pero sólo las formas, porque en las maratónicas reuniones entre ambas partes, que comenzaron el 7 de octubre, el gobierno de facto no se ha movido un ápice. Micheletti juega al gato y al ratón, mientras gana tiempo: aceptó derogar el estado de sitio que decretó cuando Zelaya volvió y lo tomó por sorpresa, pero aún no lo ha hecho; afirmó que castigaría al responsable militar de haber sacado al presidente constitucional en pijama y a punta de fusiles, pero el general Romeo Vásquez sigue siendo el comandante del Ejército; afirma que sus negociadores tienen plenos poderes para pactar con los de Zelaya, pero los desautoriza al final de cada reunión. Micheletti parece decidido a resistir, en soledad, hasta el 29 de noviembre y la instalación de un nuevo gobierno.
En este juego donde se muestran unas cartas pero las intenciones y los objetivos reales permanecen bien cubiertos y alejados de la mesa de negociaciones, hay que analizar dos elementos de fondo: la posibilidad cierta de una guerra civil, y la legalidad incierta de unas elecciones presidenciales.
En el primer caso, es evidente que un fracaso rotundo de la mesa de diálogo entre ambas partes podría conducir, sin demasiadas dilaciones, a que el conflicto político se asuma como un enfrentamiento civil violento, en las calles, con consecuencias desgarradoras. Y hay que evitar un derramamiento de sangre. Así como el liderazgo latinoamericano está poniendo su empeño en proteger la legitimidad del presidente Zelaya y su reinstalación en el poder, debe hacerse hincapié en evitar la posibilidad de revertir el golpe de Estado mediante la movilización violenta de los partidarios del presidente depuesto. En un movimiento en ese sentido, y dada la práctica ocupación militar del país, las mayores bajas estarán del lado del pueblo desarmado.
Por eso declaraciones como las de Daniel Ortega y Hugo Chávez, reunidos en la cumbre del ALBA en Cochabamba el 17 de octubre pasado, no aportan ninguna tranquilidad. Ortega anunció que la resistencia hondureña está buscando armas y campos de entrenamiento en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Y Chávez apoyó esta tesis: “que nadie se sorprenda –dijo- si surge un movimiento armado en Honduras.” Estas posturas deben ser descalificadas, por insensatas y alarmistas.
En segundo término, creo que hay que considerar más a fondo el tema de la legalidad política de las elecciones del mes que viene. La comunidad internacional se niega a reconocer de plano el resultado de estas elecciones, si el presidente Zelaya no ha sido repuesto en su cargo con anterioridad. Esta es la postura más lógica desde la legitimidad constitucional y democrática, pero puede que sea también el punto de negociación, si –abandonando las posturas maximalistas- todos estuvieran dispuestos a ceder algo.
En estos días, el ex canciller mexicano Jorge Castañeda recordaba que en los últimos tiempos todos los conflictos políticos que han encontrado una vía de salida democrática lo han hecho desde procesos electorales organizados por un gobierno de facto. Por definición, dice Castañeda, el proceso fundacional de un régimen democrático que sustituye a uno autoritario proviene de elecciones organizadas por una dictadura o su equivalente, con mayores o menores niveles de negociación, supervisión internacional o unilateralidad del régimen saliente. Y cita a la España posfranquista de 1977, la Argentina de 1983, el Chile de 1988, o la larga lista de países ex comunistas de Europa del Este, donde las elecciones que llevarían a las transiciones democráticas se organizaron gobernando los regímenes autoritarios salientes. Y este podría ser ahora el caso de Honduras.
Sería deseable, creo, que la comunidad internacional, y muy especialmente los líderes latinoamericanos, se avinieran a negociar un llamado a elecciones organizadas por el gobierno de facto pero fiscalizadas por veedores de la ONU, luego de las cuales el presidente Manuel Zelaya debería recuperar el ejercicio del Poder Ejecutivo, y traspasar el poder a un gobierno de transición, con legitimidad de origen, que ponga paños fríos y reconduzca el proceso político. De lo contrario, la guerra civil será algo más que una hipótesis de trabajo.
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nelson.specchia@gmail.com
18 Octubre, 2009
El ajedrez entre Turquía y Armenia (18 10 09)
Posted by indianadequesada under Política Internacional | Etiquetas: Ahmet Davutoglu, Ankara, Armenia, Ángela Merkel, Bernard Kouchner, Cáucaso, Chipre, Departamento de Estado, diáspora armenia, Edward Nalbandian, energía, gas, genocidio armenio, Hillary Clinton, Imperio Otomano, kurdos, Mediterráneo, Nagorno-Karabaj, Nicolas sarkozy, OTAN, petróleo, Primera Guerra Mundial, Recep Tayyip Erdogan, Serguei Lavrov, Turquía, Unión Europea, USA |Leave a Comment
Nelson Gustavo Specchia
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El ajedrez entre Turquía y Armenia
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Entre los conflictos internacionales que se arrastran desde el siglo pasado, el que enfrenta a Turquía y Armenia es uno de los más constantes, que se renueva con un ritmo anual, intimando al gobierno turco a reconocer la matanza en masa de armenios durante la primera Guerra Mundial.
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Entre 1915 y 1918, un Imperio Otomano deshilachándose se enfrentaba a las tropas zaristas, y Armenia, encerrada entre ambas fronteras, tomó partido por los rusos. Los turcos no tuvieron contemplaciones, y arrasaron. La diáspora Armenia, tan fuerte en países como los Estados Unidos o la Argentina, siempre dijo que aquellas matanzas rozaron el millón y medio de víctimas. Turquía sostiene que hubo unas 300.000 bajas, rechazando tajantemente las denuncias de genocidio, por lo que no está dispuesta a ofrecer ningún tipo de resarcimiento.
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Estas posturas diametralmente opuestas se han mantenido inalteradas durante casi un siglo, mientras que el peso geopolítico de la región no ha dejado de aumentar en el concierto regional, con los ductos del petróleo del Cáucaso, vías de aprovisionamiento energético de Europa, cruzando sus tierras.
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Esta semana algo parece haber comenzado a cambiar. La diplomacia suiza viene trabajando en silencio desde hace décadas, y en Zurich acaba de firmarse un acuerdo entre las cancillerías turca y armenia que, de llegar a ser confirmado por los parlamentos nacionales, constituirá un giro histórico en el viejo antagonismo. El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, y su par armenio, Edward Nalbandian, rubricaron el documento que prevé el restablecimiento de las embajadas y la reapertura de la frontera.
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Junto a los suizos, varias diplomacias se han movilizado para apoyar el acercamiento entre turcos y armenios. En Zurich estuvieron también los ministros de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, y Bernard Kouchner en representación del presidente francés. Pero entre todos, fue decisiva la presión de Washington, a través de la secretaria de Estado Hillary Clinton. Se dice que en el coche que los llevaba a la cumbre, la señora Clinton logró que el canciller Nalbandian no renunciara a último momento. Otros obstáculos, en todo caso, aun aguardan en el camino de la ratificación en los parlamentos, donde las fuerzas políticas nacionalistas de ambos países mantienen la voz hegemónica.
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La pequeña Armenia, con tres millones de habitantes y rodeada por Azerbaiyán, Georgia y Turquía, mantiene varios pulsos políticos con esta última, un gigante de 72 millones de habitantes y casi 800.000 kilómetros cuadrados, en parte gracias al apoyo internacional de la diáspora armenia. Ejemplo de esta tensión diplomática entre entidades tan disímiles fue la guerra por el enclave azerbaiyano de Nagorno-Karabaj (de población armenia, y donde se mantiene un gobierno de facto), en los años noventa, que enfrentó a Armenia con Azerbaiyán, un histórico aliado turco. En 1993 Turquía cerró la frontera con Armenia en apoyo a los azerbaiyanos, y se mantiene en ese status.
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Enroque regional
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De llegar a prosperar la ratificación parlamentaria en ambos Estados, el camino que se inicia aquí será, sin duda, positivo, y no sólo para comenzar a cerrar las heridas que llevan abiertas un siglo, sino por el aumento de la previsibilidad regional, ya que despuntan algunos signos de cambio en las relaciones estratégicas.
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La pacificación de la región abriría otras posibilidades al tendido de nuevos ductos de gas y petróleo, esquivando zonas más inestables, y le daría a Armenia vías de integración internacional con salidas a los mares Negro y Mediterráneo, contribuyendo así a mitigar en parte su elevado aislamiento.
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En segundo término, aumentaría las posibilidades de la candidatura turca a la Unión Europea. Este camino se sigue percibiendo como largo y escabroso. Tanto Ángela Merkel como Nicolás Sarkozy no dejan de repetir, cada vez que pueden, que Turquía deberá seguir profundizando en las reformas políticas, legales, económicas y de derechos humanos (kurdos, minorías étnicas y religiosas, y derechos de las mujeres, especialmente), y revisar su permanencia militar en Chipre. No habrá grandes novedades desde la Unión Europea antes de avanzar en esa agenda.
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Pero también hay un tema emergente, que ocupará a los analistas internacionales cada vez más. Turquía ha sido uno de los principales aliados de Israel en la región y, por ello, un interlocutor privilegiado de los Estados Unidos. El rol de los turcos en la OTAN, durante toda la guerra fría, estuvo en línea con estas posturas. El Departamento de Estado norteamericano ha sido insistente en favorecer el ingreso de su socio turco a la organización continental europea, pero las permanentes dilaciones, el aumento de las exigencias, y la clara postura contraria de alemanes y franceses puede estar llevando a los turcos a considerar otras alternativas.
En los últimos meses, el gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan parece dispuesto a mover las piezas de esta partida, en un enroque estratégico. Turquía ha decidido no participar en maniobras militares con Israel, cada vez más lejos de Ankara, mientras que la otra ficha de peso en el tablero regional, la también nacionalista y musulmana República Islámica de Irán, se acerca cada vez más.
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De confirmarse estas tendencias, toda la región se enfrentaría a una alteración en los equilibrios geoestratégicos. No es, precisamente, una buena noticia para el presidente Barack Obama.
7 Octubre, 2009
Camino al bicentenario – Presentación en la Legislatura 13 de octubre 2009
Posted by indianadequesada under Viñetas | Etiquetas: Adolfo Rodríguez Saa, Argentina, Bicentenario, Carlos Menem, Cristina Fernández, Eduardo Duhalde, Emilio Graglia, Fernando de la Rua, libros, Néstor Kirchner, Nelson Gustavo Specchia, Raúl Alfonsín |Leave a Comment

6 Octubre, 2009
Berlusconi ante los jueces (08 10 09)
Posted by indianadequesada under Política Internacional, columnas radiales | Etiquetas: Argentina, Armando S. Andruet, corrupción, Flacso, Italia, La Voz del Interior, Ley Alfano, Silvio Berlusconi, soborno |Leave a Comment
BERLUSCONI ANTE LOS JUECES
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por Nelson Gustavo Specchia
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“Bipolares”, FM Shopping, 8 de octubre, 2009
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La semana pasada, en una reunión académica en Buenos Aires, en la FLACSO – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, discutíamos sobre la imagen pública de la Argentina de nuestros días, y qué tan cierto es eso de que hoy “no es noticia” para el mundo. Uno de los ejemplos que ilustraban estas conversaciones, era –recurrentemente- el de Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia. Y a raíz de eso, nos preguntábamos hasta qué punto es interesante que un país esté en la primera plana de las noticias internacionales todos los días, cuando los contenidos de esas noticias, como en el caso de la Italia de Berlusconi, son los que son.
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En estos días Berlusconi ha vuelto a los titulares, aunque esta vez con un poco más de dignidad, especialmente para el sistema judicial italiano. Aunque el multimillonario mediático y primer ministro ha sido investigado e imputado en numerosas causas judiciales, el hombre más rico de Italia siempre se las ha apañado para salir inmune. Esta semana algo, al menos, ha cambiado. El Tribunal Constitucional ha derogado la Ley Alfano, con la que Silvio Berlusconi confiaba sellar su inmunidad frente a las leyes, y escapar a la acción de la justicia.
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En un Estado democrático, en un Estado de derecho (es lamentable tener que estar recordándolo), los funcionarios superiores, inclusive el Jefe del Estado, no están por encima de las leyes. Tampoco los jueces, como bien lo remarcaba el doctor Armando Andruet, vocal del Superior Tribunal de Justicia de Córdoba, en una nota de opinión en La Voz del Interior, esta misma semana.
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La Ley Alfano permitía excluir del alcance del sistema judicial, e inclusive de las instancias de averiguación policial, a cuatro funcionarios: al presidente de la República, a los titulares de las cámaras legislativas, y al primer ministro, de forma que no se podía emprender ninguna acción en su contra mientras ocuparan sus respectivos cargos. Pero aunque mencionaba a los cuatro, en realidad fue elaborada a la medida de Berlusconi, que es el único de estos funcionarios que tiene causas pendientes, y una sarta de investigaciones a la espera de iniciarse por supuestas actividades irregulares.
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Así como la Ley Alfano, Berlusconi ya ha logrado un conjunto de leyes específicas para evitar su procesamiento judicial, todas violentando el principio de la igualdad de los ciudadanos ante la ley: ha hecho aprobar normas para impedir las comisiones rogatorias en el extranjero destinadas a investigar sus actividades, aprobó la amnistía para las construcciones ilegales de las “mafias del ladrillo”, despenalizó las falsedades contables y la limitación de las escuchas telefónicas para casos de corrupción. Llegó inclusive a hacer aprobar una ley ad hoc que consagra su monopolio televisivo.
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Ahora, la sentencia del Tribunal Constitucional permite la reapertura de dos de los cuatro procesos en su contra, que estaban frenados por la Ley Alfano, uno por soborno y otro por irregularidades financieras en la corporación televisiva que maneja y controla.
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Por eso, la decisión del Tribunal Constitucional constituye una derrota política para Silvio Berlusconi pero, fundamentalmente, una victoria jurídica para la solidez del Estado de derecho.
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nelson.specchia@gmail.com
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28 Septiembre, 2009
Las palabras de los presidentes (Suplemento “Temas”)
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Las palabras de los presidentes
Por Rogelio Demarchi
Especial
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Argentina se aproxima al Bicentenario. La fecha es propicia para realizar distintos tipos de balances políticos, por ejemplo porque además tan emblemático aniversario tendrá lugar en el marco del periodo democrático más extenso de nuestra historia.
En ese contexto, y habida cuenta de que nuestro régimen de gobierno es marcadamente presidencialista, dos investigadores y docentes cordobeses, Emilio Graglia y Nelson Gustavo Specchia, se propusieron poner bajo la lupa los discursos presidenciales.
El resultado esCamino al bicentenario. Los programas presidenciales en 25 años de democracia argentina(Editorial de la Universidad Católica de Córdoba), donde han reunido los discursos de asunción de los siete presidentes que hemos tenido desde 1983 y los que pronunciaron en cada apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, desde 1984 hasta 2008.
Según los autores, el camino elegido es uno de los “muchos modos de indagar el presente” entre los que podían optar. Para Graglia, la decisión final implicó privilegiar “las intenciones y las palabras de nuestros presidentes democráticos”. Para Specchia, eso se tradujo en la búsqueda de la palabra presidencial “en uno de los momentos más simbólicos que tiene la liturgia republicana: el momento en que el primer mandatario recibe el bastón de mando, frente a los representantes del pueblo reunidos en asamblea, y comunica qué va a hacer para gobernar el Estado”.
Sin antecedentes
Ahora bien, es curioso que casi la totalidad del libro consista en un “aporte documental concreto”. Dicho de otra manera, no se analiza la palabra presidencial sino que sólo se la presenta, como si no estuviese al alcance del lector interesado por otra vía, supongamos, Internet, la Biblioteca o el Boletín del Congreso de la Nación.
Según Graglia, “en un primer momento habíamos pensado en una investigación sobre los discursos presidenciales, pero fue una sorpresa la dificultad para dar con ellos, lo que dice mucho del valor que le terminamos asignando a la palabra política en estos tiempos. Encontrábamos trozos sueltos, aislados, frases reproducidas por medios de prensa. Tuvimos entonces que reorientar la investigación, y en primer lugar ubicar los discursos, indagar en los diarios de sesiones, recopilarlos, asegurarnos de que estuvieran completos, comprobar su autenticidad. Después de sortear múltiples obstáculos burocráticos, nos hicimos con todo este cuerpo documental: los siete mensajes de asunción más los 25 de apertura de las sesiones ordinarias. Resulta inadmisible, para un sistema que se enfrenta a retos de calidad y de profundización democrática, no disponer de estos documentos, que son básicos para cualquier investigación sobre la política argentina. Por eso nos decidimos a presentarlos aquí, por primera vez y al alcance de todos”.
“¿Qué tipo de actividades implicó esta recolección y qué tiempo demandó?
“Specchia:Iniciamos el trabajo en 2008. Una parte sustantiva del trabajo de relevamiento y ordenación documental estuvo coordinada por nuestra colaboradora, Silvia Nadalin, y armamos equipos de alumnos de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, donde enseñamos. Con estos equipos de trabajo recopilamos los documentos, analizamos y discutimos los contenidos, y fuimos armando líneas con los respectivos contextos, tanto nacionales como internacionales, que es el tiempo histórico con el que cada programa presidencial viene a dialogar.
“Imagino que a lo largo de esa búsqueda deben haberse generado varias situaciones anecdóticas dignas de recordar.
“Graglia:Hay una anécdota protagonizada por una empleada del Congreso Nacional, planta permanente. En uno de los encuentros, al pedirle las “versiones oficiales”, nos dijo: “¿Para qué quieren publicar los discursos de los presidentes? Si la gente no los leyó antes, menos ahora”. Una síntesis de una sociedad que desvaloriza la palabra, la palabra empeñada, el compromiso.
“¿Cómo se realizó el trabajo de edición de esos discursos? Hay textos introductorios, notas al pie para contextualizar alusiones…
“Graglia:Luego de estudiar y discutir cada discurso, decidimos agregar notas al pie para aclarar cuestiones específicas, como una guía para los lectores (referencias históricas o geográficas sobre doctrinas, tratados o hechos, indispensables para entenderlos). También elaboramos una introducción a cada mensaje de asunción; tratamos de ofrecer nuestro análisis sobre los contenidos y los contextos de cada discurso, destacando lo que decía cada presidente al asumir sus funciones, cómo analizaba la situación y qué proponía al respecto. Pero, también, lo que sucedía en el país y en el mundo en esos días.
Alarmantes recurrencias
El libro aprovecha las posibilidades que brinda la tecnología informática: en el papel, se pueden leer los discursos de asunción; y en un disco compacto, un CD para leer en la computadora, los discursos de apertura de las sesiones ordinarias. Acaso se pueda pensar de algún modo en la unión de estos materiales como una manera de diferenciar los documentos.
¿Hay continuidad o discontinuidad entre unos y otros discursos? ¿Los de asunción constituyen un relato más estructural y los anuales son más de coyuntura? En cualquier caso, ¿no deberían los discursos que inauguran las sesiones parlamentarias dar cuenta de qué parte del proyecto anunciado en la asunción se ha cumplido o se instrumentará en los meses subsiguientes?
Specchia señala la distancia entre la teoría y la práctica: “En teoría, al asumir las funciones, se supone que los presidentes han de proponer su plan de gobierno, que debería, a su vez, estar en relación con la plataforma programática que expuso en la campaña, que es el plan que votó la mayoría que lo convirtió en gobernante. Luego, anualmente, el presidente debe dirigirse a los diputados y senadores “que tienen la obligación de controlarlo” para rendir cuentas de la gestión en marcha, según aquel plan, y anticipar las acciones para el año político que se inicia en ese momento”.
Pero la realidad es otra. Según Specchia, el libro demuestra que “en la práctica, a veces los discursos de asunción sólo son usados para criticar a los antecesores en el cargo y los discursos anuales, para hacer anuncios y justificar decisiones o acciones que no necesariamente están en relación con el estado de la Nación”.
De hecho, una de las particularidades que los autores subrayan en los discursos de asunción representa una constante peligrosa: la alusión a que se recibe una Nación en crisis “terminal”, “quebrada”, “al borde del abismo”, y que por lo tanto se trata de sacar al país de la postración y forjar una alternativa, un futuro promisorio, etcétera, lo que no se habría cumplido jamás porque el siguiente presidente habla de una nueva crisis. Las dos únicas excepciones de este círculo vicioso son lógicas porque entran en el campo de la reelección real (el segundo mandato de Menem) o figurada (el traspaso de Néstor a Cristina Kirchner).
Puede haber datos objetivos que permitan hablar de una “pesada herencia”, pero a la hora de narrar esa crisis, ¿hasta qué punto no se dramatiza la cuestión para darle un marco épico a la presidencia que se inicia?
Para Graglia, “la lectura de los discursos demuestra que cada presidente se ha visto a sí mismo como un fundador. Cada uno ha criticado sin piedad a sus antecesores y ha prometido inaugurar una era de prosperidad. Muchas críticas se entienden en el momento que se vivía. Pensemos en las crisis de 1989 y de 2001-2002. Publicar los discursos, juntos y contextualizados, supone empeñarnos en la tarea de que se lean, se analicen y se obtengan conclusiones para no repetir errores y para tomar lo bueno de cada uno”.
A Specchia, por último, le resulta “alarmante la incapacidad de rescatar elementos positivos de otras presidencias. Esta incapacidad de reconocer que hay temas de Estado que traspasan el período de una gestión es muy grave, política e institucionalmente. El país no puede refundarse cada cuatro o seis años, y la palabra del primer mandatario debería, en algún momento, comenzar a trazar líneas de continuidad. Eso sería un signo de madurez democrática”.
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nelson.specchia@gmail.com




